Piedra, papel, bits

Libros

Hace ya 5.000 años que en la antigua Mesopotamia se les ocurrió que podían dibujar palabras en la arcilla, para que no se las llevara el viento. El origen, parece ser, fueron las transacciones comerciales, y hace 5.000 años como ahora, los contratos verbales –aunque legalmente válidos– parece que tenían la misma utilidad que ahora. Donde dije digo, digo Diego. Ya sabéis.

Después se empezaron a tallar garabatos en piedra dura, menos maleable que la arcilla, y por lo tanto menos modificable por manos interesadas. Pero la letra seguía siendo pesada, y eso la ayudaba a permanecer.

Pero después se descubrió que era bueno que las palabras volaran impulsadas por el viento o llevadas en barco o en un carro, porque eso permitía que la letra llegara a todas partes. Se empezó a experimentar (pergamino, papiro) y finalmente se llegó al que probablemente sea el invento más trascendente de la historia de la humanidad: el papel. Esta revolución cuando se combinó muchos años después con la imprenta, ha permitido que estés leyendo esto ahora mismo, porque sin él seguramente no habría ordenadores, democracia, no habrías podido estudiar en una escuela cómo leer dibujitos para que formen sonidos en tu mente o en tu boca y que tu cerebro los relacione con conceptos, con acciones, con sentimientos, con filosofías.

El papel es la rueda de las palabras, y la imprenta es su órgano reproductivo.

Y entonces llegamos a la revolución digital. Ya no hace falta papel: tenemos bits, discos duros, memorias flash y pantallas. Pesa menos el Quijote en un DVD que en un libro impreso. Se duplica más rápidamente. Puede viajar por medio de señales telefónicas, y si quieres leerlo no tienen que enviártelo por correo, no tienes que ir a la librería a comprarlo, está tan lejos como a un clic de distancia.

Bill Gates auguró, dicen, la muerte de la literatura impresa.

Pero en La guerra de los mundos una modesta bacteria acabó con todas las naves espaciales de una civilización milenaria que estuvo a punto de aniquilarnos. Creo que la moraleja es que no se debe subestimar lo que ha sobrevivido, sin llamar la atención, durante miles de años.

El papel es madera. Un árbol puede vivir mil años o más. El árbol es inteligente, quiere un cuerpo que dure. Y vaya si dura: lo rompes, lo conviertes en una silla y todavía dura su cuerpo 500 años. Lo trituras, lo conviertes en papilla, lo usas para fabricar papel.

Y el libro más antiguo conservado data del año 868: acaba de cumplir 1.140 años. No es una reimpresión. Alguien lo copió hace 1.140 años, o lo imprimió, porque en China conocían la imprenta, como tantas otras cosas, mucho antes que nosotros. Y un buen día alguien lo encontró en una cueva, fresco como una lechuga.

Me pregunto cuánto tiempo habría resistido un DVD en una cueva. O un disco duro. Adoro los libros. Creo que, como los árboles, son algo que conecta directamente con nuestra naturaleza. Tal vez pase con los bits dentro de mil años. O de mil ciento cuarenta. Si es que para entonces queda alguno vivo.

6 comentarios en “Piedra, papel, bits”

  1. Javier dice:

    La nueva oscuridad viene del exceso de luz, me temo.

    Y acabremos pidiendo como locos que alguien nos ayude a atenuarla. Ese invento, si llega, será la salvaciónd e las palabras.

    Si no, el naufragio.

  2. Robert dice:

    …bonito post, si señor…supongo que llegará un dia en que el papel sera un bien escaso como empieza a serlo el agua y tendremos que racionalizar la publicación, no me refiero a la de libros sino a folletos publicitarios, documentos prescindibles, etc.
    Por una racionalización del papel!!

  3. javier gallego dice:

    Por favor, ¡libros de papel reciclado ya!

  4. Manuel dice:

    Ningún bit, ni byte, ni megabyte o gigabyte… ningún DVD, CD o BR de tacto de plástico… podrán NUNCA compararse al placer de sentir el papel entre mis manos y el murmullo de las hojas al ser pasadas para avanzar en la trama…

  5. John Constantine dice:

    Hombre, yo tengo un lector de libros electrónico SONY y es una gozada por prestaciones, comodidad, pero … está claro que sólo ya tener un libro de papel en las manos te hace sentir algo.

    Aunque bueno, a raíz de las informaciones que han salido hoy sobre J.K.Rowling. hay gente que un libro en las manos les hace sentir la necesidad de ganar aún más dinero.

    Como tiene poco, la pobrecita, pues…

  6. Elías dice:

    John Constantine, cuéntanos algo de ese cacharro, que hace tiempo que le sigo la pista y estoy pensando en hacerme con uno. ¿Precio, prestaciones, qué formatos admite, cuánto dura la batería, calidad de la pantalla en la oscuridad y a la luz directa del sol, cansa la vista…?

    ¡Queremos saber!

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