Warning: Use of undefined constant get_magic_quotes_gpc - assumed 'get_magic_quotes_gpc' (this will throw an Error in a future version of PHP) in /home/lalen2/public_html/wp-content/plugins/cforms/lib_functions.php on line 339

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/lalen2/public_html/images/cassette01.jpg(1) : eval()'d code(83) : eval()'d code(1) : eval()'d code(1) : eval()'d code:1) in /home/lalen2/public_html/wp-content/plugins/wp-super-cache/wp-cache-phase2.php on line 1164
La Lengua » 2008 » April

Ars longa, vita brevis

Habla bien, niño

17 de April de 2008

Existen, grosso modo, dos concepciones de gramática: la descriptiva y la prescriptiva. La prescriptiva, es decir, la que intenta enseñar a la gente cómo hay que hablar, es la que tiene más historia: desde la Poética de Aristóteles hasta el reciente Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia, la historia ha contemplado más de 2.000 años de golpes en la mano con la regla, de tirones de pelo, de orejas de burro y de niños crucificados con pilas de libros cara a la pared. La gramática descriptiva, por contra, es, como su nombre indica, un simple inventario de hechos de la lengua: informa sobre cómo habla la gente, sin entrar en cómo debería hablar la gente.

La tendencia prescriptiva ha sido general durante casi toda la historia del análisis lingüístico, y solo desde los arranques iluminadores de finales del siglo XVII y del XVIII se empezó a concebir el estudio de las lenguas como una ciencia de verdad, de recopilación de datos para su estudio, su comparación, y su abstracción de fenómenos para explicar por qué pasa esto o lo otro, huyendo de las prescripciones de las poéticas tradicionales que en realidad son, más que nada, tratados de buenas maneras.

Por eso, entre otras razones, aún no se ve la Lingüística como una ciencia; por eso muchos memos cortos de miras desprecian el estudio de algo sin lo que no podríamos pensar como lo hacemos, sin lo que no habríamos llegado a la luna y sin lo que nos sería imposible el estudio de las ciencias «de verdad».
(more…)

En obras

Acabo de actualizar el software WordPress a la última versión (2.5). Es posible que encontréis algo que no funciona como debe mientras voy cazando fallos, aunque en principio parece haber salido todo bien. Si veis alguna pega por ahí, avisad en los comentarios, por favor.

Por cierto, necesito vuestra opinión y ayuda legal, si alguien está capacitado para darla. Tengo este comentario en la cola de moderación del post El último día de Adolf Hitler:

hola soy pablo hablan de hitler como un demente pero genicidas podemos hablar de potencias que el lucho y que tienen las manos manchadas de sangre mas que el como inglaterra y eeuu osea de 20 millones de esclavos y millones de indigenas ¿quien habla me pregunto? el fue un genio un adelantado de su epoca un visionario que levanto alemania de las cenizas un hombre que modernizo el arte del ataque de la guerra y armas actuales copiadas y robadas de su pais ,sobre el tema judio mas alla que esta cuestionado la existencia del holocausto ,esta recontra comprobado que la economia mata mas que cualquier genocidio de quienes son las organizaciones ya sae FMI ,banco mundial,bolsas y bancos
si el no hacia algo hoy poserian el mundo economica de hoy ¿quien habla de genocida?

Aparte de que me parece una estupidez seguir con lo de que el holocausto está cuestionado a estas alturas de la película, ¿creéis que con la legislación española actual puedo meterme en un lío si lo publico? Espero vuestras respuestas.

El signo et

16 de April de 2008

Et

El otro día me preguntaron mis alumnos qué significaba y de dónde venía el signo &, y sabía la respuesta a ambas preguntas, aunque no tenía profundos conocimientos sobre el tema. Cuando llegué a casa a la hora de comer, el esfuerzo que hace todo profesor por desconectar de los problemas escolares hizo que me olvidara del asunto… hasta hoy, en que casualmente he visto una anotación al respecto en Microsiervos.

Lo que yo ya sabía: que este signo proviene del latín et, que significa «y» y que ha perdurado en las lenguas romances (como el castellano, el catalán i o el francés et) e incluso ha podido penetrar en el léxico del vascuence, ya que su conjunción eta viene del latino et. Esto es bastante inusual, puesto que son mucho más frecuentes los préstamos entre palabras que constan de lexema (para entendernos, especialmente verbos, nombres y adjetivos) que en las que son puro morfema, esto es, aquellas cuyo significado es meramente gramatical, como las conjunciones, los pronombres o las preposiciones.

Todos sabemos que es muy fácil que adoptemos préstamos lingüísticos en los sustantivos (fútbol), en los verbos (chatear) o en los adjetivos (izquierdo, del vasco ezkerra), pero seguro que casi ninguno de vosotros sabe decirme una preposición, una conjunción o un determinante que hayamos adoptado del inglés, con toda la poderosa influencia que esta lengua ejerce sobre todos los idiomas vivos. En fin, este es un tema que da para otro post.

También sabía que el símbolo & se debía a una deformación de las letras et producida por su escritura rápida. En la imagen que ilustra estas líneas tenéis la evolución que ha sufrido el símbolo, desde las dos grafías hasta el único dibujo actual.

Lo que no sabía, por ejemplo, es que su nombre en inglés es ampersand, que es una deformación de and per se and, que significa «y por sí mismo, y», una fórmula mnemotécnica para aprender el alfabeto (más en la Wikipedia). También había advertido que es mucho más frecuente en los textos en inglés que en español, y no sabía la razón. Ahora que la conozco, se muestra de una lógica aplastante: la conjunción copulativa principal en inglés no viene de et sino que es and, procedente del inglés antiguo, y probablemente antes del antiguo altogermánico unti (alemán moderno und). Es lógico que un angloparlante quiera abreviar tres letras en un símbolo que representa dos, pero no que un castellanohablante quiera “abreviar” una letra en un símbolo más largo y por tanto más costoso en la economía lingüística.

Este es el motivo más probable a mi parecer de que veamos escrito en inglés Johnson & Co., pero en castellano Manolito y Cía., por ejemplo.

Para saber más sobre el signo y su evolución, aquí tenéis un interesante y bien ilustrado artículo en la web de Adobe.

Si tenéis intención de usar este símbolo en una web, un post de vuestro blog, etc. es mejor que utilicéis la fórmula & así como la veis escrita, que ofrecerá el símbolo deseado y os evitará unos muy probables problemas con el código de vuestras páginas y la forma en que se muestra a los visitantes.

Piedra, papel, bits

15 de April de 2008

Libros

Hace ya 5.000 años que en la antigua Mesopotamia se les ocurrió que podían dibujar palabras en la arcilla, para que no se las llevara el viento. El origen, parece ser, fueron las transacciones comerciales, y hace 5.000 años como ahora, los contratos verbales –aunque legalmente válidos– parece que tenían la misma utilidad que ahora. Donde dije digo, digo Diego. Ya sabéis.

Después se empezaron a tallar garabatos en piedra dura, menos maleable que la arcilla, y por lo tanto menos modificable por manos interesadas. Pero la letra seguía siendo pesada, y eso la ayudaba a permanecer.

Pero después se descubrió que era bueno que las palabras volaran impulsadas por el viento o llevadas en barco o en un carro, porque eso permitía que la letra llegara a todas partes. Se empezó a experimentar (pergamino, papiro) y finalmente se llegó al que probablemente sea el invento más trascendente de la historia de la humanidad: el papel. Esta revolución cuando se combinó muchos años después con la imprenta, ha permitido que estés leyendo esto ahora mismo, porque sin él seguramente no habría ordenadores, democracia, no habrías podido estudiar en una escuela cómo leer dibujitos para que formen sonidos en tu mente o en tu boca y que tu cerebro los relacione con conceptos, con acciones, con sentimientos, con filosofías.

El papel es la rueda de las palabras, y la imprenta es su órgano reproductivo.

Y entonces llegamos a la revolución digital. Ya no hace falta papel: tenemos bits, discos duros, memorias flash y pantallas. Pesa menos el Quijote en un DVD que en un libro impreso. Se duplica más rápidamente. Puede viajar por medio de señales telefónicas, y si quieres leerlo no tienen que enviártelo por correo, no tienes que ir a la librería a comprarlo, está tan lejos como a un clic de distancia.

Bill Gates auguró, dicen, la muerte de la literatura impresa.

Pero en La guerra de los mundos una modesta bacteria acabó con todas las naves espaciales de una civilización milenaria que estuvo a punto de aniquilarnos. Creo que la moraleja es que no se debe subestimar lo que ha sobrevivido, sin llamar la atención, durante miles de años.

El papel es madera. Un árbol puede vivir mil años o más. El árbol es inteligente, quiere un cuerpo que dure. Y vaya si dura: lo rompes, lo conviertes en una silla y todavía dura su cuerpo 500 años. Lo trituras, lo conviertes en papilla, lo usas para fabricar papel.

Y el libro más antiguo conservado data del año 868: acaba de cumplir 1.140 años. No es una reimpresión. Alguien lo copió hace 1.140 años, o lo imprimió, porque en China conocían la imprenta, como tantas otras cosas, mucho antes que nosotros. Y un buen día alguien lo encontró en una cueva, fresco como una lechuga.

Me pregunto cuánto tiempo habría resistido un DVD en una cueva. O un disco duro. Adoro los libros. Creo que, como los árboles, son algo que conecta directamente con nuestra naturaleza. Tal vez pase con los bits dentro de mil años. O de mil ciento cuarenta. Si es que para entonces queda alguno vivo.

Mundo freak

Sin palabras, vía Boing Boing.

PowerPoint realmente malo

14 de April de 2008

Siguiendo con el tema del artículo de ayer, el señor Scirius Vulgaris ha tenido la gentileza y la bonhomía de traducir el libro electrónico del que os hablé, que consiste en una serie de consejos utilísimos para crear presentaciones que lleguen al espectador y que provoquen admiración y aplauso. Yo lo he probado en mis propias carnes: funciona.

Aquí tenéis el libro en español en formato Open Document y aquí en PDF. Disfrutadlo y ponedlo en práctica cuando necesitéis hacer una presentación. ¡No más powerpoints chungos!

Yo odiaba los powerpoints

13 de April de 2008

gates_bullets.jpg

Año 2004. Situación: yo estaba realizando el absurdo curso para la obtención del Certificado de Aptitud Pedagógica (un papelito que se nos exige a los licenciados para ser profesores de Secundaria, más conocido como CAP). A pesar de varias tentaciones, aún no lo había mandado a paseo ni había abandonado, siendo como fue probablemente la más absurda pérdida de tiempo de toda mi vida hasta el momento.

En una de las sesiones, un profesor con fama de durillo nos llevó al salón de actos del Campus de Melilla de la Universidad de Granada, más conocido aquí como Escuela de Magisterio.

Nada más entrar y sentarnos, el profesor nos hace una breve introducción a su módulo y proyecta con su portátil una presentación de su curso. Consistía en una serie de diapositivas, cada una de las cuales mostraba una serie de puntos ordenados con diversas informaciones.

Esa hora y la siguiente consistieron en mirar cómo el profesor leía lo que ponía en las diapositivas. Mi nivel de aguante llegó al límite, y cuando terminó la sesión supe que sería capaz de soportar sentado y atendiendo cualquier curso al que me enfrentase, por muy absurdo que me pareciera, por muy mermadas que fueran las capacidades comunicativas del ponente.

(Un par de años después descubrí que estaba equivocado, cuando abandoné un curso en que una profesora que masticaba chicle con la boca abierta durante su explicación me contaba no sé qué paridas acerca de los materiales educativos para la educación en igualdad… o qué sé yo.)

Desde entonces, he visto la escena repetida decenas de veces. Alguien llega y enchufa su portátil a un proyector, te muestra unas líneas de texto en la pantalla –a veces aderezadas con los dibujos y diseños más horribles que pueda imaginar tu enferma mente– y se limita a leerlos como si fuera un papagayo. Siempre he odiado los powerpoints, y nunca había entendido por qué. Conjugan dos de mis pasiones, la comunicación y la informática, y algo en mi fuero interno me decía que deberían ser algo grande y útil, pero me daba de boca contra la experiencia una y otra vez. La mayor parte de las veces, las presentaciones digitales han servido para hacer aún más aburrida una conferencia bastante aburrida de por sí.

Damos un salto de cuatro años y nos situamos en el actual 2008. Hace una semana, un compañero del instituto me pidió el favor de dar una pequeña charla a unos alumnos alemanes que están en la ciudad en un programa de intercambio. Aunque no estaba seguro de mi éxito, mi proverbial cortesía me obligó a aceptar. Tengo poco tiempo disponible con las oposiciones tan cerca, pero me parecía una experiencia interesante, y nunca le niego un favor al primero que se me acerca y me pide lo que sea (por fin conocéis la razón de que no sea rico, siendo tan guapo. Sí, es una broma).

Se acercaba el momento y me era casi imposible hablar con mi compañero: no sabía la edad de los alumnos, su nivel de castellano, lo que les interesaría… Pero decidí intentar una charla amena, con powerpoint incluido, y me puse a investigar un poco para ver si averiguaba por qué todos los que había visto hasta ahora eran un horror.

Así llegué, por ejemplo, a esta estupenda web: Presentation Zen. Cientos de consejos sobre qué hacer en una buena presentación y cómo evitar los típicos rollos aburridos. Y sobre todo, me sirvió de mucho un librito que ofrece gratis Seth Godin, un experto en estas lides. El libro está disponible aquí, en inglés, y en esta entrada de su blog te cuenta lo más importante. Se llama Really Bad Powerpoint y es una de las condensaciones de información útil más logradas con las que he topado en mi vida.

Escribí a Seth pidiéndole permiso para traducir su libro al español y me ha respondido accediendo a mis deseos. Aunque por cuestiones de tiempo no puedo hacerlo ahora (¿alguien se anima a echar un capote?), puedo resumir los principales consejos que da en este librito:

  • No escribas lo que piensas decir para luego leerlo como un loro. Para eso, mejor dar un folleto con la presentación impresa a cada asistente. O mejor aún, mandársela por correo.
  • El hemisferio cerebral derecho es emocional, el izquierdo racional. Utiliza imágenes emotivas que creen simpatía en el espectador, y luego suéltale lo que tengas que decir. Habrás creado una conexión emocional y tendrán tendencia a creer lo que dices.
  • Nunca, nunca incluyas más de 6 palabras en cada diapositiva.
  • No abrumes a la gente con datos. Es más efectiva una imagen que exprese el resultado de esos datos.
  • No utilices efectos de transición en tus diapositivas.
  • No uses imágenes de poca calidad o baja resolución. Dan una impresión pobre del tema, de la presentación y del orador.

Aunque hay muchos más consejos, creo que estos son los más útiles.

El caso es que seguí lo que decía el bueno de Seth casi a rajatabla, y no sé qué parte de responsabilidad tuvo en el resultado, pero lo cierto es que fue un éxito. Resultó que los alumnos tenían entre 14 y 18 años y que difícilmente entendían el castellano, si lo hablaba muy lento. Pero intenté que las imágenes hablaran por sí solas, y con la ayuda de su profesora (que traducía algunas cosas al alemán) y otros alumnos españoles que estaban con ellos, la cosa les gustó. Hacia la mitad de la presentación empezaron a reír espontáneamente, y al final aplaudieron y todo. Y eso que el tema se las traía: Cervantes, Valle-Inclán, la batalla de Lepanto… ¿Es posible motivar a unos alumnos de Secundaria partiendo de esos temas? Está claro que sí, siempre que te esfuerces en comunicar e intentes ser un profesional en cualquier cosa que hagas.

Con esfuerzo y estudio, queridos amigos, se puede lograr lo que sea, hasta que una charla con powerpoint no se convierta en un rollo infumable.

Por si tenéis curiosidad, aquí os subo la presentación en formato Open Document (2,6 MB) y Microsoft PowerPoint (2,7 MB). El PowerPoint supongo que lo tendréis todos, y además legal, claro; el formato Open Document lo podéis abrir con OpenOffice.org, una suite ofimática que en mi opinión es bastante superior a la de Microsoft, puede abrir los formatos de los programas de Bill Gates y además es gratis. Yo no uso OpenOffice.org para Mac, porque es lento y además fue el programa que me frió el disco duro, así que usé NeoOffice, que es un OpenOffice nativo para ordenadores Apple que va como la seda. Además, investigando un poco di con el programa NeoRemote, una pequeña aplicación gratuita que te permite utilizar el mando a distancia que viene venía de serie con los MacBooks en tus presentaciones con NeoOffice.

Por supuesto, podéis hacer con los archivos lo que queráis: utilizarlos en vuestras clases (si sois profes), modificarlos, regalarlos y finalmente tirarlos a la papelera.

Neandertal

neandertal.jpg

Imagen: Wikipedia.

Hoy aparece en El País Semanal un interesante artículo sobre los últimos descubrimientos en torno al hombre de Neandertal, una especie primitiva que convivió con nuestros antepasados directos y que un buen día se extinguió, sin que estén del todo claras las causas.

El reportaje habla de interesantes temas, como la probable causa de su extinción, la naturaleza de su lenguaje, la posibilidad de que los hombres de Cromañón se hayan cruzado con ellos –lo que haría que nosotros tuviésemos sangre de neandertal corriendo por nuestras venas–, su dieta, y otros muchos.

Una de las probables causas apuntadas en el artículo para la supremacía de nosotros sobre ellos me ha parecido muy interesante, y es de tipo parcialmente lingüístico: los símbolos. Aunque parece estar demostrado que los hombres de Neandertal conocían el lenguaje (tienen, por ejemplo, partes del aparato fonador adaptado de la misma forma que el nuestro, a diferencia de los chimpancés, nuestros familiares más cercanos), parece ser que su pequeño cerebro les impedía un desarrollo del simbolismo, o al menos un desarrollo tan complejo como el nuestro.

Recordemos lo que es un símbolo: una cosa que se esgrime en lugar de otra. Una cosa que significa otra sin que se le parezca. Una bandera que significa un país, un grupo de sonidos (palabra) que significa una realidad externa («árbol»).

Apuntan en el artículo que el avanzado simbolismo cromañón propició la existencia de grupos más grandes y, por lo tanto, más eficaces en la propia protección y en la búsqueda de alimento. Al tener una bandera (utilizan esa palabra concreta) como representante del grupo, muchos hombres externos al clan familiar podían unirse y aglutinarse bajo el mismo trapo, sin que fuese necesario un parentesco genético, lo que además tuvo la feliz consecuencia de que nuestro genoma se hizo más variado. En el estudio aluden de pasada a la consanguinidad como otra de las causas de la desaparición de los neandertales, y todo el mundo sabe que la excesiva consanguinidad tiene consecuencias funestas para las especies (que se lo digan a algunos de nuestros reyes, como Carlos II).

Pero luego, no sé si el periodista o el investigador, no parece entender la bondad de los símbolos que agrupan a la gente en vez de separarla, y te suelta una perla como la que viene a continuación:

[…] en el fondo, ellos [los hombres de Neandertal], que podían ser rubios o pelirrojos y de piel clara, se parecían más físicamente al hombre actual que nuestros antepasados los cromañones. “Éstos, hacía poco que habían salido de África y tenían una pigmentación más oscura”.

Lo que al parecer está bastante claro: en opinión del investigador, o del periodista, el hombre actual es el caucásico, de piel clara y pelo rubio, y la gente de piel más oscura no puede ser considerada como humanos totalmente evolucionados. Así es como lo entiendo yo, al menos. En lugar de llegar a una conclusión que yo veo mucho más lógica, que es que el maldito color de la piel no tiene nada que ver con el grado de evolución alcanzado, siguen insistiendo en la idea de que hay un tipo de ser humano: el blanco, y luego están los medio simios de nuestros congéneres de piel oscura. El hombre del presente, el del futuro, tendrá los ojos azules, el pelo rubio y la piel sana, como en el anuncio aquel del champú (quien tenga veinticinco años o más se acordará de lo que hablo).

Hitler, como Franco, sigue ganando batallas después de muerto, y lo más curioso es que quienes les conceden las victorias modernas son siempre los que presumen de ser sus más acérrimos detractores.

Dejad que los niños se alejen de vosotros

11 de April de 2008

child_last_day.JPG

En nuestra época no había niños obesos. Como mucho alguno era gordo y punto.

(Sacado de algún correo en cadena sobre la infancia en los años ochenta.)

Hoy en día, o quizás ha pasado siempre, estamos inmersos en absurdas competiciones. Queremos ser los vecinos que tienen la tele más plana y al mismo tiempo más barata, el coche más grande, ya sabéis, todas esas tonterías. Si todo se queda en cuestiones materiales, tampoco tienen demasiada importancia, porque las cosas después de todo solo son cosas.

El problema es cuando regimos nuestra ética de la misma manera, y queremos quedar como los que más estamos con la corriente general. Por ejemplo, conozco a personas muy demócratas, muy respetuosas de los derechos humanos, firmemente creyentes en la reinserción y la reeducación del más infame de los asesinos, que sin embargo te pueden soltar en cualquier momento: «Yo a los etarras sí que les aplicaba la pena de muerte», o «A los pederastas, yo se los dejaba a las familias de los niños violados y que hiciesen con ellos lo que quisieran».

Lo malo para defender su argumento es que la moral tiene condicionantes, pero no excepciones. Esto es: está mal robar, y eso es una verdad ética universalmente aceptada. Pero si un hombre roba una barra de pan ante el riesgo de morir de hambre, la ética del robo queda condicionada ante una regla ética mayor, que es la supervivencia. Si no hay una regla superior que la anule, robar está mal en todos los demás casos.

Lo que pasa es que no hay una regla superior que haga válida la pena de muerte ni los linchamientos públicos. Si se demostrase que la pena de muerte acaba con el terrorismo, o que la tortura de un violador de niños a manos de la familia de la víctima sirviese para reducir los atentados o las violaciones de menores, podríamos plantearnos el asunto. Pero el caso es que hay muchos estudios que demuestran precisamente lo contrario. El crimen no se reduce, y como mucho la ley del Oeste sirve únicamente para saciar la sed de venganza de las víctimas. Pero la sed de venganza, legítima o no, que ese es otro tema, no es un valor ético superior al derecho a la vida y a la integridad física de cualquier ser humano, así que los que dicen –por quedar como los más molones– que respetan los derechos humanos excepto en casos de terrorismo o pederastia me parecen un poco imbéciles.

Hoy lo que está de moda es ser los padres más cuidadosos del mundo. Las consultas de pediatría están saturadas de papás angustiados porque su hijo se ha tragado una moneda de diez céntimos, o porque se ha despertado por la noche llorando, o porque caga demasiado blando o demasiado duro. Los niños visitan al psicólogo prácticamente desde que nacen. Los padres van a clases preparatorias para su boda, para su embarazo, para su parto. Puede que no sean obligatorias, no lo sé, pero no me extrañaría que acabaran siéndolo.

Como en tantas otras cosas, tras la ignominiosa dictadura hemos seguido el típico movimiento pendular: irnos al otro extremo. Yo recuerdo (y mis padres eran de los exageradamente cuidadosos) que cuando estábamos de vacaciones, después de comer nos daban un balón y una patada en el culo y adiós muy buenas hasta la hora de cenar, con un breve lapso en el que íbamos a recoger el bocadillo de manteca (¡Dios, es una bomba de grasa y colesterol, qué miedo!) y que mamá aprovechaba para comprobar que nuestro calzado aún era funcional y que nuestras heridas de juego no necesitaban puntos de sutura. Bien, ni una baja, lávate las manos, toma el bocadillo y patada en el culo que tu padre está durmiendo la siesta.

Vaya, parece que hoy los padres que no tienen un psicólogo de cabecera para un niño –a veces hasta un abogado–, que no les compran todas las consolas de videojuegos, que no los visten en Zara o que no los envían un par de veranos a Estados Unidos a aprender inglés son unos desalmados ogros peores que la madrastra de Blancanieves.

No digo que los de mi generación hayamos salido perfectos, y que os sirva de prueba un servidor, pero hombre, mal que bien hemos sobrevivido.

Llego a través de Boing Boing a un artículo del New York Sun en que una periodista cuenta cómo, accediendo a los ruegos de su hijo de 9 años, le dio un billete de 20 dólares, algo de cambio para llamar y un mapa del metro de Nueva York y lo dejó que se buscara la vida para volver a casa. Traduzco algunos párrafos que me parecen sublimes:

¿Nueva York no es tan segura como lo era en 1963? Tampoco es como si viviéramos en Bagdad.

El caso es que mi hijo ha estado semanas rogándome que por favor le dejase ir a cualquier sitio, adonde fuera, y le dejase arreglárselas para volver a casa él solito. Así que un soleado domingo le di un mapa del metro, un bono de viajes, un billete de 20 dólares y algo de calderilla, por si necesitaba llamar por teléfono.

No, no le dejé un teléfono móvil. No quería que lo perdiera. Y no, no lo estuve siguiendo, como una mamá detective. Confié en que fuera capaz de averiguar que tenía tomar el metro de Lexintong Avenue, y el autobús de la calle 34 hasta casa. Si no fuera capaz de hacerlo, confié en que le preguntaría a algún extraño. E incluso confié en que el extraño no pensara: «Hombre, estaba a punto de coger el metro para irme a casa, pero creo que en lugar de eso voy a secuestrar a este adorable chavalín.»

En pocas palabras, mi hijo regresó a casa extasiado de independencia.

En muchas palabras, para empezar: la mitad de la gente a la que le he contado esta historia quiere demandarme por maltrato a un menor. Como si encerrar a los niños bajo llave y ponerles un casco y darles un teléfono móvil fuese la forma correcta de criar a un niño. Pues no lo es. Eso es debilitarlo, a él y a nosotros.

Poco más que añadir, os recomiendo leer el artículo completo. Y no, seguramente el niño no está más seguro yendo por ahí solo que en casa bajo vuestra estricta vigilancia y la de vuestros ositos-cámara de peluche, pero una de las cosas trágicamente hermosas de la vida es que nunca, jamás, estaremos totalmente seguros en ningún sitio. Nuestros hijos tampoco. No digo que los llevéis a correr los sanfermines, como el descerebrado aquel, pero a veces la competitiva sobreprotección que algunos padres muestran con sus hijos parece una ridiculez, y os lo tengo que confesar, a mí me parece más que nada una muestra de mala conciencia por ser en realidad unos malos padres.

Ya sabéis lo que quieren los de arriba: que no nos sintamos seguros en ningún sitio más que en nuestra casa, para que les compremos cristales de doble capa, puertas blindadas, alarmas y otros productos por internet. No quieren que la calle sea de la gente. No les deis el gusto, por Dios bendito. Los niños, a la calle.

Wild World

Enlace al vídeo en YouTube

You know I’ve seen a lot of what the world can do,
and it’s breaking my heart in two,
because I never wanna see you sad girl.
Don’t be a bad girl.

But if you wanna leave, take good care,
I hope you make a lot of nice friends out there,
but just remember there’s a lot of bad, and beware.
Beware…

Oh, baby, baby, it’s a wild world.

Hay que comer

Archivos

Búsqueda

La Lengua en tu mail

Tu dirección de email:

FeedBlitz

Video

Más vídeos aquí

Fotos

www.flickr.com
Elementos de Elias.gomez Ir a la galería de Elias.gomez

Estadisticas


Ver estadísticas

La Lengua se publica con Wordpress | RSS de las entradas y de los comentarios | Diseño web: Dodepecho