Miedo
Aquí tenéis una estupenda galería fotográfica (con algo de retoque informático, sospecho) del artista Joshua Hoffine. Una terrorífica serie que explora los miedos de nuestra infancia (vía Menéame).
Los miedos infantiles son más divertidos que los adultos, más poderosos, más intensos. Si un niño tiene miedo de las arañas o del monstruo que vive bajo su cama no hay nada que hacer, puesto que el peligro no viene de la araña sino de la convicción íntima de terror. Aunque la araña desaparezca, el miedo permanece. Y no es que no exista un monstruo debajo de su cama, es solo que mamá no lo ha encontrado porque es más listo que ella y sabe esconderse. Tiemblo al escribirlo. ¡Más listo que mamá!
Los miedos adultos son prosaicos y fláccidos. Creo que su fuerza es la fatalidad, el gota a gota. Cada segundo que estoy viviendo, lo estoy muriendo. Ya lo dijo Quevedo, como sabréis, mejor que nadie:
REPRESÉNTASE LA BREVEDAD DE LO QUE SE VIVE Y CUÁN NADA PARECE LO QUE SE VIVIÓ.
«¡Ah de la vida!»… ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las horas mi locura las esconde.
¡Que sin poder saber cómo ni adónde
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.
Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.
En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.
No poder parar la guerra, no poder aniquilar a los políticos (corruptos, si es que hace falta decirlo), tener que pagar el canon, mirar los pelos que quedan en el peine, peinar una cana más en la barba, temer el día en que uno necesite Viagra, en fin, todo eso. Son peores esos miedos: los que te van asfixiando poco a poco como una anaconda.
No os preocupéis, no estoy de bajón, es simplemente que las fotos me han encantado. Por lo demás, mañana estaré en Málaga, y hasta el domingo. No creo que pueda ni salir de casa porque tengo mucho que estudiar y tarea que hacer con el ordenador, pero en fin, si alguien propone un refresco o algo, ahí están los comentarios. Supongo que desde la bellísima ciudad actualizaré el blog. Los que tengáis puente, que lo disfrutéis. Los que no, emplead el viernes en odiar a los profesores.


29 de Abril de 2008 a las 22:27
Buenísimo el enlace de las fotos de miedo. En cuanto al soneto de Quevedo, creo que da más miedo cierta subliteratura que colma las librerías hoy día.
2 de Mayo de 2008 a las 14:57
Buenísimo el soneto. Ese Quevedo está bien, pero es mejor Ruiz Zafón.
(Just joking)