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La Lengua » Lucha (III): que no te humillen

Ars longa, vita brevis

Lucha (III): que no te humillen

28 de April de 2008

No entiendo la telebasura, no entiendo a la audiencia. Será porque no trabajo en televisión. O tal vez nunca he pensado en trabajar en televisión por eso. Da lo mismo una cosa que otra.

No recuerdo exactamente en qué momento de mi vida me di cuenta de que las cosas, por muy mal que estuviesen, siempre podían empeorar. La primera vez que me pasó en cuestiones musicales fue con la llegada de Raúl (ya nadie se acordará de él, cantaba «hace tanto que sueño tu boca, que la vida se me ha vuelto loca», toma del frasco). Pero esto está relacionado con un acontecimiento anterior: la llegada y el triunfo de Alejandro Sanz. Cuando vi el éxito que tuvo, pensé que los gustos de la gente no podían caer más bajo. Y después llegó Raúl y se hartó de vender discos.

Con la tele, como os digo, no recuerdo cuál fue el catalizador, lo que en parte es lógico, porque es un medio que cambia aún más rápidamente que la música de usar y tirar. Quizá empezó con Nieves Herrero entrevistando a los padres de unas niñas que habían sido secuestradas, violadas, torturadas y asesinadas, la misma noche en que encontraron sus cadáveres, tras unos agonizantes meses de incertidumbre. Esa noche –yo estudiaba el COU– quizás fue la primera vez que pensé que habíamos tocado fondo. Después llegaron diarios de patricias, tomates, dolces vitas y salsas de diversos colores y sabores, grandes hermanos y operaciones triunfo. Pero siempre se puede ir a peor, eso ya es un axioma incontestable en mi podrido esquema de certezas mentales.

Ahora lo que se lleva es la humillación de la clase media. Algún estudioso de la televisión debería hacerse cargo de la investigación, pero yo creo que la cosa empezó con El diario de Patricia. Ese programa comenzó a mostrar¹ freaks de todos los tipos imaginables, especialmente en las situaciones más humillantes: «quiero decirle a mi esposo que estoy liada con su madre», «traigo a mi amigo para decirle delante de España que es muy feo», «mi amiga me debe 30 euros desde hace dos años». He visto casos como esos directamente, y dada la duración del programa, es casi seguro que ha habido episodios exactamente como los descritos, por el asunto ese de los mil millones de monos escribiendo a máquina durante mil millones de años.

El problema es que la gente que acude a esa clase de programas suele haber sido despojada previamente de su dignidad (o bien ignoran el concepto mismo). Puede ser divertido ver cómo a un fracasado de la vida le dan plantón en directo, pero después de todo, cuando tu meta en la vida es aparecer en un programa de la tele, no hay demasiada dignidad restante para aprovecharla en el plató.

La evolución, como tanto se suele decir ahora, ha venido del mestizaje. La mezcla bastarda de dos tipos de programas. Por un lado, los programas donde la gente hacía el ridículo; por otro, aquellos en que artistas frustrados iban a obtener su última oportunidad de convertirse en estrellas. Algún genio de las ondas hercianas ha visto el futuro y se está forrando. ¡Ya está! Llevemos a gente normal, a gente que estudia o trabaja, a gente soñadora, que son los que más dignos suelen mostrarse. Y una vez los tengamos delante de ocho o diez millones de personas, vamos a destrozarlos hasta que lloren, hasta que vuelvan a sus pueblos –donde eran unas miniestrellas por haber ganado algún concurso de karaoke local– convertidos en el hazmerreír del vulgo.

Así que aquí están esos programas, ya sea de baile, de cante, o de dar el cante, que todo consiste en eso, con sus ristos de turno para que apaleen a los concursantes. ¿Creéis que es casualidad que la mayoría de los jurados de esos programas suelan ser viejas glorias venidas a menos, o incluso gente de la que no se conoce un solo trabajo? Ya lo dice el sabio refranero: no pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió. Ante la inapelable mesa compuesta por tres o cinco artistas fracasados se presenta el jovenzuelo imberbe que acaba de dar lo mejor de sí en el escenario, ante una audiencia masiva. Y los fracasados tienen la oportunidad de arrancar la dignidad a golpes, esa dignidad que ellos, tan buenos artistas como con seguridad se consideran, nunca pudieron obtener a base de trabajo ni de pelotazo. Acosan al aspirante hasta que llora. Y si no llora, siguen acosándolo. Ya llorará. Una vez suelta la lagrimita ya lo dejan que se siente tranquilo, sintiéndose un ridículo despojo de la chica mona que soñaba con salir en la portada de alguna publicación de la mano de uno que otro futbolista de Primera división.

¿Qué queréis, si pretendéis convertiros en nombres de referencia tras pasar un par de meses en un absurdo concurso? ¿Creéis que alguna vez ha salido algo grande de ahí?

Desearía que la gente no se dejase quitar la dignidad. Desearía que aspirase a trabajar duro para vivir bien, y que viviesen tan bien como duro trabajan. Desearía que la tele dejase de insistir en el manido cliché de que la clase media no merece dignidad. Son muchos deseos y la vida es corta. Ya lo dijo el clásico: ars longa, vita brevis. Y la señora lo reformuló con acierto: «Tantos hombres y tan poco tiempo».

Otro asunto, sociológico sin duda, es la cuestión de por qué el público disfruta tanto con la humillación de su vecino. Tal vez es la mala sangre creada por ver a quien tiene su sueño cerca. La identificación con el tribunal de los artistas fracasados. O que la leyenda negra española no es tan leyenda, aunque siga siendo muy negra. No tengo respuestas. Pero vosotros tenéis opiniones. A los comentarios.

En La Lengua:

(1) El término freak significa en inglés «monstruo de feria». El castellano monstruo viene del latín monstrare, «mostrar, enseñar».

9 comentarios en “Lucha (III): que no te humillen”

  • # Jose Angel F. dice:
    29 de April de 2008 a las 7:00

    Y en este punto un recuerdo para La Trinca, otrora inteligente y renombradísimo trío humorístico-musical. Tan inteligente que un buen día descubrieron que era más fácil y rentable poner a otros a hacer el ganso que hacerlo ellos. Y pasaron a llamarse Gestmusic, posiblemente la productora pionera en esto de la degeneración del género humano con una cámara y el “riguroso directo” de testigo.

    (Por cierto ¿cinco años ya? Chavalote: te conservas como un pipiolín que comienza, con el ímpetu y las ganas del que escribe su primer post. Enhorabuena, felicidades… y haznos a tus lectores el favor de cumplir muchos más)

  • # John Constantine dice:
    29 de April de 2008 a las 7:52

    Es que la gente que participa en el concurso ya a las primeras de cambio ha pasado de la dignidad, como se demuestra en los “castings” con los que tambien hacen negocio las cadenas.

    Pues oye, que quieres que te diga. Si de entrada renuncias a tu dignidad como persona y ¿artista?, luego no te eches a llorar, oye.

  • # megalegen dice:
    29 de April de 2008 a las 12:10

    Hace un tiempo pensé algo similar, cuando miraba la tele de soslayo mientras cenaba.Era un puñado de gente (mucha) haciendo cola para entrar al casting de “tú si que vales” (creo) y dos o tres del jurado daban vueltas por ahí con aire de superioridad dando consejos a los chicos y chicas o humillando a la mínima.

    Vale, hasta ahí todo claro. Pero, ¿por qué la gente seguía haciendo cola?, ¿por qué habían ido a jugar a eso? Pues ale, como ha dicho J. Constantine, que no lloren.

    Y la tele apagada, el declive no se podrá parar pero así gracias a que no se puede ni ver seremos más felices con nuestras vidas sin tele.

  • # Pris dice:
    29 de April de 2008 a las 12:20

    Tele caca.

  • # scirius dice:
    29 de April de 2008 a las 12:44

    La verdad es que las cadenas nacionales publicas y privadas son basura. En Madrid al menos hay algunos contenidos interesantes en la Otra (que intentan cerrar ) y una buena cadena: esmadrid.

    Me pregunto qué habrá sido de aquello que se decía sobre la tele “forma, informa y entretiene” Ahora más bien “deforma, desinforma y aburre”.

  • # Truman dice:
    29 de April de 2008 a las 17:20

    Profundizando en la opinión de megalegen: ¿sabéis porqué hacen cola?, pues porque para ellos, entrar en ese programa es incluso más digno que un trabajo normal para vivir. Que digo más digno, la verdadera dignidad se consigue haciéndose famoso de un día para otro, que para trabajar, además de ser tonto, hay que ser gilipollas. Vamos, que el concepto de dignidad ha cambiado radicalmente, nos guste o no.

    Años y años de vendernos el “sueño americano” demuestran su fruto en estas colas y en estos programas. todo empezó con Gran Hermano, y ahora hay 10 o 12 programas del mismo estilo cada año, en todos hay tortas para entrar, y todos con audicencias más que decentes.

    O a lo mejor es que me estoy haciendo viejo. Algo de eso hay.

  • # Manuel dice:
    30 de April de 2008 a las 14:07

    ¿Dignidad?… ¿qué cxñx es eso?…

    Lo cierto es que no te falta razón… no entiendo cómo hay gente que ve esos programas… no entiendo cómo hay gente que sueña con ir a sus castings… no entiendo cómo hay gente que sin tener ni puta idea de cantar puede plantarse en un casting, delante de una cámara, a soltar gallos y ser la mofa nacional al día siguiente… no entiendo cómo los que pasan la criba inicial permiten que semana tras semana una panda de FRACASADOS se atrevan a decirles, delante de todo el mundo, lo patéticos que son…

    En particular, con el tontín ese de las gafas que se metió con la chavala que se largó por la muerte de su abuela…

    Si estoy allí y escucho semejante gilipollez, me iba a costar no levantarme y cruzarle la cara a semejante patético perdedor…

    Lo peor es que por culpa de basuras televisivas como estas, hay auténticos músicos que no tienen su oportunidad porque ahora lo que vende son los ‘Triunfitos’…

  • # antonio molina dice:
    5 de May de 2008 a las 20:53

    ¿Nadie ha visto, aunque sea un minuto, en Tele5 “El programa de tu vida”? Eso sí que es basura, la prueba de que efectivamente tienes razón (y Murphy también): siempre podemos ir a peor.

  • # Scirius Vulgaris » Blog Archive » ¿Seguimos la corriente? dice:
    11 de June de 2008 a las 9:49

    […] http://lalengua.info/2008/04/lucha-iii-que-no-te-humillen/ […]

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