Warning: Use of undefined constant get_magic_quotes_gpc - assumed 'get_magic_quotes_gpc' (this will throw an Error in a future version of PHP) in /home/lalen2/public_html/wp-content/plugins/cforms/lib_functions.php on line 339

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/lalen2/public_html/images/cassette01.jpg(1) : eval()'d code(83) : eval()'d code(1) : eval()'d code(1) : eval()'d code:1) in /home/lalen2/public_html/wp-content/plugins/wp-super-cache/wp-cache-phase2.php on line 1164
La Lengua » De acomplejados y jueces

Ars longa, vita brevis

De acomplejados y jueces

30 de March de 2008

justicia.jpg

¿Qué tiene que hacer un hombre en este país para que lo metan en la cárcel? Me imagino a Santiago del Valle pensando eso cuando la policía lo interrogó sobre la pequeña Mari Luz Cortés, a la que había asesinado. Ya lo habían condenado dos o tres veces por varios delitos sexuales contra menores –entre ellos su propia hija–, pero nadie lo había encerrado. Ni siquiera la policía cuando lo interrogó. Tampoco cuando se presentaba en el juzgado cada quince días.

Ahora sí está entre rejas, aunque creo que quizás lo más adecuado para él sería un largo internamiento en un centro psiquiátrico. ¿Cómo de mal de la cabeza hay que estar para sentirse atraído por niñas pequeñas, para forzarlas, llegando a cometer el crimen contra una hija suya? Pero esta no es la cuestión: la cuestión es que un hombre que había sido condenado por violación hacía su vida tranquilamente en libertad, sea la culpa de quien sea, y eso nos ha costado una pequeña vida inocente.

Los españoles somos unos acomplejados. Lo peor que nos dejó la dictadura de Franco no son las estúpidas placas, estatuas y nombres de calles, que para determinadas personas son el enemigo público número uno. Lo peor es que todos esos años de misa obligatoria, durísimas represiones, garrote vil y presos de conciencia nos han hecho que con la democracia nos pasemos de frenada y las calles estén llenas de gente que constituye un peligro mortal para el prójimo, para su vida y sus posesiones. Parece como si quisiéramos compensar a los criminales de ahora por las víctimas inocentes del franquismo. Se parece a la bobada esa de que yo tenga que pedir perdón a alguien por lo que un antepasado compatriota mío le hizo a un antepasado compatriota suyo (me refiero a algunos salvapatrias latinoamericanos, por ejemplo). Parece una locura, ¿no?

A nadie le gusta la cárcel, y a todos nos gusta la reinserción. Pero lamentablemente, la reinserción parece imposible en algunos casos, y no tenemos una solución mejor que tener al individuo controlado. Y las cárceles deben mejorar, por supuesto, porque son inhumanas; pero cuando una persona ha matado a alguien, o roba y tiene intención de seguir haciéndolo, no tenemos más remedio que protegernos de él. Y la forma más humana de hacerlo es una buena cárcel. Una cárcel donde pueda pagar su deuda con la sociedad, trabajando, estudiando, haciéndose una persona de provecho y toda esa palabrería que se dice siempre. Pero una cárcel.

El español sigue teniendo complejo de esclavo, y no me refiero solamente a la querencia que le tiene a la Familia Real, que es simplemente otra de las familias que vive de fábula a costa de los Presupuestos generales del Estado (los Botín, los Ortega, los Koplovitz, los Polanco, no tienen asignaciones directas, pero sí leyes que los benefician y decisiones gubernamentales que los enriquecen). La mentalidad del esclavo es la que tiene aún ese respeto ancestral a las fuerzas de seguridad, a los jueces y a los políticos (y, en menor medida, a los sacerdotes). No hemos llegado a entender que los policías son nuestros sirvientes (no al revés), que los políticos nos deberían obedecer (no al revés), que los jueces deberían ser el instrumento que tiene la sociedad para administrar su justicia.

No. Seguimos pensando que los jueces deben ser el arma que tienen los ricos para quitar de en medio a los pobres que se saltan el orden natural de las cosas. Todo el mundo sabe que hay muy pocos ricos en la cárcel, y eso que yo pienso que delinquen al menos con la misma frecuencia que los pobres, si no más. Les seguimos profesando ese miedo arcano y les llamamos «señoría» mientras nos regañan como si fuéramos niños pequeños, hacen y deshacen nuestras vidas a favor del rico o del Estado utilizando su incomprensible jerga, y nos parece bien.

Se creen intocables y dejan en libertad a monstruos que después nos matan.

3 comentarios en “De acomplejados y jueces”

  • # Yurena dice:
    31 de March de 2008 a las 10:18

    De nada sirve que el poder judicial actúe cuando se ha producido un hecho de esta magnitud. Es incomprensible como una cadena de omisiones sirvió para que se sucediera el fatal desenlace. Este hecho me ha recordado en muchos aspectos a los casos de mujeres maltratadas. En los que no se hace nada hasta que la víctima no aparece desprovista de su vida.
    Siempre he sido partidaria de la reinserción social y de la rehabilitación del reo, pero en casos como éste, espero que se contemple la posibilidad de reforzar y endurecer las penas llegando, incluso, a aportar por la condena perpetua.

  • # Manuel dice:
    31 de March de 2008 a las 14:04

    Una vez más estoy de acuerdo contigo… parece como si se quisieran compensar los excesos del pasado siglo, con una enterna buena fe que no todos se merecen…

    Este hombre no debería de haber estado en las calles… al igual que muchos de esos ricos, que roban impunemente y salen en un par de años, tampoco deberían…

    Al final parece que solo somos las buenas personas las que hemos de temer a la ‘implacable’ ley, que solo parece atreverse con las personas de buena voluntar a la hora de actuar…

    Y encima, los políticos siguen negándose a algo que cada día piden más personas… el endurecimiento de las penas, e incluso la introducción de la cadena perpetua para aquellos presos que son incapaces de reinsertarse en la sociedad sin constituir un peligro.

  • # pasaba por aquí dice:
    3 de April de 2008 a las 16:05

    Dices:
    “Se parece a la bobada esa de que yo tenga que pedir perdón a alguien por lo que un antepasado compatriota mío le hizo a un antepasado compatriota suyo (me refiero a algunos salvapatrias latinoamericanos, por ejemplo). Parece una locura, ¿no?”

    Y es aún peor. Por lo general, los que hicieron las barrabasadas son antepasados de los que ahora viven en esos países. La mayoría de los españoles actuales descendemos de gentes que nunca cruzaron el mar.

Escribe un comentario

Hay que comer

Archivos

Búsqueda

La Lengua en tu mail

Tu dirección de email:

FeedBlitz

Video

Más vídeos aquí

Fotos

www.flickr.com
Elementos de Elias.gomez Ir a la galería de Elias.gomez

Estadisticas


Ver estadísticas

La Lengua se publica con Wordpress | RSS de las entradas y de los comentarios | Diseño web: Dodepecho