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	<title>Comentarios en: Machismo</title>
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	<description>Ars longa, vita brevis</description>
	<pubDate>Thu, 04 Dec 2008 20:00:24 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Priscila</title>
		<link>http://lalengua.info/2008/02/machismo-3/#comment-159465</link>
		<dc:creator>Priscila</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Feb 2008 19:16:46 +0000</pubDate>
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		<description>El problema es que nos creemos que vivimos en un país adelantado, desarrollado, donde el sistema sanitario y educativo funciona perfectamente.  Que hoy en día somos cultos, preparados, omnipotentes, que tenemos todo al alcance de nuestra mano, que sabemos educar, razonar y solucionar conflictos. Pero no. Éste es un país de catetos, donde el respeto a los demás es una gran falacia,  donde cualquiera puede 
pasearse en  un A5, teniendo un  sueldo mediocre, pero donde los malores morales, ni se conocen, ni se compran, ni se venden. Creemos que se ha avanzado algo buscando la extinción del machismo patrio, pero ese macho hispano, violento y pendenciero, convencido de su superioridad y de su condición de amo y señor del país, del pueblo y de su casa, sigue habitando en cualquier rincón de nuestras  ciudades. Te lo encuentras a cada paso, faltándote el respeto por ser de otro sexo, religión, escala social; azotando a sus hijos por no asumir comportamientos que él jamás ha sabido enseñar y aprobando actitudes extremas  desde una butaca donde no le cabe el culo en la tele o en Internet .  No digamos entonces lo que viene de fuera.       

  Nos creemos muy modernos porque la mujer puede trabajar, denunciar al marido si la trata mal o comprarse una lavadora sin su consentimiento. Mientras, la tele, el cine,  Internet, la vida doméstica de muchos hogares, los usos y costumbres que traen otras culturas,  etc.  nos demuestran que la mujer es una puta mierda más en este puto mundo donde está permitido reírse y abusar absolutamente de  cualquier persona físicamente inferior (animales, ancianos, disminuidos, indigentes). Que puede ser ridiculizada visual y verbalmente y, lo que ya es demencial, que a ella le agrada y lo celebra. 

Es difícil, muy difícil , reeducar a un país entero. El relevo generacional es desesperanzador. Los  niños cada vez tienen la mente más contaminada. Antiguamente, el adolescente salido para saciar sus instintos básicos  le robaba una revista porno al padre y se encerraba en el baño; hoy en día obligan a una compañera a hacerle una felación y otros la graban por el móvil. Y a  las niñas les están mostrando desde todos esos medios que comentaba,  que permitir y aceptar como normales para el sentido común ciertas actitudes machistas, que le son totalmente dañinas, es algo que forma parte de nuestra vida, de nuestros valores, y de nuestra cultura. Estamos ante una nueva y destructiva revolución sexual y aquí los educadores tenemos mucho que hacer. No debemos volver la cabeza  hacia otro lado cuando un alumno abusa verbalmente de la dignidad como mujer de una compañera y ella lo considera una broma sin importancia.  Enseñemos también a las niñas a respetar su género, a no asumir las peores caras de los roles machistas en pro de la igualdad (la violencia verbal, física y sexual)  y ayudémoslas a evitar asumir ese papel  de siervas de unos valores cavernícolas y machistas que les quieren imponer  por un lado; y del rod de víctima, sólo por su condición de mujer, que les quieren colgar por otro.
De todas maneras, yo soy muy pesimista.  Y siempre les digo a mis compañeros, en este y en  otros miles de temas, que somos David contra Goliat. Que un profesor frente a los padres, la tele, la música de masas, Internet y la calle, no somos absolutamente nada.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El problema es que nos creemos que vivimos en un país adelantado, desarrollado, donde el sistema sanitario y educativo funciona perfectamente.  Que hoy en día somos cultos, preparados, omnipotentes, que tenemos todo al alcance de nuestra mano, que sabemos educar, razonar y solucionar conflictos. Pero no. Éste es un país de catetos, donde el respeto a los demás es una gran falacia,  donde cualquiera puede<br />
pasearse en  un A5, teniendo un  sueldo mediocre, pero donde los malores morales, ni se conocen, ni se compran, ni se venden. Creemos que se ha avanzado algo buscando la extinción del machismo patrio, pero ese macho hispano, violento y pendenciero, convencido de su superioridad y de su condición de amo y señor del país, del pueblo y de su casa, sigue habitando en cualquier rincón de nuestras  ciudades. Te lo encuentras a cada paso, faltándote el respeto por ser de otro sexo, religión, escala social; azotando a sus hijos por no asumir comportamientos que él jamás ha sabido enseñar y aprobando actitudes extremas  desde una butaca donde no le cabe el culo en la tele o en Internet .  No digamos entonces lo que viene de fuera.       </p>
<p>  Nos creemos muy modernos porque la mujer puede trabajar, denunciar al marido si la trata mal o comprarse una lavadora sin su consentimiento. Mientras, la tele, el cine,  Internet, la vida doméstica de muchos hogares, los usos y costumbres que traen otras culturas,  etc.  nos demuestran que la mujer es una puta mierda más en este puto mundo donde está permitido reírse y abusar absolutamente de  cualquier persona físicamente inferior (animales, ancianos, disminuidos, indigentes). Que puede ser ridiculizada visual y verbalmente y, lo que ya es demencial, que a ella le agrada y lo celebra. </p>
<p>Es difícil, muy difícil , reeducar a un país entero. El relevo generacional es desesperanzador. Los  niños cada vez tienen la mente más contaminada. Antiguamente, el adolescente salido para saciar sus instintos básicos  le robaba una revista porno al padre y se encerraba en el baño; hoy en día obligan a una compañera a hacerle una felación y otros la graban por el móvil. Y a  las niñas les están mostrando desde todos esos medios que comentaba,  que permitir y aceptar como normales para el sentido común ciertas actitudes machistas, que le son totalmente dañinas, es algo que forma parte de nuestra vida, de nuestros valores, y de nuestra cultura. Estamos ante una nueva y destructiva revolución sexual y aquí los educadores tenemos mucho que hacer. No debemos volver la cabeza  hacia otro lado cuando un alumno abusa verbalmente de la dignidad como mujer de una compañera y ella lo considera una broma sin importancia.  Enseñemos también a las niñas a respetar su género, a no asumir las peores caras de los roles machistas en pro de la igualdad (la violencia verbal, física y sexual)  y ayudémoslas a evitar asumir ese papel  de siervas de unos valores cavernícolas y machistas que les quieren imponer  por un lado; y del rod de víctima, sólo por su condición de mujer, que les quieren colgar por otro.<br />
De todas maneras, yo soy muy pesimista.  Y siempre les digo a mis compañeros, en este y en  otros miles de temas, que somos David contra Goliat. Que un profesor frente a los padres, la tele, la música de masas, Internet y la calle, no somos absolutamente nada.</p>
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