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La Lengua » 2008 » January

Ars longa, vita brevis

Receta para fabricar un MacBook Air

16 de January de 2008

mbair.jpg

-Coge un MacBook.

-Reduce su grosor de 2,75 a 0,99 centímetros (media entre el grosor máximo y el mínimo del MacBook Air).

-Reduce su peso de 2,27 a 1,36 kilogramos.

-Reduce la velocidad de su microprocesador 0,4 gigahercios.

-Reduce la velocidad de su disco duro de 5.400 a 4.200 revoluciones por minuto.

-Quítale la unidad lectora-grabadora de DVD y CD.

-Quítale un puerto USB, el puerto Firewire, el puerto de entrada de micrófono/línea, el puerto de red Ethernet, y la ranura para el cable de seguridad.

-Quítale la opción de que el usuario cambie la batería, y aumenta la duración de esta una hora.

-Convierte su salida miniDVI en microDVI.

-Convierte su salida de sonido digital en analógica.

-Convierte su sistema de altavoces estéreo en un sistema monoaural.

-Quita de la caja el mando a distancia (Apple Remote) e incluye un adaptador de microDVI a VGA y a DVI.

-Aumenta su memoria de 1 a 2 GB.

-Cobra 700 euros más.

Déjese reposar el resultado delante de un montón de tontos.

Tengo un amigo (hola, Carlos) que me acusa de ser un fanboy de la marca Apple. Nada más lejos de la realidad, y le agradezco al señor Jobs la oportunidad que me brinda para demostrarlo. Siempre he defendido -y lo sigo haciendo- que el MacBook original, con el que estoy escribiendo este post, y la mayoría de los iPod -a excepción del iPod Touch- son unos productos magníficos, y no importa cuántos reproductores multimedia o cuántos portátiles de otras marcas pruebe: los MacBook y los iPod me siguen pareciendo muchísimo mejores que cualesquiera de la competencia. Pero este MacBook Air es una clarísima tomadura de pelo.

Hasta aquí hemos llegado, Steve Jobs.

Dinero

14 de January de 2008

¿Qué preferiríais, ganar 5.000 euros mensuales mientras el resto de la gente gana 2.500, o ganar 10.000 al mes si el resto de la gente gana 25.000, teniendo en cuenta que las cosas costasen lo mismo que cuestan ahora? Varios estudios afirman que la mayor parte de vosotros elegiréis la primera opción: es preferible ganar menos antes que soportar que los otros ganen más.

Otra situación: hay un tipo (lo llamaremos A) en la cola del cine, al que, al comprar su entrada, le informan de que es el espectador número 100.000 y le entregan como regalo un cheque de 100 euros. Otro tipo (B) está esperando para ver otra película, cuando al que está delante de él le dan un premio de 1.000 euros por ser el cliente un millón. Al señor B, por ser el cliente 1.000.001, le dan 150 euros. ¿Quién preferís ser? Una vez más, la gente suele elegir ser A: perder 50 euros, a cambio de no tener que sufrir que a otro le vaya mejor que a nosotros.

Tercer dilema. Se nos plantea lo siguiente: tienes 1.000 euros a repartir entre otra persona y tú. Puedes repartirlos como quieras, con una condición: la otra persona debe aceptar el reparto. Si está de acuerdo, los dos os quedáis con lo que os corresponda. Si no acepta, los dos lo perdéis todo.

Ahora imaginad que decidís quedaros con 900 euros y dar 100 a vuestro compañero. ¿Cuál sería la opción más inteligente desde su punto de vista? Lógicamente, aceptar: si acepta sólo se lleva 100 euros (y tú 900); si rechaza el trato, se queda sin nada (y tú también).

Una vez más, la mayor parte de la gente optará por quedarse sin nada, si con ello logra fastidiar al contrario.

Según algunas investigaciones, este comportamiento tan insolidario (y tan español, diría yo) obedece a un instinto desarrollado durante miles de años, ya que al parecer también se observa en algunas especies actuales de monos. Este instinto nos haría sentir rechazo a una experiencia económica negativa, por el riesgo que ello supone para la supervivencia. Puede que parezca contradictorio, porque en los casos citados más arriba, lo más lógico económicamente hablando habría sido escoger la opción que casi nadie escoge… pero recordad que estamos hablando de un instinto, y no de una herramienta lógica ni intelectual. De hecho, aunque nos olvidásemos del instinto: ¿no sería lo mejor, en cada una de los tres dilemas, elegir la opción que más nos beneficie a nosotros, y no la que perjudique al prójimo? Sí, claro que lo es. Pero entonces, ¿por qué nos da más alegría ganar menos, con tal de que los demás ganen menos aún? Está claro que no es una opción racional.

Esto se opone a la teoría del homo oeconomicus, según la cual los seres humanos nos comportamos de forma racional ante estímulos económicos (no sé si es una de las bases del pensamiento económico liberal, pero me da en la nariz que sí).

Leído y adaptado de este artículo en Los Angeles Times.

Cumbres borrascosas

13 de January de 2008

Cumbres borrascosas

Esta novela de Emily Brontë era uno de los cientos de clásicos que me quedan por leer, lista que me he propuesto acortar tanto como me sea posible en el menor tiempo. Es la gran novela de la época victoriana inglesa, un largo folletín donde hay casi de todo, y sobre todo mucho de las temáticas que, al menos en España, se relacionan con el Romanticismo: amor, odio, celos, muertes, fantasmas, peleas y en general cualquier producto de las bajas pasiones.

Un extraño niño mendigo llamado Heathcliff es recogido por el padre de una familia acomodada que vive en la mansión de Cumbres Borrascosas, en el interior de Inglaterra, a finales del siglo XVIII. Aunque el adoptado goza del afecto del padre, y sobre todo del de la hija menor de este, Catherine, el hijo mayor le toma celos enseguida, y cuando el padre muere comienza a tratarlo como un criado más, desairándolo siempre que puede. Mientras tanto, en una pequeña aventura, Catherine y Heathcliff se colaron en la Granja del Tordo, una propiedad cercana a Cumbres Borrascosas donde vive la familia Linton. Los Linton se encargan de la educación de Catherine, que se vuelve una señorita bien educada, lo que acentúa la diferencia con los toscos modales de Heathcliff. Cuando este se entera de que Catherine va a casarse con el hijo mayor de los Linton (Edgar), su amigo se va de la casa sin dar señas a nadie.

Años después vuelve, dueño de una considerable fortuna, que nunca llega a saberse cómo ha conseguido. Catherine vive en la Granja del Tordo con Edgar, un hombre decente, educado y pacífico que la adora. Inmediatamente, siguiendo una costumbre bastante extendida entre las mujeres, la chica comienza a despreciar a su refinado esposo y a dejar claro que está colada hasta la médula por el violento patán que ha regresado despreciando y amenazando a todo el mundo. La historia sigue y sigue durante esa generación y la posterior, llegando a convertirse en un auténtico culebrón -de elevadísima calidad, eso sí- donde las pasiones afloran continuamente.

La imposibilidad del amor entre Catherine y Heathcliff provoca todos los conflictos de la novela, que no son pocos, cuando esta frustración hace que Heathcliff determine dedicar su vida a destruir todo lo que rodea los desgraciados lugares donde primero se lo acogió y luego se lo despreció. Y no hay absolutamente nada que pueda detenerlo: ni la vida de su amada, ni la de su esposa, ni la de su hijo, ni por supuesto la de nadie más. Se ha convertido (si es que no lo ha sido siempre) en un rufián psicópata que tiene un único objetivo en la cabeza, y no repara absolutamente en nada cuando se trata de conseguirlo. Sin embargo, no pocas veces sentimos lástima por él, pues queda claro que su desquiciado comportamiento es fruto de la falta de amor y del desprecio sufridos.

De hecho, su plan -y su vida- acaban cuando los dos últimos protagonistas de la saga, Catherine (hija de la anterior Catherine) y Hareton (su primo) superan el desprecio que sienten el uno por el otro y comienzan a sentir el amor.

Como ya he dejado entrever unos párrafos antes, esta novela es romántica en el sentido español si tenemos en cuenta varios aspectos: los personajes se pasan la novela insultándose o atizándose, odiándose, hay fantasmas, pasiones reprimidas, paisajes desolados, ideas suicidas, etc. Pero aunque un siglo y medio después veamos toda esta exuberancia un tanto exagerada, era lo normal de la época, y lo que la gente quería, y además lo cierto es que no quita a la narración un ápice de calidad. Más bien le da el morbo necesario para que no puedas soltarla una vez que la agarras.

La estructura de Cumbres Borrascosas es bastante original, pues comienza con un narrador – personaje secundario, Lockwood, que nos cuenta cómo llega a la propiedad, conoce a Heathcliff y a Hareton, y después convence a un ama de llaves para que le cuente quiénes son esos huraños personajes, convirtiéndose entonces esta señora en la narradora (dentro de la narración del primer narrador). Pero incluso cuando Nelly (el ama de llaves) está narrando, hay veces en que cita una carta, o las declaraciones de otro personaje, con lo que tenemos un tercer narrador metido dentro de la narración de Nelly dentro de la narración de Lockwood, que además a veces nos cuenta lo que le ha dicho alguien… Así que en algún momento de la novela llegamos a tener esta estructura narrativa:

Lockwood (Nelly (personaje (personaje)))

Al parecer se ha comparado, bastante acertadamente, esta estructura con la de las famosas matrioskas rusas. También me ha llamado la atención el truco de que los nombres de los personajes se repitan en dos generaciones, lo que me ha recordado a Cien años de soledad (estoy seguro de que Gabriel García Márquez se inspiró, entre otras, en esta novela para escribir su obra maestra).

Recomiendo, por supuesto, leer este libro a quien aún no lo haya hecho. Además, la versión que he leído está, creo, bastante bien traducida, con los consabidos e imperdonables fallos ortográficos, pero eso es algo de lo que no podemos escapar hoy; además, tiene unas letras enormes y unos márgenes muy generosos para poder hacer las anotaciones que quieras. Lo malo es que cuesta casi 36 euros, pero para mí han merecido la pena.

Y, si sabéis algo de inglés y vais a leerla o releerla, no debéis perderos esta página: una completa guía de lectura con árboles genealógicos, cronología, mapas y planos de las dos mansiones, preguntas y respuestas, y prácticamente toda la información que necesitáis para leer la novela de forma totalmente satisfactoria. Tampoco dejéis de visitar la página sobre la novela en la Wikipedia (inglés, castellano). Si la leéis, o si lo habíais hecho ya, contadlo en los comentarios.

Ya nada ahora

12 de January de 2008

ag.jpg

Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo. Pero nada ya ahora
-ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa-
podrá evitarlo: exento, libre,
como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,
creciente en un espacio sin fronteras,
este amor ya sin mí te amará siempre.

El poeta Ángel González ha muerto esta madrugada.

So in Love with You

Enlace al vídeo en YouTube

I’m so in love with you, yeah
I’m so in love with you,
Whether it is right or it’s wrong
I’m too weak to be strong
I’m so in love with you.

When you see your reflection
You say it isn’t you
Then you turn the other way.
And I am watching you suffer
Yourself and your pain
So please don’t fade away.

You’re all I need.

No se quieren enterar

11 de January de 2008

canonporaqui.jpg

A veces, uno ve en la tele a Ramón [cín] o a cualquier otro socio o cargo de la Sociedad General de Autores y se encuentra con un tipo tan inteligente, educado, con ese pico de oro, que se le olvida que lo que defiende es un sinsentido que no hay por donde cogerlo.

Hoy ese señor es el Gran Wyoming. Supongo que a nadie se le escapa que no pasa por sus mejores momentos, él, que ha sido uno de los mejores y más profundos humoristas de este país, pero en fin, ya se sabe que hay que comer y que en unas teles no iban a contratarlo si se metía con el Partido Popular, y en otras no iban a contratarlo si no se metía con el Partido Popular. Se agradecería también que de vez en cuando se metiera con el Gobierno, que es la principal obligación de un formador de opinión, pero bueno, ya se ha dicho en este mismo párrafo que todos tenemos que comer. Además, no quiero convertir esto en un post ad hominem, ya que sigo sintiendo un enorme respeto por el humorista que fue Wyoming y por la persona inteligente que sigue siendo. Y por el médico, ya puestos.

En dos de los últimos posts de su blog (uno, dos) se ha lanzado a defender el canon digital, ese por culpa del cual cuando compras un DVD virgen estás pagando dos: uno que te llevas a tu casa, para grabar lo que sea, y otro para que el dinero lo repartan los directivos de la SGAE sin darte cuentas a ti de cómo lo reparten.

Wyoming se limita a repetir los trasnochados y absurdos argumentos de siempre, por si alguien pica. Nosotros, como consumidores, y como pagadores del canon, tenemos el derecho y el deber de tirar por tierra esos argumentos siempre que nos sea posible, para ver si alguna vez se convierte este puñetero país en un sitio donde las normas se hagan en beneficio de la mayoría, y no de una élite económica; y para abrir los ojos a tanta gente que está gastando más dinero del que debería gastar a causa de la falta de información. Vamos a ir viendo uno por uno los argumentos del Gran Wyoming, y a intentar rebatirlos razonadamente.

  • El negocio de las bajadas de Internet en 2010 será de 21.300 millones de euros. Todos pillan: los que fabrican los aparatos reproductores, grabadores, CD, DVD, las televisiones, las radios, los operadores de telefonía, los servidores de Internet, así hasta el infinito… ¿Por qué el autor es el único que debe quedarse al margen del negocio? Todos contra el canon significa: “Todo para las multinacionales y el artista que coma mierda”.

    ¿Las radios y televisiones se benefician del negocio de las bajadas de Internet? Eso no lo sabía. Pero dejemos eso a un lado. Los que fabrican aparatos reproductores (imagino que se refiere a reproductores de medios, y no a los otros aparatos reproductores), grabadores, CD, DVD, operadores de telefonía y los servidores de Internet NO se benefician del negocio de las bajadas en Internet. Proporcionan un servicio (bastante mediocre, dicho sea de paso) que nosotros pagamos. Y nosotros usamos el servicio para lo que nos da la gana. La mayor parte del uso que le doy a mi ancho de banda no es el de compartir archivos en redes P2P, sino el de navegar, fundamentalmente por blogs. Te lanzo una pregunta: ¿por qué los autores de blogs son los únicos que deben quedarse al margen del negocio? ¿Me pagará la SGAE si me afilio a ella, dado que alguien puede usar su ancho de banda para leer mi blog, y un CD para grabar los posts, o una impresora para imprimirlos? Y por otro lado, el simplismo populista de la última frase («Todo para las multinacionales y el artista que coma mierda») es indigno de él, piense lo que piense sobre el canon digital. Parece que ha pensado: «voy a poner a esta gente en la tesitura de elegir entre dos: hacer ricas a las multinacionales o dar algo de dinero al pobre artista». Pues lo siento, Wyoming, pero no cuela. Todos contra el canon significa exclusivamente lo que significa. Que no queremos pagar un seudoimpuesto elevadísimo e injusto que alguien reparte sin darnos cuentas de cómo lo hace, bajo la presunción de culpabilidad de toda la sociedad. Eso y nada más.

  • A mí me gustaría forrarme repartiendo patatas del huerto de mi vecino, pero el dueño no es partidario.

    Si hicieras eso serías un pirata, ya que estarías lucrándote a costa del trabajo de tu vecino. ¿Qué cojones, con perdón, tiene eso que ver con el asunto del canon? Creo que la totalidad de la sociedad está en contra de la piratería, que consiste en ganar dinero con el trabajo de los demás. Cosa que hacen, por ejemplo, los manteros, cuando cobran por un CD de un artista sin que éste se lleve su parte del negocio, o (¡sorpresa!) la SGAE y otras entidades de gestión de derechos de autor cuando cobran un canon al comprar yo un DVD virgen para guardar mis fotos. Relacionar las posturas anticanon con la piratería es como relacionarlas con el tráfico de armas o con la trata de blancas. Una estupidez sin sentido. Una falacia que pretende mezclar churras con merinas para que la gente siga confundida y no se sitúe frontalmente contra el canon digital.

  • No se pueden fabricar genéricos de los tratamientos contra el sida porque esos mismos jueces dicen que hay una patente que lo impide, y muchas personas mueren (en el tercer mundo).

    De nuevo, esto no tiene nada que ver con el asunto, así que no sé a qué demonio viene. En todo caso, esto sería un buen argumento en contra de las patentes, cuya importancia solemos olvidar que está muy por debajo de las vidas humanas. En este caso, aunque haya una patente legal que impida la fabricación de estos medicamentos, es un deber moral violar esa patente. Pero en fin, como ya he dicho, no sé qué tiene que ver eso con el canon.

  • El IVA de los aparatos es el 16% del precio y nadie rechista.

    Eso de que nadie rechista, supongo que lo sacará de alguna estadística o encuesta que no cita, para estar tan seguro. Pero bueno, doy a ese dato el beneficio de la duda. Una vez más: ¿qué tiene que ver? El IVA es un impuesto, y como tal está recaudado por el Gobierno, que ha sido elegido por mayoría de los ciudadanos mayores de edad, y que lo distribuye como cree más conveniente, de manera transparente y en beneficio de la mayoría. Me pregunto qué tiene eso que ver con un canon que recauda una sociedad privada y que lo distribuye entre algunos de sus socios, sin detallarnos cómo lo hace.

  • Las mismas televisiones y radios que hacen campaña contra el canon prohíben reproducir sus programas en otros canales: no son idiotas. Mientras, se resisten a pagar derechos de autor a los demás. Ahora lo tienen claro: ellos, con el pueblo.

    ¿Las televisiones se niegan a pagar derechos de autor? ¿Y a mí qué me importa? Denunciadlas. No veo cómo se puede usar eso como argumento a favor del canon digital. ¿Por qué no hacéis que las televisiones os paguen un canon y nos dejáis a los demás tranquilos? Y eso de que «ellos, con el pueblo» es otra mentira. El canon digital es un asunto tan vergonzoso como para que estuviesen dando la paliza todos los días, y sin embargo, yo sólo recuerdo haberlo visto en algún informativo de pasada (el mismo día de la votación) y luego en algún debate de La 2, de esos que no ve ni Dios. Las televisiones no han hecho campaña ni a favor ni en contra del canon, simplemente no han informado a los televidentes sobre el asunto. La prueba es que la mayoría de la gente tiene, como mucho, una remota idea de un impuesto, pero no sabe ni qué productos grava, ni cuál es su cuantía (más del 50% en el caso de algunos soportes, por cierto).

  • Cuando yo era pequeño tenía qua ahorrar meses para comprarme un disco; ahora un chaval de 13 años mete cientos de canciones en su MP3, y va a pagar un par de euros por ello en toda su vida.

    Ya, y cuando tú eras pequeño vivías en una dictadura y no había libertad religiosa ni de prensa, y los chicos de ahora gozan de una libertad casi ilimitada. ¿Te fastidia? Bueno, a mí me fastidia que cuando yo era un chaval de instituto las chicas no iban a clase enseñando el tanga. ¡Qué le vamos a hacer! Los tiempos cambian, en algunos casos para peor, y en otros para mejor. Pero el hecho de que la vida en tus tiempos fuera más dura y de que con Franco viviéramos mejor no es un argumento para meterle la mano en el bolsillo a la gente. Por cierto, ¿qué sabe Wyoming sobre lo que mete un chaval de 13 años en su MP3? Puede que sean podcasts (que en su mayoría son gratuitos). Puede que sea una maqueta de su grupo. Puede que sean canciones que ha comprado en un CD y ha pasado a formato MP3. Y también puede que sean archivos descargados de una red P2P y por los que no ha pagado. Lo que no puede ser es que asumamos que siempre es el último caso y le hagamos pagar. Las entidades de gestión tienen que saber una cosa: al hacer que todo el mundo pague el canon, están incitando a la gente a que no pague por los contenidos y a que se los descargue gratis en las redes P2P. Yo, por ejemplo, es lo que hago. Desde hace meses ni compro CDs, ni canciones en iTunes, ni DVDs, ni voy al cine. Lo siento, pero para mí sólo hay dos opciones: o pagar por lo que consumo, o pagar por lo que no consumo (Bisbal & Co.). El canon digital me obliga a pagar por lo que no consumo, así que no pienso pagar por nada más. Es una postura de lucha que considero imprescindible para acabar con este atropello. Y como yo, hay miles de personas que piensan lo mismo. Y que están difundiendo el mensaje. Y que votan en marzo.

  • Seguramente hay una solución más justa. ¿Cuál es?

    Hay miles de soluciones más justas. Casi cualquier cosa que pienses es más justa que hacer pagar a todo el mundo para que se repartan los beneficios unos pocos. Simplemente, eliminar el canon y no remunerar a los artistas, ya sería más justo. Ya, no sería justo, pero sería más justo, ya que esto perjudicaría a una minoría para beneficiar a casi la inmensa totalidad de la población. Pero en fin, no seamos tan injustos ni egoístas como las entidades de gestión, y pensemos en algo más ecuánime. Por ejemplo: se podría gravar simplemente el disco o película original, y no un soporte virgen donde se puede grabar cualquier cosa. Se podrían hacer públicas las cuentas del canon digital, para que los de siempre (es decir, los que pagamos) sepamos adónde va nuestro dinero. Se podría reducir el precio del canon, ya que en algunos casos es incluso superior al precio del producto¹, y el atraco no sería tan escandaloso. También podría ser el Gobierno el que distribuyese los altísimos beneficios del canon digital (unos 300 millones de euros anuales). La solución más justa posible, desde luego, sería eliminar el canon y educar a la gente a que pagase por los contenidos culturales que consume. Pero claro, en un país donde unas sociedades de autores cobran como bandoleros una especie de impuesto revolucionario a todo el mundo, por el delito de comprar un producto tecnológico… pues te quedas sin argumentos para pedirle a la gente que piense en los pobres artistas, cuando son los pobres artistas los que te están rascando el bolso. Lamentablemente, en un país donde nos ufanamos de que tenemos una de las culturas más importantes del mundo, estos desgraciados están logrando poner a la sociedad en contra del artista, a fuerza de quitar dinero al manolito de a pie.

  • (1) Por ejemplo, comprando una tarrina de 50 discos compactos vírgenes, puede salirte la unidad a 16 céntimos de euro. Y por cada una de esas unidades, se pagan 28 céntimos en concepto de canon digital. ¡El canon representa un 175% del precio del producto!

Creo que la cosa queda bastante clara. Respecto al segundo post… la verdad es que lo que no ha sido contestado ya (o en los comentarios al post o en este artículo) son argumentos tan absurdos, que no merecen ni mi tiempo ni el vuestro. La única conclusión a la que puede uno llegar es que no se quieren enterar. Esto va a salir caro a los artistas. El día que el infame canon quede reducido a la nada, que espero que no sea muy lejano, va a costar mucho que la gente vuelva a confiar en ellos, que vuelva a verlos con la imagen que quieren dar de sí mismos (bohemios desinteresados que nos hacen un favor subiéndose a un escenario) y no con la imagen que se están ganando a pulso: la de avaros inspectores de hacienda que no sólo recaudan a mansalva sin mirar a quién le quitan el dinero, sino que encima se suben a las tribunas públicas a insultar a sus seguidores, esos que precisamente les han hecho que tengan ese estatus y que puedan subirse a esas tribunas a menospreciar a la gente. Pero en fin, vosotros seguid sin enteraros de la misa, y ya veremos lo que pasa.

Prelude du Fornication

prelude.jpg

… en clave de Re bemol. Visto en Vailima.

¿Estudiar en castellano?

9 de January de 2008

Está trayendo algo de polémica el vídeo que podéis ver sobre estas líneas (enlace en YouTube, vía Daniel Tercero). Se trata de un vídeo electoral del Partido Popular de Cataluña, donde se presenta una grabación en la que una ciudadana -suponemos que un gancho de los populares– llama a una instancia educativa de la Generalitat para interesarse por la posibilidad de escolarizar a un alumno en castellano. Al final del vídeo queda patente que, aparte de las horas de la asignatura Lengua castellana y literatura, que lógicamente se imparten en español, el resto de las asignaturas ha de recibirlas en catalán… o, en casos excepcionales, en inglés.

Zanjemos rápidamente la primera y absurda respuesta que da la funcionaria a la persona que llama: «En Cataluña, la enseñanza es en catalán»… ¡Vaya argumento! Se podría haber contestado de forma igual de absurda: «En España, la enseñanza es en español». Y podemos seguir rehilando el absurdo: en Europa, ¿la enseñanza no debería ser en europeo? ¿Y en Australia, en australiano? Y en Austria, en austríaco, en Extremadura en extremeño, y así podemos seguir.

Ya sé que el austríaco no es un idioma, y el catalán sí; lo que estoy intentando es dejar claro que no se puede establecer un criterio educativo que va a condicionar el futuro de millones de niños en la pertenencia del nombre de la comunidad autónoma y del idioma a una misma familia léxica. Cuando un padre llama a una entidad educativa para informarse sobre la enseñanza que recibirán sus hijos, la respuesta no debería parecerse a «Señora, Ca-ta-lu-ña, ca-ta-lán, ¿es que necesito explicarle más?». Pero bueno, cuando se desatiende la realidad científica de las lenguas para centrarse en únicamente su instrumentalización política… pues pasa lo que pasa.

Al otro tema: hace tiempo, me preocupaba el asunto de que un alumno no pudiera ser escolarizado en castellano en Cataluña, siendo allí esta lengua legalmente tan oficial como el catalán (y en mi opinión, además, tan propia como el catalán). Pero luego uno observa fríamente la realidad y se empieza a plantear cosas. Por ejemplo, que el partido que tradicionalmente más ha defendido el castellano (el PP catalán) no deja de bajar en las sucesivas elecciones. Vale que no habrán bajado sólo por cuestiones lingüísticas, pero teniendo en cuenta que eran los únicos que abogaban por la igualdad de ambas lenguas, es curioso que vayan en picado. Ciutadans de Catalunya asciende tímidamente, diríase que más entre descontentos populares que socialistas. Y el resto de los partidos del arco parlamentario catalán, que aparentan tener simpatías -o casi- por la única oficialidad del catalán, cosechan triunfo tras triunfo, entre sus corruptelas y sus sacadas de pecho ante el Gobierno central. De vez en cuando, después de buscar durante muchos meses, El Mundo o La Cope encuentran a un ciudadano que quería que su hija recibiese clases en castellano y no lo ha conseguido; pero no parece que esa preocupación esté muy arraigada en la sociedad. No se crean asociaciones, como se crean para otros fines; no hay manifestaciones de gente por sus derechos lingüísticos (aparte de las organizadas políticamente); vetan a gente en cadenas de radio públicas por no hablar catalán y nadie pone el grito en el cielo, al menos nadie dentro de la comunidad autónoma de la que hablamos.

Hay quien sostiene que en la sociedad catalana ocurre como en la Eurasia de 1984, de Orwell: los medios de comunicación tienen el cerebro de la gente tan lavado que no son capaces de reaccionar ante el aplastamiento de sus libertades. Es cierto que a los españoles nos pueden hacer de todo mientras no nos toquen el fútbol, que no protestamos y nos amoldamos a lo que sea; recordemos que Rajoy iba a ganar las elecciones de 2004 con total seguridad, si no hubiese sido por el atentado del 11 de marzo y los acontecimientos posteriores. Pero en el momento actual, con una internet pobladísima de medios digitales y de blogs, casi diría que mayormente de posturas políticas encontradas con las de la Generalitat, se me hace cuesta arriba creer que la gente no protesta porque no se entere.

He llegado a la conclusión de que, en Cataluña, la situación lingüística actual es tolerable y asumible por la mayoría de la población. Sin entrar en que sea justa o no, claro, pero el caso es que a casi todos los catalanes les parece aceptable, con la excepción de algunos bloggers (muchos de los cuales, por supuesto, tienen mis mayores respetos, como el enlazado más arriba) y algunos políticos. Parece que en Cataluña al Partido Popular le sucede como en el resto de España: se preocupa de cosas que importan a muy poca gente, como la supuesta destrucción de la familia tradicional (¿qué diablos será eso?), si los asesinos del 11 de marzo se iban de putas o eran buenos musulmanes, y cosas por el estilo. Bah; a mí no me pagan por ayudarles a ganar las elecciones, pero supongo que hay alguien que sí cobra por darles consejos… y creo que ese dinero no está siendo bien empleado. Allá ellos.

Afrancesados

5 de January de 2008

Lo confieso, me he considerado siempre un afrancesado. Para las víctimas de las leyes educativas (de cualquiera de ellas), aclararé que ese adjetivo designa a quienes se postulaban a favor de Napoleón durante la Guerra de la Independencia española, cuando el pueblo se levantó en armas contra el invasor francés, que traía a España los ideales de la Ilustración.

En mayo de 1808 hubo una insurrección en Madrid, y al día siguiente el ilustrado príncipe de la paz fusiló madrileños a puñados. No estoy a favor de los fusilamientos ni de las invasiones, claro, pero sí me ha parecido siempre más simpático el racionalismo francés que el tiránico oscurantismo borbónico, que es lo que nuestros heroicos antepasados lograron reinstaurar cuando echaron a los franceses. Cuando Curro Jiménez y compañía (broma generacional) echaron a Bonaparte y a su invencible ejército, se sufrió en este país el peor rey que probablemente haya tenido nunca ningún país. «¡Que vivan las caenas!», dijeron los españoles el día de la victoria, y tanto nos gustaron las caenas que desde entonces han sido muy breves los períodos en que nos hemos librado de ellas. Y cuando pasamos demasiado tiempo sin las cadenas, como ahora, siempre empieza a haber gente que declara cuánto las echa de menos (no sé si me estoy poniendo demasiado oscuro en este párrafo; para quien no lo entienda, aclararé que me refiero a los del con Franco vivíamos mejor). En fin, quien quiera saber más sobre el particular puede ir a la Wikipedia.

Un afrancesado comete dos de los más graves defectos que un español puede tener a los ojos de sus compatriotas: preferir la ciencia y la ilustración al oscurantismo y las supersticiones, y no ser nacionalista.

Estaba leyendo este post en el blog de Ignacio Escolar y me topo con el siguiente comentario, que está arrasando en la competición por los votos positivos:

Fue un día negro para la historia española, ya que marcó el inicio de una guerra con unas condiciones desastrosas para todos los españoles: hambre, pobreza y un gran retraso científico y tecnológico. Además, con el único premio de volver a instaurar en el poder a los mismos inútiles que nos llevaron a la invasión francesa.

Cuánto gilipollas y que pocas guillotinas…

Yo supongo que quienes lo han votado positivo son los mismos que, cuando se hablaba de terrorismo en Irak contra los ocupantes de la coalición de Bush y Blair, decían que del mismo modo habría que llamar terroristas a los insurgentes españoles. Que no eran terroristas, sino luchadores por la libertad.

Las cuestiones de guerra y de política internacional son muy complicadas, y yo no pretendo sentar cátedra con este post. Pero me sorprende la increíble capacidad de la gente para no ser consecuente. ¿En qué quedamos?

Napoleón quería imponer la Ilustración en España tanto como Bush quería imponer la democracia en Irak (uno quería tener un cómodo campo de batalla para hacerle la puñeta a Portugal y a Inglaterra fuera de Francia, y que esta no se viera arrasada por la guerra; el otro quiere petróleo). Mientras, unos insurgentes (¿terroristas?) españoles querían recuperar una dictadura regia y religiosa, y otros insurgentes (¿terroristas?) quieren imponer una dictadura aún peor que la de Sadam, que al menos era más o menos laica; los aliados bombardean a mansalva causando incontables bajas en la población civil, lo mismo que hizo Napoleón en el infausto dos de mayo.

O habrá quien crea que Napoleón actuaba guiado por el noble impulso de ilustrar a sus morenos vecinos del sur, y que el pobre no tuvo más remedio que liarse a bayonetazos cuando vio que nos poníamos farrucos.

Total, que soy un afrancesado en contra de Napoleón. El caso es llevar la contraria.

Mario Bang Bang

Este tipo ha recreado el primer nivel del juego Super Mario Bros. utilizando el motor del legendario Doom:

Los videojuegos llevan tiempo mezclando géneros y haciendo referencias a los grandes de su historia. Yo diría que ya están en una fase artística en toda regla. Seguramente, en cuanto se realice el relevo generacional, nadie dudará de que nos encontramos ante una nueva forma de arte.

Vía Boing Boing.

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