¿Físico o mental?

Otro debate amorfo:

¿Serías más capaz de perdonar una infidelidad física, o una romántica? Esto es: llevarías mejor que tu pareja admitiera haberse acostado con otra persona, o que confesase haber estado enamorado de otra, sin haber consumado ese sentimiento?

Vuestras respuestas, con sus razonamientos, en los comentarios. Yo mismo responderé cuando haya unos cuantos.

12 comentarios en “¿Físico o mental?”

  1. MrBlonde dice:

    Yo creo que la infidelidad “sentimental” es más grave porque significa que ya no eres la primera persona en quien piensa tu pareja. Eres el segundo de a bordo, no eres la persona a la que más quiere en el mundo, así que lo mejor es dejarlo.

    Diría que la infidelidad física es más grave en la forma, y la romántica en el fondo. Pero vamos, en ambos casos estás bastante jodido, así que espero que esta consulta la hagas por mera curiosidad.

  2. Elías Peña dice:

    Pues concuerdo con el comentario anterior. Pero creo que es más fácil recuperarse de una infidelidad sentimental. Podrías esforzarte por reconquistar a tu pareja. Pero la infidelidad ya consumada es un duro golpe del que pocos matrimonios se recuperan, y siempre queda un velo de desconfianza, cosa que con la sentimental podría ser menos probable que suceda, a menos que sea con alguien en quien hayas confiado o con quien tengas algún parentesco. Pero de todas formas en ambas estas jodido si te sucede.

  3. lady jekyll dice:

    Estoy con Blonde: la infidelidad rómantica es peor que la otra. Pero si se diera alguno de los dos casos (que se ha dado), lo tendría muy claro: apaga y vámonos. Creo que si una pareja se quiere de verdad y pretende estar unida hasta el fin de sus días, estos “deslices” no tienen cabida.
    Por mucho que uno se empeñe, creo que nadie se recupera psíquicamente de la infidelidad de su pareja: la traición siempre estará presente,… en la sombra. Vale, perdonas, pero no arreglas nada: la herida no cicatriza ni cicatrizará. Entonces: ¿de qué sirve seguir adelante con la relación?
    Las infidelidades son un síntoma de que la relación amorosa no funciona. Lo mejor es que ambas partes sean fuertes y que cada uno por su lado, empiece una nueva vida.
    A priori puede parecer una opción muy drástica, pero personalmente no tolero la traición. Creo que la confianza es el pilar básico de una relación, y como tal, jamás debe derrumbarse.

  4. Opinavinauta » Blog Archive » Infidelidad física o infidelidad mental… esa es la cuestión dice:

    [...] podéis ver más opiniones al [...]

  5. John Constantine dice:

    Como yo no tengo pareja esta vez no me sumo al debate.

  6. John Constantine dice:

    Aunque me da la impresión de que , de momento, no estáis teniendo en cuenta que se puede estar enamorado de dos personas a la vez.

    Por mi parte, creo que diría mucho de los sentimientos de la otra persona si prefiere quedarse conmigo que no con otra persona a la que ¿también? ama.

    Pero no sé, supongo que habrá gente que a lo mejor no consuma de manera física el enamoramiento por miedo a su pareja, a perder posición social, etc.

    Vamos, que cada caso es un mundo, como cada historia de amor.

  7. jose dice:

    No se puede ser tan egoista de contar un infidelidad. Si le has puesto los cuernos a tu pareja, apechuga con la situación y carcómete por dentro. Contar un infidelidad es producir un daño gratuito y totalmente evitable, esas personas- las que ceden a la presión exterior o interior- merecen todo mi desprecio ya que se trata como he dicho anteriormente de “gente ” que piensa en ellos por encima de todo . El bienestar de los demás se la trae al fresco.

    De modo que si alguna vez en vuestra vida, a vuestra pareja se le ocurre contaros que ha sido infiel, dejarla inmediatamente. Hay que negar siempre , aunque sea totalmente evidente, hay que negar y negar, ser fuerte. No tenemos derecho a liberarnos de esa afrenta y mucho menos a compartirla con la pareja.

    Resumiendo, que te ponga los cuernos es perdonable , que te lo cuente no tiene perdón posible.

  8. Habibi dice:

    Pues lo tengo clarísimo. El sexo es sexo, pero los sentimientos son muchas cosas: desde ponerle la cucharilla del café recta hasta arroparlo por las noches. Una “infatuation”, bueno, como aquél, pero estar enamorado no es algo pasajero. Sí, está claro, lo he aprendido, se puede “querer/estar enamorado” de más de una persona a la vez, pero ¿será por igual? yo creo que si uno se enamora de alguien mientras tiene a otra persona es porque se busca la excusa para echar a esa persona de su vida.
    Hablo por experiencia.

  9. Manuel dice:

    Para mi, cualquiera de las dos es síntoma de que las cosas no funcionan…

    Y creo que me resultaría tan difícil perdonar una como la otra, porque en ambas se rompe la confianza depositada en la otra persona, imprescindible en cualquier relación.
    Una relación donde uno de los dos quiere a otra persona, o desea acostarse con otra persona… es una relación tocada y con poco futuro…

  10. Reset Reboot dice:

    Bueno, sinceramente, creo que lo que construye de verdad una relación es el amor. Ese sentimiento de quererse, de necesitar de esa compañia, de los detalles, de compartir (llevo una relación estable de 4 y medio, no hablo por hablar).

    Así, me dolería más que mi pareja se enamore de otra persona, que un día tenga un desliz y, el cuerpo es el cuerpo. Porque en el segundo caso, si es sólo atracción física, pues es pasajero, ya el “calentón” se le ha pasado. Pero “desenamorarse” es mucho más complejo, largo y significa que quizás la llama que tenía por ti ya no arde, o arde mucho menos de lo que hace fuerte una relación.

    Luego sé de parejas que separan el sexo del amor, puesto que opinan que una cosa es el amor, y otra la atracción sexual: “Mientras me quieras, no tengo problema”.

    Yo digo que es peor una infidelidad amorosa que una sexual. Y si ambas van combinadas, olvídate…

  11. Priscila dice:

    Qué coño. Es bueno que la pareja tenga como mínimo un desliz por año para que valore lo que tiene a su lado. El mejor sexo se practica en pareja, cuando dos ya se conocen y se acoplan y sincronizan a la perfección, cuando se da y se recibe, cuando ya se conocen las reacciones del otro, los tiempos, lo que sí y lo que no, y lo que sí, cuando sí y cuando no. Los polvotrones esporádicos de una noche son de una calidad ínfima: alcohol, cansancio, halitosis, mal olor corporal, lugares incómodos, poca consideración con el otro, egoísmo sexual, gatillazos, escasa entrega, etc. Si sois buitres de la noche lo sabréis. Y al día siguiente: “si lo sé, me estoy quieta”, “vaya mierda, dos minutos”, “la tenía enana”, “me trató fatal, fue un burro” , etc. para finalmente reconocer “ahora sé lo que tengo. No cambio a mi Fermín por nada”. También es común que el infiel varón escarmiente en los deslices porque se sienta a la mañana siguiente atemorizado por despertarse al lado de la Ruperta, o quizás al verse avergonzado por un gatillazo o por haberse dormido en mitad de la faena. El cornudo sale muy bien parado en los deslices del contrario, normalmente. Por otra parte, como dicen por ahí, es de indecentes contar a la pareja una infidelidad. Es de mal gusto y cruel. Las infidelidades han de negarse siempre. Siempre. Aunque te pillen en el ajo. Nunca es lo que parece.

    La infidelidad sentimental, romántica o como quieras llamarla no tiene nada que ver con las bajas pasiones, sino con la búsqueda de la felicidad. Uno se enamora y quiere estar a toda costa con el ser amado y si hay suerte de ser correspondido, pocos habrá que no se lancen al vacío sin temer a las consecuencias. Nada en esta vida tiene más fuerza que el amor ni que nos pueda hacer más felices si sale bien. Eso todos lo sabemos y lo hemos vivido alguna vez, menos los amargados e infelices. Por eso, este tipo de infidelidades no son una traición en absoluto. Si alguien se enamora de otra persona, no lo hace voluntariamente como ocurre con las infidelidades sexuales. Uno no elige de quién se enamora, se enamora y punto. Pero sí elige con quién se acuesta: aquí hay traición, en el otro caso no. Así que si te enteras de que tu pareja se enamoró de otra persona, más vale que te jure por San Cosme y San Damián que eso pasó y fue un delirio, y se archive para siempre dentro de la carpeta “tema tabú” de la pareja por el bien de todos. Eso pasa en las mejores familias. Pero si te enteras de que está enamorado de otra persona, es imposible luchar y vencer. Es una guerra perdida. Y sentante a esperar a que se le pase al otro el enamoramiento es de idiotas. Lo mejor es reconocer la derrota, llorar en los límites de la desolación y esperar nuestro nuevo momento. Que llega. Siempre llega.

    Hay dos tipos de infidelidades más: las de Internet, que tienen que ver más con las carencias comunicativas y afectivas con la pareja,y las que se llevan a cabo por despecho, que suben la autoestima y te reafirman como persona malasombra, lo que restaura el honor perdido, bien públicamente, o bien en el plano personal.

    De todos modos, creo tener claro que la infidelidad tiene que ver mucho con la falta de expectativas con la pareja. Uno, cuando tiene pareja y está enamorado de verdad, y se encuentra realmente valorado y querido, suele actuar en consecuencia y entregarse al máximo. Es cuando nos falta el calor cuando salimos a buscarlo en nido ajeno. Los que estamos enamorados y somos correspondidos no tenemos más ojos que para el ser amado. Yo ahora mismo no me iría al catre ni con Deivid Becks, aunque seguramente mi contrario con la Vicky no lo duraría. Y es que, por norma general, la mujer es infiel cuando quiere, y el hombre cuando puede. Y también es verdad que la mujer las mata callando y al hombre habla de más. Pero esto es harina de otro costal.

  12. Priscila dice:

    Por San Dios, se me ha olvidado contar que esta mañana he ido a una revisión médica y un treintañero argentino, moreno, alto y guapísimo me ha “palpado las mamas” con una delicadeza infinita. Ha habido máxima tensión en el momento en el que hemos establecido contacto visual durante el acto palpatorio y él ha parado repentinamente para irse a cerrar con cerrojo la puerta. Casi no entiendo el gesto y me he puesto más cardiaca que Elías en el Simo. Cuando ha reanudado casi me desvanezco. Lo juro. Estaba tremendo y tenía las manos grandes y peludas.

    ¿He sido infiel a mi contrario?, ¿se puede ser infiel de pensamiento, palabra, obra y omisión?, ¿omisión de qué?

    Perdonad mis tochos. Es lo malo de no tener Red en varios días. Que lo pillas con ganas.

Escribe un comentario