Qué falta de educación

Actualización: podéis menear esta entrada si lo creéis conveniente.
En fin, cada año que pasa los informes PISA nos confirman que la educación en este país está más torcida que la torre del mismo nombre (chistes sin gracia cortesía de ACME, S. A.) y lo peor es que año tras año nos sorprende menos. Es como cuando nos confirman que los chavales españoles de 14 años están empezando a darle a la cocaína: espetamos un brevísimo ¡oypordiós! y cambiamos de canal.
Le doy muchas vueltas al tema, ya sabéis. De las muchas cosas valiosas que me han inculcado desde la cuna, una es que no debo escurrir el bulto ante mis responsabilidades: y como responsable directo de parte de la educación de centenar y medio de escolares, no puedo hacer otra cosa que darle vueltas y vueltas a la cabeza. ¿En qué estamos fallando?
No creo en un malvado agente etéreo llamado sociedad, al igual que no creo en el resto de entes etéreos: pueblos, dioses, naciones o espaguetis voladores. La responsabilidad se reparte, a mi parecer, en distintos porcentajes entre tres colectivos: profesores, padres y gobiernos.
Los profesores, muchos de nosotros, hacemos lo que podemos. Yo pertenezco casi a la más nueva hornada, y soy el primero en reconocer que nuestra calidad es inferior a la de los profesores que tuvo mi generación. No creo que sea algo achacable a nosotros: el mundo está en deterioro, y pruebas de ello hay de sobra. El auge de las religiones (y, cuanto más bárbaras, ¡mejor!), los políticos ocultándose cada vez menos para hacer sus trapicheos, la ortografía, la televisión, en fin… Tengo esa cosmovisión desde hace unos años, tal vez desde mi crisis de los veinticinco, y no hay quien me la quite de la cabeza. Sin embargo, haciendo honor a mis padres, debo decir: los profesores debemos mejorar.
Padres que tenéis hijos. A vosotros ya se os ha dicho todo por activa y por pasiva. Llevar una camiseta de 100 euros o jugar a una consola de 600 no es un derecho de vuestros hijos. Podéis negaros a dárselas y seguir siendo buenos padres. De hecho, si les dais lujos que no necesitan cuando claramente no se los merecen (sino que merecen más bien lo contrario), les estaréis negando uno de sus principales derechos: saber cómo funciona la vida. No les hagáis creer que los regalos caros van cayendo del cielo sin importar lo que ellos hagan o dejen de hacer. Y si lo hacéis, ahorradnos vuestra estúpida cara de sorpresa cuando descubráis que a los 17 años os están registrando el monedero para fumarse unos porros subvencionados (vídeo recomendado, con su continuación, para quien sea padre o esté pensando en serlo).
Políticos. El otro día vino a una reunión del claustro de mi instituto un inspector de Educación para contarnos las maravillas de la nueva ley educativa. Entre otras paridas, nos enteramos de que si un chaval ha repetido 4º de Secundaria tres veces (tres. veces.), se le puede derivar a no sé qué programa para intentar que el chico obtenga finalmente el título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria. O su acrónimo, ESO. Nunca un acrónimo ha expresado tan bien por sí mismo el significado de las palabras a las que sirve de abreviatura.
Conviene recordar aquí que un chaval que ha repetido 4º de ESO 3 veces tiene como mínimo 18 años ya. Seguramente más, porque es muy posible que haya repetido también cursos anteriores. Vamos, que el objetivo de la nueva ley es que el niño tenga su título de Graduado en ESO por narices (por no citar otro órgano).
Como comentaban algunos de mis compañeros, es posible que dentro de unos años tengamos que ir los profesores por las calles buscando a los alumnos que no vienen a clase, para pedirles por favor que acepten ese título que graciosamente les concede el Estado.
Así no se arreglan los resultados del informe PISA, pero una cosa sí que se arregla: los porcentajes de fracaso escolar. El día que un alumno que lleva tres años sin ir a clase reciba -con evidente perplejidad- su título de graduado por correo o mensajería exprés, el fracaso escolar caerá bajo mínimos. Habremos acabado con el fracaso escolar. ¡Bien por los políticos, que tanto cuidan de nosotros!
Yo les propongo otras medidas para seguir arreglando el mundo. Que eleven la tasa mínima de alcoholemia para conducir multiplicándola por cuatro, cinco o diez. No se acabará con los accidentes, claro, pero se reducirán notablemente las infracciones de tráfico. También pueden despenalizar el hecho de que un hombre le cruce la cara a su mujer: así nos quitaremos de encima esas negras cifras de delitos por violencia doméstica. Después de todo, no se trata de que los niños aprendan nada, sino de que nuestros próceres puedan presentar unos datos estadísticos tranquilizadores cuando vayan a algún debate de la tele.
La nueva ley también ha ampliado el concepto de currículo escolar: de los tres o cuatro conceptos que abarcaba antes, ahora llega a alrededor de diez. Es fantástico. Me pregunto cómo mi padre ha sido capaz de aprender a leer, escribir, ser una persona decente y todas esas cosas, cuando lo único que tenía era un profesor mal encarado que le obligaba a aprender. Me pregunto asimismo cómo han sido las personas capaces de aprender a hacer tantas cosas durante los milenios de oscuridad en que la humanidad ha carecido de pedagogos.
Pero estoy divagando…
Al final de la lección magistral del excelentísimo inspector, nuestro director le soltó, por las bravas, que se dejaran de gaitas e impulsaran, los grandes partidos, un pacto por la educación que dure una o dos generaciones, y no uno o dos bienios. Que nos den una ley, tan mala como cualquiera de las que nos han dado hasta ahora, pero que nos dejen jugar con ella y ya verán cómo nos apañamos, aunque sea a trancas y barrancas.
El director se llevó el aplauso que le negamos al estupefacto representante del ente público.
Pero ¿sabéis lo que pasa en realidad? Que esto de la educación, como lo de las drogas, como lo del canon, no le importa a nadie. La gente no vota por esas nimiedades. No me preguntéis por qué votan, porque no lo sé. Pero no por el futuro de sus hijos. Tampoco votan para que les quiten el canon que les regalamos a Alejandro Sanz, Miguel Bosé y otros simuladores de cantantes.
Pues será que no les importa un pimiento. Digo yo.
24 comentarios en “Qué falta de educación”
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# meneame.net dice:
Qué falta de educación…
Elías, profesor de secundaria, analiza la situación actual del sistema educativo en España centrándose en tres responsables principales: profesores, padres y gobiernos. Una reflexión muy completa y amena de leer….
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# Andrius dice:
Concuerdo plenamente con usted, me ha parecido excelente su post.
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# manuti dice:
Habrá que menear esto, por que se lo merece.
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# sustalo dice:
Deberías asumir todas tus responsabilidades, como dices que te enseñaron tus padres. Los profesores siempre decís que los alumnos suspenden y que los alumnos repiten… cuando, evidentemente, sois vosotros los que os ocupais de aprobar o suspender a los alumnos. Sois vosotros los que firmais las notas. Decid que no aprenden y que por eso les suspendéis, pero no que suspenden.
Y luego reflexionad sobre si no sería mejor suspender menos. -
# EVG dice:
Claro sustalo, el problema es de los profesores… Los profesores valoran el trabajo de los alumnos, que unas veces cumplen los mínimos y aprueba y otras no los cumplen y suspenden.
Lo que no se puede es bajar el nivel para que todos puedan pasar de curso y, como nos hemos dado cuenta de que no es solución y hemos generado más cafres de los que había, volvemos a bajar el nivel para que estos no sean tan “cafres”.
Está claro que no se puede ser elitista y poner un nivel exageradamente alto, pero tampoco se puede ser catastrofista y bajar el nivel al subsuelo para que una serie de personajillos con intelecto inferior al del mono puedan pasar la “barrera del aprobado”. Siempre se aplica la ley del mínimo esfuerzo.
Es lo de siempre, en lugar de basar la educación en un buen modelo, como el finlandés, nos basamos en uno de película (véase “El Rector”) como el estadounidense. Pero, por supuesto, los que hacen las reformas son los políticos, y a estos le interesa que la gente no piense demasiado.
Por cierto, Elías, saludos.
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# sustalo dice:
EVG: supongo que habrás oído hablas de la ‘constante macabra’, esas cosas existen, como existe la moda de suspender a los alumnos exclusivamente por su actitud, aunque hayan adquirido los conocimientos necesarios. Yo no he dicho nada de que aprueben todos, ni he insultado a nadie (“personajillos con intelecto inferior al del mono”). ¿Cuántos de estos personajillos crees que hay ¿uno de cada tres chicos de quince años? Pues esa es la tasa actual de repetidores en España: 1 de cada 3 ¿No es para ponerse a pensar?
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# Claudio dice:
Mi madre, que es profesora de instituto, ha visto cómo el tema de la educación, tanto la que se supone que tienen que proporcionar su padres(muchos alumnos de hoy en día sólo han oído la palabra “no” en el colegio), como el nivel de calidad(con esto del aprobado “gratis para todos”), ha ido cayendo y cayendo en picado con el paso de los años. Cada vez que me cuenta alguna de sus historias diarias con sus alumnos pienso si se puede llegar todavía más bajo. Y cada día me sorprendo. Pero no es culpa ni de los profesores ni de los alumnos sino del sistema en sí: no se aporta suficiente dinero, pretenden que los profesores sean “todotodotodotodoterreno”, además cada vez se encuentran más desamparados y desautorizados. ¿Esto cambiará algún día? pues no se sabe. En Holanda hace unos años se produjo una crisis debido a que no había suficientes profesores. En Reino Unido el nivel había caído tan bajo que tuvieron que hacer un plan de choque.
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# Priscila dice:
No caigáis en utopías. Hoy en día hay gran demanda de tabicadores, fratasadores y encofradores. También de limpiadoras, verduleras y pescateras. Las universidades están saturadas y hay que descongestionar.
Los que vienen desde casa con el sentido del deber asumido y valen, sea cual sea su procedencia o nivel social, se suben al carro rápidamente y el profe tira de ellos con la misma pasión del primer día. El que quiere y no vale, te desespera un poco porque ralentiza el ritmo con sus torpezas, pero suele obtener su aprobado en los dos ciclos de la Secundaria frente al mismo nivel, aunque con peores notas. Suele reciclarse en modernos módulos, mediocres pero con mucha salida, nada más llegar al Bachillerato y abrumarse, o después de varios fracasos en él.Los que no asumen el aprender como un deber moral y social, se subdividen en buenas personas e hijos de puta. Los primeros no molestan en clase y aunque no dan ni chapa, tu correcta conducta y trato hacia ellos y el resto del grupo puede guiarles hacia los buenos usos en sociedad, es gratificante aprender de ellos y de esa práctica filosofía heredada de sus bonachones y brutos progenitores mientras cumplen la edad legal para trabajar. A los segundos hay que sufrirlos junto a la madre que los parió hasta que sus cojones toreros se llenan de pelos, cumplen los 16 y se dan de brucespringsteen con la vida: mil trabajos de aprendiz de oficios a causa de una natural incapacidad para aprender y medrar, temporadas de aceituna, vendimia, manzana, níspero, picaresca, ejército, paro, maridos puteros, mujeres bigotudas, niños con sobrepeso.
Esas son las perspectivas de educación de nuestros días y no hay más que rascar. El concepto de nivel es tan abstracto como absurdo.
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# Priscila dice:
En cuanto a los profes, es injusto exigir que sean padres, formadores, jueces, abogados, enfermeros, policía, tutores, verdugos, confesores y amigos a un tiempo. Yo estudié una carrera y adquirí ciertos conocimientos que debo enseñar a los adolescentes de una forma básica y provechosa. Lo demás (problemas de disciplina, dificultades de aprendizaje, problemas nutricionales, falta de aseo, absentismo, etc.) no debería ser competencia mía, sino de expertos, pero nos meten en todos los fregados y entonces los críos salen locos y nos odian porque se saturan de nosotros.
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# Elías dice:
Priscila, EXIJO que vuelvas a abrir tu blog. Es un deber moral. Además, no es bueno estar todo el día dedicándote a… bueno, eso ya te lo digo por messenger.
Sustalo: si les preguntas a los profesores, la mayoría te dirá que aprobaría a todos los alumnos y se quitaría de problemas. Además, los distintos gobiernos casi te lo exigen (recuerda que lo que quieren son estadísticas bonitas). Lo que nos impide regalar sobresalientes es el sentido del deber.
En mi caso (y supongo que en el de las distintas administraciones educativas también) existe una programación de asignatura en cada departamento. Dicha programación es pública (los padres pueden venir a verla cuando les plazca) y en ella están claramente explicitados los criterios de evaluación y calificación. Por ejemplo, mi departamento ha establecido que la nota media de los exámenes cuenta un 80% de la nota del trimestre, y el resto (cuaderno, comportamiento de clase, realización de trabajos, etc.) un 20%. Aunque un profesor quisiera suspender a un alumno injustamente -y te repito que nadie quiere, y más bien suele pasar que muchos aprueban sin merecerlo- no podría hacerlo, siempre que el alumno tenga un padre preocupado por su educación, cosa que no suele suceder.
Por otra parte, el alumno no acude a la escuela exclusivamente a “adquirir los conocimientos necesarios”. Cada vez se nos da a los docentes una mayor responsabilidad en la educación, y no solo instrucción, de los alumnos. Por tanto, es lógico que se nos pida que evaluemos eso también.
Gente irresponsable y que no cumple con su trabajo la hay en la docencia, como en todos lados. Pero te aseguro que si el alumno tiene un padre preocupado por la educación de su hijo -y no olvidemos que esa preocupación es una obligación suya, antes que mía- el chaval no va a suspender solo porque se comporte mal.
Por cierto, EVG, saludazos.
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# Alma dice:
Interesante…
Soy de México… tengo 17 añitos…
¿qué te puedo decir?…Aquí la política ha puesto de moda “el constructivismo”,
si me preguntas qué es diré que una estrategia para que los profesores trabajen menos y después culpar a los alumnos flojos e irresponsables de la situación educativa del país.O_o en fin… yo por mi parte… hago lo mejor por ser buena alumna n_n
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# Priscila dice:
Estoy como Dinio, pero calla, que hay menores. No podría tener blog, que me lo pilla mi padre y me deshereda.
Alma, respeta a tus profes. También son personas, no sacos de boxeo para que el adolescente desahogue sus carencias afectivas. El profe sufre cuando intenta ayudarte a ser mejor persona y tú le ignoras y desprecias. El profe se pone muy triste cuando lleva un mes explicándote una lección con ilusión y energía y tú le entregas tus trabajos y exámenes en blanco o con mil tonterías inconexas escritas, demostrándole que ha perdido su valioso tiempo tontamente porque no has aprendido nada.
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# johan dice:
Ahi va otra medida para arreglar el mundo:
Sabeis lo que han hecho en la comunidad valenciana para reducir las listas en atencion primaria (centros de salud)?
Limitarlas a 15 dias!! Solo te dan cita para los siguientes 15 dias, si ya los tienen llenos te dicen que vuelvas otro dia y pidas cita otra vez.
Si, señor, asi logran reducir las listas de espera de un plumazo.
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# Jose dice:
El problema de la educación no tiene solución. Ni somos Finladia , ni Estados Unidos.
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# Reset Reboot dice:
Ay, la estadística… ay, la tele… Oh! La Humanidad!
Yo doy clases particulares a varios chavales. He de admitir, que he tenido suerte y son bastante apañados. He sondeado al que más cabeza tiene de los tres y, sinceramente, el problema actual es, como siempre: Los medios de comunicación amplifican y distorsionan al grupo más ruidoso (y que suele ser el menos representativo) de la muestra; los chavales, como todos los que antes hemos sido chavales, hemos sentido reticencia a estudiar y formarse; los padres, el que no puede, es porque no quiere, con lo cual nos queda un puñado escaso de padres que hace su deber que consiste en educar a los hijos (y no darle todo aquello que pida porque tú no lo tuviste); los profesores, entre la falta de profesionalidad que suele haber (“jo, un trabajo que aguantas un puñado de niñatos imberbes durante 6 horas al dia, y tienes las mismas vacaciones de antaño y se paga medio bien”).
No caigamos en el error de crucificar a los chavales, porque nos esta pasando lo mismo que a nuestros padres. ¿El cielo se cae sobre nuestras cabezas? Hombre, no tanto, que ya sabemos lo sensacionalistas que son nuestros periodistas, pero no negaré, que cuando el rio suena, es que agua lleva, y debemos TODOS ponernos las pilas y conseguir que los políticos dejen de ayudar a crear estadisticas bonitas al precio que se ha comentado, que los profesores estén obligados a hacer su trabajo en condiciones (conozco algun caso de profesor de primaria, conocido por ser de lo más nefasto para sus alumnos de Matemáticas, que se limita a escribir los ejercicios sin decir apenas nada) y que se les permita y se les azuce a los padres a ejercer esa parte de la educación que sólo ellos estan realmente capacitados para realizar.
Pues eso.
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# sustalo dice:
Soy un padre preocupado por la educación de sus hijos y lo que te digo lo sé por experiencia: profesores que suspenden para vangarse del mal comportamiento de los alumnos y que luego mienten descaradamente, directores y jefes de estudios que hacen mobbing para que cambiemos de centro al chico ‘espontáneamente’ (es decir, sin ensuciar sus estadísticas)… A mí que me digan dónde están los institutos donde a los profes se les exige aprobar, que me digan dónde están los inspectores que hacen caso a las reclamaciones de los padres… que me lo digan, que llevo allí a mis hijos.
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# Manuel dice:
Bien dicho… y totalmente de acuerdo contigo Elias.
Como padre, y por determinadas circunstancias, he tenido que pelear muchos años con mi chaval (que ahora tiene 9 años, camino de 10) para conseguir que aprendiese lo que era el esfuerzo y porqué tenía que aplicarlo en los estudios…
Debido a que durante años fue el único niño en la familia, había estado siempre sobreprotegido y consentido por abuelos y tíos, que lo único que habían conseguido es que el niño cuando no obtenía algo de alguien, lo buscase en otra persona…
Al final, este año, y a costa de muchos esfuerzos y discusiones con el resto de la familia, he conseguido hacerle entender que tenía que esforzarse.
Y ahora, de sacar suspensos, hemos pasado a exámenes de 7-8 de nota y a felicitaciones por parte de su profesora.Pero no ha sido fácil, y me ha conllevado que durante mucho tiempo yo fuese el malo… yo era el que prohibía, el que castigaba, el que le negaba las cosas…
Igual a alguien le parezca que soy un mal padre por ello… pero a mi, personalmente, me parece bastante peor padre aquel que no se preocupa de la educación de sus hijos, y que les consiente todo sin pensar en si le hace mal o bien a los niños.
Al final, todos tenemos parte de culpa de estos malos resultados, ya seamos padres, profesores o políticos…
Los padres, porque muchos malcrían en lugar de educar….
Los profesores, porque ante muchos críos malcriados prefieren tirar la toalla y pasar de sus responsabilidades…
Y los políticos porque están más preocupados de bonitas estadísticas que enmascaren la realidad, que de solucionar realmente el problema. -
# Elías dice:
Sustalo: si tienes la sospecha de que a tu hijo lo han suspendido injustamente tu deber, como padre, es informarte de si eso es cierto y denunciar.
Por cierto, el comportamiento puede ser un motivo de suspenso. En mi departamento se ha decidido que el 80% de la nota la constituye la media de las notas de las pruebas escritas, y el 20% todo lo demás, incluido el comportamiento. Si el chaval tiene un 5 como nota media de los exámenes, y menos de un 5 en todo lo demás, lo justo es que suspenda. Los profesores no somos una mera máquina de corregir exámenes. Si se nos exige que eduquemos a los niños (ya que muchísimos padres delegan, no sé por qué, esa responsabilidad en nosotros), justo es que evaluemos esa educación, y no solo en el plano de los contenidos.
Tienes el deber de conocer los criterios de evaluación con los que se enfrentan tus hijos. Tal vez eres tú el que no cumple con su obligación, y te abandonas a la cómoda solución de que los profesores se encarguen de todo, reservándote la siempre cómoda y gratificante tarea de quejarte sin haber cumplido tu parte.
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# sustalo dice:
Siempre lo mismo, siempre lo mismo… ¿Cómo os podéis creer que los padres pasamos de educar a nuestros hijos? ¿Cuándo se ha visto eso? En ningún momento de la Historia de la humanidad, en ninguna cultura, en ningún pueblo se ha visto que los padres dejen de educar a sus hijos. ¿O sí?
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# Elías dice:
Sustalo, tú te conoces a ti como padre, y probablemente a unos cuantos padres más. Yo cada curso conozco a entre 100 y 150. Es un decir, porque a algunos no llego a conocerlos, porque durante todo el curso no aparecen ni por la presentación, ni piden cita para saber qué tal les va el curso, ni nada de nada.
Ayer en una clase les pedí a mis alumnos que realizasen una redacción sobre lo que iban a hacer durante las vacaciones de navidad. Más de uno -y de dos- empezaron con algo así como: “Durante las vacaciones pienso jugar con lo que me regalen, porque tanto si apruebo como si suspendo me van a regalar lo mismo. Mis padres dicen que como la educación es para mí, a mí es a quien tiene que preocupar, y no a ellos.”
Son palabras casi textuales, y no me las estoy inventando.
Hace dos cursos vino a hablar conmigo el padre de un alumno del curso del que yo era tutor (yo le solicité la entrevista). Acabó diciéndome “Mire, yo no sé qué hacer con él. Ya he tomado la determinación de que haga lo que quiera. Si quiere estudiar, que estudie, y si no, ya se arrepentirá cuando sea mayor”.
Ejemplos así los tengo a puñados. Nunca he dicho que todos los padres desatiendan la educación de sus hijos, como tampoco he dicho que los profesores no tengamos nuestra responsabilidad. Pero haberlos haylos, tanto en un lado como en el otro.
¿Conoces a algún padre que pida regularmente cita con el tutor y los profesores de sus hijos, que se interese por cómo le va en los exámenes (y no solo el día de las notas), que lo castigue cuando hace algo mal y lo premie cuando lo hace bien -en lugar de premiarlo continuamente-, que se siente con él a ayudarlo con las tareas o con el estudio, que le pregunte a diario qué tal le ha ido, si tiene exámenes, si lleva tarea, que se interese por conocer cuáles son los criterios de evaluación, que tiene el derecho y el deber de saber…?
Seguramente tú serás un buen padre y harás todo eso (no te conozco), pero desde mi corta experiencia profesional, te puedo asegurar que son una minoría.
Sí, hacer todo eso es un coñazo, pero el que no quiera esa responsabilidad, que no tenga hijos. Procrear no es obligatorio. Desempeñar ciertas responsabilidades una vez se tienen hijos, sí.
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# EVG dice:
Bien, vale, pido disculpas por mi expresión “personajillos con intelecto inferior al del mono”… No me refería a tu hijo y siento que te des por aludido. Me refería al adaptar el nivel al menos listo para conseguir mantener las estadísticas.
Vale, has dejado claro que educas a tu hijo, y que le proteges… Ahora, te pregunto: ¿Le estás educando de forma correcta? ¿De verdad le conoces? ¿Le has preguntado qué es lo que hace en clase para que un profesor le tenga manía? ¿Has hablado con el profesor? ¿Qué es lo que se te está escapando? ¿Conoces más casos?
Porque todo tiene una causa. Yo he suspendido por comportamiento en el instituto, y lo digo, no me tenían manía, yo era un capullo (me aburría en clase) y me merecía el suspenso, es más, me merecía más de uno que no me han puesto. Y cuando llegaba a casa diciendo que me habían castigado, la respuesta siempre era la misma: “algo habrás hecho”.
No te niego que hay profesores muy hijos de puta, y Elías o Priscila te lo podrán afirmar, pero los conocen en su entorno, con lo cual permíteme que dude del mobing…
Respecto a la “constante macabra”, no, no me refiero a eso, me refiero a que hay un punto medio, por encima se aprueba, por debajo se suspende. Si yo mido 1.87 estoy por encima de la media (1.75), si mido 1.64, estoy por debajo. Los examenes valen 10 puntos, si consigues 5 estás en la mitad y estás aprobado, si sacas 4.95 estás suspenso. No creo que los profesores suspendan para mantener su prestigio.
El caso de Manuel, hoy por hoy, es un caso extraño y digno de alabanza.
José, es cierto que no somos Finlandia ni EEUU, pero hay que tener en cuenta que tampoco nadie se preocupa de tomar un modelo adecuado y hacer una apuesta de futuro a largo plazo. Todo son parches y actualizaciones para resolver agujeros.
Pris: lo de estar como Dinio ¿tiene algo que ver con lo de la demanda de tabicadores?
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# Priscila dice:
EVG, vivo en un pueblo donde el 50% de los varones son tabicadores. Impresionante. Estoy como Dinio porque estoy confudida, ¿qué pensabas?
No habléis más del tema que hoy pillamos vacas. Qué resaca por la cena de ayer: los cabrones de los alumnos han venido a clase siendo el último día y con todos los maestros empalmando y resacosos. Para que digáis que no se lo toman en serio.
Me pierdo, Elías, por unos días, lejos de los adolescentes y de niños de Primaria. Ya te leeré y te felicitaré el año.
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# EVG dice:
Ya sé que el tema es viejo, pero aquí te lo dejo:
http://heraldo.xlsemanal.com/web/firma.php?id_edicion=2727&id_firma=5150
Por cierto, Feliz año 2008!!
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# Lola dice:
Buenas, Elías. Y sí, esto es aquello con lo que nos ha tocado lidiar, pero (igual soy un poco ilusa pensando esto) poco a poco lo mismo vamos sacando entre todos la cabeza del pozo. ¿No hablan algunos de ciclos económicos? A saber…
Un saludo!


