El hechicero

Hablando de Vladimir Nabokov, he aprovechado este puente para leer una novela corta del autor ruso, olvidada durante mucho tiempo, y que al final fue rescatada y editada.
El hechicero es, en palabras de su autor, una primera palpitación de lo que sería más tarde Lolita. Y existen varios paralelismos entre una y otra: en ambas, un hombre que rodea la cuarentena se obsesiona con una niña de doce años, y urde un plan para estar con ella: casarse con su madre. Sin embargo, ahí acaban las similitudes (quitando un par de detalles que no quiero abordar para no desvelar la trama).
La novelita fue escrita en ruso, y me temo que haya pasado por dos traducciones hasta llegar al castellano: desde el ruso al inglés, y desde el inglés a nuestra lengua. Sin embargo, creo que ha sido traducida de manera bastante aceptable, y se aprecia la calidad literaria en casi todos sus pasajes. El uso del lenguaje es más barroco que en la obra maestra de Nabokov, aunque por supuesto no alcanza las cotas conseguidas en ella.
Un añadido muy interesante es el postfacio que Dimitri Nabokov (hijo del escritor y traductor de la obra del inglés al ruso) firma al final del libro. En dicho postfacio no sólo se nos dan tres o cuatro claves interpretativas sobre El hechicero, sino que también se nos cuentan algunas curiosidades sobre Nabokov (padre) y hay momentos de teoría y crítica literaria que son muy interesantes. De casta le viene al galgo.
Este libro no es, definitivamente, una obra maestra, pero seguro que es mucho mejor que la basura que vuestro librero os esté ofreciendo como parte de la campaña de Navidad de las editoriales. Una cita (es del final del libro, así que os recomiendo saltárosla si tenéis pensado leerlo):
Olvidando a su espalda una multitud de brazos sincronizados que se extendían por encima de la barandilla en un ademán de chapoteante invitación, saltó de un brinco a la calle, porque todo había terminado, y era imperativo librarse, por medio de cualquier estratagema, de cualquier espasmo, del ya-innecesario, ya-visto y estúpido mundo, en cuya última página estaba plantada una solitaria farola con un gato oculto en las sombras de su base.
10 de Diciembre de 2007 a las 14:02
“La novelita fue escrita en ruso, y me temo que haya pasado por dos traducciones hasta llegar al castellano: desde el ruso al inglés, y desde el inglés a nuestra lengua. Sin embargo, creo que ha sido traducida de manera bastante aceptable, y se aprecia la calidad literaria en casi todos sus pasajes”
Este pasaje si que no tiene desperdicio.
10 de Diciembre de 2007 a las 17:48
:-?
12 de Diciembre de 2007 a las 23:09
[...] nota final que cerraba la novelita El hechicero, de Vladimir Nabokov, escrita por su hijo Dmitri, me gustó tanto que me puse a buscar en la web [...]