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Ars longa, vita brevis

Diferencias

13 de October de 2007

Un niño de Córdoba permanece sin ser escolarizado, como obliga la ley, porque padece una enfermedad. Esta enfermedad hace que de vez en cuando necesite un tratamiento de urgencia bastante sencillo que le podría aplicar cualquiera: un docente del centro, o algún profesional sanitario destinado en el mismo (en concreto, el tratamiento es tan sencillo de aplicar como un supositorio).

Qué pena, porque sé de algún otro caso en que la autoridad política no se ha andado con chiquitas: han llevado a la alumna a la puerta del colegio y allí la meten, lo quieran o no. Y eso que el caso aquel era distinto: no era un chico con un problema de salud, era una niña cuyo padre insistía en no cumplir con la normativa interna del centro. Por supuesto, la autoridad competente fue fulminante: se pasan por el forro la normativa del centro y la niña es escolarizada automáticamente.

El caso de este niño, aun cumpliendo con todas las normas (porque que yo sepa aún no existe una norma que obligue a los alumnos a estar sanos), tendrá que esperar.

En este país, siempre igual. El que se salta las normas se sale con la suya.

Al indefenso que le vayan dando. España: las leyes son orientativas.

15 comentarios en “Diferencias”

  • # Josep Tarrés dice:
    13 de October de 2007 a las 22:45

    Supongo que no es lo mismo una norma de etiqueta que un problema médico que requiere personal especializado.

    De todos modos, es una lástima que las autoridades competentes no pongan los medios necesarios para que el niño pueda compaginar su tratamiento con la educación a la que tiene derecho.

    Por lo que dice la noticia, bastaría con contratar a un asistente sanitario.

  • # Priscila dice:
    14 de October de 2007 a las 0:09

    Me cawen la leche jodía, Josep. ¿Contratar personal sanitario para poner un simple SUPOSITORIO?, ¿qué pasa que tu madre hizo un postgrado universitario en Yale para medicarte en tu infancia por vía rectal?, ¿contratamos también a otro especialista para limpiarles los mocos?

    Lo que es vergonzoso que en un centro donde trabajarán 20, 30 ó 40 maestros nadie asuma la tarea de ponerle un supositorio a un niño de tres años si se pone malo y los padres dejan su consentimiento por escrito. Imagino la de chorradas que les habrán enseñado en la carrera sobre Piaget y las movidas aquellas del desarrollo cognitivo que no entendía ni su padre, o sobre Freud y sus teorías incestuosas de depravado sexual, para luego no ser capaces de una tarea tan básica como bajarle la fiebre a un niño con un supositorio. Supongo que nadie se apiada de la familia porque se trata de un culo patrio. O porque no pagan un plus al maegtroescuela que asuma la función. Que entonces todos se pegarían de hostias por hacerlo.

  • # Josep Tarrés dice:
    14 de October de 2007 a las 0:57

    Hombre, es muy fácil ponerse en el lugar del espectador y pensar que los profesores son unos vagos por no querer asumir una tarea que no sólo no les corresponde, sino que les puede poner en serios aprietos.

    Si el centro asume la responsabilidad de administrar la medicación al niño cuando sea necesario, cualquier cosa que le pase al niño será culpa del centro, y ya sabemos lo fácil que es para algunos denunciar a quien sea para sacar una indemnización (no digo que sea el caso de los padres del muchacho, pero más vale prevenir que curar).

    ¿Y si no se trata simplemente de administrar un supositorio? ¿Y si hay que hacer un pequeño examen para saber si el supositorio es necesario o no? ¿Y si es fácil que alguien se equivoque y sea peor el remedio que la enfermedad?

    Yo, desde luego, si fuera profesor me negaría a asumir esa responsabilidad. Puedes llamarme egoísta, pero no querría asumir una tarea para la que no estoy preparado que puede poner en peligro la salud de un alumno y puede hacer que me demanden.

  • # Elías dice:
    14 de October de 2007 a las 9:48

    Josep, creo que no deberías banalizar el reglamento interno del centro. Lo de no permitir el pañuelo no es una norma “de etiqueta”. La norma dice específicamente que no se permitirán prendas discriminatorias. Y hay una gran diferencia entre la etiqueta, que va en gustos, y la discriminación sexual, que es una lacra de la que en occidente llevamos milenios intentando librarnos.

    Ojo, yo no culpo a los profesores, ni digo que sean unos vagos. Culpo a la administración, esa que tanta prisa se ha dado en desautorizar al Consejo Escolar del otro centro, y que ahora se la coge con papel de fumar, y mientras tanto el niño está en la calle.

    Negarse a aplicar ese tratamiento tan sencillo (previa autorización de los padres, si es necesario) es como negarse a ponerle una tirita a un niño o desinfectarle una herida. Si un profesor se niega pues es un desalmado y un mal profesional, y allá él con su conciencia. Pero como dije, no critico a los profesores, sino a la administración. Y es ella quien debería ponerse un cohete en el culo para lograr que alguien se comprometa a hacerse cargo del crío, o bien contratar inmediatamente a algún profesional. Y darse tanta prisa como en el otro caso, que como pongo de manifiesto consiste en que un padre se salta la norma del centro, y probablemente las leyes españolas, imponiendo a su hija menor de edad una prenda discriminatoria.

    Recuerdo que cuando yo iba al colegio había un niño que sufría ataques epilécticos. Lo único que había que hacer, cuando tenía uno, era ponerle debajo de la lengua un objeto que llevaba encima, para que no se ahogase, y esperar a que viniesen los profesionales médicos. Ningún profesor se negaba, y eso que cuando yo estudiaba la escolarización obligatoria no era tan estricta como ahora. Me pregunto qué habría pasado si se hubiesen negado.

    Tal vez lo que ocurra sea que ahora nadie quiere tocar el culo de un niño de otro. Que nos hemos vuelto muy delicados. ¿Yo? ¿Ponerle un supositorio a un niño, sin que sea debida y específicamente reconocido en mi nómina? ¿Por quién me han tomado? ¡Hasta ahí podríamos llegar!

    Si una niña sufre la discriminación por parte de su padre y la administración la manda al colegio, eso no es molesto para el personal. Después de todo, no tienen que hacer nada. Pero ¿mover un dedo por un niño enfermo? Uf, eso sí que es incómodo. Y yo creo que el problema va por ahí. Seguro que si les intentan escolarizar al niño por la fuerza, ahí tenemos una huelga. Y apoyada por los sindicatos, me temo.

  • # Josep Tarrés dice:
    14 de October de 2007 a las 10:39

    Podríamos discutir horas y horas sobre si es lícito obligar al personal docente a asumir tareas para las que no están preparados y que no les corresponden, pero creo que es innecesario.

    Como tú mismo has apuntado, la solución no debe proporcionarla el centro educativo, sino la administración. Con la famosa ley de dependencia que han aprobado recientemente, se debería tener en cuenta este tipo de casos y disponer de personal cualificado para acompañar a los niños que lo necesiten al colegio.

    Este caso en concreto parece bastante peculiar, nunca había oido de nadie que necesitara un supositorio cuando tiene una crisis, pero hay muchos más casos de niños con necesidades especiales que deberían tener algún tipo de ayuda: celíacos que no son admitidos en el comedor escolar porque no existe opción de menú para ellos, niños con movilidad reducida que no pueden matricularse en ciertos centros porque aún no están adaptados, alumnos sordos, ciegos o mudos que necesitan atención especial para seguir la clase con normalidad, epilépticos…

  • # Elías dice:
    14 de October de 2007 a las 11:52

    Ahí es a donde voy, Josep: no he dicho que haya que obligar al docente a hacer nada, sólo que si no hay ninguno que tenga un mínimo de humanidad como para ayudar a un alumno (lo que es su deber moral aunque no se lo paguen), la administración ya debería tener a alguien a cargo del problema. En eso estamos de acuerdo, y lo hemos estado desde el principio.

    Y no quiero seguir el tema que apuntas de los celíacos a los que no se admite en los comedores porque no hay comida para ellos, porque empiezo a acordarme de todos los comedores que no tienen problemas en hacer comida para los creyentes en determinadas religiones… y al final este blog va a parecer que tiene una temática anti musulmana, lo cual no es cierto. Pero es curioso ver cómo se multiplican los agravios comparativos, y cómo se desampara a chicos enfermos simplemente porque parece más importante quedar políticamente correcto que hacer lo correcto, aunque políticamente no sirva.

  • # John Constantine dice:
    14 de October de 2007 a las 13:14

    Lo que no se puede negar es que, cuando “interesa”, se buscan soluciones “ad hoc” aunque violen el reglamento interno del centro. Como ha dicho Elías, no vamos a dar ejemplos que sino el blog parece lo que parece. Y cuando el caso no es “mediático”, ni va a hacer correr ríos de tinta en tertulias y demás, que le den…

    Y sigo pensando que se está poniendo un campo de cultivo muy peligroso para determinados sectores. Y cuando esos sectores más extremos la monten parda, pues a lo mejor los más moderados , que son los que deberían pararles los pies, se van a callar porque está un tanto hartos de ¿casos como este?. En fin, al tiempo.

  • # Priscila dice:
    14 de October de 2007 a las 13:19

    No hablamos de trepanar al niño con una broca del 15 si le dan convulsiones, sólo de ponerle un supositorio ante un síntoma muy fácil de identificar. Los padres lo hacen a diario sin ayuda de un especialista. Si el asunto fuera darle tal pastilla a la criatura si le sube la temperatura tras un buen informe médico y un consentimiento paterno bien firmado, ¿dónde estaría el problema? En ninguna parte. Se hace todos los días. En todos los centros hay neveras con la medicación de determinados niños con tratamientos identificada con su nombre y una especie de protocolo de actuación. A todos nos da algo de reparo el asunto, pero si pasas seis horas al día con niños, es normal que entre tus funciones esté aplicar unos primeros auxilios (poner hielos, curar heridas, cortar una hemorragia nasal si un niño se mete el lápiz por la nariz, etc.) o aun un tratamiento habitual específico de un alumno (dar determinada pastilla ante cualquier síntoma o poner un supositorio antitérmico según te señalen).

    No sé si es la palabra CULO la que asusta, si de verdad nos hemos acostumbrado a un estado de bienestar tan alto que nos creemos con derecho de exigir ya en los centros públicos un profesional para cada contratiempo o si, como más parece ser, vivimos en una psicosis colectiva que nos está llevando a borrar la palabra ACCIDENTE del diccionario. Ante cualquier desgracia, siempre se abre una investigación para buscar responsables, siempre surge mediáticamente la pregunta “¿Se podría haber evitado?”, siempre hay un dedo acusador buscando culpables: la prensa, procesos jurídicos, los juicios pararelos, los corrillos. Desde la muerte de Paquirri hasta el jubilado que da un traspiés en una baldosa mal encajada. Todo es culpa de alguien que debe pagar por ello. Y eso los maestros lo saben bien y están acojonados, por lo que su buena voluntad queda anulada por el miedo paralizador. UHHHHHHHHHHH!

    Ahora que lo pienso bien, ¿verdad que cuando os tenían que poner un supositorio corríais como bestias? Qué sensación más desagradable a la par que lejana. El culete se cerraba involuntariamente y la madre allí gritando QUE LO ABRAS!!!! con el consiguiente azotazo. O mi madre que era muy bestia. No sé.

  • # Priscila dice:
    14 de October de 2007 a las 13:40

    Yo quiero apuntar un dato de sumo interés: cuando yo iba a párvulos, la maestra aseaba a los niños que aún se hacían pipí encima y ponía la ropa interior mojada y amarillenta en el radiador de clase para que se secara. Recuerdo perfectamente esa estampa escolar.
    Las maestrillas de hoy en día llaman a casa directamente para que las madres recojan a las criaturas si se lo hacen encima, que me ha dicho mi rubiete que no les limpian ni los mocos porque dicen que no está entre sus funciones y van las criaturas con los velones toda la mañana. Lo del supositorio, ni hablamos, claro.

  • # Waldeck-Rousseau dice:
    14 de October de 2007 a las 20:56

    Me parece que alguien ha puesto ligeramente el dedo en la llaga, pero no ha rematado la faena. No es asco, es sencillamente pánico a las connotaciones sexuales del caso.
    Soy profesor y no se me ocurriría jamás meterle el dedo en el culo a un alumno, menos a una alumna. Ni a rozarle la ropa al pasar entre las bancas. A eso hemos llegado, justo es reconocerlo, por culpa de hijoputas estupradores-violadores o como se diga.
    Lo dice Priscila. A la hora de poner un supositorio se cierra el culo, el dedo poco hábil que puede causar un pequeño desgarro, o un ligero hematoma… y ya tenemos a la prensa encima.
    Que la Delegación de Educación de Córdoba le ponga una enfermera, o que contraten un voluntario de Cruz Roja en periodo lectivo para estar al quite, y mientras tanto que ayude a llevar a los que les den lipotimias y otras incidencias al Centro de Salud. Que hasta eso hemos hecho siempre los profesores en horas de Guardia poniendo coche y gasolina. Y hasta acompañándolos a su casa, incluso si viven en el pueblo de al lado (repito lo del coche y la gasolina, que eso sería lo de menos). ¿Hoy día? Ni muerto.

  • # paco dice:
    14 de October de 2007 a las 22:26

    He leído vuestros comentarios y en todos hay algo de razón (menos en lo referente a los mocos, si hablamos de generalidades y no de casos específicos). ¿Qué puedo añadir? Solo que soy maestro, que por mis manos, en la escuela (pública), han pasado bolis de insulina y que, actualmente, en el cajón de mi mesa, entre papeles, rotuladores y algún muñeco, hay una inyección de adrenalina, por si fuera necesaria (ojalá nunca lo sea) y que antes, la maestra que tenía este grupo, en su cajón, mucho más ordenado que el mío, también estaba ese medicamento, con lo que no soy una “rara avis”. Esta es mi aportación al tema, que no es nada fácil ni de resolver ni de juzgar alegremente.

  • # Manuel dice:
    15 de October de 2007 a las 14:56

    Flipo…

    Flipo con la Administración que deja a un niño (español) sin escolarizar porque hay que ponerle, en algún caso (que no siempre), un jodido supositorio…

    Flipo con los profesores, entre los que habrá padres, que se niegan a poner un supositorio a un niño… supongo que con sus hijos también se negarán y llamarán a un médico o una UVI cuando sea necesario…

    Flipo con la doble moral de algunos, porque si el niño en lugar de Antonio (por decir algo) se llamase Mohamed, estarían poniendo el grito en el cielo en lugar de estar justificando semejante estupidez…

    Pero bueno, estas cosas no son nuevas… y desde hace tiempo, si tu hijo está malo, te llaman y te dicen que pases ‘ipso facto’ a recogerle al colegio para llevártelo a casa… ‘que no queremos líos’ debe de pensar alguno…

    Y flipo con lo gilipollas que se está volviendo esta Sociedad si por poner un supositorio lo único que se nos ocurre al respecto es sobre sus ‘connotaciones sexuales’… joder… ya veo a alguno denunciando a su médico de cabecera porque le ha mandado el medicamento en supositorios, en lugar de cápsulas, insinuando así que el paciente tiene tendencias homosexuales.

    Señores, a veces la suciedad está en los ojos del que mira…

  • # Priscila dice:
    15 de October de 2007 a las 17:55

    Paco, mis respetos al oficio de maestro, pero es que estoy celosa de las maestrillas, que van a degüello con lo que es mío y me cabreo. No te enfades, será que los maestros jóvenes despiertan los deseos maternales de las maestras, al verlos ahí tan entregados y pacientes con los nenes y eso pasa. Lo de los mocos en Infantil es un caso verídico. De primera mano lo sé.
    Manuel, yo quería decir eso mismo, pero no sabía cómo. Qué asco, de verdad, todo está moralmente corrupto. Y desde que existe Internet, mucho más.

  • # Waldeck-Rousseau dice:
    15 de October de 2007 a las 18:13

    Sí, es muy fácil criticar a ironizar sobre las connotaciones sexuales del asunto, pero pensad que hay colectivos que están muy mosqueados con el tema. No sabéis la cantidad de denuncias que luego resultah falsas pero que ya han manchado una trayectoria para siempre con la sospecha, y con situaciones indeseables que la mayoría de las personas no puede imaginar.
    Profesores, médicos y otros están permanente bajo sospecha y sujetos a la denuncia de cualquiera por cualquier motivo. Y luego métete en juicios.
    Antes de frivolizar hay que ponerse en el pellejo de los demás.

  • # John Constantine dice:
    16 de October de 2007 a las 8:00

    Entiendo y comprendo perfectamente la postura de los maestros. Lo que me molesta es la de la Administración, que si le interesara ya habría forzado los maestros a tener que hacerlo, o habría buscado soluciones especiales como la presencia de ATS o otro tipo de profesionales para estos casos. Todo ello con gran fanfarria y atención por parte de los medios.

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