Ars longa, vita brevis

I am the mob

30 de October de 2007

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I put horses heads
in people’s beds
’cause I am the mob

Políticos a reacción

29 de October de 2007

Hoy es muy fácil ser un político del PSOE o del PP en España: escuchas la cadena Cope (especialmente el programa La Mañana, dirigido por el filólogo Federico Jiménez Losantos), y ya sabes lo que tienes que defender: o lo mismo que él, o exactamente lo contrario.

Y vale para todo: para el calentamiento global, para la famosa OPA de La Caixa sobre Endesa, para el grupo PRISA, para la política lingüística en las comunidades autónomas con lengua propia o para Alberto Ruiz-Gallardón.

¿Realmente nos merecemos estos políticos? ¿Está la población a tan bajo nivel como para no tener que pensar, sino solamente escuchar y reaccionar a favor o en contra, como ratitas de Skinner? No tenéis más que pasaros por cualquier blog o por Menéame y leer los comentarios. La respuesta es sí.

Educación para la ciudadanía

28 de October de 2007

María Xu

Fire

27 de October de 2007

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You don’t care ’bout me,
I don’t care about that.

Efe reloaded

23 de October de 2007

Efe vuelve a la carga con nuevas y asombrosas aventuras. No os perdáis tampoco esta viñeta: a mí me ha pasado exactamente lo mismo en una evaluación. O varias.

Estúpidos

22 de October de 2007

Vamos a cabrear un poco al personal, que es domingo.

James Watson, premio Nobel, se mea fuera del tiesto afirmando que los blancos son más inteligentes que los negros (¿son, o somos? Os recuerdo que en ciertos países, como EEUU, los españoles no somos blancos, sino latinos o hispanos).

Yo, la verdad, no había pensado que su comentario mereciese demasiada atención, teniendo en cuenta las razones que supuestamente esgrimía: que si las estructuras sociales que se han trasplantado de Europa a África no han prosperado (qué extraño, ¿no? ¿Será porque en Europa llevan gestándose miles de años, y en África se arrancaron las que se estaban gestando allí para implantar otras totalmente distintas?), que si “cualquiera” que haya tenido empleados negros sabe que son menos inteligentes…

No sé si, como media, un grupo étnico es más inteligente que otro, porque yo creo que la cosa va más sobre individuos: puede haber un negro con cociente intelectual (CI) de 140 y un blanco con CI de 82… ¿Les influye algo el que haya una media racial? Es como el asunto aquel de los pollos: si yo no tengo nada para comer, el que mi vecino de al lado se coma dos pollos no va a hacer que yo me coma uno.

Lo peor de todo este asunto no son, sin embargo, las posibles consecuencias racistas de tales afirmaciones. Yo creo que el mundo está bastante vacunado contra actitudes hitlerianas, y veo poco posible que nadie promulgue más derechos para “los más aptos”, más allá de grupúsculos neonazis, asociaciones de hinchas de fútbol, modernos mal informados (de esos cuyas bocas rezuman baba cuando hablan de la belleza de tal raza o tal otra, mientras no sean la “blanca”) y otras minorías afortunadamente en extinción.

No creo que, a estas alturas, nadie vaya a exigir más derechos para los “más inteligentes”. En primer lugar, aun sabiendo que hay diferencias generales entre las distintas etnias, a casi nadie se le ocurre ya otorgar privilegios más de los que -por suerte o por desgracia- aporta la misma vida en sociedad. Los varones Dinka, de Sudán, por ejemplo, miden de media 1,90 metros de estatura, y las mujeres 1,80 (¡gulp!). ¿A alguien se le ha ocurrido decir que son “superiores”? No, ni creo que nadie vaya a hacerlo, aparte de los mencionados racistas inversos (que piensan que todas las razas son superiores excepto la “blanca”, suponiendo que exista una raza “blanca”).

Lo peor, decía, no es que de esto puedan derivarse movimientos racistas, sino la paupérrima respuesta que han dado quienes tenían la sana intención de rebatir al anciano Nobel. He leído aquí, por ejemplo, citar una declaración de la UNESCO que dice que “Toda teoría que invoque una superioridad o inferioridad intrínseca de grupos raciales o étnicos que dé a unos el derecho de dominar o eliminar a los demás, presuntos inferiores, o que haga juicios de valor basados en una diferencia racial, carece de fundamento científico y es contraria a los principios morales y éticos de la humanidad”.

La negrita es mía. ¿Os suena a algo? A mí sí. Me suena a las verdades inmutables de las distintas iglesias, según las cuales si alguna teoría va en contra de las susodichas verdades, dicha teoría es falsa. Vienen a mi enferma imaginación los casos de Descartes y otros tantos filósofos, haciendo juegos malabares porque en sus teorías no aparecía Dios por ningún lado, y había que meterlo donde fuera con calzador (porque, parafraseando a la UNESCO, toda teoría que niegue la existencia de Dios carece de fundamento y punto y final); o el del bueno de Galileo y su probablemente inventado pisotón ante el tribunal inquisitorial, y jurando que la tierra no se movía, porque por mucho que él tuviese una teoría en contra, la iglesia católica, una suerte de UNESCO de aquellos tiempos, decía que esa teoría carecía de fundamento, sin necesidad de pensárselo.

¿Es que estoy afirmando, sin ser premio Nobel ni nada, que hay razas más inteligentes que otras? Por supuesto que no, porque en primer lugar no tengo ni idea. Pero es que si hubiese razas que fuesen de media más inteligentes que otras, eso sería un fenómeno puramente estadístico. Si los españoles fuéramos de media más inteligentes, eso no me haría más inteligente que un francés elegido al azar. Y si se demuestra que hay más asesinos de ancianas españoles que de cualquier otra nacionalidad, eso tampoco me convierte en asesino (recomiendo leer algo sobre la falacia del auténtico escocés). A ver si nos enteramos de una vez de que los “grupos de gente”, léase pueblos, naciones, etnias, etc. no tienen derechos: las personas tienen derechos.

Por otra parte, teniendo en cuenta que, dentro de una misma raza, puede haber genios y personas “normales” rayanas en la subnormalidad mental -correcciones políticas aparte-, sería totalmente absurdo establecer derechos distintos a distintas etnias atendiendo a su inteligencia, puesto que se daría la absurda paradoja de que un “blanco”, pongamos por caso, de CI de 80 tuviese más derechos que un “chino” con CI de 130, debido a que el chino pertenece a una “raza menos inteligente”.

En fin, un argumento como éste me habría gustado que diesen los que han criticado a Watson, y no un “¡racista!” o un “gilipollas” como los que he leído por ahí.

Otros columnistas se han esforzado un poco más, y han tirado del tópico de que los tests de inteligencia están diseñados para las personas occidentales blancas, y que por ello son las personas occidentales blancas las que obtienen mejores resultados en dichos tests. Estos biempensantes olvidan, por lo visto, que quienes mejores resultados obtienen son en realidad las personas de Extremo Oriente (chinos, japoneses, coreanos, etc.). Otro argumento que, usado más con la intención que con la razón, se vuelve en contra del que lo usa, y puede llevar a pensar que los orientales son más inteligentes que todos los demás, ya que obtienen mejores resultados en tests que están diseñados para que otros triunfen.

Unos más, entre ellos un afamado antropólogo, dicen que en 200.000 años el ser humano no ha tenido tiempo de evolucionar. Esto, sin ánimo de contradecir a ningún respetable científico, se puede rebatir simplemente observando a los negros centroafricanos, con su piel perfectamente adaptada para repeler los rayos del implacable sol africano y su escasez de vello corporal y grasa, innecesarios en un ambiente tan cálido; y observando también a los escandinavos, con sus pieles faltas de melanina para poder absorver la mayor cantidad de energía calórica de los rayos solares, y sus largas narices en las que el frío aire se calienta antes de entrar en los pulmones.

De todas formas, como dicen en Microsiervos, la inteligencia depende de tantísimos y tan desconocidos factores, la mayoría ambientales, que es un poco irreal ponerse a buscarle una causa genética que ya está casi descartada.

En fin, a mí que haya “razas” con mayor CI que otras me da bastante igual, puesto que como he dicho, creo en la inteligencia de las personas, no de los grupos o “pueblos” (de siempre se ha sabido que precisamente la masa es estúpida). Pero no me gusta que nos traten a todos como menores de edad. A todos los argumentos hay que responder con argumentos fundamentados, y no intentando sentar cátedra armados con la mejor de las intenciones. Pruebas hay de sobra para, al menos, demostrar que lo que ha dicho Watson, como lo ha dicho, es una estupidez. Pero si nos limitamos a insultarlo, o a citar a la UNESCO y su artículo bobo, cualquiera podría pensar que, en realidad, él es el que tiene razón. Dicho en otras palabras: si lo que ha dicho este Nobel es una tontería absurda, mejor ni respondemos. Pero si respondemos, elevémonos algo por encima de su nivel. No es muy difícil.

Adulterio freudiano

18 de October de 2007

Dice un libro de la asignatura Refuerzo de lengua (1º de la ESO), con el que tengo la desgracia de trabajar, que murciélago es la única palabra castellana que tiene las cinco vocales a, e, i, o y u. Ya sé que también lo dijo, por lo visto, una ganadora de premios literarios, pero que lo diga un libro de texto me parece más grave.

Aquí tenéis una lista algo más larga que 1. Eso es lo que hace falta: una impetuosa educación que nos libre de este paupérrimo curanderismo.

El orfanato

16 de October de 2007

(Experimento con gaseosa)

Bueno, voy a hacer algo que creo que no se ha hecho hasta ahora: la crítica de una película sin haberla visto. ¿Cómo podría llamarse? Tal vez precrítica, pasada de rosca o simple tontería.

(Bueno, para ser exactos, uno lee muchas críticas de cine en las que se nota que el que las escribe no ha visto la película ni sabe de qué va. La novedad es que yo voy a hacerlo sin cobrar.)

El caso es que determinadas películas parecen poder comentarse antes de verlas, porque cuando uno sale del cine siempre tiene las mismas palabras en la mente: “Lo sabía. ¿Por qué habré venido a ver esta película si lo sabía?”

No todas se prestan a una precrítica certera, pero me atrevería a citar varios tipos que indudablemente pueden ser precriticados con cierta opción al éxito:

a) Las superproducciones de acción hollywoodienses.

b) Las comedias románticas hollywoodienses (de esas de chica maciza está prometida inexplicablemente a un tipo antipático y feo, y entonces llega el macizo de turno, que además es simpático y en sus ratos libres ayuda al Tíbet a lograr su independencia, se liga a la chica y el director de la película pretende que parezca una sorpresa u originalidad del guion, como si alguien esperase que la chica renunciase al tipo macizo y simpático por el amargado feo).

c) Las películas de Pedro Almodóvar.

d) Las películas españolas de miedo que intentan copiar a las películas japonesas o hollywoodienses de miedo (del estilo de las de Alejandro Amenábar).

Pues vamos allá.

La película se puede ver. Está entretenida, de eso no hay duda. Durante la mayor parte del metraje se mantiene la tensión e incluso la incertidumbre (aunque el final ya se adivina a media hora de que termine la película). La única parte que se hace larga es la de la protagonista luchando contra sus demonios, con sus largos paseos y pensamientos, que podrían haberse ahorrado.

Hay que decir que Belén Rueda interpreta su papel con un resultado más que decente, y eso sin tener en cuenta que antes de hacer cine hizo programas de variedades con Emilio Aragón y una serie televisiva cuya calidad palidecía al lado de la de Aquí no hay quien viva. Rueda es una buena actriz, aunque sigue teniendo el mismo problema que la mayoría de los actores españoles: desde que falta Pilar Miró, es muy difícil encontrar un buen director de actores. Geraldine Chaplin, sin embargo, sigue demostrando que en cuanto se viene a España a rodar una película, se olvida de cómo actuar (será la sangría, o qué sé yo).

Sobre el terror que da género a la película: sí, está logrado. Y no es decir poco, teniendo en cuenta que antes de esta generación de directores formados en la imagen estadounidense (Balagueró, Amenábar, etc.), lo que teníamos era a Chicho Ibáñez Serrador y sus Historias para no dormir, que eran un poco como las películas de Alfredo Landa, pero pretendiendo dar miedo en lugar de risa, y con guiones un poco más currados. Sin embargo, la película peca de lo mismo que todas las películas de miedo desde El sexto sentido (y aquí es lo mismo el cine estadounidense, que el japonés, que el español): el miedo consiste en que te dan un zambombazo con el sonido después de un rato de silencio. Y así no hay quien disfrute del cine, amigos. Lo siento, pero eso no es dirigir una película de terror. No es lo mismo la angustia psicológica del miedo que el sobresalto causado por un imbécil que pone la música alta a las tantas de la madrugada. Sí, también te empieza a latir el corazón deprisa, también te sobresaltas, también te agarras a la silla, pero no es lo mismo. Esto es una asignatura pendiente del cine internacional: creo que, después de The Ring, no ha habido ninguna película de terror de verdad, sino lentos poemas narrativos con unas subidas de volumen de vez en cuando.

Eso es trampa.

La fotografía de la película es excelente, como en cualquier película española en que se invierta cierta cantidad de dinero, lo que demuestra que, al menos en los aspectos técnicos, el problema no es de falta de talento sino de medios. Un pequeño pero, que es problema endémico del cine patrio: se abusa demasiado del claroscuro teatral, y la iluminación queda un poco como de teleserie chunga. Sin embargo, esto último es una exageración: fotografía e iluminación destacan en la película por su calidad.

El final, a poco que estés atento, es relativamente previsible. Y no sólo eso, sino que además te das cuenta de que no tiene nada de original: es una especie de refrito de los últimos tópicos del cine de género con alguna pincelada distintiva, y poco más. Nos hemos acostumbrado tanto a repetir lo mismo, especialmente en el cine, que ya no damos importancia a la originalidad, que en el cine de terror, especialmente, lo es todo. Sin embargo, uno no sale demasiado enfadado de la película, porque a lo largo del metraje se ha ido disfrutando de los detalles positivos mencionados anteriormente.

Conclusión: el director, Juan Antonio Bayona, apunta maneras, a pesar de tener un pasado tan dudoso como el de ser director de vídeos musicales de Camela. Sin embargo, puede que le perjudique algo que se ha puesto de moda en este país: alabar a cualquier director primerizo como si fuera el nuevo Orson Welles. Para ser una primera película, es un producto impresionante, pero si este joven no se cree todas las tonterías que dicen de él y se dedica a trabajar, puede convertirse en un gran director.

El cine español aún sigue esperando una gran película de terror (y las de los Hombres G no cuentan). Tal vez sea el hecho de que el género está de capa caída en el mundo entero, o tal vez sea que los españoles sólo servimos para hacer peliculones de tema social y no de otros géneros (sirvan como ejemplo Los lunes al sol o Te doy mis ojos). Pero de momento ya llevamos varios buenos intentos; a ver si a la enésima va la vencida.

Ya. Seguramente no es la mejor crítica que se puede hacer sobre una película. Pero no está mal, sin haberla visto. Y además, seguro que es más acertada que las de muchos críticos blogueros que sí hayan ido al cine, ¿no? Y si el experimento sale mal y el blog salta por los aires… pues tampoco se habrá perdido tanto.

Diferencias

13 de October de 2007

Un niño de Córdoba permanece sin ser escolarizado, como obliga la ley, porque padece una enfermedad. Esta enfermedad hace que de vez en cuando necesite un tratamiento de urgencia bastante sencillo que le podría aplicar cualquiera: un docente del centro, o algún profesional sanitario destinado en el mismo (en concreto, el tratamiento es tan sencillo de aplicar como un supositorio).

Qué pena, porque sé de algún otro caso en que la autoridad política no se ha andado con chiquitas: han llevado a la alumna a la puerta del colegio y allí la meten, lo quieran o no. Y eso que el caso aquel era distinto: no era un chico con un problema de salud, era una niña cuyo padre insistía en no cumplir con la normativa interna del centro. Por supuesto, la autoridad competente fue fulminante: se pasan por el forro la normativa del centro y la niña es escolarizada automáticamente.

El caso de este niño, aun cumpliendo con todas las normas (porque que yo sepa aún no existe una norma que obligue a los alumnos a estar sanos), tendrá que esperar.

En este país, siempre igual. El que se salta las normas se sale con la suya.

Al indefenso que le vayan dando. España: las leyes son orientativas.

Fiesta nacional

12 de October de 2007

El Roto, como siempre, certero.

Hay que comer

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