Mallorca
Aunque en principio casi me forzaron a ir a estas vacaciones, porque el típico turismo de playa no me atrae demasiado (aquí en Melilla tengo mi casa a unos 100 metros de la playa), al final el viaje ha sido muy agradable, por dos razones: primero, porque iba cargado de amigos, y cuando uno tiene unos amigos tan impresentables como yo, la diversión está en cualquier parte; y después, porque Mallorca tiene cientos de cosas interesantes, aparte de hoolligans borrachos berreantes y playas.
Por ejemplo, hemos visitado las impresionantes Cuevas del Drach, un espectáculo natural inigualable que os recomiendo vivamente. Son unas cuevas enormes, llenas de estalagmitas y estalactitas, que albergan uno de los lagos subterráneos más grandes del planeta. Cuando llegas al fondo de la cueva, donde está el lago, apagan las luces y ofrecen un bonito mini concierto de música clásica que te deja sin palabras. Sólo dos notas negativas: tienen el asunto demasiado masificado (si digo que entramos mil personas tal vez exagere un poco, pero sólo un poco), y además había un imbécil (sé que no me estás leyendo, pero por si acaso: me refiero a ti, IMBÉCIL de camiseta amarilla) que estuvo haciendo fotos y vídeos durante toda la excursión, a pesar de que estaba prohibido.
Al principio me enfadé un poco, porque no me gusta que me prohíban u ordenen algo sin dar una razón, como si estuviese haciendo la mili, pero me enfadé mucho más cuando la mayoría de los que estábamos allí guardamos resignados nuestras cámaras y tuvimos que sufrir a los tres o cuatro que son más listos que nadie y que les importa todo un carajo y no respetan las normas. Pero el consejo sigue siendo el mismo: no os perdáis las cuevas si tenéis la oportunidad de visitarlas.
En el pueblo donde están las cuevas, Porto Cristo, había una cala preciosa y sin demasiada gente, donde comimos y nos dimos un baño, y gracias al camarero del chiringuito divisamos una mansión que tiene el tenista Nadal sobre un pequeño peñón muy cerca de la orilla.
Yo también quiero ser rico.
También visitamos la ciudad de Palma, muy bonita, y con una impresionante catedral. Realmente impresionante. Tenía unas curiosas gárgolas que por supuesto fotografié:
Os recomiendo echar un vistazo a la imagen en mayor tamaño para apreciar los detalles.
En Palma visitamos el Castillo de Bellver, uno de los únicos tres castillos con planta circular de Europa, de estilo gótico. Es muy bonito, y además en mí el entusiasmo era doble: es la prisión donde Jovellanos escribió una de sus obras más conocidas.
Por lo demás la cosa estuvo bien, pude escapar la semana entera sin pisar una discoteca, pasé buenos ratos en la piscina del hotel, hice muchas risas con los amigos y disfruté de un auténtico retraso de cinco horas en un vuelo chárter. Y lo más importante de todo: que un año más puedo decir que sobreviví a las vacaciones.
A partir del lunes, veremos si también puedo sobrevivir al trabajo.
Puedes ver todas las fotos que he subido del viaje a Mallorca aquí. Y todas mis fotos en mi página de Flickr.
P.S.: Y vimos una abubilla:




1 de Septiembre de 2007 a las 22:28
Qué recuerdos. Estuve allí de viaje de fin de curso del cole en el 92 y visité los mismos sitios prácticamente, y también había idiotas haciendo fotos en Las cuevas ya entonces.
Me encantaría volver con más tranquilidad para degustarlo mejor, pues en Octavo de EGB la meta era entrar a las discotecas camuflándonos entre los repetidores y luego al día siguiente no estábamos para disfrutar del eterno concierto de música clásica.
3 de Septiembre de 2007 a las 8:29
Que suerte que hayas pillado buen tiempo.
Lo de la abubilla es curioso, en Canarias vi varias por los jardines del paseo marítimo del sur de Tenerife y me llamaron la atención, supongo que es otra especie que se está adaptando a vivir en las ciudades, como ha pasado con los mirlos, las tórtolas turcas, …
3 de Septiembre de 2007 a las 18:40
has hecho el circuito de los “guiris”…jajaja.
dicen los mallorquines que los paseos típicos no son mallorca sino “guirilandia”