Decesos
En el momento en que estaba planeando este artículo, habían muerto tres personajes públicos: la actriz Emma Penella, el escritor Francisco Umbral y el futbolista Antonio Puerta (aunque los programas del corazón pudieron felicitarse de la muerte de un par de personas más, José Luis de Vilallonga y una hermana de Julián Muñoz; ya se sabe de qué viven los buitres: de la carroña).
Sin apasionamiento: no sólo los programas del corazón, sino los programas de información general (telediarios y demás) han dado una importancia aproximada de 100 a 1 a favor de la muerte del futbolista. Y además, en la calle se ha visto claro: cientos de miles de personas llorando (en sentido literal) por la muerte del joven deportista, mientras que los actos fúnebres de los otros dos personajes (que han dedicado su vida por entero a la cultura de este país) sólo congregaron a gente de su gremio y a unos cuantos políticos, que pensaban que vestía mucho aparecer en tales lugares.
La muerte de una persona joven es una tragedia, aunque el otro día se mató un vecino mío, con novia e hijos, en un accidente de tráfico (es un decir) y a su entierro fueron sus familiares y los tres o cuatro amigos que no padecían resaca. La marabunta que despedía al pobre Antonio no era gente que se doliese de la juventud, sino de los goles que este chico había marcado en su corta vida profesional.
Es un espejo del país en que vivimos: dos personajes que durante décadas han ayudado a la gente a disfrutar de la cultura y sobre todo a pensar, arropados por tres o cuatro perdidos; un deportista cuyo oficio es dar circenses al público, es decir, adormecerlo para que deje de pensar, congrega a una multitud enfervorecida y doliente.
España. Y la tele encantada, por supuesto.
(Reflexión colateral: ha estado de moda, con lo de Umbral, apuntarse a eso de que no todo el que se muere era muy bueno, es decir, ponerlo a parir. Era un hombre muy sui géneris, qué duda cabe, aunque no fue ni de lejos tan genio ni tan cruel como Quevedo, con el que se le compara, supongo que sobre todo por sus anteojos. Pero llama la atención una cosa: si buscas, en los mismos blogs que han escupido sobre Paco Umbral estos días, los obituarios que le dedicaron a Jesús de Polanco, presidente del grupo PRISA, encontraréis grandes diferencias. Todo fueron buenas acciones de un hombre santo. ¿Tan caro es en este país ser un poco decente, coherente, inteligente, y todo eso que acaba en -ente? Por lo visto, sí.)
1 de Septiembre de 2007 a las 23:39
Suscribo punto por punto todo lo que has escrito. Con una salvedad para la reflexión colateral: las cosas que se hayan podido escribir sobre Umbral tras su muerte no son ni la décima parte de malas o poco respetuosas que las que se han escrito sobre Polanco. Como muestra un par de botones: este y este.
2 de Septiembre de 2007 a las 0:10
Estoy de acuerdo, pero no es de eso de lo que hablaba, sino de el tratamiento que han dado los mismos blogs a las dos muertes. Los ataques a Umbral y a Polanco quizás han sido proporcionales a la relevancia pública y al poder que han tenido en vida.
Si haces el ejercicio propuesto, buscar lo que se ha dicho sobre ambos en los blogs que han puesto verde a Umbral, verás que casi siempre se cumple lo que he escrito.
2 de Septiembre de 2007 a las 0:21
Sí, sí, eso está claro. En Escolar, por poner un ejemplo representativo, no se metió caña ninguna a Polanco (al menos no por parte del autor del blog) y claramente se le ha hecho un obituario crítico a Umbral. Lo mismo se puede decir de Martínez Soler en 20 Minutos.
Pero es que eso no deja de ser normal. Quiero decir: tampoco se podía esperar que Martínez Soler criticase a Polanco si le parecía un tío que había hecho un montón por la libertad de prensa en este país. Igual que tampoco se puede esperar que Pedro J. critique a Umbral si era uno de sus columnistas estrella.
Vamos, que estoy de acuerdo con lo que has escrito (que cada cual arrima el ascua a su sardina), pero quería matizar que las barbaridades que se han escrito sobre Polanco han sido mucho más fuertes que las que se han escrito sobre Umbral. Que eso es porque uno era más relevante públicamente que el otro, no te digo que no. Pero el caso es que a Polanco le han dado cera que no veas. Vamos, que con él fue con el que se inauguró este verano la moda del “no todo el que se muere era muy bueno”.
2 de Septiembre de 2007 a las 0:30
Joder, Elías, estoy totalmente de acuerdo contigo… de hecho, he publicado sobre el tema.
¡Lo que pasa es que lo he hecho en forma de chiste y se me echan encima!
¡País…!
2 de Septiembre de 2007 a las 1:48
Es que no tenéis coraçao, erre.
2 de Septiembre de 2007 a las 5:20
Cierto, aunque los anteriores comentaristas se han centrado en la cera que se les ha dado a Umbral o a Polanco, a mi me impacta más lo del futbolista vs estas figuras de la cultura que han pasado a mejor vida, toda muerte es triste, pero más triste es el trato que se les ha dado a cada uno. A mi me da cada dia más asco la tele y este mundo. Soy yo, o es el mundo el que esta al revés?
2 de Septiembre de 2007 a las 20:00
No me creo que veáis la tele, os tengo por personas cultas y cuerdas. La gente a la que le gusta la tele es idiota y tiene distorsionada la noción de la realidad.
En colectividad el individuo multiplica por mil la expresión de sus pasiones y sus miserias: el llanto, la risa, el regocijo en grupo se contagia como una pandemia, igual que la maldad o la fe. No hay mayor alienación que ésa y no hay mayor ejemplo que el del fútbol.
Con el corazón en la mano, la muerte del Fary me conmovió mucho más que la del jincho sevillista (y más que la del ogro de la momia del Umbral). Era la alegría en persona, siempre sonriendo con su careto de vendedor de helados y cantando a la vida con una inocencia desgarradora. Era verlo y animárseme el alma. Eso tiene más mérito.
2 de Septiembre de 2007 a las 22:18
” A la minoría,siempre”
JR Jiménez
A mi, cuando me muera,que me lloren los de verdad, nada de plañideras ni televisión, y si puede ser, que me tiren bocabajo en las faldas del Gurugú.
Víctor
2 de Septiembre de 2007 a las 23:05
Priscila, cualquier diria que has recordado al Fary, canturreando el ya epico tema, “La mandanga”.
Para el que no lo conozca, aqui va http://www.youtube.com/watch?v=WosrUnjb2UQ
El tema de Puerta, comparandolo con el obrero al que le pillo la cabeza la maquina, al que le aplasto el ascensor, etc me parece que es una pirada de pinza descomunal.
3 de Septiembre de 2007 a las 19:00
Jojó, qué descojone. Y luego el Melendi va de transgresor.