Ars longa, vita brevis

Público

30 de September de 2007

Bueno, parece que si tienes un blog debes comentar la salida del nuevo diario Público, dirigido por el blogger Ignacio Escolar. Yo llevo comprándolo todos los días que lleva saliendo (sólo iba a hacerlo el primer día, pero regalan un DVD con el diario, y todo por 50 céntimos), y sí, lo habéis adivinado, dado que tengo un blog, yo también tengo una opinión.

Es un periódico que nunca ha ocultado su tendencia izquierdista, lo que no me molesta ni debería molestar a nadie, ya que la prensa escrita, desde sus comienzos, ha estado siempre interesada por la creación de opinión. Lo que sí me molesta, y es una constante en toda la prensa nacional, es que lo haga engañando a la gente. En la prensa debe haber secciones de información y secciones de opinión -de hecho, haberlas, haylas-. Sin embargo, una mala costumbre de la prensa actual es intentar metérsela doblada, con perdón, al lector, y presentarle retazos de información como si fueran noticia, para asegurarse la creación de la opinión deseada.

Hasta hace poco, la opinión sólo se presentaba de dos maneras: en su sitio propio, es decir, en la sección de opinión y los editoriales, y en la selección (ojo, escribo selección, no sección) de noticias. Esto es: en EL PAÍS, por ejemplo, buscando alcaldes corruptos sólo del Partido Popular, o en El Mundo, hablando de las tres o cuatro personas que han objetado a la asignatura Educación para la ciudadanía, y ocultando los millones de padres de alumnos que en todo el Estado aceptan la asignatura sin ningún problema. O, como dicen ahora los ignorantes, sin ningún tipo de problema.

Pero ahora casi todo el mundo se apunta al carro de soltar barbaridades panfletarias sin sonrojarse, puesto que han demostrado su eficacia (pruebas son el éxito de sitios como Libertad Digital y El Plural, aunque haya gente que respeto en ambos sitios), y además, como cada vez la gente es menos inteligente, es posible soltar diariamente un montón de chorradas y que los ciudadanos abran la boca y se las traguen sin masticar. Como lo de la conspiración etarra en el 11 de marzo, o lo del hombre aquel en silla de ruedas al que quisieron presentar como un malvado derechista.

(Sí, cada vez que hablo de lo mala que es la prensa española, doy ejemplos tanto de un bando como de otro; me pone que los bien y malpensantes cretinos me suelten aquello de que soy un equidistante y otros insultos de diseño.)

A lo que vamos:

Lo bueno: La primera semana cuesta sólo 50 céntimos y regalan un DVD cada día, y en general las películas son buenas, y todas de marcada temática social. Son de cierta ideología, claro, pero ¿qué esperas? Nunca lo han ocultado. Por cierto, después de la primera semana no sé si regalarán algo, pero seguirá costando 50 céntimos (1 euro los domingos, con CD de Pavarotti de regalo).

Lo dirige un blogger, y otros bloggers colaboran en él. Este punto también aparecerá como negativo. Pero tiene una cosa buena: los que lo hacen entienden a la generación que ha crecido informándose en Internet, en los blogs, en la Wikipedia y en fuentes parecidas, y no serán periodistas de cincuenta para arriba que traducen artículos en inglés sobre Second Life equivocándose en todo.

Tiene una sección fija sobre ciencia. En ella suele aparecer uno o dos artículos bastante buenos cada día.

Tiene unos humoristas gráficos bastante buenos, incluyendo al que probablemente es el mejor de España después de El Roto, Mauro Entrialgo.

La sección Internacional está bastante bien, y han fichado a uno de los bloggers que más respeto, Íñigo Sáenz de Ugarte (el de Guerra Eterna).

No tiene horóscopos ni sección de corridas de toros.

Dice -y le damos desde luego el voto de confianza- ser un diario comprometido con los problemas reales de la gente, como la vivienda, y en especial con los problemas de los jóvenes, como el acceso a la sociedad de la información.

Todas las páginas son a color.

El diario completo se puede descargar en PDF desde la web. No sé cuánto tiempo permanecerá así, pero de momento podéis aprovechar.

Lo malo: Es muy barato, pero tal vez no demasiado. Recuerda demasiado a los diarios gratuitos. Y, además, quizás le sea difícil convencer a toda una generación de que pague por la información que puede encontrar más rápido y mejor contrastada en la red. Ya sé que los periódicos tradicionales se siguen vendiendo, pero yo creo que se venden por eso: por tradición. Cuando sus lectores de toda la vida vayan desapareciendo, no sé lo que será de ellos.

Lo dirige un blogger, y a veces parece olvidarse de que un periódico no es un blog. Hablo de la seriedad de los artículos, y de darles cierto barniz de independencia. En un blog uno no tiene un compromiso de calidad con sus lectores, ya que estos pueden cerrar el navegador o cambiar de página si se ven defraudados. Sin embargo, un periódico es un sistema de información de prepago, por lo que son exigibles unos criterios de calidad.

En la sección de Ciencia, aparte de los artículos buenos, de los que ya he hablado, hay algunos que parecen sacados de algún correo electrónico en cadena. ¿Que los televisores en stand by consumen lo mismo que estando encendidos? ¿Qué será lo próximo, el Messenger de pago?

La mayoría de los artículos de opinión tratan sobre José María Aznar, o al menos lo nombran (creo que en un porcentaje cercano al 80 ó 90 por ciento). Diríase que los opinantes han estado congelados en alguna cámara desde hace unos cuatro años, y que los han despertado y desempolvado para escribir sus artículos. No estoy en contra de la congelación de seres humanos, pero alguien debería explicarles que Aznar se retiró, y que además su candidato en 2004 perdió las elecciones generales.

No tiene editorial. A cambio, si lees de corrido todos los titulares del periódico, puede que te dé la sensación de estar leyendo uno.

Es en exceso tendencioso. Ya, todos los diarios españoles lo son (y me atrevería a decir que todos los diarios del mundo), pero publicar un reportaje de dos páginas para informarnos de que la hija de un ex presidente del Gobierno tiene una empresa, sin atreverse a decir qué hay de ilícito en ello -si es que lo hay-, es pasarse tres pueblos, como decimos por aquí. Ah, y con artículo de opinión incluido donde se hace referencia jocosa a la presunta homosexualidad del líder del PP, Mariano Rajoy… Pero ¿no iba a ser éste un periódico respetuoso con los homosexuales? Con una tendencia tan acusada, sólo podrán colocarle el periódico a esa gente que sale en su anuncio con una camiseta que reza Fuck Bush. Es decir: gente ya convencida y que no siente la necesidad de reflexionar.

En resumidas cuentas: Seguiré comprándolo hasta que se asiente, dado que es lógico que aún no haya encontrado su sitio ni su forma. Tiene bazas a su favor y en su contra. Ya veremos cuáles de ellas ganan la batalla.

Política libre

29 de September de 2007

Entiendo que a los ciudadanos les pueda parecer bien, regular o mal nuestra propuesta política, pero, francamente, no me parece lógico que nadie decida castigarnos por hacerla. No oigo más que lamentos por el desinterés reinante -en especial por parte de los jóvenes- en asuntos que a todos nos conciernen y resulta raro que cuando alguien se toma la indudable molestia de implicarse en ellos con mayor o menor acierto se le tiren al cuello. Por lo visto, lo que molesta es que vamos a “quitarle votos” a uno u otro de los grandes partidos. Confieso que no sabía que los votos son propiedad de los partidos: yo creí que eran del votante hasta que los deposita en la urna. Incluso diré que la mayoría de los votantes que conozco han optado a lo largo de los sucesivos comicios por una u otra opción, lo cual me parece revelador de su autonomía personal a la hora de elegir. Pero los grandes partidos se ven a sí mismos como rediles donde encierran borregos de su propiedad y el que ofrece nuevas propuestas políticas es un ladrón de ganado. Confían más en la resignación del electorado que en el atractivo de sus programas: saben que la mayoría de la gente tiene que optar entre un partido que no le gusta y otro al que odia, esperando cada preboste que el suyo sea el que sólo no les gusta. De modo que se indignan si alguien rompe el cómodo maniqueísmo vigente. Es significativo que la pregunta habitual que se nos hace es si vamos a hacer “daño” al PP o al PSOE, nunca si creemos que vamos a ser beneficiosos para los ciudadanos […]

Fernando Savater sobre su nuevo partido político (y de Rosa Díez).

Jugando con fuego

28 de September de 2007

Qué falta hacían todos estos valientes quemapapeles cuando no había libertad en este país. Y qué poca falta hacen ahora, cuando hay otros problemas, y la libertad es casi toda la que puede haber.

Ya no hay valientes: por una parte, hay que alegrarse por ello. Antes, un etarra se liaba a tiros cuando se veía acorralado, y en la mayoría de los casos era o la Guardia Civil o él. Hoy, en cuanto ve un control de alcoholemia, el abertzale del siglo XXI levanta las manos, dice que es de ETA y pide una celda con vistas a la playa de la Concha.

Tampoco hay valientes entre los que juegan con cerillas: ahora queman fotos del monarca porque saben que no les va a pasar nada (excepto, eventualmente, mearse en la cama). Esta democracia con la que tanto se meten es un seguro de que lo más que tendrán que hacer será un poco de turismo a Madrid para declarar (y claro, eso lo pagarán todos los catalanes, por mediación de algún politicastro). Así da gusto ser un rebelde. Sabiendo, además, que en España las leyes son orientativas, y no de obligado cumplimiento.

Eso no es nada valiente. O, al menos, no más que el niño que rompe cosas cuando sus padres no le compran algo, sabiendo que nunca lo han castigado y no van a empezar ahora. Habría que haber hecho eso cuando el Generalísimo, cuando la mayoría de estos valientes estaban ocultos en sus madrigueras.

Francamente, la independencia de Cataluña no es algo que me quite el sueño, aunque me gustaría poder seguir diciendo que esa parte hermosa de la Península es mi país. Pero en fin, la historia de la humanidad no la han hecho amistades, sino odios y bellaquerías. Pero tengo una duda. Cuando Cataluña sea independiente, ¿se seguirá permitiendo quebrantar las leyes? No habrá que protestar por un rey ni nada por el estilo, pero a buen seguro que existirán problemas de verdad (como los hay hoy en España, y sirvan de ejemplo el asunto de la vivienda o el de los aterradores asilos de ancianos). Estos mendrugos que queman fotos, ¿protestarán tan virulentamente entonces? Si la respuesta es no, entonces no son personas: son ratitas de Skinner dándole a la palanquita. Y otra pregunta: en caso de que protesten saltándose la ley, como hoy hacen, ¿el Estado catalán les permitirá hacerlo, o perseguirá la violación de las normas?

Dudas, dudas, dudas.

Madeleine en Marruecos

26 de September de 2007

Ha saltado la foto a las portadas de casi todos los periódicos: la pobre niña inglesa desaparecida este verano en Portugal parece haber sido vista en Marruecos, y como prueba se aporta una foto que hicieron unos turistas españoles:

A casi todo el mundo le ha asombrado ver a una niña tan rubia y de piel tan clara en compañía de oscuros bereberes.

En realidad, a los que somos de por aquí no nos sorprende tanto. Aunque los bereberes suelen ser de piel, ojos y cabello oscuros, no es nada raro encontrar en esta zona personas de ojos azules, piel clara y cabello rubio (incluso pelirrojo). Ignoro las razones antropológicas, que debe haberlas, pero el caso es que es así. La Madeleine de la foto puede ser perfectamente Fatima o Rachida.

Pensando en ello he recordado una conferencia a la que acudí hace unos cuatro o cinco años. En ella, un enamorado del pueblo rifeño nos soltó un montón de soflamas racistas acerca de esta gente, “pueblo antiguo como las estrellas”, según sus propias palabras. Aunque la mayor parte del auditorio era bereber, y a todo el mundo le gusta que le digan que está emparentado con dioses, uno no puede hablar, a estas alturas de la película, sobre la superioridad de un pueblo sobre otro y quedarse tan ancho, así que atacó con un argumento que creyó -supongo- incontestable: hacia el interior de Marruecos es muy frecuente encontrar gente rubia y de ojos claros.

Esta afirmación me hizo pensar dos cosas:

Primero, que un estúpido suele hacerse daño a sí mismo antes que a los demás. Seguramente un chimpancé con un arma acabará herido. Este hombre, para ilustrar la superioridad de los bereberes, se fijó en una característica que comparte un pequeño porcentaje de este colectivo. Hizo de lo particular norma general. Vamos, lo mismo que si yo pongo de ejemplo al altísimo Pau Gassol para hablar de la superioridad de la “raza” española. Probablemente sin saberlo él, su argumento se le volvió en contra. Si el pelo rubio y los ojos azules fueran una muestra de superioridad, los bereberes serían inferiores, dado que estas características son escasas en ellos.

Segundo: es curioso lo que dura la imaginería nazi. Puedo entender que un imbécil me hable del citius, altius, fortius para abogar por la superioridad de una etnia (después de todo, el ser humano siempre ha confundido tamaño con calidad, especialmente las mujeres), pero el argumento del pelo rubio y los ojos azules, como si estuviésemos en un anuncio de champú, para sugerir la superioridad de un pueblo sobre los demás, parece sacado de alguna pesadilla húmeda de Goebbels.

Aunque tal vez en España dure tanto el tópico por la invasión de titánicas rubias durante los calurosos años sesenta, y la consecuente plaga de películas de Alfredo Landa en Benidorm y sitios parecidos. Quién sabe.

Etimologías

20 de September de 2007

¿De dónde viene la expresión «viejo verde»? El gran Byron Arístides tiene la respuesta:

una refleccion latinoamericana de la palabra viegos verdes por que los ansianitos que se les llaman viegos verdes? eso es por que los viegos verdes unas veses estan embriagados o otras no si no que es por la llamada enfermedad de Mensia y dicen grocerias que lo cual singifica palabra mal sonante como “chuta la vergota parese galapago arrugao de pellego pero la traigo sabrosa de cacahue” o “deme un jala jala bebita que lindura derrumbeme mi bruta que como me explocione de mangueraso la voy a chapotiar tanto de mi cimiente que se le van a timbretiar los pepes tras su chompa” esas cosas que se disen y se tocan sus partes pudientes en la pura calle cuando pasa una mina de ocho años alrededor que les mira de jankoteo tirando como gata mala y ellos se tocan alla en la yuca y como groceria viene de el idioma ingles la palabra grocery lo cual singifica tradusido en el idioma español de latino america tienda de comestibles y vegetables es desir la verdureria y por eso se les dise viegos verdes a los ansianos pederofilosos que les gustan las bebas resien con los dientes MI CONSEGO ES QUE ESTUDIEN LA INTIMOLOGIA DE LAS PALABRAS ES COMO DESIR LA RASA DE LAS PALABRAS DE DONDE VINIERON LAS EXPRECIONES SABER LO ES BIEN IMPORTANTE PARA LA PLATICA CORRECTOSA DE UN LATINO

Ciencias, letras, acentos

18 de September de 2007

Willian es un chico de nueve años de York, Inglaterra, que a causa de una meningitis tuvo que ser operado del cerebro (es curioso esto de las palabras: la meningitis me parece una de las enfermedades con nombres más ridículos, pero puede ser ciertamente terrible). Después de que el neurocirujano Paul Edridge estuviese trasteando durante horas dentro de la cabeza del chico, el acento de éste cambió del del inglés de Yorkshire al conocido como Queen’s English (vía Boing Boing).

Tan asombroso como suena, y uno de los mejores ejemplos de que la lingüística es, o debería ser, la ciencia multidisciplinar por excelencia. Todas las esferas del ser humano están impregnadas de lenguaje, y cada vez es más evidente que no es solo un producto cultural como la gastronomía o las formas de vestir, sino algo incrustado físicamente en lo más profundo de nuestra especie. Estamos predispuestos genéticamente para hablar, no es sólo que hayamos aprovechado que nuestra boca quedara libre al adoptar la posición bípeda. Dentro de nuestros cerebros hay alguna (o algunas) estructura que es igual en todos los humanos y que hace que, después de unos -muy pocos- años de entrenamiento no planificado, seamos capaces de hablar cualquier lengua en cuyo entorno hayamos vivido los primeros años de nuestra vida. De hecho, es impresionante pensar en que un chico español de siete años probablemente habla un español más correcto (y con mejor acento) de lo que cualquier doctor en Filología Hispánica inglés o australiano podrá hacerlo en toda su vida.

Pero ¿cómo diablos un chico que habla con un acento determinado, y que lo ha hablado toda su vida, habla de repente con otro acento que no ha practicado nunca? ¿Imagináis a un andaluz que, después de superar una operación cerebral, comenzase a hablar con acento de Valladolid? Hay muchísimas preguntas tan alucinantes como misteriosas que la ciencia de las lenguas aún debe resolver.

Cuando era más joven, e iba al instituto, había una especie de competición entre los que nos decantamos por las letras y los que prefirieron el camino científico. Supongo que aún sucede, si es que a algún joven de hoy en día le interesa lo que estudia. Los reproches de unos a otros, curiosamente, solían ser los mismos: los de ciencias pensaban que no éramos capaces de entender las ciencias, y viceversa (lo cual demuestra que estúpidos los hay de todos los colores).

(Hay un hecho probado y que admito sin vacilaciones: la gente más inteligente suele decantarse por las ciencias. Pero aplicaré un matiz: más que la gente inteligente, la gente trabajadora. Casi todos los que se van a letras son los vagos, o gente que huye de las matemáticas o de la física. Esto hace que haya necesariamente que bajar el nivel en los cursos de letras, para no estropear las estadísticas de aprobados. Yo siempre digo que en los cursos de letras hay un 10% de estudiantes de letras y un 90% de vagos, o gente que simplemente no sirve para nada o no quiere estudiar, y sabe que en las asignaturas de letras los profesores suelen ser menos exigentes. Cuando dan conmigo, por desgracia para ellos, encuentran la horma de su zapato)

Casi todos los que menospreciaban las disciplinas ajenas eran en realidad personas que no veían más allá de dos palmos frente a sus narices, y que en realidad, tras acabar la carrera, si los sacas de su parcela concreta quedan en el más inculto de los ridículos. En realidad, creo que el espíritu científico es el espíritu del saber: uno no puede considerarse científico si su interés se reduce al libro que tiene delante, uno no puede considerarse médico si no se preguntá qué pasa para que un retoque en el cerebro cambie el acento de una persona, uno no puede considerarse lingüista si no se pregunta qué genes propiciaron la aparición de la mayor creación del ser humano, la que estoy utilizando para escribir este post, la que estáis utilizando para leerlo, la única creación humana que puede observarse a sí misma, modificarse, atacarse, corregirse y filosofar sobre su propia existencia y sobre la existencia de todas las cosas.

¡Vaya! Al final va a parecer que arrimo el ascua a mi sardina. Que no, que no. Leed todo lo que podáis, usad la lengua para la ciencia y la ciencia para la lengua, sabed de todo. Porque el burro más burro de todos es el que no quiere saber de todo.

Hubblecast

13 de September de 2007

Hubblecast es un interesantísimo vídeo podcast (un programa de televisión descargable para ver en el ordenador, un iPod, o cualquier otro dispositivo multimedia) que está siendo colgado en la red con la participación de la NASA y de la Agencia Aeroespacial Europea.

Es un programa divulgativo a bajo nivel, es decir, que puede ser aprovechado y disfrutado por cualquiera que no tenga conocimientos de astronomía, ni demasiadas ideas de ciencia en general (en mi caso, leo todo lo relacionado con la ciencia que cae en mis manos, pero mi formación de letras sólo me permite ir llegando poco a poco a determinadas profundidades).

Los capítulos están presentados por el Dr. J. (doctor Jay), un geek alemán al que le han calzado unos vaqueros para que parezca un poco más presentador de programas de televisión y un poco menos nerd. Aunque se le nota el nerviosismo que tiene todo pez fuera del agua, verlo mover continuamente las manos para disimular su incomodidad mientras nos explica la infinitud del universo tiene bastante gracia, y es un tipo que cae simpático.

Y ahora una noticia mala y otra buena. La mala es que está en inglés, aunque creo que una persona con un nivel medio de esa lengua (no basta con creer que se tiene un nivel medio, hay que tenerlo) puede entenderlo sin mayores problemas, sobre todo si está acostumbrado a leer documentos sobre astronomía en inglés. Y la buena: el Hubblecast está disponible en alta definición, así que si tienes un televisor LCD o un plasma de alta definición en casa y lo conectas al ordenador podrás disfrutar de un espectáculo multimedia como pocos se han podido ver antes en el salón de tu hogar. Yo os lo recomiendo sin reservas: contemplar esas imágenes del infinito que nos rodea a 720 puntos en vertical es uno de los placeres absolutos que nos brindan las nuevas tecnologías.

Podéis descargaros los capítulos, de unos 6 ó 7 minutos cada uno, directamente desde la web del proyecto, o también podéis suscribiros al mismo desde iTunes o cualquier otro programa de podcasts de vídeo RSS.

El nombre de la cosa

12 de September de 2007

En España están reconocidas cuatro lenguas oficiales, a saber: el castellano, el catalán y el gallego, que proceden del latín, y el vascuence, cuyo origen se desconoce. Hay quien pretende que los dialectos valencianos y mallorquines son lenguas distintas del catalán, o incluso que aquél desciende del valenciano, etc. Estos extremos no me interesan, porque en este post no intento hacer política y por lo tanto no voy a hablar desde las tripas y la sinrazón, sino desde mis escasos conocimientos lingüísticos.

Por lo tanto, me limitaré a aceptar, en principio, lo que dicen todos los estudios serios que he consultado a lo largo de mi carrera de estudiante y profesional: el valenciano, el catalán y el mallorquín, cada uno con sus dialectos, son una misma lengua, independientemente de cómo quieran llamarse en cada Estatuto de Autonomía concreto. Tampoco interesa aquí saber cuál fue anterior en el tiempo, o cuál es hijo de cuál; vamos a hablar de la lengua en su perspectiva sincrónica1 y para los derechos de los hablantes, en realidad, tanto da que Pepito sea hijo de Juanito o que sea al revés.

El castellano es oficial en todo el Estado, y cada una de las otras lenguas son cooficiales, junto con éste, en las comunidades autónomas en que se hablan (aunque no estoy seguro del todo de que el euskera sea oficial en Navarra, ¿alguien lo puede confirmar en los comentarios?).

Desde hace unos años, en las comunidades autónomas con lengua propia se empezó a tomar la medida de nombrar oficialmente los lugares en sólo uno de sus idiomas. Por ejemplo, el nombre oficial de La Coruña es A Coruña, el de Guipúzcoa Gipuzkoa, el de Cataluña Catalunya, etc.

Aunque en este post quiero exclusivamente hablar de lenguas, y no de sentimientos, debo aclarar que me parece estupendo que en el país se hablen varias lenguas, que sean oficiales, y todo lo que conlleva, siempre que no se utilice (como se hace, ay) para jorobar al prójimo buscando intereses políticos. Pero sigamos.

Los medios de comunicación, y el pueblo en general, que está mal decirlo, pero es bastante tonto (por suerte escribo en un blog y no hablo por la tele, y puedo decir las cosas como son: la gente es por lo general bastante boba), empezaron a nombrar dichos lugares por su nombre oficial, incluso cuando están hablando o escribiendo en castellano, por lo que no es raro hoy encontrar textos en español que hablen de Nafarroa o de Girona.

Hoy vamos a hablar de por qué eso está mal.

En castellano, hay un nombre para Girona y otro para Navarra. Y no los inventó Franco, que fue un personajillo con relativa suerte en lo militar pero muy limitado en la inventiva intelectual. Son simplemente los nombres que la evolución del castellano adoptó para cada uno de esos lugares. Al igual que llamamos Nueva York a New York y Tokio a Tokio (no sé escribirlo en japonés), en castellano llamamos Castellón a Castelló.

Podéis argumentar: ni el inglés ni el japonés son oficiales en España, y el catalán, por ejemplo, sí. Y es cierto. Pero no es oficial en todo el Estado. Así que el argumento carece de valor.

¿Se debe decir Gerona hablando en catalán, o se debía decir antes, cuando el nombre oficial de esa provincia era Gerona? Por supuesto que no, y no creo que ningún catalanoparlante dijese Gerona cuando estuviese hablando en catalán. Y no debe decirse Girona cuando se hable o escriba en castellano.

Pero vamos un poco más allá: si el nombre oficial de Lérida es Lleida, ¿no debería decirse Lleida, se hable en la lengua en que se hable? Para responder a esto, tenemos que echar mano del DRAE, que nos dice que «oficial» significa

oficial.

(Del lat. officiālis).

1. adj. Que es de oficio, o sea que tiene autenticidad y emana de la autoridad derivada del Estado, y no particular o privado. Documento, noticia oficial.

Esto en su vigésima segunda edición. El artículo enmendado para la vigésima tercera es aún más escueto:

1. adj. Que emana de la autoridad del Estado. Documento, lengua, noticia oficial.

No contentos con esta respuesta, nos vamos al Diccionario panhispánico de dudas y buscamos la entrada Girona, que nos envía a Gerona, que nos responde:

Nombre tradicional en lengua castellana de la provincia y ciudad de Cataluña cuyo nombre en catalán es Girona. Salvo en textos oficiales, donde es preceptivo usar el topónimo catalán como único nombre oficial aprobado por las Cortes españolas, en textos escritos en castellano debe emplearse el topónimo castellano. El gentilicio, para todo tipo de textos, incluidos los oficiales, es gerundense.

O dicho en otras palabras: el nombre oficial de la ciudad de Gerona es Girona. Por lo tanto, todos los textos que emanen de la oficialidad, ya sean de la Generalitat de Catalunya, del Gobierno de España o de cualquier otra, ya estén escritos en castellano o catalán, deben decir Girona cuando hablen de Gerona. Lo mismo para cualquier situación en que se esté hablando en catalán. En los casos en que se esté hablando o escribiendo en castellano, y no se trate de un documento oficial, debe decirse Gerona.

Hacer lo contrario, queda claro, es algo en contra del sentido común, del funcionamiento normal de las lenguas, y peor aún, es seguirles el juego a los personajes que han ideado todas estas cuestiones como un medio para conseguir sus intereses personales (sí, sí, ya sé que lo habéis adivinado, estoy hablando de los políticos).

Porque, además, el sonido de la «g» en Girona contraviene las reglas fonéticas del español, y crea una anormalidad en el sistema, que si tuviese una justificación, bienvenida sea, pero que es totalmente inútil e interesada.

Y vamos un poco más allá, y para ello recurrimos al eje diacrónico (ver nota a pie de post). El nombre oficial de la provincia de Orense es Ourense (estoy poniendo en cursiva todos estos nombres oficiales, puesto que este post no es un documento oficial, y por tanto lo normal es escribirlos todos en castellano). Tanto Orense como Ourense vienen, probablemente, del latín, cuyo diptongo AV (léase “au”) dio en castellano o y en gallego-portugués ou (véanse toro y touro, en castellano y gallego respectivamente, que proceden del latín TAVRVM). Esto se debe en que en algunos aspectos el gallego es menos evolucionado que el castellano, lo cual no quiere decir que sea peor ni más primitivo, sino que está más cerca de su lengua madre, probablemente porque en el reino de Galicia se hablaba un latín más correcto que en el de Castilla.

Es decir, que la evolución del diptongo del latín al castellano se advierten las siguientes fases: AV>ou>o. Se puede apreciar esto en multitud de términos, como el citado toro y también oro, que viene del latín AVRVM (en gallego ouro), por ejemplo. ¿Qué quiere esto decir? Nada más y nada menos que que el diptongo ou es ajeno al castellano (os reto a encontrar palabras donde se halle dicho diptongo). Y cada vez que se lo ha encontrado, lo ha convertido automáticamente en o, que es lo que corresponde al sistema castellano. De hecho, si hoy desaparecieran todos los políticos de la faz de la tierra (Dios no lo quiera) y se olvidasen todos los documentos oficiales, probablemente en unos años todo el que dice Ourense acabaría diciendo «Orense», porque el sistema lingüístico que hemos aprendido desde chicos nos empujaría a ello.

Por lo cual, obligar a alguien a que diga Ourense cuando habla en castellano no sólo es un contrasentido: además es una violación de las normas que los hablantes, todos, utilizan de forma normal cuando hablan en castellano. Pero a eso se dedican algunos: a violarnos sistemáticamente.

Y lo peor es que al final nos hemos acostumbrado.

(1) Ferdinand de Saussure, en una de las obras fundamentales de la lingüística de todos los tiempos, Curso de lingüística general, estableció, entre otras, la dicotomía eje sincrónico / eje diacrónico. En el eje sincrónico se estudia el estado de una lengua en un momento concreto del tiempo, en sí misma o comparándola con otras, pero sin tener en cuenta la evolución de dicha lengua. El eje diacrónico, por su parte, se encarga de estudiar los cambios sufridos por una lengua o por cualquiera de sus unidades o reglas en un período determinado de tiempo.

El cielo

11 de September de 2007

Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para poder ir al cielo.

Steve Jobs, presidente de la compañía informática Apple, en su famoso discurso en la Universidad de Stanford.

Skeleton Rider

8 de September de 2007

No os perdáis esta hilarante broma: un hombre monta a un esqueleto en una moto teledirigida y… bueno, el final mejor que lo veáis. Realmente tronchante.

Enlace al vídeo en YouTube

Vía DeChiste.com vía Menéame.

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