Abdel

Abdel

El verano es perezoso, y en mi tranquila persona se extiende desde marzo hasta aproximadamente diciembre. Así que se me han quedado tres libros leídos y sin comentar: uno de matemáticas, del que ya he hablado aquí, una obra de teatro de Buero Vallejo (ambos tendrán su correspondiente post) y el que nos ocupa hoy, Abdel, de Enrique Páez.

He de decir, ante todo, que nunca me habría acercado motu proprio a este libro. No porque sea literatura juvenil (también leí El juego de Ender y lo disfruté). Es por otras razones. En primer lugar, tengo una especie de trauma infantil con los libros de la colección Barco de Vapor, por razones que no vienen al caso. Además, se ve a la legua que es una historia lacrimógena que pretende colocar sentimentalmente al lector en un punto determinado, y yo huyo de ese tipo de historias. La razón por la que leí este libro es que fue el elegido para leer con los alumnos de 2º de la ESO del instituto donde he estado trabajando este último curso.

Abdel es un chico de unos doce años, saharaui, que no ha visto en su vida nada más que desierto, mientras deambula con su padre para buscarse la vida como dos buenos tuaregs. El padre tiene un amigo que es profesor, y éste le presta a Abdel numerosos libros en español (el Sáhara fue un protectorado de España en la época colonial), con los que, después de aprender el idioma, el chico hace más cortas las largas jornadas en el desierto.

Un día el padre decide que lo mejor para el futuro de los dos es emigrar a España a buscar trabajo, y ahí empieza una serie de aventuras para los dos, contadas en primera persona por Abdel, que las va escribiendo en un diario fabricado por él mismo. Al final todo se convierte en una trama policíaca y de misterio, y acaba en un final relativamente abierto y no tan feliz como sería de esperar en un libro escrito para jóvenes.

He aquí lo mejor que puedo decir del libro, que no es poco: mis alumnos lo han disfrutado. Leíamos en clase una vez por semana (habíamos abandonado la esperanza de que lo leyeran en sus casas) y no sólo recordaban lo que habíamos leído la semana anterior, sino que se mostraban intrigados por el desarrollo de la trama, hacían preguntas, especulaban sobre los posibles desenlaces y comentaban entre ellos. Sin duda hay cosas que han ayudado: el hecho de que el protagonista fuese una persona de su edad, de que fuese bereber (como la práctica totalidad de mis alumnos de este curso) y de que hubiese una interesante historia de policías y delincuentes han aportado algo a la causa, pero estoy seguro de que otro libro de parecidas características no lo habría logrado. Desde este punto de vista, la utilidad de este libro es incalculable. Y no he podido apreciar su valor hasta que he comprobado su efecto entre mis desmotivados alumnos.

Hay dos clases de libros buenos: aquellos que, cuando los lees, te hacen exclamar: “¡Vaya, este libro es buenísimo!”, y aquellos que no. Este libro pertenece al segundo orden, pero eso no lo hace ser menos bueno.

Este libro, como muchos otros, es la prueba de que los libros no son una cosa antigua que no pueda competir con divertimentos de última generación como los videojuegos. Los libros son antiguos, sí; también lo es el cine: tiene más de cien años y sigue llevando al público en masa a las salas. Los libros pueden ser atractivos para los jóvenes cuando cuentan algo interesante, cuando lo cuentan bien, y cuando -modestia aparte- tienen a alguien que les muestre por qué son fantásticos, por qué son quizás la única forma de ocio, además del sexo recreativo, que ha resistido durante milenios prácticamente sin inmutarse.

Así que es un libro al que nunca me habría acercado, pero lo he hecho. Y ha conseguido que un montón de alumnos se interesen por la lectura, aunque sea una hora a la semana. ¿Qué más queréis? Yo nada.

11 comentarios en “Abdel”

  1. cecilia dice:

    Has abierto una puerta para muchos de tus alumnos, una que muchos profesores ya dan por clausurada. Debes de sentirte muy bien en ocasiones como la que nos cuentas, donde, al menos por un momento, parece que tu trabajo cotidiano cobra otro sentido.
    Aquí esa trama no hubiera funcionado, sobretodo porque habiéndose instalado la “islamofobia” (desde siempre) los propios docentes lo hubieran negado, pero es otro tema…

  2. Ximena dice:

    “….es invierno acá en Coyhaique. Frío. Viento. Nieve. Viento helado. Vaho. Dibujo en el vidrio empañado de mi habitación un barco fantasma que me lleva al espacio. Sonrío. ¿Eres tú Monse?. Mi amiga viene y jugamos a que somos piratas, pero me pongo nervioso y grito fuerte y agudo…¿me oirán los marcianos?. La nieve cae sutil y hermosa…cubre el pino de mi jardín. Recuerdo que debo contar el dinero que he juntado en mi alcancía…Monse me mira ¡ella también ahorra para comprar sus sueños!. Pasaremos por Bariloche…¡y quiero ese auto de chocolate que vi en el verano!, ese que no olvido, ese que no fue mio. ¡mamá! ¿recemos? antes de acostarme le digo a Dios que fui bueno este día, le cuento que transtorné a mi mami con miles de preguntas (en especial de los dinosaurios), y que salí a caminar con escarcha. ¿Me escuchas Dios? Padre Nuestro, que estás en los cielos…. cuida a mis amigos, a la Pauli …¡ah! hazme jugar bien a la pelota…para que mis compañeros me acepten esta vez. Mi cama está tibia… nieve cae, escarcha el suelo, me acurruco… duermo. … … … ¿Abuela? ¿Abuelita Tato? … ¡mira mamá! es la abuela Tato… ¡te quiero abuela! ¿me haces sopita por favor? ¿puedo acostarme a tu lado abuelita? … te pareces al bálsamo ¿sabes? ¡contigo no tengo miedo!…Mira abuela, la playa ¿hagamos un castillo? ¡pero tu castillo sí que es gigante! ¡mira, mira! Mi barco pirata, ese que dibujé en el vidrio… pero es un barco fantasma… ¡no abuela, no te vayas, no subas a él!… … … Aún cae nieve y mi corazón corre…no quiero cerrar los ojos otra vez. Copos, nieve, escarcha. Me vencen. Duermo.” En cuanto al tema de las lecturas y del cómo logramos que nuestros alumnos se interesen en ellas concuerdo en que es un tema que complica nuestra labor docente, especialmente cuando no se pueden cubrir todos los intereses. Pero, de pronto hay una lectura (entre muchas) que los engancha (aunque también influye la forma en como los enganchamos) y de la cual podemos “aprovecharnos” no sólo para disfrutarla sino que además para recrearla y hasta transformarla. Bueno, imagino Elías que como buen profesor de Lenguaje (por lo que veo y leo) buscas los métodos, formas y artimañas para encantar a tus alumnos en este tema ¡hay que seguir! Acá en Chile tenemos impuestos muy altos sobre los libros. Leer un texto original es un privilegio. Pero tenemos garantías, por otro lado, en el sistema de escolaridad pues existe un proceso de “elegilibilidad” de textos escolares que son distribuidos por el gobierno en donde diversas editoriales renombradas ofrecen sus textos para los diversos niveles y subsectores según los planes y programas que solicita el gobierno como obligatorios. Es una gran garantía, especialmente, para aquellos sectores más modestos y además para las comunidades más alejadas de la urbe capital. Cosas buenas por un lado al menos.

  3. cecilia dice:

    Ximena, pagan impuestos altos por comprar libros?, me dejas de piedra.
    En Chile pasa hoy ésto? Te prometo que como argentina que soy es la primera vez que lo escucho, es nueva la medida?
    Porque mas allá de los textos escolares debe de ser penoso que en una economía resentida como las nuestras encima casi no se pueda uno permitir comprarlos.
    Me dejas pensando…

  4. Berenice dice:

    ¡Vaya, qué curioso! Es la segunda vez que, de enlace a enlace, caigo en tu blog. Felicidades, siempre es un placer leerlo. bSS*

  5. Ximena dice:

    Cecilia… en efecto, los libros son caros, no te engaño. Pero en Argentina no sucede esto… hay acceso a adquirir libros excelentes y a precios convenientes. Lo mismo en Perú. Claro está que hay una que otra editorial acá cuyos textos son más baratos (generalmente publican clásicos de Twain, Exúpery, Verne, por ejemplo), pero la gran mayoría (entre esos Barco de Vapor, Alfaguara… los que pertenecen al grupo Santillana) poseen valores altos. Eso en cuanto a Literatura. Los textos específicos como para medicina, psicología, matemáticas… muy caros. En los colegios siempre causa inconvenientes este cuento de dar las listas de textos para lecturas obligatorias pues son ocho o hasta diez libros para el año. Hay quienes piden como si fueran a dos por uno y otros mucho más aterrizados en la confección de sus listas. El problema es preparar listas de libros que sean atractivas, con autores contemporáneos e historias cercanas a nuestros niños y jóvenes y esos…son caros(escapar por una atajo de la Isla del Tesoro, o invitar a retiro a Robinson Crusoe con Viernes y todo). Pero, como en todas partes hay personas que tienen mucho $$$ para los cuales es un “pelo de la cola” gastar en un libro o en quince. Internet vino a solucionar en algo (aunque esto de los libros no es un problema actualmente porque si se pide hay que comprarlo) y ayuda bastante ya que hay ediciones electrónicas (y computadores hay prácticamente en todos los colegios del país). Y la medida no es nueva, viene desde hace muchos años molestando. Somos un país de impuestos. Puedes corroborar en sitios como el de editorial Antártica.

  6. Priscila dice:

    La verdadera labor del profe de Lengua es lograr que los alumnos pierdan el miedo a la lectura. Es autómatico: dices “tenéis que leer”, “hay que leer” y se disparan los gritos de terror y rechazo, incluso sin saber aún de qué trata la obra. Yo cambié esas fórmulas por un “vamos a leer” tal libro y dedicaba tiempo en clase a guiarles en su lectura, explicándolo, intercalando debates, aunque a mí me pareciera un verdadero tostón (en general, no entiendo el concepto literatura juvenil, porque yo no pasé por ese estadio, ni era el tipo de lecturas que leía en el instituto).

    Es curioso ver cuando lees con ellos cómo se van enganchando y se despierta mágicamente su interés, cómo piden silencio a los demás y en las siguientes clases, ellos mismos te piden seguir leyendo en vez de dar clase “normal”. Pero, en casa, son incapaces de seguir por su cuenta. Lograr que vuelen solos en la literatura es una tarea bastante complicada y apenas lo hace un 30% de la clase. La lectura de libros les produce auténtico pavor.

    Otra dificultad es conseguir lecturas que despierten su interés. ¿Por qué una lectura funciona en un grupo y en otro no?, ¿por qué aun sabiendo que esa obra no es de calidad creemos un gran logro que la lean?, ¿qué hacer con los alumnos “brillantes”, por qué tienen que leer Cuando Hitler robó el conejo rosa si pueden leer ya a Unamuno? Éste tema me trae de cabeza, porque este año he tenido auténticos talentos en clase.

    También me gustaría decir que uno de los placeres más gandes que yo he encontrado en esta profesión es cuando compartes con ellos un texto literario cómico, de calidad, que has elegido tú (con tus miedos), y ves que lo entienden y disfrutan, que se ríen con él, que lo aplauden y leen con agrado. Ay! esas risas escolares… o también cuando a fuerza de machacar un texto lírico, son ya capaces de recitarlo y medioentenderlo y mostrar una inocente simpatía hacia él. Con qué poco nos conformamos.

    Séneca: De la ira (enlazándo este post con el de hace unos días).
    Hay que leerlo, tengo la Moleskine llena de citas ya.

  7. Revertiano dice:

    Pues yo acabo de descubrir un documento encantador: la instancia y prueba de acceso subsiguiente que Federico García Lorca realizó en el Instituto de Almería en septiembre de 1908. ¡Encantador! Acabo de colgarlo en mi blog para quien le interese.

    Ya se veía entonces la necesidad de las competencias básicas: las pruebas son un dictado y una división con su prueba.

    En cuanto a los que encuentran en sus países que los libros son caros, hay amigos míos que los encuentran en e-Mule y se los bajan (será un ilegal descaro, pero quizás la adquisición de cultura no debiera depender de contar o no con numerario).
    http://hedicho.blogspot.com
    http://rocherouge-revertiano.blogspot.com

  8. Rodolfo dice:

    No, la adquisición de cultura debería ser gratis y que los gastos los pagara Dios, no te jode…

  9. Isi dice:

    He llegado a tu blog por casualidad y he leído algunos artículos. Quería decirte que me parece muy interesante lo que escribes y pienso seguirte( ya te he agregado a favoritos ^^), me hubiera gustado tener un profesor como tu, se nota q te gusta enseñar.
    Me has dado ganas de leer ese libro, siempre me han encantado los libros de esa colección… de hecho siempre me hizo ilusión cuando nos los mandaban en clase, en una tarde ya me lo leía…y luego me aburría mientras lo leían en clase (por suerte en mi colegio no leíamos el libro entero, solo algunos capítulos en clase).
    Sobretodo me encantaron dos de María Gripe: “os escarabellos voan a tardiña”( Ese es el titulo en gallego pero supongo que en castellano también lo habrá y se llamará “Los escarabajos vuelan al atardecer”) y “La hija del espantapájaros”. Te los recomiendo… aunque no se si te gustarán, pero igualmente son muy rápidos de leer :)

  10. Ximena dice:

    Totalmente de acuerdo contigo .Revertiano… hay ilegalidades cooperantes.

  11. Enrique Páez dice:

    Elías:
    Gracias por leer mi libro en clase, ante todos tus alumnos “abdeles” de Melilla. Tus comentarios me han parecido sinceros, oportunos y sensatos. Me doy por bien recompensado con lectores como tú, aunque lleguen al libro por casualidad, y hasta casi por herencia.
    Por cierto, mi único hijo se llama Elías, y mi padre nació en Melilla. Ya es casualidad.
    Muchas felicidades por tu trabajo con los alumnos. Ojalá haya muchos profesores como tú.
    Un abrazo,
    Enrique Páez

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