Ars longa, vita brevis

Lost and found

29 de May de 2007

Lost

El final de la tercera temporada de Perdidos ha sido bestial. De bueno.

En estas circunstancias, recomiendo (a quien no lo haya hecho aún) descargar y ver las tres temporadas. Por cierto, como sabéis, es totalmente legal.

En La Lengua:

Declive democrático

28 de May de 2007

Llevo varias semanas leyendo el libro La (des) educación, de Noam Chomsky, que está resultando una de las lecturas más interesantes de los últimos meses (en los que, dicho sea de paso, estoy leyendo bien poco). En él, el profesor del MIT aborda el tema de la educación en las escuelas y universidades estadounidenses, y de cómo ésta está destinada principalmente a mantener el sistema económico y político establecido.

Por ejemplo, nos cuenta cómo se adoctrina desde las escuelas y medios de comunicación a los ciudadanos para que apoyen o critiquen gobiernos exteriores no por sus virtudes y defectos democráticos, sino por su especial relación económica con la superpotencia. El libro se escribió antes de los atentados del 11 de septiembre y lógicamente no da cuenta de las guerras emprendidas por EEUU tras ellos, pero por ejemplo nos habla de la llamada primera guerra del Golfo (que en realidad fue la segunda, si contamos la cruenta guerra irano iraquí), que contó con el beneplácito de la opinión pública occidental, dado que Irak había invadido el país soberano aliado Kuwait.

Desde luego, Irak había invadido Kuwait, pero en el mismo momento decenas de países habían sido invadidos por otros; nos ofendió esta invasión, y respondimos a ella, porque Kuwait nos vendía petróleo barato y el triunfo de Sadam habría significado que nosotros pagásemos la gasolina más cara. Los demás países invadidos, mientras tanto, siguen muertos de asco.

(Por cierto, recuerdo aquellos días. Yo estaba en el instituto y me manifesté contra nuestra participación en aquella guerra, como me manifesté contra nuestra participación en la actual guerra de Irak. Entonces quien envió soldados fue un gobierno socialista, lo que no está de más recordar, dada la escasa memoria histórica de quienes ahora proclaman a diestro y siniestro que izquierda es sinónimo de pacifismo.)

También nos cuenta el radical de Chomsky que el sistema neocapitalista actual está fallando, y está eliminando las clases medias de casi todos los países occidentales, aunque él se centra en los EEUU. Es curioso comprobar cómo años después el esquema se repite en nuestro país, entregado a un capitalismo mercantilista desaforado, defendido tanto por PP como por PSOE, aunque más tímidamente en este último. Los ricos son cada vez más ricos, y los pobres no son más pobres porque no pueden serlo, pero la clase media se está empobreciendo. Por mucho que las teles planas y las horteras vacaciones en el Caribe parezcan indicar lo contrario, la realidad habla por sí sola: los licenciados cobran cada vez menos, y llegan con suerte a ser mileuristas, mientras el precio de la vivienda no parece tener límite. Mientras tanto, los bustos parlantes nos cuentan con lágrimas de satisfacción cómo la empresa A o la B vuelve a doblar sus beneficios año tras año.

La solución que propone Chomsky en su libro es la acción sindical. Dice que lo que pretende el político es desmotivar al votante (y, de hecho, es cierto que los políticos parece importarles un pepino que cada vez vote menos gente) para tener una pretendida legitimidad con los pocos votos de sus acólitos. La asociación laboral permitiría un mayor protagonismo de los problemas reales de los trabajadores, y la verdadera democratización de la sociedad.

Desgraciadamente, lo que no sabe el bueno de Noam es que en Europa hemos tenido desde hace bastante tiempo muchos sindicatos con una parcela relativa de poder, y han acabado convirtiéndose en partidos políticos, o incluso algo peor. Es posible, sin embargo, que puedan cambiarse las cosas desde dentro, pero lo cierto es que la astenia primaveral me impide ser más optimista…

Me acuerdo de cuando el PSOE empezó a verle las orejas al PP y a pensar en serio que podría ganarles las elecciones. Empezaron a meter miedo a las ancianitas, diciendo que si llegaba Aznar les iban a quitar las pensiones e iban a tener que mendigar por la calle. Yo por aquel entonces sentí bastante asco por la utilización demagógica de los escasos recursos del sector quizás más desfavorecido de nuestra población: los ancianos.

¿Quién me iba a mí a decir que añoraría aquellos días? Sí, en efecto, los echo de menos… hoy los debates políticos tratan de si el campo de golf de no sé dónde saca agua del Ebro o de la lluvia; de si la Pantoja (o la que sea, que no sigo el tema) es amiga de Gallardón o Gallardín; de si hacemos una gran alianza de civilizaciones o de si alguien va a regalar Navarra a no sé quién.

Sí, añoro esos días en que los políticos me mentían acerca de temas que afectaban directamente a los ciudadanos.

Elecciones ’07

24 de May de 2007

Este año no he hablado casi nada de las elecciones. Los que sigáis La Lengua desde el principio sabréis que le tomé bastante asco al cuento este de la democracia en los negros días de marzo de 2004, cuando después de los tremendos atentados de Atocha los políticos de nuestro (¡qué!) país, todos, decidieron que ya que la carne de las víctimas estaba quemada, era una pena tirarla, y la aprovecharon para rascar cuantos votos pudieran. Desde entonces no voto.

Un moderno y estúpido adagio dice que si no votas luego no tienes derecho a quejarte. Y yo digo, con perdón, que una mierda. Vote o no vote, las decisiones de nuestra vergonzosa clase política me afectan y tengo que acatarlas, así que me quejo todo lo que me da la gana. Actualmente me muevo en una zona política que oscila entre el pasivo hastío y el vandalismo activo, que no es que me dé demasiadas satisfacciones, pero creo que moralmente no tengo alternativa. En fin, estoy divagando…

La democracia española está en un momento interesante. Atacando sedes de partidos contrarios, no sólo en el País Vasco, sino en el resto del país, insultando a diestro y siniestro, políticos de la más baja ralea inventando escándalos al oponente, corrupción por doquier, y unos medios de comunicación que están a la altura de nuestros gobernantes y opositores, y que ya ni se molestan en disimular una cierta objetividad y decencia.

Se habla mucho del voto por correo, y concretamente en Melilla, me consta que ha aumentado espectacularmente. La gente le está tomando miedo a votar libremente, a esa horterada que llaman “la fiesta de la democracia”, como si tener que esconderse y votar con miedo, entre insultos y palizas, fuese una fiesta. Pues con su pan se lo coman.

En Melilla se disputan el riquísimo ayuntamiento tres partidos: el Partido Popular, actualmente en el poder, con mayoría absoluta; Coalición por Melilla, un partido que dice representar al colectivo musulmán, secularmente ignorado por otras formaciones; y el Partido Socialista, que no ha dejado de perder votos y escaños desde sus dulces días de gobierno en los años ochenta. Se presenta otro partido, Convergencia de Melilla, que no sé de dónde sale ni cuáles son sus motivaciones, pero al que auguro, como la mayoría de mis paisanos, un fuerte batacazo. Como no lo conozco, ni ganas, no hablaré de él.

El Partido Popular gobierna en solitario desde que la formación “nacionalista” (sí, tontos los hay en todos lados) Unión del Pueblo Melillense se anexionó a ellos. Desde entonces, da la impresión de que manejan el cotarro como si fuera suyo: curiosamente, cientos de familiares de populares consiguen puestos en la administración, subvenciones, billetes a bajo precio para viajar a la Península (un billete de avión que haga el trayecto Melilla-Málaga puede salir por más de 200 euros, en un avión a hélices antediluviano con tendencia al estrellato chungo). Además, se les ha pillado en varias situaciones indecorosas, la más conocida la de los votos por correo que se estaban imprimiendo, digamos alegalmente, en una imprenta local. No me inspiran demasiada confianza, aunque una gran parte del electorado de origen europeo los vota por un motivo que se conoce en Melilla como miedo al moro.

Coalición por Melilla es un partido que dice que es posible gobernar para todos. Sin embargo, gran parte de sus mítines políticos se ofrecen en tamazight, lengua comprendida como mucho por el 50% de la población local. Es curioso, además, que mujeres y hombres suelen estar separados en sus celebraciones, aparte de que de vez en cuando salen con alguna idea que a mí, qué queréis que os diga, me suena a islamismo peligroso. Me consta, porque me lo han dicho simpatizantes de este partido, que, al igual que otros juegan con el miedo al moro, estos juegan con el populismo de “todos los demás son racistas”, para crear en los musulmanes la creencia de que son la única opción válida para ellos. También se ha hablado mucho de casos en los que gente próxima a este partido coacciona a los musulmanes para que voten a CpM, bajo amenazas, insultos (“moro renegado”), e incluso agresiones. No he tenido noticia de que ninguno de sus líderes comente ni, por supuesto, condene estas acciones. Personalmente, no tengo ningún “miedo al moro”, pero sí que me da algo de miedo que un partido con bases kaleborrokistas llegue a manejar los destinos de mi ciudad.

En cuanto al Partido Socialista, como en casi todos los sitios donde ha tenido poder, ha mostrado una impresionante capacidad para la corrupción. La última vez que gobernaron, por ejemplo (en la legislatura anterior a ésta) a mí me hicieron una puñeta: me presentaba a un puesto temporal en la administración local, y me tumbaron en la valoración de méritos. Cuando me puse a investigar un poco, descubrí una curiosa situación: en un apartado del baremo en el que la máxima puntuación era de 20 puntos, el candidato elegido, que me superó, obtuvo 21. No, no es una broma. Ni siquiera se molestaron en disimular la chapuza: simplemente eligieron a los que tenían que entrar, les pusieron más puntos que al resto (sin siquiera leerse sus propias bases) y nos despacharon a los demás. No es necesario decir que los tribunales no me dieron la razón. La separación de poderes en España es una broma de mal gusto, y cuando un don nadie se enfrenta a toda una administración, aunque sea tan bananera y ridícula como la de Melilla, el juez lo manda a su casa a hacer calceta. Perdonadme que me haya extendido tanto en este punto. Lo hago para que no perdáis tiempo y dinero en procesos judiciales cuando el cacique de turno decide robarte tu dinero y dárselo a otro. El cacique de turno, por cierto, era un consejero del Partido Socialista de Melilla.

Creo que es comprensible, entonces, que en mi ciudad no vea más que una salida ante las elecciones del domingo: ponerme creativo y acuñar un nuevo término político. A vandalizar un poco. El dinero que se tengan que gastar en lo que uno destroce, será dinero que no se gasten en sus corruptelas.

Oh, todo este artículo está escrito en sentido figurado, y no hay que tomarlo al pie de la letra. A veces se me olvida que no soy nadie y que no tengo dinero para solicitar justicia en nuestros tribunales.

Kit de supervivencia de MacGyver

22 de May de 2007

El pañuelo de la diputable

20 de May de 2007

Hoy en El País aparece una entrevista con una tal Asmaa Abdol-Hamid, una chica danesa nacida en los Emiratos Árabes Unidos que se presentará a las elecciones al Parlamento Europeo por el partido Lista Unitaria, “una coalición de izquierdas rojiverde”.

Os recomiendo leer el artículo completo, si aún tenéis capacidad de asombro. En él abunda lo que tristemente se está convirtiendo ya en tópico, sin que nadie se lleve las manos a la cabeza: la defensa desde muchos sectores, sobre todo islámicos e izquierdistas, de la libertad de las mujeres a tapar parte de su pecaminoso cuerpo con un pañuelo. Sin embargo, cada vez estoy más convencido de que la prenda en cuestión impide pensar con claridad, y pruebas de ello en el artículo no faltan.

Por ejemplo, dice Asmaa que “El islam en Europa es diferente del de muchos países árabes. Aquí defendemos la libertad de expresión y los derechos humanos”. No obstante, y sin sonrojarse, unos párrafos más adelante se pregunta: “¿Por qué todo el mundo tiene que opinar sobre cómo vivimos los musulmanes?”

Pues, buena señora, porque precisamente eso es la libertad de expresión, entre muchas otras cosas. Yo entiendo que cuando hay una prenda que representa, diga usted lo que diga, la sumisión de la mujer y la prohibición de pensar con libertad, haya cosas que no se tengan claras, pero ha caído en una contradicción lógica de lo más torpe.

Aquí (en Europa), los ciudadanos podemos opinar de lo que nos dé la gana, y el libro que nos pone los límites no es el Corán, ni la Torá, ni siquiera la Biblia, en la que cree la mayor parte de los europeos comunitarios, sino el Código Civil o el Penal, según proceda. Pero vamos, lo que le conviene a usted es aclararse: ¿cree en la libertad de expresión o no? ¿Cree en la libertad de expresión excepto para meterse con sus ideas? Entonces no, no cree usted en ella.

La diputable alega en su entrevista que usa el pañuelo (que llama hiyab) para evitar ser vista como un objeto sexual. Seguimos con la vieja tendencia religiosa a cercenar una parte crucial de la psicología y fisiología humanas: el sexo. Pues muy bien. Usted es libre de renunciar a una dimensión de su existencia, como es libre, o debería serlo, para amputarse una pierna o sacarse un ojo porque se lo diga un libro. Pero me parece inmoral defender que eso es una buena opción para los demás.

Yo siempre defenderé la libertad de la mujer para cubrirse los pechos, la cabeza, o lo que quiera; la libertad de quedarse en casa cocinando para su marido y cuidando de sus hijos, en lugar de buscarse su independencia económica y vital; su libertad para pedir a su marido -o hermano- permiso para salir con sus amigas e incluso la libertad de tolerar que su pareja la harte a palizas. De todo ha de haber en la viña del Señor, y qué queréis que os diga, yo soy feminista, pero cuanto más machista sea la sociedad, mejor para mí. Peor para mi conciencia, quizás, pero mejor para mi cuerpo. Los límites de mi libertad son la libertad del prójimo, y cuanta menos libertad tengan las mujeres más tendremos los hombres. Y si las mujeres -como esta señora- deciden amputar su libertad por voluntad propia, pues eso. Mejor para mí. Pero no nos lo venda como feminismo, diga lo que es: la aceptación acrítica de lo que le dice un libro o un imán desde su púlpito.

Dice el artículo: “El xenófobo y ultraderechista Partido Popular danés, formación socia del Gobierno que preside el liberal Anders Fogh Rasmussen, ha anunciado que impedirá la entrada de una mujer con velo al Parlamento y ha comparado el pañuelo con “otros símbolos totalitarios””.

Y no me extraña. Pero sigo leyendo el artículo hasta el final, intentando averiguar si los partidos de izquierdas también se oponen a la teocracia machista. Nada, ni una palabra. Recordemos: esta mujer se presenta a las elecciones por una coalición progresista (menudo adjetivo para menuda panda).

Mientras yo me pregunto cómo es posible que los partidos que se dicen de izquierdas, que siempre han atacado la doctrina católica, defiendan, apoyen y financien actitudes clericales, extremistas y machistas, ellos se estarán preguntando, supongo, por qué la gente de izquierdas cada vez les vota menos, y a menudo votan a opciones de derecha. O, como en el caso de un servidor, se limitan a rezar para que el domingo que viene haga un día de playa.

En La Lengua:

Supergol

17 de May de 2007

No me gusta el fútbol ni entiendo maldita la gracia que tiene, pero este gol me ha dejado impresionado:

Enlace al vídeo en YouTube

Vía Kirai.

¿Sufren las langostas?

16 de May de 2007

Langosta

Bueno, pues parece que voy a poder cambiar mis hábitos alimenticios.

Por culpa de mi sensibilidad hacia el dolor ajeno (incluso hacia el dolor de los animales y de mis alumnos), hasta ahora me había privado de comer animales que se cuecen vivos, como langostas, centollos, cangrejos, e incluso hace bastante tiempo que no como caracoles ni alumnos.

Pero este artículo dice categóricamente que no hay por qué preocuparse:

El sitio web del Parlamento de Canadá contiene un interesante sumario sobre la investigación acerca del tema. Citando numerosos estudios científicos, la web concluye: “Aunque es imposible conocer la experiencia subjetiva de otro animal con certeza, el resultado de las pruebas sugiere que la mayoría de los invertebrados (como las langostas) no siente dolor”.

Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, en sus siglas inglesas), cuando consideramos el concepto de dolor, es “la respuesta emocional y subjetiva lo que se considera importante” y no “la activación de sensores de dolor en el cuerpo”. Sólo los animales que pueden experimentar emociones como miedo, ansiedad, angustia y terror pueden sentir lo que nosotros entendemos por dolor.

Este artículo de la ABC News parece respaldar estos descubrimientos. Cuando se le preguntó si las langostas sentían dolor al ser introducidas en agua hirviendo, Tony Yaksh, profesor de anestesiología, respondió que a causa de la falta del componente emocional, las langostas sienten algo diferente al dolor tal y como lo conocemos. Por otra parte, un estudio independiente impulsado por el Gobierno noruego descubrió que el sistema nervioso de las langostas es demasiado sencillo para procesar el dolor. [Ask Yahoo!]

Bueno, entonces parece que está bastante claro que algo deben de sentir. Si no es dolor, ¿cómo es? ¿Les gustará, o les resultará desagradable? ¿O tal vez sea simplemente un estímulo sin mayores implicaciones?

En el primero de los enlaces encuentro una serie de interesantes reflexiones:

Los científicos se han servido de tres líneas de razonamiento para evaluar la probabilidad de que los invertebrados sean capaces de sentir dolor:

1. La función evolutiva del dolor

En los vertebrados se sabe que el dolor es una importante herramienta educativa [N. del T.: a ver cuándo nos dejan usarla en la escuela… es broma]. Los vertebrados son criaturas relativamente longevas y el aprendizaje moldea gran parte de su comportamiento. El aprendizaje fruto del dolor (y del placer) ejerce un papel vital en el desarrollo de su comportamiento.

Casi todos los invertebrados viven poco y su comportamiento está determinado casi exclusivamente por la evolución. Por tanto, hay menos selección de presión evolutiva para la evolución del dolor en este grupo de animales. [Por decirlo de otro modo: en los vertebrados, como los mamíferos, el dolor es muy útil, ya que podemos aprender de él; sin embargo, en los invertebrados el dolor y el estrés provocado por él no tendrían ninguna utilidad]

2. La capacidad nerviosa de los invertebrados

Exceptuando a los cefalópodos, los invertebrados tienen sistemas nerviosos pequeños, que consisten en pequeños cerebros (ganglios). Debido a su reducido número de neuronas y la organización distribuida de sus sistemas nerviosos, se piensa que los vertebrados tienen una capacidad cognitiva limitada. Se cree que una alta capacidad cognitiva es un prerrequisito para el desarrollo de una respuesta emocional.

3. El comportamiento de los invertebrados

Los invertebrados muestran muy pocos (si es que alguno) de los comportamientos que reconoceríamos como pruebas de emociones. Muchos invertebrados son caníbales, y muchos se comen a sus crías si tienen la oportunidad. Muchos no tienen un comportamiento social. Aunque pueden responder vigorosamente a estímulos adversos, incluso estas respuestas son inconsistentes. Los insectos, por ejemplo, continúan con su actividad normal después de una lesión grave. Un insecto que camina con una pata aplastada continuará pisando el suelo sin disminuir la presión. Las langostas [insectos, no crustáceos] se retuercen cuando se las rocía con DDT. Sin embargo, continúan comiendo tranquilamente mientras son devoradas por una mantis religiosa.

Así que no sé qué hacer. ¿Debo comer langostas o no? ¿Vosotros lo tenéis claro?

¿Qué es la lengua?

15 de May de 2007

Después de las dichosas funciones del lenguaje, mucha gente viene a La Lengua desde Google y otros buscadores buscando la información primaria, es decir: ¿qué demonios es la lengua?

Primero vamos a lo obvio: ante todo, La Lengua es un blog 🙂 Uno de los que pueden ser considerados blogs veteranos, ya que recientemente hemos cumplido cuatro años en línea, que se dice pronto.

Además, la lengua también es un órgano del cuerpo de muchos animales, entre ellos los reptiles, las aves y los mamíferos como nosotros. Puede tener diversas funciones, sobre todo gustativas, aunque también tengo entendido que las serpientes tienen el sentido del olfato localizado ahí. Para más información recomiendo visitar la Wikipedia.

También es el logotipo más famoso del grupo de rock británico The Rolling Stones.

Y por fin vamos a resolveros la pregunta del examen.

En el ser humano los lingüistas distinguen entre lenguaje, lengua y habla. La mayor parte de esta teoría se debe al ginebrino Ferdinand de Saussure (nombre que quizás les suene a los que estén cursando segundo de bachillerato en España).

El lenguaje es la capacidad innata que tienen todos los seres humanos de aprender y utilizar una lengua de forma natural. Éste se posee aunque nunca se llegue a desarrollar una lengua (por ejemplo, en el caso de los niños lobo, tipo Tarzán y derivados). Es propia de todos los seres humanos y sólo de ellos, es decir, de nosotros, dado que aunque los animales también poseen sus medios de comunicación, ninguno es comparable a la comunicación humana mediante el lenguaje, por una serie de motivos que extenderé en otro post. Aún se discute sobre si esta capacidad de aprender una lengua es instintiva (como defiende por ejemplo Steven Pinker en su libro El instinto del lenguaje) o si simplemente está propiciada por la especial configuración de nuestro cerebro y nuestros órganos fonadores, desde los pulmones hasta los labios, incluyendo todo lo que pilla por medio: lengua, dientes, paladar, faringe, cuerdas vocales, etc.

Una lengua, por su parte, es un código, es decir, un conjunto de señales sonoras y las reglas que sirven para combinar estas señales y producir un inventario infinito de mensajes. Por ejemplo, el castellano, el inglés, el catalán o el swahili. Esto es: una serie de morfemas que se combinan de determinada manera para formar palabras, y las reglas de que se sirve la lengua en cuestión para formar sintagmas, oraciones y textos. Saliéndonos de los tecnicismos lingüísticos, una lengua es un idioma, cualquier idioma.

Existe cierta confusión porque en inglés, que es la principal lengua científica en estos tiempos, la palabra para lengua es language, que sirve también para definir nuestro lenguaje. Pero en castellano, amigos examinantes, una lengua es un idioma, el conjunto de sus palabras y el conjunto de las reglas mediante las cuales estas se combinan para formar mensajes.

El habla, por su parte, es la realización particular que tiene la lengua en una región concreta, e incluso en un individuo concreto (lo que en este caso se llama idiolecto). Por ejemplo, podemos hablar del habla de Argentina y el de Uruguay, que son muy similares, y pertenecen al mismo dialecto, pero que tienen diferencias.

Las hablas consisten normalmente en diferencias diatópicas (es decir, dadas por las diferentes zonas geográficas).

Otra concepción de habla es la de la realización de la lengua. Para entendernos: la lengua no es algo físico, sino una capacidad abstracta que tenemos de generar mensajes en un idioma concreto, aunque no digamos todos esos posibles mensajes a lo largo de nuestra vida. Por ejemplo, en la lengua castellana existe la capacidad de decir la oración «El camino de baldosas amarillas me llevará hasta la casa de la bruja del oeste», pero esto no es habla. Una vez que la decimos, es decir, que la realizamos, esta oración se convierte en habla.

El habla consiste en todos los mensajes que una persona o una sociedad emite a lo largo de su vida o de su historia. La lengua, sin embargo, abarca la totalidad de los mensajes que se pueden teóricamente emitir con las unidades y las reglas de esa lengua concreta.

Un dialecto es un sistema lingüístico emparentado con una lengua, que normalmente procede de la misma lengua madre, pero que no puede ser considerado una lengua distinta. Por ejemplo, el castellano de Castilla y León, el de Andalucía, el de Sudamérica y el de Israel son dialectos del castellano: todos proceden de una misma lengua, del castellano originario, pero se han diferenciado con el paso del tiempo y con las vicisitudes históricas, con las lenguas con las que han tenido contacto de todo tipo (sustrato, adstrato y superestrato, temas de los que seguramente hablaremos en algún otro post).

La palabra tiene connotaciones peyorativas, y hay muchas personas que lo utilizan para menospreciar lenguas o hablas particulares. Por ejemplo, en la vergonzosa política actual, gente -quizás debería decir gentuza- de uno u otro bando intenta demostrar que el catalán es un dialecto del valenciano, o lo contrario. En Melilla, mucha gente afirma que el tamazight o chelja de los bereberes es un dialecto y no una lengua, para atacar los intentos de convertirlo en cooficial. En realidad, no hay, o no debería, haber menosprecio en tal afirmación: todas las lenguas comenzaron siendo dialectos, y todas lo son en cierto modo. Lo que debería primar es la búsqueda de la verdad científica, pero en fin, ya sabemos en qué país vivimos.

Para mí, la mejor manera de saber cuándo estamos ante un dialecto y cuándo ante una lengua distinta, es agarrar un texto de cualquier dialecto sospechoso y comprobar si nos podemos entender. Si un argentino y un español se entienden hablando sus respectivos idiomas, aun percibiendo las diferencias, estamos ante dos dialectos de una misma lengua, y no ante dos lenguas distintas. Pero esto no quiere decir que lo que habla un español sea la lengua y lo que habla el argentino el dialecto: ambas son realizaciones dialectales de la “lengua panhispánica” (el irresponsable término lo utilizo asumiendo el riesgo de forma exclusivamente personal).

Este procedimiento acarrea riesgos, claro. Un catalanoparlante (que sólo hable catalán) y un castellanoparlante (que sólo hable castellano) son capaces de entenderse sin excesivas dificultades. ¿Hablan dialectos de una misma lengua? Como podéis ver, las delimitaciones, como en tantos ámbitos de la vida, no son precisas.

Una definición menos científica de dialecto, pero bastante política, es aquella de Max Weinreich que dice: «una lengua es un dialecto con un ejército y una armada».

Pero esas frases grandilocuentes se las dejaremos a los políticos, que lo nuestro es la lengua.

Respeto, amistad y sexo

14 de May de 2007

No voy a enlazar a la historia porque creo que la intimidad de las personas debería ser inviolable, pero seguro que casi todos lo habéis leído por ahí.

Un par de adolescentes, chico y chica, bastante buenos amigos, se van de fiesta y luego regresan un poco pasaditos de todo a casa (a la de los padres de ella, si no recuerdo mal). Entonces agarran una cámara de vídeo, y empiezan a quedarse cada vez con menos ropa, y ella empieza a decir cosas sugerentes, a insinuarse, medio en serio medio en broma, hasta que…

Hasta que se van a dormir sin hacer nada malo.

Entonces el chico, que parece un poco pardillo, se deja la cámara en casa de un amigo, la cinta empieza a dar vueltas por ahí, y por supuesto acaba en la red. Como el nivel de enganche a Internet suele ser inversamente proporcional a la vida social real del internauta (aunque no siempre), el vídeo se ha convertido en un éxito imediato. Y no sólo eso, sino que la gente ha empezado a opinar… y el cachondeo es mayúsculo. La gente se pitorrea de que el chico no intente hacer nada con su amiga, apoyándose en la idea de que un hombre siempre tiene que estar dispuesto. Le han colocado el sobrenombre de pagafantas, intentando hacer ver que es el típico chico guay que va con las chicas, que las escucha, que les paga las fantas, y que siempre acaba viendo cómo ellas se van con otros (con los malotes, vamos, la historia de siempre).

Desde entonces, la chica en cuestión ha publicado motu proprio otro vídeo criticando a la gente que se mete con su amigo, y tanto ella como él (y otros que los defienden) aluden al respeto que le tiene, dado que aunque ella se pavonea en ropa interior y posturas insinuantes, él la respeta tanto como para no intentar ningún ataque sexual sobre ella.

¿Por qué tenemos tanto desprecio por el sexo? Creo que la respuesta está sobre todo en las grandes religiones. Por algún motivo son antisexuales. No solo repudian el sexo fuera de la pareja estable, sino que incluso casi siempre rechazan que dos personas sin pareja puedan entregarse a unas cuantas sesiones de sexo sin compromiso. Las razones de esta postura no las tengo muy claras, pero estoy casi convencido de que tienen que ver con algún asunto económico.

En los antiguos tiempos en que las tres -judaísmo, cristianismo e islam- se gestaron, el sexo necesariamente se veía de otra forma: en primer lugar era el medio para procrear, y tener hijos -sobre todo varones- era una garantía económica. Las aventuras extramatrimoniales podían propiciar que un hombre estuviese trabajando para mantener a los hijos de su mujer y otra persona, lo que no es del gusto de casi nadie. Si uno dedica sus fuerzas a trabajar, lo quiere hacer en beneficio propio o de su prole, y no de la prole del vecino o del butanero. Quizás esto estaba tan arraigado en las sociedades antiguas que entró en las doctrinas religiosas sin ningún esfuerzo.

Hoy en día, en un mundo con cientos de métodos anticonceptivos, y además con sistemas de análisis del ADN para saber si el chico al que le estoy pagando las gafas es carne de mi carne, no parece tener mucho sentido que sigamos rigiendo el sexo por convenciones antediluvianas.

Pero volvamos al tema del respeto. ¿Por qué es necesario no practicar el sexo con una persona para demostrar respeto? ¿Es que las personas que defienden esta perversa teoría del respeto no respetan a sus novias o esposas? A mí me parece una muestra enorme de respeto querer disfrutar con el cuerpo de otra persona, y que esa persona disfrute con el tuyo, y a pasárselo bien y a vivir, que son dos días, amigos. Deberíamos ver el sexo como lo que es: una de las pocas funciones corporales que tiene una doble utilidad: una vital, y la otra puramente lúdica. Como la comida, por ejemplo. ¿Alguien cree que es poco respetuoso comer un buen plato de comida por placer? ¿Por qué entonces seguimos viendo el sexo como algo sucio y vergonzoso, con lo bien que sienta?

Supongo que debe de haber razones para no hacer el amor con una amiga, pero no creo que el respeto esté entre ellas.

Disclaimer: Para alguna que otra amiga que está leyendo este post: está escrito en abstracto, y sin pensar en nadie en concreto. Ya sabéis que soy una persona felizmente presa en alguien cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío.

Martin JC-16ME Aura

13 de May de 2007

El viernes me llegó (por fin) una guitarra acústica que había pedido una semana antes, una C. F. Martin JC-16ME Aura.

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C. F. Martin es reconocida por casi todo el mundo como la mejor marca de guitarras acústicas de todo el mundo mundial, y no en vano llevan dedicándose a esto desde 1833. Esta guitarra es realmente bonita, está fabricada con maderas poco usuales en las acústicas: por ejemplo, la tapa trasera y los aros están hechos de madera de arce flamígero, lo que le da el bonito aspecto atigrado que tiene este material, además de una sonoridad especial.

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Como era de esperar en una guitarra de este precio (3.100 euros, después del descuento por amistad con el que me la ha vendido), el acabado es simplemente perfecto. Puedes recorrer toda la guitarra con una lupa (cosa que, por supuesto, he hecho) sin ser capaz de encontrarle un solo fallo de fabricación en el encolado de las piezas, en las medidas, en el barnizado ni en absolutamente nada.

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Detalle de la mítica pala de las guitarras Martin, sencilla y elegante (ahora la gente suele unir estos adjetivos en el neologismo “Apple”)

El sonido, como es lógico, es superior. Nunca había tenido en mis manos una guitarra de esta calidad. La mejor guitarra acústica que tenía antes de esta es una Epiphone Gibson EJ-200, y aunque también es una guitarra bastante buena, la diferencia en todos los aspectos, pero especialmente en el del sonido, es apabullante.

Además, la JC-16 ME Aura viene equipada con un sistema de amplificación Fishman, la marca más reconocida en el campo de la amplificación de las guitarras acústicas, e incorpora seis emulaciones de micrófono, el sonido de la pastilla, un sistema anti acoples e incluso ¡un afinador! Sí, mientras estás tocando, si ves que alguna cuerda ha perdido la afinación, pulsas el botoncito del afinador y puedes ir ajustando la tensión sin que el público tenga que oírlo. Fishman, por otra parte, es el único fabricante que ha logrado que una guitarra acústica amplificada suene como una guitarra acústica de verdad, y no con el típico sonido trapero de sistemas más baratos.

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Sólo tiene un defecto, relativamente hablando. La acción de las cuerdas (es decir, la altura de éstas respecto del diapasón) es un poco alta, lo que la hace al principio un poco incómoda de tocar. Pero como digo este “defecto” es relativo: por un lado, llevo bastante tiempo sin tocar demasiado la guitarra acústica, que es bastante más dura que las clásicas y las eléctricas, y por otro lado, una acción relativamente elevada hace que el volumen de la guitarra se vea aumentado. Esto, unido a su impresionante cuerpo tipo jumbo, consigue en este modelo un volumen de sonido impresionante.

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Espero grabar algo en los próximos días para que podáis comprobar el sonido absolutamente devastador de esta máquina. Mientras tanto, podéis admirarla en el set de Flickr.

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