Los atletas del idioma
Los escritores son atletas del idioma. El atleta no sabe por lo general qué es un bíceps, pero tiene bíceps, y bien desarrollados. Muchos escritores perciben los matices de la sintaxis o del léxico antes que los lingüistas, y lo he podido comprobar en la RAE. ¿Por qué? Porque tienen una sensibilidad especial.
Reflexión extraída de una interesantísima entrevista al académico Ignacio Bosque, publicada hoy en El País Semanal. Bosque (de cuya existencia no tenía ni idea hasta que me he topado con la entrevista) fue alumno de Fernando Lázaro Carreter, y ha dirigido la que va a ser la primera Gramática panhispánica de la lengua española.
La analogía me parece más que acertada: los atletas (y podemos incluir aquí a los deportistas de todo tipo) son excelentes en su campo, en virtud de unas indudables aptitudes genéticas, una gran dedicación, y a que disfrutan con lo que hacen. Lo mismo podría decirse de los escritores. Pero quien mejor sabe cómo son posibles las hazañas de los deportistas son los científicos y los profesionales que se nutren de las investigaciones de éstos (entrenadores, masajistas, etc.). Del mismo modo, probablemente un lingüista o un estudioso de la literatura sean más capaces de decir por qué un poema es estupendo que el propio poeta.
Me pongo un pero: los escritores -como todos los artistas- necesitan una cosa, aparte del citius, altius, fortius, para que su obra sea buena y respetada: originalidad. Los deportistas se libran de esa cruel exigencia.
