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La Lengua » Reo albedrío

Ars longa, vita brevis

Reo albedrío

11 de March de 2007

La decadencia de este blog, unida inevitablemente a la de mi ingenio, me obliga una vez más a echar mano de anécdotas del trabajo para tener algo que escribir.

Clase de literatura. Se comenta un texto de Leandro Fernández de Moratín. En él, dos caballeros decimonónicos discuten sobre cómo debe ser la educación de las mujeres casadas. Si han de estar en casa con la pata quebrada, si deben estar todo el día de visita si les apetece, y cuestiones parecidas. Para que los alumnos (una clase de 2º de la ESO, con edades entre trece y quince años) lleguen a comprender el texto, les explico cómo se establecían los matrimonios en la España de aquel entonces, y el papel de objeto de trueque que se destinaba a las jóvenes casaderas.

Empieza el debate. Pregunto: “¿Creéis que los hombres solteros pueden hacer lo que quieran?” Respuesta, por supuesto general, “Sí”. (Llegados a este punto creo que conviene aclarar que la práctica totalidad del alumnado es de religión musulmana) Pregunto de nuevo: “¿Y una mujer soltera?” Respuesta al unísono: “Sí”, pero esta vez noto que algunos dudan o, simplemente, mienten.

Entonces pregunto sobre si hombres y mujeres casados pueden hacer lo que les plazca con total libertad, y prácticamente todos dicen que de eso ni hablar (aunque sigo notando cierta preferencia por la libertad del hombre frente a la de la mujer).

Por supuesto, unos jóvenes de catorce años no tienen aún plenamente formado su sentido ético, ya que para eso se nos paga, ay, a los profesores, que antes debíamos simplemente enseñar, puesto que a los alumnos se los educaba en casa. Sin embargo, creo que su respuesta es bastante representativa de la que ganaría en una encuesta a nivel nacional.

¿Puede un hombre casado hacer lo que quiera? ¿Y una mujer? Hay quien diría: “Sí, siempre que el cónyuge no se entere, porque ojos que no ven…”, que es una respuesta que siempre me ha pateado las tripas. Basar la diversión en la traición a una confianza, añadiendo además la burla, es una actitud que me parece despreciable. No obstante, creo que la respuesta mayoritaria sería: “No, no pueden hacer lo que quieran, ya que al darse mutuamente como esposos o parejas renuncian a parte de su libertad.”

Y así, creo que casi todas las personas entienden el matrimonio (o la pareja estable, que me da lo mismo) como una vuelta a la infancia. Cuando eres menor de edad, tus padres te dicen lo que debes hacer y lo que te está prohibido. Si llegas a los dieciocho sin echarte novia -o novio-, puedes disfrutar de unos momentos de libertad plena hasta que te emparejes; una vez con tu media naranja, vuelves a ser una especie de infante, ya que tienes que pedir permiso para hacer ciertas cosas, y si haces algo que “no debes”, permaneces con el temor de ser “descubierto” y “castigado”.

Conozco incluso gente que abronca a sus parejas, o que se deja abroncar por ellas. Me parece asombroso. ¿Pero esto qué es? ¿Quién se ha creído nadie que es para echar la bronca a una persona adulta? ¿Nos hemos vuelto locos?

Yo supongo que soy muy moderno (en el peor sentido de la palabra), pero entiendo que una relación de pareja es, principalmente, una relación de confianza y de libertad. Oiga usted, para ser menos libre yo no tengo pareja, la tengo precisamente para ser más libre. Si estoy con una persona en relación exclusiva (o, como decía Fernando Savater, en contrato de “arrendamiento mutuo de los genitales del otro”), es decir, si somos “novios”, lo soy porque me da la gana. Cuando se te plantea un dilema “moral” de pareja (y que conste que hablo en general, no estoy pensando en mi situación, ni mucho menos) creo que debes dar una respuesta adulta, si te consideras adulto. Soy mayor de dieciocho años y soy así. Si te gusta como soy, y a mí me gusta como eres, montémonoslo, tengamos crías, lo que sea. Y si no, pues oye, a vernos de vez en cuando o a no vernos nunca. Pero me disgusta tremendamente la absurda costumbre de echarse una pareja para estar actuando al mismo tiempo como policía y como delincuente huido de la justicia. No me siento cómodo en ninguno de los dos papeles.

Bueno, pues ya está evacuada toda la porquería mental acumulada (o casi toda, no quiero ensuciar La Lengua escribiendo lo que pienso sobre los políticos en estos días). Ahora es vuestro turno: ¿qué opináis? ¿Cuando uno se casa o ennovia pasa de ser un adulto a una persona que ha de pedir permiso para hacer cosas? ¿Eres un policía que ha de estar vigilando y castigando a tu novia /o? ¿Somos adultos o seguimos siendo niños? ¿Por qué resulta tan cómodo para tanta gente volver a la niñez, que te quiten responsabilidades y te digan lo que tienes que hacer? ¿Estamos locos o qué? Vuestras opiniones, en los comentarios.

13 comentarios en “Reo albedrío”

  • # Monica Stacconi dice:
    12 de March de 2007 a las 10:48

    Estoy de acuerdo contigo. Dos personas se conocen, se juntan, se crea entre ellas un entendimiento y en el momento en que ya no lo haya..pues se termina, se queda como amigos..o como lo que sea. Claro que el peso de la religión (cualquiera) es todavía muy fuerte..incluso en los que de la religión nos hemos retratado (yo, como casi todos los italianos, tuve formación católica) y que ahora la vemos como una lacra (e instrumento político; Michel Foucault contaba muy bien en libros como “Locura y Civilización” las maneras de ejercer el control sobre la gente a través de religión, de la medicina, etc.). Seguimos sintiendonos culpables (ay..el pecado original) por muchas cosas.
    Lo de ojo no ve…..me parece también absurdo. Si una persona empieza a salir con otra y se forma una pareja…los dos saben en qué presupuestos está basada esa relación (no porque lo diga nadie…simplemente porque cada uno de ellos sabe lo que le va y lo que no le va). Sí sabemos que salir con una tercera persona (o más) no sería aceptado por nuestra pareja…pues o no lo hacemos o se lo decimos y nos planteamos la relación otra vez…que igual no queremos lo mismo. Lo que piensen los demás (sociedad, estado, sumos sacerdotes) nos da igual.

  • # Manuel dice:
    12 de March de 2007 a las 12:18

    Pues yo opino, básicamente, como tú…

    Yo con mi pareja tengo claro que hay algunas cuestiones que debo, por respeto, compartir y discutir con ellas…

    Pero eso no significa que mi pareja pueda por ello abroncarme o yo temer ser ‘pillado’… eso es totalmente infantil, y como tú dices para eso me quedo soltero…

    En la pareja tiene que haber respeto, y siempre habrá decisiones que afecten a los dos que habrá que tomar en consenso… pero eso no significa que nos comportemos como críos, dejando que la otra parte se comporte como nuestra madre o padre.

    El problema, es que hay mucha gente que no lo entiende así. Mi pareja, de hecho, al principio era muy dada a intentar abroncarme en algunas cosas…

    Pero el problema era que eso es lo que hace su madre con su padre, lo que llevaba viendo toda la vida en casa… es así de triste, pero imagínate a mi suegro, con 58 años y siendo el sustento económico del hogar, diciéndole a mi suegra que el pendrive se lo ha dado su jefe en la empresa, y luego contándome a escondidas que se lo había comprado él por su cuenta…

    Pero bueno, en mi caso lo resolví hablando, como me enseñó mi padre que se arreglaban las cosas, y dejándole claro a mi mujer que ella no era su madre, así que no se comportase como tal… lo entendió y ahora la cosa va mejor.
    De hecho yo mismo la animo a que se compre lo que quiera, cuando lo necesite, en lugar de venir a decirme ‘pues necesito comprarme…’.

    Vamos, que ya somos mayorcitos…

  • # uyate dice:
    12 de March de 2007 a las 13:13

    Dado el calado de este post, debo comentar dos puntos:

    1. Respecto a la interpretación de las respuestas de los alumnos a si los solteros y solteras son libres, creo que es una valoración demasiado subjetiva, que incluso puede estar marcada por la idea preconcebida del autor. Con esto no quiero decir que sea errónea, pero sí que pueda estar influenciada por tal idea; es decir, que el autor perciba (o “nota”, como él mismo indica) que lo dicen menos convencidos es porque él mismo espera esa respuesta, condicionando su percepción.
    2. “Unos jóvenes de catorce años no tienen aún plenamente formado su sentido ético, ya que para eso se nos paga, ay, a los profesores, que antes debíamos simplemente enseñar, puesto que a los alumnos se los educaba en casa.”. Lamentablemente, esto es una consecuencia de la sociedad que nos ha tocado vivir; años atrás, los niños al menos tenían el referente materno, porque el padre se pasaba todo el día trabajando, pero hoy en día son ambos los que se pasan el día trabajando, con lo que los chavales pierden el referente familiar. La liberalización de la mujer y su entrada en el trabajo no ha venido pareja con una “liberalización” del hombre que le permita tener menos horas diarias de trabajo para poder dedicarse a su familia. Se ha pasado de una situación injusta a otra igualmente injusta. Como todo, la mejor solución está en el término medio: ambos trabajan, pero la jornada laboral no les ocupa todo el día para que puedan dedicarse a su familia. Hoy en día, sólo los funcionarios disfrutan de tal ventaja.

    En cualquier caso, buen blog y buenos artículos.

  • # Lisa Ratcliffe dice:
    12 de March de 2007 a las 15:08

    Soy una mujer casada y mi marido y yo son los dos adultos independientes pero a la misma vez, tenemos que considerar como nos actividades van afectar a todos, inclusivo del nuestras niñas (7 y 14 años). Somos individuales pero tambien somos una pareja. Creo que el equilibrio funciona bien – mas o menos 🙂

    El curro es una problema – Yo soy profesor del universidad y trobajo muchas horas, y mi marido trabaja tambien – y no hay mucho tiempo por algo mas. Mi marido tiene su deportiva (montañismo y escalada) y yo el mio (montar caballo) pero cuando solo una persona pueden salir de la casa, es mi marido quien salga! Tambien, tengo que trabajar Y hace casi todo en casa, lo que me vuelva loca – y si, tengo que gritar de vez en cuando a mi marido por ayudarme, porque si no, nada va a sera hecho – y en estos momentos siento como la madre de los tres! Pero… mi marido es buenisimo con las niñas y el equilibrio es restorado 🙂

    Tenemos un buen relacion entonces, y sobre todo somos amigos mejores. ¡Verdad! Puede ser muy guay el matrimonio 🙂

  • # Waldorf & Statler dice:
    12 de March de 2007 a las 18:12

    Creí que en estas dos semanas ibas a perder el sentido del humor, no el de la realidad. ¡Pues menos mal que el blog está en decadencia! Escribes cada día mejor y tienes publico internacional y todo. Terminada esta pausa pelotillera y cobista, me vuelvo a lo mío. Luego te cuento los enfoques de pareja en los que yo creo. Abrazos, Manuel

  • # alberto montt dice:
    12 de March de 2007 a las 21:47

    El tema es que muchos se meten en relaciones sin estar totalmente convencidos, o cuando se cansan, tampoco están lo suficientemente convencidos de estar cansados…

  • # Monica Stacconi dice:
    13 de March de 2007 a las 9:03

    Sólo quería añadir que este blog me parece muy interesante..ayer iba algo deprisa y me olvidé darte la enhorabuena 🙂

  • # satch dice:
    13 de March de 2007 a las 12:13

    Si atendemos a las explicaciones de Punset, los jovenes no razonan “correctamente” o completamente, por no tener desarrollado el cortex prefrontal. Curiosa explicacion para los tarados maquineros.

  • # antonio molina dice:
    13 de March de 2007 a las 12:28

    enhorabuena por tu nuevo público. será que el tema es universal…
    creo que una pareja puede ser muchas cosas, y está en manos de los dos que la forman. haría falta educar también en eso, porque de educación para la sexualidad están ya algo saturados los nenes.

  • # Manuel dice:
    13 de March de 2007 a las 12:54

    alberto montt, puede ser…

    Yo añadiría que la gente también se casa sin saber en lo que se mete… lo que significa el compromiso, y que siempre debes de renunciar a parte de tu libertad de soltero, porque ahora sois dos y hay decisiones que afectan a ambos…

    Muchos llegan, se casan y pretenden seguir en las mismas condiciones que tenía en casa de papá y mamá… mucha inmadurez.

  • # Priscila dice:
    13 de March de 2007 a las 20:41

    Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
    cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío…

    C.

  • # Waldorf & Statler dice:
    14 de March de 2007 a las 20:55

    Yo lo veo así:
    1. Yo me entrego a la otra persona totalemente. Menos del 100 por 100 no interesa.
    2. Respeto que mi pareja tenga un espacio propio en el que no estoy. Conozco a una persona que escribió una canción al respecto. Asumo que, igual que yo puedo querer libertad para tomar un café con un amigo, mi pareja puede querer (y obtener)lo propio.
    3. Nada de infidelidades. Si observo que alguien me llama la atención, pondero pros y contras. Caso de ganar los pros, prefiero sentar a ami pareja y hablar las cosas clartas antes de que haya pasado nada. Daño le voy a hacer de todas formas, pero cuanto menos, mejor.
    4. Hay que estar convencido. SI no, mejor picotear de flor en flor.
    5. Mi definición de amor, que aluien ya conoce.

  • # Reset Reboot dice:
    17 de March de 2007 a las 20:45

    En fin, es que todavía hay quien se casa porque es lo que hace todo el mundo y porque queda raro o piensan que eres homosexual (a algunos en vez de hacerles gracia les mortifica… ¿quien se pica ajos come?).

    Muchas tradiciones, muchas cosas que aún se mantienen ahi y se resisten a ser barridas por la corriente del tiempo.

    Y pienso que casarse es una firma de papeles que en mi caso realizaré para que mi pareja tenga un mínimo de protección legal (o la tenga yo, sea el caso inverso) y sobre todo en caso de querer adoptar o tener un vástago propio. Por lo demás, no necesito ni un arito ni un papel que diga que soy la pareja de nadie. Convivo con una persona que me gusta tener cerca, con la que quiero compartir mi vida (ojo, compartir) y en el momento que eso cambie por cualquiera de las dos partes, pues se acabó. Y yo tengo mis cosas y ella las suyas, no hay que dar explicaciones en tanto y cuanto NO afecte a la otra parte de la pareja.

    Por desgracia, hay quien se busca una madre o un padre, más que una pareja.

    ¿Tan raros somos los que entendemos así una pareja?

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