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La Lengua » 2007 » February

Ars longa, vita brevis

Carteles contra la guerra

10 de February de 2007

Guerra

Los mejores carteles contra la guerra, visto en Menéame.

¿Qué hacer si te quedas sin conexión en el ordenador?

7 de February de 2007

He encontrado este interesante artículo leyendo Lifehacker, y dado lo mal que va la conexión a Internet en España, me ha parecido bien traducirlo para uso y disfrute del personal. Cinco cosas que puedes hacer si te quedas sin conexión (aunque en realidad son seis):

  • 1. Limpia y organiza tus favoritos (o marcadores si usas Firefox). No sé tú, pero yo tiendo a hacer clic en el típico botón “Bookmark this page” y tiro para adelante […] Si no has visitado un sitio durante un mes, no es importante […] Crea distintas categorías y ordena tus marcadores.
  • 2. Desinstala los programas que no usas. ¿Por qué hacerlo, si tienes disco duro de sobra? Pues porque hace que programas como Scandisk y el desfragmentador vayan más rápido.
  • 3. Desenchufa el ordenador, quita la tapa y limpia el polvo. Utiliza aire comprimido en bote. El calor es enemigo del ordenador, e incluso en un ambiente limpio, los ventiladores aspiran polvo a través de cada abertura. Si tienes mascotas, hazlo una vez al mes.
  • 4. Escribe el próximo post para tu blog. Puedes hacerlo como documento de texto y darle formato cuando vuelva la conexión.
  • 5. Ejecuta todos los programas de mantenimiento que no tengas programados para que corran automáticamente. Ello puede permitir que tu ordenador vaya más rápido.
  • 6. Escribe en papel tus nombres de usuario y contraseñas para todas las webs, blogs, cuentas de correo electrónico, programas afiliados, etc. Toda esa información es clave para tus asuntos. Si te pasara algo, tu mujer u otra persona importante podrían necesitarla.

Mundo loco, loco, loco

Francia, la republicana; Francia, la racionalista; Francia, la laica, se lanza a una cruzada para defender a una religión contra los ataques que le propina la libertad de expresión (El País). ¿Por qué tengo la impresión de que occidente ha llegado al cénit de la civilización y empieza su declive? Ah, sí, por la estupidez de lo políticamente correcto. Sí, va a ser eso.

En La Lengua:

La Academia

6 de February de 2007

Desde luego, los de Cogiendo Caracoles son unos hijos de puta. Pero son nuestros hijos de puta.

De De Juana

5 de February de 2007

1. Las leyes penales españolas están dirigidas fundamentalmente a la reinserción del reo rehabilitado en la sociedad. Lamentablemente, esto raramente se consigue (que yo sepa, si alguien tiene estadísticas que las aporte en los comentarios), pero las leyes son así. No tenemos otros mecanismos. Si un preso ha cumplido su condena (efectuadas las rebajas pertinentes), a la calle. Ante esto caben dos soluciones: o trabajar de verdad en lograr una política penitenciaria que realmente logre reinsertar a un porcentaje importante de presos, o aumentar las penas y procurar su cumplimiento, para que los delincuentes pasen un tiempo en la cárcel que sea suficientemente largo como para que se les quiten las ganas de volver a atentar contra los derechos ajenos. Sabido es que en ningún país es tan barato acabar con una vida como en España. Pues pongamos remedio. Yo estoy por la reinserción, pero como dice una de las frases memorables de nuestro idioma, las cosas o se hacen bien o no se hacen.

2. Iñaki, o Ignacio -que ni lo sé ni me importa- de Juana Chaos ha pasado 18 años en la cárcel por asesinar a 25 personas. Esto hace 0,72 años por vida arrebatada. Suponiendo, en un cálculo totalmente a la ligera, que a sus víctimas les quedase una media de 25 años más de vida, años que les han sido arrebatados por este asesino, es difícilmente comprensible que un hombre pueda salir de prisión tan pronto cuando ha sido condenado por hechos tan graves. Sobre todo, cuando afirma no sentirse en absoluto arrepentido de sus actos y los justifica. Usando sus propias palabras, «¿Puedes culpar a los violados por las acciones del violador?» Sin embargo, esto parece hacer el citado terrorista, pues achaca la responsabilidad de sus acciones a las víctimas. La paranoia y el delirio -tal vez agravados por la falta de alimento- son tan grandes que no cae en la cuenta de que estas palabras suyas, en las que se compara con el violado, son aplicables a sus víctimas, a quienes violó el mayor de los derechos: el derecho a vivir.

Cuando iba a salir a la calle tras cumplir el irrisorio número de 18 años de cárcel, una serie de mecanismos sociales, periodísticos, políticos y judiciales se puso en marcha para evitarlo. Se echó mano de un par de artículos que De Juana publicó en el diario vasco Gara para condenarlo de nuevo por amenazas. No he leído los artículos, ni pienso hacerlo; personalmente, me ofende más un artículo de opinión donde se dé rienda suelta a la fantasía del noble pueblo oprimido que se ve en la obligación de asesinar para liberarse de los ogros españoles que uno donde se amenace. Al menos en el segundo caso no se le da la vuelta a la realidad ni se nos cuenta un cuento como si fuéramos todos niños pequeños, sólo se ejercita este sentimiento de crueldad e hijoputismo, que son sentimientos, y que me perdone De Juana, tan españoles amén de humanos.

Sin embargo, por una vez estoy de acuerdo con Ignacio Escolar. De Juana no debería seguir en la cárcel. Ha pasado encerrado 18 años por 25 vidas. Aun en el caso de que los artículos del Gara contuvieran amenazas, ¿cuánto debería estar en la cárcel por ellas? Si pasa 0,72 años, ya ha pagado como si hubiese matado a otra persona. Y amenazar no es matar.

Sé que se nota que hablo desde un desconocimiento casi absoluto del mecanismo de las leyes españolas, pero lo que veis es lo que hay. Es ilógico que se haya pretendido arreglar un absurdo como los 18 años de cárcel por 25 vidas con 7 años más por dos artículos en un periódico, contengan dichos artículos lo que contengan. Y encima, damos pábulo a las payasadas de este hombre, convertidas en titánica lucha contra la opresión por la propaganda abertzale. Si las leyes son permisivas, modifíquenlas, pero no las manipulen: estos dos verbos no son sinónimos.

3. No quiero que De Juana muera sufriendo en el hospital. No soy como él. Lo que nos permite elevarnos por encima de estos payasos con pistolas es que nosotros no creemos que los ideales estén por encima de las vidas: las vidas existen sin los ideales, y no al revés. La fantasía de que los que opinan de manera distinta deben sufrir y morir es la suya, no es la nuestra. No somos iguales.

4. El terrorista dice en su entrevista para el Times (enlace en inglés) que quiere la paz. En eso estamos de acuerdo todos, menos ETA. A ver si lo escuchan y le hacen caso, que él debe de tener mecanismos privilegiados de comunicación con sus patriotas asesinos (no es lo mismo un patriota que un asesino, claro, aunque ambos me parecen igual de despreciables, si bien en distinto grado).

5. ¿Cuándo se logrará el fin de la violencia? Yo creo que nunca. España es el país más absurdo del planeta: con un PIB que puede ser la envidia de casi todos los países de la tierra, dedicamos el mismo dinero público para dinamitarlo educando a los jóvenes en ciertas comunidades autónomas en delirios de opresión, distanciamiento y odio mutuo. No tenemos remedio: otra vez con perdón del terrorista, en esto se nota que somos españoles. El español es el único habitante del mundo que odia a España (no que duda de la existencia de España, lo que es un sentimiento totalmente justificado, porque todas las naciones son estados mentales; el español no duda de España, la odia). Y no me refiero solamente a los habitantes de las comunidades históricas.

Que no, que no tenemos remedio.

Videojuguemos

1 de February de 2007

Pasión

El otro día estaba paseando con mi amigo cuando nos encontramos con una pareja de amistades comunes y nos pusimos a charlar de lo humano -porque en lo divino no solemos coincidir-, y saltando de tema en tema vino a cuento que me he comprado una nueva consola, la impresionante Xbox 360. Mientras yo les explicaba las maravillas de esta máquina con lágrimas en los ojos y una evidente cara de niño con zapatos nuevos, veía cómo la expresión de ella (de quien me consta que es una persona inteligente y que, a pesar de ello, me aprecia) se iba torciendo, y al final me hizo un comentario sobre lo que le sorprendía que un tipo hecho y derecho como yo se dedicase a matar marcianitos en un videojuego.

Creo que es un problema de la sociedad mundial, y no sólo de nuestro país. Aún se ve a los videojuegos como si fueran un entretenimiento pueril, y no otra opción más dentro del entretenimiento general, no sólo infantil, sino también adulto. De hecho, creo que, si lo comparamos con otras alternativas de ocio, los videojuegos tienen una característica inmejorable: sirve para que adultos y niños jueguen juntos. En esto ha tenido que ver la universalización de los videojuegos propiciada por el éxito de la consola PlayStation de Sony (recomiendo leer este artículo), y otro factor más: los niños de los 80, que vivimos la primera generación de videojuegos, hemos crecido, y nos hemos traído nuestra afición a la edad adulta. Esto es algo que no puede pasar con todos los hobbies: si te gusta montar en patinete de niño, puede seguir gustándote cuando tienes treinta años, pero claro, tu cuerpo no es el mismo que cuando tenías doce y no está para esos trotes. Los videojuegos no te exigen una especial forma física, sino cierta habilidad y reflejos, que, y esto es lo mejor de todo, mejoran con la práctica de los juegos de ordenador y consola, como han demostrado varios estudios. Que se lo digan a Nintendo y el éxito que está teniendo su Brain Training como regalo para padres e incluso abuelos.

Sin embargo, aún existen muchos prejuicios en contra de este entretenimiento, alimentados a menudo por los medios de comunicación en busca de noticias sensacionalistas. Un demente echa unas partidas al Grand Theft Auto, se da un paseo por el parque del Retiro, y después asesina a alguien: siempre hay algún pseudoperiodista dispuesto a echar las culpas del asesinato al videojuego, y no al paseo por el Retiro, cuando lógicamente ambas actividades son igual de peligrosas, o, vistas de otra manera, de relajantes para la mente.

Es curioso que veamos como algo normal que un niño que ve dibujos animados en televisión, de mayor vea películas adultas o bazofia como los culebrones, cosa que casi nadie critica, y nos parezca raro que un niño que jugaba a videojuegos infantiles de pequeño, cuando es adulto juegue a videojuegos que por su temática, dificultad y modo de juego están destinados a un público adulto. El juego al que estoy enganchado ahora, por ejemplo, Splinter Cell: Double Agent, ha sido asesorado por el escritor de novelas de suspense tecnológico y político Tom Clancy, es realista hasta la extenuación, exige mucha atención y complicadas acciones e implica muchas actividades alejadas del frenético mata-mata de los antiguos videojuegos de matar marcianos, como esperar pacientemente escondido varios minutos a que se despeje un área que queremos explorar, ganarnos la confianza de la gente, usar un sofisticado armamento con discreción, etc. Es un juego al que un niño difícilmente podría enfrentarse, además de que le parecería aburrido. Como una película de Woody Allen, es un entretenimiento para adultos o niños superdotados.

Hoy en día un juego bien hecho cuesta parirlo una media de 1,6 millones de dólares, de lo que es fácil deducir que grandes producciones como Gears of War bien pueden haber costado el doble o el triple. Es más de lo que cuestan algunas producciones de cine independiente. En el desarrollo de un videojuego actualmente se implican cientos de personas, entre los que se cuentan varios programadores, diseñadores, grafistas, guionistas, publicistas y otras gentes de mal vivir. Es uno de los productos que más evolucionan, donde la creatividad y la investigación se ponen más al límite, y uno de los más competitivos. Un fiasco en el mundo de los videojuegos puede provocar la ruina de una compañía y cientos de puestos de trabajo perdidos. Los videojuegos no son un juego de niños. La especie humana es la única que sigue utilizando el juego como diversión y entrenamiento en la edad adulta, con la posible excepción de los delfines, los perros y los monos. Me pregunto si no es más infantil ponerse unos pantalones cortos y darle patadas a un esférico que pasar un par de horas con un producto de alta tecnología que exige concentración, inteligencia y reflejos. Es incluso posible vivir, y bien, de los videojuegos, al igual que del fútbol.

¿Por qué se considera un entretenimiento adulto aceptable ver cómo veintidós personas se pelean por una pelota, o mirar Pasión de Gavilanes, y no jugar con una consola? Porque aún somos un país atrasado. Y un mundo atrasado.

Hay que comer

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