De De Juana

1. Las leyes penales españolas están dirigidas fundamentalmente a la reinserción del reo rehabilitado en la sociedad. Lamentablemente, esto raramente se consigue (que yo sepa, si alguien tiene estadísticas que las aporte en los comentarios), pero las leyes son así. No tenemos otros mecanismos. Si un preso ha cumplido su condena (efectuadas las rebajas pertinentes), a la calle. Ante esto caben dos soluciones: o trabajar de verdad en lograr una política penitenciaria que realmente logre reinsertar a un porcentaje importante de presos, o aumentar las penas y procurar su cumplimiento, para que los delincuentes pasen un tiempo en la cárcel que sea suficientemente largo como para que se les quiten las ganas de volver a atentar contra los derechos ajenos. Sabido es que en ningún país es tan barato acabar con una vida como en España. Pues pongamos remedio. Yo estoy por la reinserción, pero como dice una de las frases memorables de nuestro idioma, las cosas o se hacen bien o no se hacen.

2. Iñaki, o Ignacio -que ni lo sé ni me importa- de Juana Chaos ha pasado 18 años en la cárcel por asesinar a 25 personas. Esto hace 0,72 años por vida arrebatada. Suponiendo, en un cálculo totalmente a la ligera, que a sus víctimas les quedase una media de 25 años más de vida, años que les han sido arrebatados por este asesino, es difícilmente comprensible que un hombre pueda salir de prisión tan pronto cuando ha sido condenado por hechos tan graves. Sobre todo, cuando afirma no sentirse en absoluto arrepentido de sus actos y los justifica. Usando sus propias palabras, «¿Puedes culpar a los violados por las acciones del violador?» Sin embargo, esto parece hacer el citado terrorista, pues achaca la responsabilidad de sus acciones a las víctimas. La paranoia y el delirio -tal vez agravados por la falta de alimento- son tan grandes que no cae en la cuenta de que estas palabras suyas, en las que se compara con el violado, son aplicables a sus víctimas, a quienes violó el mayor de los derechos: el derecho a vivir.

Cuando iba a salir a la calle tras cumplir el irrisorio número de 18 años de cárcel, una serie de mecanismos sociales, periodísticos, políticos y judiciales se puso en marcha para evitarlo. Se echó mano de un par de artículos que De Juana publicó en el diario vasco Gara para condenarlo de nuevo por amenazas. No he leído los artículos, ni pienso hacerlo; personalmente, me ofende más un artículo de opinión donde se dé rienda suelta a la fantasía del noble pueblo oprimido que se ve en la obligación de asesinar para liberarse de los ogros españoles que uno donde se amenace. Al menos en el segundo caso no se le da la vuelta a la realidad ni se nos cuenta un cuento como si fuéramos todos niños pequeños, sólo se ejercita este sentimiento de crueldad e hijoputismo, que son sentimientos, y que me perdone De Juana, tan españoles amén de humanos.

Sin embargo, por una vez estoy de acuerdo con Ignacio Escolar. De Juana no debería seguir en la cárcel. Ha pasado encerrado 18 años por 25 vidas. Aun en el caso de que los artículos del Gara contuvieran amenazas, ¿cuánto debería estar en la cárcel por ellas? Si pasa 0,72 años, ya ha pagado como si hubiese matado a otra persona. Y amenazar no es matar.

Sé que se nota que hablo desde un desconocimiento casi absoluto del mecanismo de las leyes españolas, pero lo que veis es lo que hay. Es ilógico que se haya pretendido arreglar un absurdo como los 18 años de cárcel por 25 vidas con 7 años más por dos artículos en un periódico, contengan dichos artículos lo que contengan. Y encima, damos pábulo a las payasadas de este hombre, convertidas en titánica lucha contra la opresión por la propaganda abertzale. Si las leyes son permisivas, modifíquenlas, pero no las manipulen: estos dos verbos no son sinónimos.

3. No quiero que De Juana muera sufriendo en el hospital. No soy como él. Lo que nos permite elevarnos por encima de estos payasos con pistolas es que nosotros no creemos que los ideales estén por encima de las vidas: las vidas existen sin los ideales, y no al revés. La fantasía de que los que opinan de manera distinta deben sufrir y morir es la suya, no es la nuestra. No somos iguales.

4. El terrorista dice en su entrevista para el Times (enlace en inglés) que quiere la paz. En eso estamos de acuerdo todos, menos ETA. A ver si lo escuchan y le hacen caso, que él debe de tener mecanismos privilegiados de comunicación con sus patriotas asesinos (no es lo mismo un patriota que un asesino, claro, aunque ambos me parecen igual de despreciables, si bien en distinto grado).

5. ¿Cuándo se logrará el fin de la violencia? Yo creo que nunca. España es el país más absurdo del planeta: con un PIB que puede ser la envidia de casi todos los países de la tierra, dedicamos el mismo dinero público para dinamitarlo educando a los jóvenes en ciertas comunidades autónomas en delirios de opresión, distanciamiento y odio mutuo. No tenemos remedio: otra vez con perdón del terrorista, en esto se nota que somos españoles. El español es el único habitante del mundo que odia a España (no que duda de la existencia de España, lo que es un sentimiento totalmente justificado, porque todas las naciones son estados mentales; el español no duda de España, la odia). Y no me refiero solamente a los habitantes de las comunidades históricas.

Que no, que no tenemos remedio.

6 comentarios en “De De Juana”

  1. Joaquín Ariza dice:

    Me ha gustado el post. Pero hay una cosa que no entiendo de tu opinión sobre su huelga de hambre. Si él se quiere morir, y encima lo ha decidido hacer sufriendo, ¿no podemos estar al menos en eso de acuerdo con él?

    Y si muere, personalmente creo que depende de los medios de comunicación convertirlo o no en un mártir. Pienso que la mayoría de la opinión pública no se plantearía ese concepto de mártir. Sólo le interearía a ETA, y no cambiarían las cosas: han demostrado que no necesitan motivos para matar.

  2. Bourbon dice:

    Esa foto sobre la huelga de hambre no es más que un fotomontaje, mete barriga y está retocada con ‘fotochop’, la foto real es esta:
    http://fotochop.bitacoras.com/archivos/2007/01/25/la-huelga-de-juana-laloca-chaos3

  3. Priscila dice:

    Sí, hay otra cosa en la que se nota cómo somos los españoles: si se tratara de un terrorista que ha atentado y matado decenas de ciudadanos americanos, para cualquiera sería un honor darle el tiro de gracia. Aquí debatimos si debe o no seguir preso, si ya ha pagado, si deben obligarlo a comer… Los medios son condescendientes con su lucha, se le presta atención, se le pone en portada con todo tipo de información sobre su salud y la preocupación de sus familiares…

    Quiero que muera y que ningún medio lo refleje en sus contenidos. Que muera con la imagen de sus víctimas grabada en su mente y que ésta sea lo único que vea para toda la eternidad. Que despierte cubierto de vísceras, excrementos, pus, y descubra, efectivamente, que todo era cierto: existe el infierno, está en él, el aire es irrespirable y vomitivo, que huele a azufre, a vómitos, a sangre y mierda, que todo a su alrededor es nauseabundo, pero no puede ver nada, sólo la imagen fija de sus víctimas. Que escuche eternamente sus gritos desgarrados amplificados a la máxima potencia. Que no vea y escuche nada más. Y que esto es lo que le espere por los siglos de los siglos. Amén.

  4. EVG dice:

    Estoy con Pris totalmente. Pero se le ha olvidado decir que trataría de alargarle la vida un poco más artificialmente para que sufra.

    Ahora voy un poco más lejos. No estoy de acuerdo con la pena de muerte rápida en ciertos casos. A la gente del perfil de este personaje la metía de por vida en la carcel, ni 18 años ni hostias, pero relacionándolos con los presos comunes y, a ser posible, ya que está demostrado que no quieren una reinserción, con los más conflictivos. Me regocijaría viendo cómo lo tienen realizando labores de chapero durante años.

    El problema de todo esto es la concienciación subjetiva a la que nos inducen en la TV. Desde hace años, en el momento que aparece una noticia sobre un atentado por la televisión, la apago directamente. Es la forma más barata de hacer propaganda. Nos están tratando de mostrar a un hijo de puta asesino como si fuera Māhatma Gandhi.

  5. Manuel dice:

    Yo no quiero que muera…

    Pero tampoco que le dejen en libertad con 25 asesinatos a sus espaldas…

    Que los políticos hagan su trabajo y modifiquen las leyes para que gentuza como este Sr., que no muestra ni un ápice de arrepentimiento se pudra en la cárcel…

    Yo le llevaría las cámaras de televisión a la habitación, le pondría un micrófono en la boca y diría delante de todos… ‘Si nos jura que se arrepiente de las muertes que ha provocado, renuncia a ETA y todo lo que significa y pide perdón a los familiares de sus víctimas, le dejamos en la calle’…

    A ver si realmente es un hombre de paz o no…

    Sobre la política penitenciaria… si incluso los delincuentes extranjeros dicen que nuestras cárceles son como hoteles…

    Yo les pondría a trabajar por la Sociedad, que paguen sudando y con callos en las manos, en lugar de paseándose por los patios de la cárcel, en los cursos de informática u otras por el estilo.

    ¿No dicen que el trabajo dignifica al hombre?… pues nada, dignidad para todos.

    Estoy harto de que venga un tío, te robe o acuchille y luego tener que mantenerlo en la cárcel con mis impuestos…

  6. Primo dice:

    De Juana Chaos no se ha arrepentido en ningún momento de los delitos que cometió y de los que ha seguido cometiendo, ni mucho menos ha hecho ademán alguno por reinsertarse en la sociedad o trabajar por el cese de la violencia en el País Vasco como ellos mismos dicen, tal y como han hecho otros dirigentes abertzales y exmiembros de ETA quienes han pedido de forma expresa el cese de la que ellos denominan “lucha armada”.

    En primer lugar y en lo que haces referencia a que la pena tiene como misión la de reinsertar al penado, es cierto dicho extremo, pero como en muchos casos y más en el de este individuo, es necesario una colaboración activa del reinsertado, para poder cumplir el objetivo deseado.

    En ese sentido lejos de todo ello, y en busca de la tan ansiada paz que dice querer este señor, lo que hizo es volver a delinquir dirigiendo una serie de amenazas en las que señalaba como objetivos a cinco funcionarios de prisiones (recordemos a Ortega Lara), motivos por los que se incoaron las diligencias previas correspondientes y que han finalizado tras el juicio pertinente con talas las garantías legalmente establecidas (cosa que él negó a sus victimas) en una sentencia condenatoria.

    Por otro lado es una cuestión distinta la de plantearnos si es necesario un cambio en nuestro código penal y un endurecimiento de las penas en determinados delitos. Este es un punto espinoso en el que se debería buscar un consenso entre las fuerzas políticas mayoritarias, y que necesita de un estudio en profundidad de muchos factores que hay que tener en cuenta, y sobre todo no hacerlo en caliente. Con relación a lo dicho, considero que el sistema penitenciario español es lo suficientemente garantista y tiene como objetivo fundamental la reinserción del penado, pero como siempre ocurre, la imposibilidad del cumplir con los fines perseguidos obedece en gran medida al problema presupuestario, pues para cumplir con tan deseados objetivos es necesario aumentar el gasto público invirtiendo en infraestructuras, y de dotando de mucosa más medios materiales y personales a la administración penitenciaria para conseguir los objetivos marcados por la ley, y que sobre el papel están muy bien.

    Yo por lo general soy poco partidario de aumentar las penas, pero bien es cierto que la sociedad en algunos casos lo demanda. El aumento de las penas, para la mayoría de los ciudadanos no nos equivoquemos, es una forma de curarnos en salud a fin de mantener dentro de las prisiones a todas aquellas personas que demuestran no ser capaces de vivir en sociedad sin fastidiar al prójimo. Sin embargo, creo que hay que ir a la raíz del problema, y este está principalmente en las circunstancias que hacen que determinadas personas delinquen en determinados momentos, que son las que se deberán de tener en cuenta, al igual que a la hora de imponerle finalmente la pena y a la hora de su rehabilitación en prisión. Es un hecho demostrado que los índices de delincuencia no han descendidos en aquellos países en los que las penas son mayores que en España, incluso aplicando la pena de muerte, pues lo cierto es que en la gran mayoría de los casos cuando un delincuente comete un delito, en lo que menos está pensado es en que tipo de pena lleva aparejada la comisión de dicho delito, pero estas son cuestiones distintas que no vienen al caso y que me separan del motivo de este escrito.

    Lo que quiero decir es que comparto gran parte de lo que dices en tu escrito, pero en algún momento parece que caemos en el síndrome de victimismo vasco, es decir el que me condenan por ser vasco y estoy en prisión por ser un preso político. Ese señor mató a 25 personas, hechos de los que nunca se ha arrepentido mientras ha estado en prisión ha hecho todo posible por amedrentar a todos los funcionarios y autoridades que se han dirigido o tratado con él, (recordemos que es un hecho notorio que los terrositas de ETA que están en prisión se encuentran separados del resto de presos comunes, y ejercen una gran presión con los funcionarios que los custodian).

    En el caso de De Juana Chaos lo único que ocurre es que se ha aplicado el estado de derecho, el que tenemos a día de hoy con sus luces y sus sombras, en cumplimiento de una serie de reglas iguales para todos nos gusten más o nos gusten menos, y que como tú dices es lo que hay mientras no se cambien. Por lo tanto, si estás a punto de salir de la cárcel (tras cumplir 18 años) y delinques nuevamente, pues eso es lo que tienes, que si te pescan y te condenan te quedas en ella, y más si eres reincidente. Eso mismo le sucede a De Juana, a Miguelito, o Sotanito, que si comenten un nuevo delito en tanto están cumpliendo una pena, se les abre una nueva causa, se les hace un juicio y finalmente si resultan probado suficientemente los hechos imputados se les condena, ¿a qué pena? a las que establece nuestro código penal, con la desgracia de que debes ingresar en prisión nuevamente si la ley así lo establece, o mantenerte en ella si estabas dentro (imaginemos que en prisión un preso condenado a 20 años por asesinato y estando a punto de poder salir, lesiona a otro en una pelea y lo condenan nuevamente por un delito de lesiones, ¿se pondría en huelga de hambre porque ya estaba a punto de salir de prisión?, y si es así, ¿deberíamos dejarlo salir por el miedo a que muriese?).

    El Sr. De Juana Chaos al que se le pedía una pena de 96 años, (calificó el fiscal en primer lugar por seis delitos de amenazas terroristas, penados con 14 años de cárcel cada uno, así como un delito de pertenencia a banda armada por el que se pedían 12 años) para finalmente tras modificar su calificación provisional pedir únicamente los doce años por el delito de amenazas, lo que nos demuestra que lejos de ser una persecución, o una campaña orquestada por los medios de comunicación y sociales en contra del Sr. De Juana Chaos, a lo que realmente estamos asistiendo es a una actuación de la Fiscalía General del Estado, en la que a diferencia que con el resto de presos y delincuentes, se está actuando con más “benevolencia” y “sensibilidad” ante el momento político que vivimos (palabras de la izquierda abertzale), por lo que el resto de los mortales estamos viendo como por parte de la Fiscalía se están rebajando las penas solicitadas para todos los delitos de terrorismo variando los escritos de conclusiones provisionales, cosa que en rarísimas veces en la practica diaria hace un fiscal, teniendo que pelar los abogados defensores hasta la más mínima rebaja de pena de sus clientes. Concretamente De Juana Chaos ha sido condenado por un delito de amenazas a 12 años, pero no unas amenazas cualquiera, sino que ha sido condenado por un delito de amenazas terroristas, con la agravante de reincidencia (ahí vemos su intención de reinsertarse) contra cinco funcionarios de prisiones.

    Por último, cuestión aparte es lo que este individuo pueda o quiera hacer con su vida de la que es dueño y puede disponer de ella a su antojo, cosa que no hizo con la de sus víctimas, si él quiere suicidarse pues adelante, como ya he dicho cada uno puede hacer con su vida lo que quiera mientras no perjudique con ello a los demás. Ahora, lo verdaderamente cierto es que este tío sabe lo que hace, y lo que busca al poner en riesgo voluntariamente su vida mediante la huelga de hambre, al igual que hace el que se inmola o se suicida a lo bonzo, no es otra cosa que la de llamar la atención y presionar en todo lo posible a las instituciones públicas, medios de comunicación y sociedad en general para crear un movimiento de opinión favorable a sus intereses, basado en el victimismo y la realidad paralela en la que vive permanentemente la izquierda abertzale, y por lo visto, lo más lamentable es que lo está consiguiendo.

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