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La Lengua » 2007 » January

Ars longa, vita brevis

La [inteligente] estrategia de Nintendo

14 de January de 2007

Wii

Durante los años 80 solamente había dos grandes compañías de videojuegos que fabricasen consolas caseras: Nintendo y Sega (Atari se había quedado atrás en ese campo y triunfaba con su ordenador de 16 bits, similar al Amiga 500). Con los 90 las dos compañías recibieron una desagradable sorpresa: Sony irrumpía con su PlayStation, que se convertía no sólo en la consola más vendida de su generación, sino probablemente de la historia hasta el momento, desbancando las propuestas de Sega, con su Saturn, y Nintendo, que poco después lanzó una consola de tecnología superior (64 bits, frente a los 32 de sus dos competidoras).

La PlayStation cumplió un papel importante en la dimensión social de los videojuegos. De repente, todo el mundo tenía una consola: nunca más sería cosa del geek del colegio, a cuya casa iban todos a jugar, porque era el único que tenía consola y ordenador (Windows 95 jugó un papel semejante en la industria de los ordenadores). La Play llegó a las masas y los videojuegos dejaron de ser un entretenimiento marginal, como, siendo realistas, había venido siendo hasta el momento. La increíble potencia de su hardware y la facilidad para modificarla y que leyese software copiado contribuyeron sin duda a este éxito.

La siguiente generación de consolas vio la muerte de una compañía para el hardware doméstico (Sega, que la pifió con su Dreamcast, que a pesar de todo era una buena consola, me dicen quienes la han probado), y también el surgimiento de otra, Microsoft, que con su Xbox entró con fuerza, principalmente en el mercado estadounidense. Una vez más, la consola de Nintendo era la más potente (mi querida Gamecube), y una vez más, Sony se llevó el gato al agua: con su PlayStation 2, triunfó sin discusiones por encima del resto de consolas, contando no sólo con las razones que habían impulsado a su hermana mayor al primer puesto, sino también con la versatilidad que le daba el hecho de poder ser utilizada como reproductor de DVD. Conozco a bastante gente que se compró la PlayStation 2 para no tener que ver dos cacharros al lado del televisor. También es una buena consola, aunque a mí nunca me ha atraído demasiado (tengo una, y que yo recuerde, nunca he jugado con ella).

En las portátiles, Nintendo nunca ha tenido rival, desde que la estupenda Game Gear de Sega fracasó ante una técnicamente muy inferior GameBoy. Esta última ya ha conocido varias versiones: la original, la Pocket, la Color, la Advance, la Advance SP y una nueva Advance SP que externamente es igual que la primera, pero cuenta con una pantalla más brillante. Entonces Sony quiso repetir el éxito de sus primeras dos consolas en el mercado portátil, y lanzó la PlayStation Portable (PSP). Es una consola muy elegante, con una pantalla impresionante, buenas capacidades multimedia y un hardware muy potente para ejecutar juegos que eran muy superiores a los de la primera PlayStation (aunque no llegaban a la potencia de la PS2). Al mismo tiempo, Nintendo lanzaba su DS (Dual Screen), una consola inferior gráficamente, y cuyas bazas eran principalmente dos: la existencia de dos pantallas, y la posibilidad de interactuar con la pantalla inferior de forma táctil. Además, la DS tiene un micrófono mediante el cual uno puede ejecutar comandos de voz en algunos juegos.

Muchos auguraron el fracaso de la DS, una consola fea y con capacidades gráficas que fueron tildadas de obsoletas, ante la apabullante potencia de la Sony PSP. Se equivocaron. Las capacidades multimedia de la PSP resultaron ser bastante engorrosas (la pantalla es suficientemente grande para jugar, pero claramente pequeña para ver una película; es demasiado aparatosa para llevarla por ahí como reproductor de MP3), y era demasiado cara. La DS costaba algo más de la mitad, y contó desde el principio con juegos originales, como Nintendogs y Polarium, además de seguir explotando las grandes bazas jugonas de la gran N, como Mario y Pokémon. Aunque no pueda decirse que la PSP haya fracasado, ni mucho menos, la DS ha barrido literalmente. PSP está limitada por un sistema de juego tradicional, mientras que DS sigue ofreciendo cada día nuevas formas de entretenimiento que van más allá del mero esparcimiento lúdico. Sirvan como ejemplo Brain Training, que ha sido casi imposible de encontrar en las tiendas para estos Reyes, y juegos para aprender idiomas.

Entramos en la nueva generación de consolas de sobremesa. Microsoft se ha adelantado con su Xbox 360, consola potentísima, con gráficos en alta definición, salida de audio digital, y un sistema de juego en línea totalmente establecido. Ha salido un año antes que sus competidoras, y ya ha vendido varios millones de consolas. En Estados Unidos ya se pueden alquilar y comprar películas en línea, y almacenar en el disco duro de la consola, para verlas en los televisores de alta definición (esperemos que en Europa podamos hacerlo dentro de poco). El juego estrella de estas Navidades ha sido Gears of War, un impresionante shooter que ha dejado con la boca abierta a todo el mundo. Hace menos de un mes se han puesto a la venta las propuestas de Sony y Nintendo: la PlayStation 3 (aunque no en Europa, donde será puesta a la venta en marzo) y la Nintendo Wii.

PS3 tiene una potencia técnica brutal, probablemente superior en muchos aspectos a la de Xbox 360: gráficos en alta definición, disco duro de serie (el de Xbox 360 es opcional), etc. Nintendo vuelve a apostar por una inferior potencia técnica, tanto en imagen como en sonido, y apuesta todo a su innovador mando, el Wiimote (acrónimo de Wii y remote, mando a distancia). El Wiimote capta el movimiento del jugador para ofrecer una experiencia de juego distinta. Anteriormente, los sentidos implicados en el juego eran la vista y el oído, y el tacto sólo secundariamente, mediante la vibración en los mandos. El nuevo mando de Nintendo permite al jugador un punto más de inmersión en el juego, obligándole a realizar algunos de los movimientos que quiere ver reflejados en la pantalla. Gráficamente, Nintendo Wii es casi de la generación anterior: sus gráficos son de baja definición, y es escasamente superior a su hermana mayor, la Gamecube. Aun así, todo parece indicar que los chicos de Miyamoto han vuelto a marcar un gol, como pasó con la portátil DS.

Yo creo que la estrategia que ha permitido a Nintendo triunfar con su DS, y que le permitirá triunfar con su Wii, es en cierto modo la misma que permitió triunfar a Sony con sus dos primeras consolas. Es decir: no convencer a los jugadores de que su consola es la mejor. Convencer a los que no juegan de que pueden divertirse jugando. Nintendo vendió millones de Nintendogs a chicas, cuando el género femenino nunca había entrado masivamente en el mercado de los videojuegos. Y estas fiestas se han hartado de vender Brain Training a las abuelitas. Una chica nunca se compraría una PSP, porque no le interesa, pero sí se comprará Nintendogs. Y mi padre nunca jugaría a Gears of War, pero quizás disfrutaría con Wii Sports. Recordemos una cosa: por mucho que los videojuegos se hayan popularizado, el mayor mercado no es el de los jugadores, sino el de los no jugadores. Nintendo no podrá convencer a nadie de que su consola es más potente que las de sus competidores. Pero es que al nuevo mercado no le importa la potencia, porque no está realmente interesados en los videojuegos como tales: sólo buscan entretenerse, pero los videojuegos no les gustan. Y por eso triunfó DS y triunfará Wii: no parecen videojuegos.

Premios 20Blogs: La Lengua for President

11 de January de 2007

Bueno, o casi. A instancias del amigo erre, he presentado este vuestro blog al concurso 20Blogs del diario 20minutos.es. Si piensas que La Lengua merece tu voto como mejor blog personal, vótame. Tienes que tener un blog y estar inscrito para participar.

Impresiones sobre el iPhone de Apple

10 de January de 2007

iPhone

Enlace a la página del producto.

1. Antes de nada, creo que no es seguro que el nombre sea definitivo. Recordemos que hace pocos días otra compañía sacó un producto con ese nombre, que hasta el momento nunca había sido utilizado oficialmente por Apple. Mi apuesta: se acabará llamando Apple Phone. O bien pagarán una millonada a Linksys y le comprarán el nombre, claro. Casi apuesto por lo segundo.

2. Creo que la Manzana se ha precipitado. La gente lleva dos o tres años hablando del iPhone. Ahora nos lo presentan, y les dicen a los estadounidenses que se esperen seis meses. Un año para los europeos. ¿No podría Steve Jobs haberse mordido la lengua cuatro o cinco meses más? Con esto aumenta la ansiedad de la gente, y le da muchos meses de ventaja a sus competidores para que mejoren las prestaciones de sus terminales, que es posible que lo acaben superando. Aunque sea de Apple, es un teléfono que realmente no presenta grandes novedades. Pantalla más grande, más memoria, cámara de dos megapíxeles (como la de mi Nokia N91), reproducción decente de vídeo, y poca cosa más. Google Maps (que puedo consultar en Opera con mi teléfono, aunque sea de forma chapucera). No hay GPS, que sí ofrecerá el inminente Nokia N95. Lo mejor que ofrece este iPhone es, supongo, la calidad típica de Apple, y el sistema operativo Mac OS X, que es en mi opinión el mejor que existe hoy día para los usuarios domésticos. Pero, a decir verdad, de innovación, poco: sólo mejora lo que ya existe. Ya sé que no es poco, pero sinceramente, yo esperaba algo más.

3. Sobre el precio. Costará en EEUU 499 dólares la versión de 4 gigabytes de memoria, y 599 la de 8 GB, firmando con una empresa de telefonía un período de permanencia mínimo de 2 años. Dadas las características del aparato, no está mal. Pero tampoco es para lanzar cohetes. Hace medio año pagué 660 euros por mi teléfono, que era lo más avanzado del mercado, y era un teléfono libre (no tuve que firmar ningún contrato con empresas telefónicas). Y además tengamos en cuenta la política de cambio monetario de Apple. Tomemos como ejemplo el iPod de 80 GB, comparando su precio en EEUU y en España: en su país de origen, cuesta 339 dólares (es decir, 260 euros). Para venderlo en España, han realizado el siguiente y curioso cambio: 339$=339¤=379¤. Pagamos 119 euros más, es decir, casi 20.000 pesetas más. Y eso teniendo en cuenta que el poder adquisitivo de un norteamericano medio es bastante superior al de un español (Wikipedia). El precio de un iPod de 80 GB para un ciudadano de los Estados Unidos, en definitiva, es el que nos cuesta aquí cualquier reproductor digital de garrafón. Si alguna vez os habéis preguntado por qué en EEUU todo el mundo tiene un iPod y aquí no, ahí tenéis la respuesta.

Volviendo al iPhone: 599 dólares son 460 euros. Si tenemos suerte, el iPhone saldrá en España a 599 euros (139 euros más caro que en EEUU). Y seguramente, con contrato de permanencia, dadas las noticias sobre reuniones entre Apple y Telefónica. Parece un poco elevado para un teléfono que no puedes usar con la compañía que quieras, por lo que este teléfono estará, en Europa, destinado al mercado de los profesionales casi exclusivamente (y de los fanboys de Apple, claro). En los EUA, el precio es claramente más razonable, y está claro que arrasará. Auguro, con poco temor a equivocarme, que el iPhone será el teléfono más popular en las Américas a finales de año, o al menos uno de los tres más populares.

4. Sobre el diseño. Sí, es bonito. Pero francamente, no hay para tanto. Sí, es más bonito que el teléfono medio, pero Apple suele deslumbrar con el diseño de sus productos. Y el iPhone, a mí por lo menos, está lejos de deslumbrarme. Parece una PDA del montón. Y en cuanto a su interfaz, una pantalla táctil sobre la que operarás con los dedos, en lugar del habitual stylus, me produce sensaciones antagónicas. Por un lado, es más natural usar los propios dedos que un lápiz de plástico que además se puede perder. Pero por otro, creo que nos las veremos negras para lograr mantener la pantalla limpia del sudor y la grasa de la piel de nuestras yemas. A no ser que Apple haya inventado un sistema para evitar este inconveniente, lo que entra dentro de lo posible.

Conclusiones

Estoy seguro de que triunfará en los Estados Unidos. No tengo por tan cierto su éxito en Europa, aunque se venderá bastante. Pero después de todo, ves por la calle a muy pocas personas con teléfonos de 600 euros. Con los programas de puntos la gente puede obtener teléfonos decentes por precios irrisorios, e incluso los que quieren teléfonos libres los pueden comprar por un precio de entre 150 y 300 euros. Entre los profesionales, sin embargo, creo que se venderá bien.

Su fuerte será el sistema operativo, la capacidad para reproducir películas y música decentemente y la integración con el ordenador. Estoy seguro de que se podrá sincronizar con Windows, aparte de con Mac OS (de hecho, está confirmado que se podrá sincronizar con iTunes, como cualquier iPod). La duración de la batería está bien como reproductor de audio (16 horas), pero no olvidemos que es un teléfono, y 16 horas de autonomía para un teléfono no puede llamarse propiamente “autonomía”. Si quieres que la batería te dure lo que dura la de un teléfono barato, tienes que renunciar a la música, a los vídeos, a la conexión WiFi… pero entonces, ¿para qué queremos un iPhone?

Lo más probable es que el iPhone que podremos comprar sea algo diferente al prototipo que hemos conocido hoy. Creo que mejorará el diseño, y tal vez la autonomía de la batería. Espero que incluyan mejores prestaciones, como una mayor resolución de la cámara o sistema de posicionamiento por satélite (GPS). Aun así, las capacidades de este terminal son más que suficientes para que se convierta en un best seller. Y yo me lo compraré, casi con total seguridad. ¿Qué opináis vosotros?

Tiburón 1978-12

9 de January de 2007

Si tenéis diez minutos, no debéis perderos esta genialidad: una película de tiburones asesinos realizada en 1978 por unos niños de 12 años. Cuando hay genio y determinación, está claro que ni la edad ni la falta de recursos son obstáculos para conseguir lo que quieres.

Enlace al vídeo en YouTube

Vía Boing Boing.

Supermán: Red Son

Superman: Red Son

Aunque parezca mentira, en los países tras el telón de acero nunca llegó a crearse un superhéroe que pusiese contrapunto al gran amigo extraterrestre del mundo libre, Supermán. Sin embargo, en 2003 Mark Millar creó el cómic Superman: Red Son, que imagina lo que habría sido el Hombre de Acero si su cápsula interestelar hubiese aterrizado en La Unión Soviética en lugar de en Smallville, Kansas. Desde luego, interés y posibilidades tiene la historia. No os perdáis en el enlace al héroe de la libertad conversando con Josif Stalin, en lugar de con el presidente de los Estados Unidos, su logo de la hoz y el martillo en el pecho, y a Lana Lang reconvertida en una luchadora de la clase obrera.

Vía Ask Yahoo!

El curioso incidente del perro a medianoche

6 de January de 2007

Perro medianoche

Mark Haddon es un escritor británico de libros para niños que con esta novela ha hecho su primera incursión en una literatura algo más adulta. En El curioso incidente del perro a medianoche se nos cuenta la historia de un adolescente algo especial: padece síndrome de Asperger, una forma severa de autismo que impide a los que la padecen comunicarse de forma normal con otras personas. Sin embargo, en un número bastante elevado de casos, va acompañado de una brillantez en algún tema de interés por parte del enfermo: las matemáticas, la música, la informática… También es frecuente que los que padecen el síndrome sean grandes y eficientes coleccionistas.

En esta novela, un joven autista descubre en uno de sus paseos nocturnos que alguien ha asesinado al perro de su vecina de enfrente. Inmediatamente se interesa por el caso y decide investigarlo, siguiendo el ejemplo de uno de sus héroes, Sherlock Holmes. A Christopher le suelen caer mejor los animales que las personas, y por eso se toma como un asunto personal averiguar y denunciar quién mató a Wellington.

A partir de aquí voy a desvelar algún que otro detalle de la trama de la novela, por lo que quizás si no la habéis leído y pensáis hacerlo queráis dejar de leer este post ahora.

Una cosa que me ha llamado gratamente la atención de esta novela es que el gran misterio se resuelve hacia la mitad de ella. Sin embargo, la trama no pierde un ápice de su interés. La resolución del primer misterio da lugar a uno mucho mayor, crucial para la vida del protagonista, y que le hace embarcarse en la mayor aventura de su vida. Sin embargo, no os hagáis demasiadas ilusiones: la mayor aventura para un adolescente autista puede ser simplemente comprar un billete de tren para viajar 300 kilómetros.

Christopher tiene una memoria fotográfica y es casi un genio de las matemáticas. Cuando descubre el asesinato de Wellington, su maestra de educación especial lo anima a que escriba un libro donde cuente su investigación, proyecto que no contará con el apoyo de su padre, que intentará obstaculizarlo por todos los medios (más adelante descubrimos por qué). Sin embargo, y a pesar de que aborrece la mentira, nuestro héroe se las arregla para seguir haciendo de las suyas, y va atando cabos hasta que el misterio se resuelve. Misterio, que como ya os he contado, da paso a uno más apasionante todavía: el descubrimiento de unas cartas en la habitación de su padre, cuyo destinatario es él, y el remitente… su madre, muerta hace años. La fecha de los matasellos es posterior a la de la muerte de su madre, con lo que el organizado universo mental del pobre de Christopher sufre un cataclismo de consecuencias terribles.

El libro está narrado en primera persona, con un estilo bastante convincente. No estamos dentro de la cabeza de una persona normal, con lo que la coherencia, el ritmo y el hilo de la narración no son las que podían esperarse. Son frecuentes las digresiones en las que el protagonista nos cuenta curiosidades acerca de la astronomía, las matemáticas o la física, u otras donde se nos informa de por qué no le gustan el color marrón ni el amarillo o por qué es importantísimo que los diversos ingredientes de una comida no se mezclen en su plato. Además, y a falta de saber realmente qué hay dentro de la cabeza de un autista, mi impresión es que Haddon ha logrado recrear su funcionamiento con bastante precisión y lucidez. Diría que se ha estado documentando bastante antes de escribir este libro. Es totalmente verosímil: no te llegas a plantear que un autor está escribiendo un libro desde el punto de vista de un narrador autista, sino que realmente llegas a creer que el libro lo ha escrito Christopher. Esta cima de la verosimilitud es algo que intentan durante años y años muchos escritores, sin conseguirlo, y en mi opinión en esta novela se ha conseguido. Por lo demás, no contiene demasiados alardes literarios. No creo que este escritor llegue nunca a ganar un premio Nobel de literatura, ni que llegue a estudiarse en los libros de texto; sin embargo, es una obra muy amena e interesante, y me parece una lectura inmejorable para iniciar a los adolescentes en los libros.

El protagonista me cae mal. Pero reconozco que cuando digo esto estoy pensando como un niño. Christopher está enfermo, y no puede evitar odiar que la gente lo toque, o despreciar a los demás. Es que su mundo, al contrario que el de los demás, es mucho más amplio dentro de él que fuera, y puede vivir sin trato humano ni cariño; es un ser, claramente, digno de compasión. Y a pesar de la gran importancia que su interior tiene para él, a veces no puede soportar los pequeños cambios que lo asedian, y que para él se convierten en enormes desastres. Por eso, cuando necesita relajarse, piensa en lo enorme que es el universo y en lo insignificante que son todos, incluido él. Algunas veces, y reconozco mi crueldad, no he podido evitar reírme de Christopher cuando intenta defenderse de lo que considera agresiones. Si ve a alguien cuyo aspecto no le gusta, echa mano de su navaja del ejército suizo. Si alguien lo toca, se pone a ladrar como un perro.

Sé de gente que se ha leído este libro en un par de horas, y es posible hacerlo. Por supuesto, nunca lo recomendaría: los libros hay que leerlos lentamente, ya que si un libro es bueno para ti, impregnará una breve época de tu vida y quedará ligado a ella. Os lo recomiendo si queréis leer algo interesante, llamativo, sentimental y sin demasiadas complicaciones. Como ya he dicho, os la recomiendo enormemente si sois adolescentes, o tenéis hermanos o hijos en esa edad. Y, aunque no sea Ana Karenina, creo muy improbable que alguien que le eche mano vaya a lamentarlo. Si lo habéis leído ya, dad vuestra opinión en los comentarios. Si estáis pensando hacerlo, mi consejo es: adelante.

Otras opiniones sobre este libro:

La ejecución en directo

3 de January de 2007

La mejor reflexión sobre la retransmisión de las imágenes del ahorcamiento de Sadam Husein la he encontrado en el blog de Sonia Blanco:

Ahora, en vez de recurrir al humor negro, nos dedicamos a distribuir y emitir ejecuciones en directo por cadenas estatales tal y como hizo la 1 de TVE (imagino que las otras también, pero no con mi dinero), que además, no contenta con haber difundido las imágenes oficiales de la ejecución del Saddam Hussein, al día siguiente emitió el vídeo que se ha distribuido por internet de la ejecución completa.

Me remito a mis palabras en un foro privado. Para aquellos que opinan que esa imagen tenía un valor testimonial fundalmental, he de decir que tienen razón en la importancia de la función testimonial de la fotografía en situaciones de este tipo. Ahora bien, hoy en día, se podía haber satisfecho esa función con la foto (que imagino también veremos) del cadáver en su féretro, y habernos ahorrado el “espectáculo” del dictador con el cuello retorcido. Porque incluso los dictadores tienen derecho a la intimidad en su muerte.

Os recomiendo acudir al artículo completo.

Cine mudo: Star Wars

La Ley de Godwin

2 de January de 2007

La Ley de Godwin dice:

A medida que crece una conversación en Internet, la probabilidad de que alguien sea comparado con los nazis o con Hitler se aproxima a uno.

La Ley no se mete en si la comparación es justa o no, dado que es posible que a veces lo sea. Simplemente da cuenta de un hecho.

Como muchos estaréis pensando, es fácilmente extrapolable a nuestro país. Especialmente en sitios que acanzan muchos comentarios, como Escolar o Menéame, es casi inevitable que, tarde o temprano, a alguien lo comparen con Franco o lo llamen fascista. Y, al igual que pasa con la Ley citada, casi siempre es demasiado a la ligera (mostrarse simpatizante del Partido Popular suele ser suficiente para ser tachado de fascista).

A menor escala, últimamente también sucede con quienes se muestran favorables al llamado proceso de paz emprendido por Zapatero y roto unilateralmente por ETA: éstos suelen ser tildados de terroristas, o simpatizantes de los terroristas. Una caza de brujas en toda regla, tanto en un caso como en el otro.

Vía Guerra Eterna.

Las brujas de Salem

1 de January de 2007

En 1692, en el pueblo de Salem, Massachusetts, un numeroso grupo de vecinos fue denunciado por practicar la brujería. Según las leyes inglesas (aún no se había declarado la independencia y no existían los Estados Unidos) éste era un delito castigado con la horca. No obstante, si el delincuente confesaba, esta pena era conmutada por una que en la práctica conllevaba la muerte social: la desposesión de las propiedades y la vergüenza pública.

La principal prueba que sirvió para juzgar -y ejecutar- a los acusados fue el testimonio de unas adolescentes, que juraban que los espíritus de aquellos se les presentaban por la noche en diversas formas, causándoles heridas, asfixia, e incitándolas a obrar de forma extraña y contra las buenas leyes cristianas. La inocencia en este delito era muy difícil de probar, puesto que la negación de la práctica de la brujería se aceptaba de facto como una prueba de culpabilidad… así que una vez eras acusado, lo mejor que podías hacer era confesar ser una bruja, pedir la clemencia del tribunal y resignarte a ser un paria.

Cuando uno finalmente confesaba sus artes oscuras, los jueces le pedían que denunciase a posibles cómplices, y al final, para repartir la culpa, todo el mundo acababa acusando a todo el mundo, y nadie estaba a salvo. Desde la mendiga oficial del pueblo hasta los más ricos terratenientes pasaron por el calvario, y el tribunal llegó a juzgar incluso a una niña de 4 años, que confesó ser bruja porque quería estar en la celda con su madre, acusada de brujería.

Entre 1692 y 1693, 20 personas fueron ahorcadas en Salem, y al menos 5 murieron en la cárcel, incluyendo al bebé que tuvo en prisión una de las acusadas. Giles Corey, un octogenario cascarrabias y cabezota, se negó a declarar, porque si no negaba ni confesaba la acusación, sus tierras no eran confiscadas y continuaban en propiedad de su familia. En estos casos, el tribunal utilizaba un método de tortura peculiar para lograr la confesión: se tumbaba al acusado en el suelo, se le ponía una tabla encima, y se iban apilando piedras sobre la tabla. Después de dos días de tortura, las últimas palabras del bueno de Giles fueron: “¡Más peso!”

Años después varias de las niñas que habían formulado las denuncias de brujería confesaron que se lo habían inventado, y los acusados fueron liberados, e incluso algunos de ellos consiguieron indemnizaciones del Estado de Massachusetts. Sin embargo, no ha sido hasta octubre de 2001, más de 300 años después, cuando se ha declarado oficialmente inocentes a todos los acusados en los juicios por brujería de Salem.

Este caso fue la inspiración que encontró el dramaturgo norteamericano Arthur Miller para escribir una de sus obras clásicas, Las brujas de Salem, cuyo título original es The Crucible (El crisol). Miller utilizó la anécdota, los personajes y el desenlace para denunciar la persecución a la que se sometió a las personas sospechosas de “actividades antiamericanas”, en un episodio de la historia de los EEUU conocida precisamente como “caza de brujas”. Durante la “caza de brujas”, el senador McCarthy interrogó a numerosas personas de diversos ámbitos de la vida pública y la cultura, muchos de los cuales fueron encarcelados y ejecutados. En los años 50, en plena efervescencia de la caza de brujas, Miller demostró una gran valentía al publicar esta obra, sabiendo que ello le acarrearía ser investigado y acosado por el absurdo comité liderado por McCarthy.

Las brujas de Salem (respeto el título de la traducción al castellano) se divide en cuatro actos y es una obra muy intensa y dramática, en el sentido emocional de la palabra. En ella no sólo se retrata el delirante juicio desarrollado en Salem contra unos pueblerinos inocentes, sino que dicho juicio sirve de pretexto para sacar a la luz las verdaderas causas de las denuncias: la avaricia, la envidia, los odios personales, e incluso la lujuria. Lo peor de todo es que el tribunal acaba creyendo a pies juntillas las acusaciones de unas adolescentes alocadas, y estas acusaciones llevan a gente a la cárcel y a la horca, y Arthur Miller lo escribe todo de una manera terriblemente lúcida. De repente, hacia el final de la obra, te das cuenta de una cosa: todo el mundo sabe que las acusaciones de brujería son falsas: las acusadoras, los testigos, los acusados… Por desgracia, el único que acaba creyendo que el diablo ha puesto los pies en Salem es el tribunal, lo que conduce fatalmente a la ejecución de varios de los acusados. A los que leáis la obra por este post, os recomiendo que os detengáis en el tercer acto todo lo que podáis: es intensísimo. En el mismo volumen viene el guión que el propio Miller realizó para la película El Crisol, protagonizada por Daniel Day-Lewis y Winona Ryder (bastante recomendable, yo la vi hace años).

Cuando comenté Rebelión en la granja, de Orwell, remarqué la nota al principio del libro que avisa de que puede leerse en tres niveles distintos: como un cuento infantil, como una denuncia de los regímenes totalitarios comunistas, y como un espejo intemporal de la condición humana. Con esta obra pasa lo mismo. Puede verse como una simple obra dramática, magistral, eso sí; como una denuncia clara de los injustos procesos de la caza de brujas de McCarthy; y como un aviso de que muchas veces, sin quererlo, hacemos caso a los que más gritan, y no a los que tienen razón.

Y no sé por qué, siempre que leo algún libro donde se retrata de forma tan fiel la sinrazón, me acuerdo de la política española en los últimos tiempos. Ayer, en una protesta por el último atentado de ETA, unos descerebrados acabaron frente a la sede del PSOE lanzando huevos; años antes, cuando éste estaba en la oposición, fueron otros descerebrados los que se dedicaban a asediar las sedes del partido entonces en el poder, el PP. Igual que durante los procesos judiciales de Salem, algunos se aprovechan de los descerebrados gritones para obtener réditos personales: en Massachusetts, la principal causa real de las acusaciones no fue la brujería, sino la disputa por unas tierras de labranza. En la España actual, los dos principales partidos políticos se aprovechan de los gritones de turno (llámense Asociación de Víctimas del Terrorismo o Nunca Máis) para llegar al poder o mantenerse en él. En el caso que se relata en la obra, la cosa acabó en tragedia, y hubieron de pasar 300 años hasta que se arregló la cosa, siquiera malamente. Me temo que aquí, y ahora, vamos por el mismo camino.

Citas:

HALE (sufriendo mucho): Recuerde que, hasta una hora antes de su caída, Dios mismo se recreaba en la belleza de Lucifer.

CHEEVER: Cuando hablé con la señora Proctor en su casa, afirmó no tener muñecas. Pero también dijo que las había tenido de niña.

PROCTOR: Hace quince años que mi mujer dejó de ser niña, excelencia.

HATHORNE: Pero una muñeca bien puede durar quince años.

PROCTOR: Dura si se la guarda, pero mi Mary jura que nunca vio muñecas en mi casa, y tampoco las ha visto ninguna otra persona.

PARRIS: ¿Por qué no podría haber muñecas escondidas en algún sitio donde nadie las viera?

PROCTOR (furioso): También podría haber un dragón con cinco patas en mi casa, pero nadie lo ha visto nunca.

PROCTOR: ¡Sí que he confesado! ¿Acaso el arrepentimiento, para ser auténtico, ha de ser público? ¡Dios no necesita que se clave mi nombre en la puerta de la iglesia! ¡Dios ve mi nombre; Dios sabe de la negrura de mis pecados! ¡Eso es suficiente!

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