El curioso incidente del perro a medianoche

Mark Haddon es un escritor británico de libros para niños que con esta novela ha hecho su primera incursión en una literatura algo más adulta. En El curioso incidente del perro a medianoche se nos cuenta la historia de un adolescente algo especial: padece síndrome de Asperger, una forma severa de autismo que impide a los que la padecen comunicarse de forma normal con otras personas. Sin embargo, en un número bastante elevado de casos, va acompañado de una brillantez en algún tema de interés por parte del enfermo: las matemáticas, la música, la informática… También es frecuente que los que padecen el síndrome sean grandes y eficientes coleccionistas.
En esta novela, un joven autista descubre en uno de sus paseos nocturnos que alguien ha asesinado al perro de su vecina de enfrente. Inmediatamente se interesa por el caso y decide investigarlo, siguiendo el ejemplo de uno de sus héroes, Sherlock Holmes. A Christopher le suelen caer mejor los animales que las personas, y por eso se toma como un asunto personal averiguar y denunciar quién mató a Wellington.
A partir de aquí voy a desvelar algún que otro detalle de la trama de la novela, por lo que quizás si no la habéis leído y pensáis hacerlo queráis dejar de leer este post ahora.
Una cosa que me ha llamado gratamente la atención de esta novela es que el gran misterio se resuelve hacia la mitad de ella. Sin embargo, la trama no pierde un ápice de su interés. La resolución del primer misterio da lugar a uno mucho mayor, crucial para la vida del protagonista, y que le hace embarcarse en la mayor aventura de su vida. Sin embargo, no os hagáis demasiadas ilusiones: la mayor aventura para un adolescente autista puede ser simplemente comprar un billete de tren para viajar 300 kilómetros.
Christopher tiene una memoria fotográfica y es casi un genio de las matemáticas. Cuando descubre el asesinato de Wellington, su maestra de educación especial lo anima a que escriba un libro donde cuente su investigación, proyecto que no contará con el apoyo de su padre, que intentará obstaculizarlo por todos los medios (más adelante descubrimos por qué). Sin embargo, y a pesar de que aborrece la mentira, nuestro héroe se las arregla para seguir haciendo de las suyas, y va atando cabos hasta que el misterio se resuelve. Misterio, que como ya os he contado, da paso a uno más apasionante todavía: el descubrimiento de unas cartas en la habitación de su padre, cuyo destinatario es él, y el remitente… su madre, muerta hace años. La fecha de los matasellos es posterior a la de la muerte de su madre, con lo que el organizado universo mental del pobre de Christopher sufre un cataclismo de consecuencias terribles.
El libro está narrado en primera persona, con un estilo bastante convincente. No estamos dentro de la cabeza de una persona normal, con lo que la coherencia, el ritmo y el hilo de la narración no son las que podían esperarse. Son frecuentes las digresiones en las que el protagonista nos cuenta curiosidades acerca de la astronomía, las matemáticas o la física, u otras donde se nos informa de por qué no le gustan el color marrón ni el amarillo o por qué es importantísimo que los diversos ingredientes de una comida no se mezclen en su plato. Además, y a falta de saber realmente qué hay dentro de la cabeza de un autista, mi impresión es que Haddon ha logrado recrear su funcionamiento con bastante precisión y lucidez. Diría que se ha estado documentando bastante antes de escribir este libro. Es totalmente verosímil: no te llegas a plantear que un autor está escribiendo un libro desde el punto de vista de un narrador autista, sino que realmente llegas a creer que el libro lo ha escrito Christopher. Esta cima de la verosimilitud es algo que intentan durante años y años muchos escritores, sin conseguirlo, y en mi opinión en esta novela se ha conseguido. Por lo demás, no contiene demasiados alardes literarios. No creo que este escritor llegue nunca a ganar un premio Nobel de literatura, ni que llegue a estudiarse en los libros de texto; sin embargo, es una obra muy amena e interesante, y me parece una lectura inmejorable para iniciar a los adolescentes en los libros.
El protagonista me cae mal. Pero reconozco que cuando digo esto estoy pensando como un niño. Christopher está enfermo, y no puede evitar odiar que la gente lo toque, o despreciar a los demás. Es que su mundo, al contrario que el de los demás, es mucho más amplio dentro de él que fuera, y puede vivir sin trato humano ni cariño; es un ser, claramente, digno de compasión. Y a pesar de la gran importancia que su interior tiene para él, a veces no puede soportar los pequeños cambios que lo asedian, y que para él se convierten en enormes desastres. Por eso, cuando necesita relajarse, piensa en lo enorme que es el universo y en lo insignificante que son todos, incluido él. Algunas veces, y reconozco mi crueldad, no he podido evitar reírme de Christopher cuando intenta defenderse de lo que considera agresiones. Si ve a alguien cuyo aspecto no le gusta, echa mano de su navaja del ejército suizo. Si alguien lo toca, se pone a ladrar como un perro.
Sé de gente que se ha leído este libro en un par de horas, y es posible hacerlo. Por supuesto, nunca lo recomendaría: los libros hay que leerlos lentamente, ya que si un libro es bueno para ti, impregnará una breve época de tu vida y quedará ligado a ella. Os lo recomiendo si queréis leer algo interesante, llamativo, sentimental y sin demasiadas complicaciones. Como ya he dicho, os la recomiendo enormemente si sois adolescentes, o tenéis hermanos o hijos en esa edad. Y, aunque no sea Ana Karenina, creo muy improbable que alguien que le eche mano vaya a lamentarlo. Si lo habéis leído ya, dad vuestra opinión en los comentarios. Si estáis pensando hacerlo, mi consejo es: adelante.
Otras opiniones sobre este libro:

11 de Enero de 2007 a las 14:53
Me leí “The Curious Incident… ” cuando se recién publicó en UK y me encantó. De hecho, mi novio lo estaba empezando a leer y se lo robé para poder leerlo yo ya que me enganché desde la primera página. Lo he releído hace poco a raíz del club de lectura de mi pueblo y ha sido una experiencia de lo más enriquecedora.
Es ahora y creo que será durante mucho tiempo, uno de mis Top10 libros.
12 de Enero de 2007 a las 14:09
Hace un par de días he empezado a trabajar para la Universidad de Granada como becario en un proyecto que se llama Sc@ut. Se trata de intentar acercar la tecnología a niños autistas para que se beneficien en la medida de lo posible. Usamos PDA’s para que puedan (mediante gráficos) construir oraciones medianamente complejas y, de esta forma, se comuniquen un poco más con su entorno.
Estoy en un despacho “prestado” y al ir recogiendo mis cosas he visto el libro que comentas en una de las estanterías de la profesora con la que comparto la habitación.. dicen que el mundo es un pañuelo, ¿no?
Si a alguien le interesa, puede informarse del proyecto en: http://www.ugr.es/~scaut
¡Hasta luego!
15 de Enero de 2007 a las 22:06
Me ha impactado lo de que los Asperger suelen ser grandes coleccionistas, porque yo tenía un compañero de trabajo con todos los síntomas de ese síndrome y es cierto que era prácticamente un profesional de los sellos el jodío.
17 de Diciembre de 2007 a las 11:51
He leído hace poco el libro. Estoy totalmente de acuerdo contigo en el logro del autor: en ningún momento te planteas que no sea Chris quien cuenta la historia. Gracias al libro, ir de viaje a Londres en tren se convierte en una aventura más importante que la carrera espacial (de hecho, para Chris así lo era), me encanta cómo has conseguido resumir en pocas líneas su mundo. Es difícil tratar a un chico así, para mí resulta todavía frustrante que el padre no pueda abrazarlo, sólo juntar con él los dedos en abanico. Ahora siempre me acuerdo de él cuando viajo en tren..
He de reconocer que leí el libro para hacer un trabajo (estudio medicina), pero realmente lo recomiendo. Creo que para los futuros médicos, ayuda sobretodo a recordar que es importante descubrir cómo se siente alguien que padece. Me ha gustado mucho. Gracias por recordarlo. Chao
20 de Marzo de 2008 a las 17:53
molaaaaaaa tacooooooooo
8 de Abril de 2008 a las 0:00
es facil compreder tantan historias ha cerca de el perriyo y sus maldades o enteder a al gunos que no logra enteder la medicina desde el punto de vista clinicoy buscan tener condiciones de lengua distinta ala malda me gustaria tener masinformacion sobre esta pagina o noticias es facil criticar alamas cota pero facilmentesiemple se compara el mal con el garacias
1 de Junio de 2008 a las 15:54
“El protagonista me cae mal. Pero reconozco que cuando digo esto estoy pensando como un niño.” Pues tú mismo, no haberlo dicho.
A pesar de todo, es un libro original, aunque Chris recuerde a Ignatius de “La conjura de los necios”. Escrito de un modo simple que cautiva y que nos hace reflexionar, he oído a gente que no sabe comparar el Día Negro de Boone con los nuestros. ¿Acaso no tenemos todos manías? ¿Por qué las de Christopher son tontas y las nuestras no? ¿Por qué es malo no querer que te toquen? ¿Es que existe la normalidad? Es un libro para pensar y por eso a la gente no le gusta.
^.-
30 de Julio de 2008 a las 1:19
Me ha gustado esta novela, ha resultado ser una lectura interesante.
A mi el personaje principal me hizo acordar a Benjamin Compson (Personaje de “El ruido y la furia”) aunque, claro, el personaje de Faulkner le lleva más de 15 años a Boone.