Diez discos imprescindibles de las dos últimas décadas
Disclaimer: Hay gente que visita este post con una idea equivocada. Estos no son los diez mejores discos de los últimos veinte años. Hay más discos buenos, y seguro que hay discos mejores; son solo los diez que más me han gustado, intentando además aplicar un criterio objetivo. Tampoco es una lista de los diez discos más vendidos. De hecho, los últimos de la lista creo que son relativamente desconocidos. El objetivo de este artículo era, por un lado, recordar algo de la buena música que se ha publicado últimamente, y por otro, dar a conocer buena música que tal vez ha sido injustamente olvidada. Por eso no admito que nadie me diga que estos discos son malos sin alguna buena razón (bueno, excepto a erre, que lo tengo mimado). Os agradezco que aportéis vuestras sugerencias en vuestros comentarios, y desde hoy mismo empiezo a bajarme comprarme todos los títulos que habéis aconsejado, pero no penséis que estoy intentando sentar cátedra sobre la música que es buena o no. Este artículo es una opinión personal, aunque fundamentada, y no debe tomarse de otra manera.
Todo el mundo sabe que no corren buenos tiempos para el mundo de la música pop. La decadencia de la era que nos ha tocado vivir alcanza a todos los ámbitos de la vida, y el arte del sonido no podía tener el privilegio de escapar. La gente cada vez está más embrutecida (Rodolfo dixit, y el que no lo entienda…), y tiene menos gusto musical. Las compañías discográficas han encontrado en la piratería y las descargas de Internet (no, no son lo mismo) la excusa perfecta para no arriesgarse, y lanzan clones y clones de David Bisbal y Ricky Martin con los que saben que van a ganar dinero, al precio de que nunca se pueda hablar de nuestros tiempos como una época dorada de la música. A ellos les da igual, claro, van a lo suyo, y hasta cierto punto es comprensible.
Pero ello no ha impedido que en los últimos quince o veinte años haya habido discos magistrales, discos redondos en todos los sentidos de la palabra, compactos de esos que pones a reproducir en la pista 1 y nunca usas el botón de pasar a la pista siguiente. Discos que son perfectos desde la primera canción hasta la última, en los que no sobra ni falta nada.
Además son discos que, independientemente de las preferencias personales de cada uno, suelen gustar a todo el mundo. Estos son los diez que más me han gustado a mí en los últimos años. Os los recomiendo vivamente, y no creo que os arrepintáis si seguís mis recomendaciones. Empezamos.
Extreme: Extreme II: Pornograffitti (1990)

Después de un disco de debut bastante soso, la banda liderada por el genial guitarrista portugués Nuno Bettencourt publicó esta obra maestra del funk metal, donde hay cortes de todo tipo, desde la animada Decadence Dance, hasta la balada jazzy When I first kissed you, que podría perfectamente haber cantado Frank Sinatra, pasando por la demoledora Money y la inolvidable balada More than words. Precisamente fue esta la que consiguió que el disco vendiese varios millones de ejemplares en todo el mundo, y creo que cualquier persona que la oiga aún hoy, dieciséis años después, es capaz de reconocerla al instante. Mi pista recomendada: He-Man Woman Hater, una canción brutal, una lección de guitarra en cada segundo, un solo de tapping de los mejores de la historia y la colaboración de Dweezil Zappa, el hijo de Frank. Extreme publicó dos discos después de este (el III Sides to Every Story es una joya de disco conceptual) y luego se separaron, aunque últimamente han tocado en directo juntos alguna que otra vez.
Metallica: Metallica (1991)

El más conocido como Disco Negro es el mejor disco de este grupo de trash metal. Me da igual lo que digan sus incondicionales: este es un disco que puede apreciar todo el mundo, y tengo amistades que nunca escuchan música dura y lo adoran, y eso es lo que hace que un disco sea bueno de verdad: no gusta solamente a los fanáticos, sino a cualquiera con un poco de gusto musical. Este CD originó un impresionante documento en vídeo, A year and a half in the life of Metallica, dividido en dos partes: primero la grabación en el estudio, y luego una multitudinaria gira con Guns’n'Roses, con los que casi acabaron a guantazos. Todas las canciones del Metallica son obras maestras, desde el mítico Enter Sandman hasta la power ballad Nothing else matters, que contiene el arpegio preferido por los que empiezan a tocar la guitarra, con perdón del Stairway to Heaven de Led Zeppelin. Mi recomendación: Wherever I may roam, una canción potente y exótica.
Red Hot Chili Peppers: Blood Sugar Sex Magik (1991)

Este disco definió el funk popular de los noventa, coincidiendo con el momento dulce que vivió la música norteamericana en la primera mitad de aquella década (casi todos los discos de este artículo son de aquellos años). Es un disco marchoso desde el principio hasta el final, y seguro que todo el mundo recuerda melodías como las de Give it away y Under the bridge. Mi recomendación va por otro lado: Apache Rose Peacock, una balada funk divertida y bailonga con una letra graciosa y un estribillo muy bonito. Quince años después, los Pepper siguen en primera línea.
Lenny Kravitz: Are you gonna go my way (1993)

Este disco fue uno de los que iniciaron el gusto general por el revival de los sesenta, pero más de la época rock, de los Rolling Stones, los Led Zep y otras bandas sucias que por los Beatles o los Beach Boys. El tema que abre este LP es potentísimo, y el vídeo que se hizo del mismo también. Lenny toca casi todos los instrumentos del disco, que en algunas ediciones venía en caja de cartón, imitando los vinilos (por cierto, si está leyendo esto el tipo al que se lo presté, le ruego que me lo devuelva). Mi preferida: Is there any love in your heart.
Texas: Rick’s Road (1993)

Los escoceses liderados por la guapa Sharleen Spiteri eligieron el nombre de su banda en honor a la película Paris, Texas, de Wim Wenders, y al slide de guitarra que toca el maestro Ry Cooder en la banda sonora. Este Rick’s Road, curiosamente, es uno de los discos menos queridos del grupo, porque vendió mucho menos de lo que se esperaba; sin embargo, está repleto de buenas canciones, y no sobra ni falta nada. Si tuviera que elegir una sola canción, probablemente me quedaría con Listen to me, una balada de las que te ponen los pelos de punta. De lo que ha hecho Texas después, francamente, no me gusta casi nada, con la excepción de la preciosa Say what you want.
Counting Crows: August and everything after (1993)

Este fue el disco con el que se estrenaron los Counting Crows, y desde luego, no podrían haber empezado mejor. Algunos temas están producidos por R.E.M., pero todos y cada uno de ellos son excelentes. Desde el exitazo Mr. Jones, que me hace sentir algo especial cada vez que lo oigo en algún pub, hasta Murder of one, y todas las demás. Mi favorita aquí es Anna begins, seguida de cerca por Round here. Y la voz de Adam Duritz, dicho sea de paso, es una de las más personales de la música pop de los últimos tiempos.
Eric Johnson: Venus Isle (1996)

Eric Johnson es uno de los guitarristas eléctricos más respetados del mundo. No en vano fue elegido por el dios Joe Satriani, junto con Steve Vai, para una gira a tres que les llevó por un montón de ciudades de los Estados Unidos, y de la que hay disco y cinta VHS, ignoro si también DVD. Este fue su segundo disco en solitario, y para mí el mejor. En él demuestra por qué es uno de los mejores del mundo, e incluso se atreve a cantar, y no lo hace mal del todo. Hay un puñado de temas magistrales, como Manhattan, SRV, dedicada al malogrado Stevie Ray Vaughan, que se mató en un accidente de avión cuando estaba de gira con Eric Clapton, y la canción que pone título al disco, que contiene mi solo de guitarra favorito de todos los tiempos. Recomiendo una canción breve y extraña: Song for Lynette, que por algún motivo me traslada a mundos más allá de nuestro sistema solar. Sí, tan cursi como suena, amigos.
Bic Runga: Beautiful Collision (2002)

Esta neozelandesa dio la campanada con veinte y muy pocos años, al publicar su primer disco, en el que estaba incluida una de las canciones más bonitas de las últimas décadas: Sway. En su segundo disco demostró que había madurado rápido, y todas las canciones son preciosas melodías a la antigua usanza, sazonadas con un sonido moderno y la increíble voz de esta chica. Todas, todas y todas las canciones son inolvidables, pero tengo que recomendaros una, así que me decanto por la extraña y posmoderna Election night.
Feist: Let it die (2004)

Poco sé de este grupo: creo que no tienen más discos, y la música que contiene es tal, que el disco podría haber sido publicado hace veinticinco años o dentro de veinticinco. Casi todos los instrumentos son acústicos, la voz de la solista es increíble y siempre parece que se acaba de levantar, y todas las melodías son fácilmente tarareables. Todos los cortes crean atmósfera, y es un disco perfecto para poner en una cena tranquila. Si tuviera que escoger un disco entre estos diez, tal vez me quedaría con este, o al menos estaría entre los tres primeros. Mi pista recomendada: Secret heart. Irrepetible.
Secret heart
What are you made of
What are you so afraid of
Could it be
Three simple words
Or the fear of being overheard
Sondre Lerche: Two way monologue (2004)

Este jovencito noruego es un genio, eso no se puede dudar. Y si alguien lo duda, ya lo han dicho otros como Elvis Costello, sin ir más lejos. Two way monologue es un disco que no se parece a ningún otro: es un poco de pop, una pizca de rock, algo de jazz, y todo mezclado para hacer canciones que, cuando las escuchas, estás seguro de que nunca has oído nada igual. Hay canciones marchosas como It’s too late, baladas románticas extrañas como It’s over y misteriosas tonadas nórdicas, como Wet ground, que te recuerdan al clima de Noruega si has estado allí. Mi canción preferida: la segunda, Track you down, que no os puedo describir porque es simplemente indescriptible. Esto disco también estaría entre los que me llevaría a una isla desierta. Lerche está a punto de sacar un nuevo disco, y yo estoy contando los días.
Menciones honoríficas
Nuno Bettencourt, Schizophonic. El guitarrista de Extreme, tras separarse el grupo, debutó con un disco redondo, aunque menos guitarrero de lo que se esperaba. Es bastante variado, todas las canciones son de las que recuerdas, y el chico se defiende muy bien cantando. Mi preferida es Karmalaa.
La cabra mecánica, Vestidos de domingo. Este es quizás el mejor disco español de los últimos años, y el que catapultó a la fama al Lichis, un genio sin duda desaprovechado. Todas las canciones son aprovechables, pero yo me quedaría tal vez con Calcamonía, un tango sentido con una letra original. No lo he incluido más que nada porque desentona por estar cantado en español, pero creo que podría encajar perfectamente en los de arriba.
Joe Satriani, The Extremist. El guitarrista de Long Island, profesor de otros como Kirk Hammet (de Metallica) o Steve Vai, que sin duda lo ha superado, consiguió con este disco la madurez que le faltó en el anterior, Flying in a blue dream. Si bien este CD es menos variado y contiene menos canciones, el sonido conseguido es casi perfecto, y todas las canciones están inspiradas. Mi preferida: la que abre el disco, Friends.
Prince and the New Power Generation: Diamonds and Pearls. El pequeño genio de Mineápolis decidió dar un giro a su carrera con este disco, y abandonó en gran parte los sintetizadores para hacer algo más tradicional. Claro, que para él, tradicional no significa lo mismo que para los demás. Este disco es uno de mis preferidos de Prince Rogers Nelson y casi todas las canciones son pequeñas obras maestras, aunque yo me decanto, si tengo que elegir una, por Strollin’.
Y esas han sido mis elecciones. ¿Los habéis escuchado todos ya? ¿Qué opináis? ¿Qué discos faltan? Decidme cuáles son vuestros favoritos, pero ojo: no vale solamente con que signifiquen algo para vosotros, han de ser discos objetivamente buenos. Espero vuestras propuestas.










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