Ars longa, vita brevis

United 93

31 de August de 2006

United 93

Hace un par de noches vi esta película de Paul Greengrass (ficha de la película en la Internet Movie DataBase). Trata sobre el vuelo 93 de United Airlines, que el 11 de septiembre de 2001 debía haber sido estrellado contra algún blanco en los Estados Unidos, muy probablemente la Casa Blanca en Washington DC.

Es una película bastante dura, y no solo porque los hechos tratados en ella sean reales. Bueno, reales hasta cierto punto, ya que nadie conoce los detalles de lo que sucedió dentro del avión en su totalidad, y el guión ha sido escrito reconstruyendo los hechos a partir de las llamadas telefónicas que hicieron los pasajeros y las declaraciones de los controladores de vuelo que trabajaron en aquella fatídica fecha.

Pues es dura, como decía, sobre todo porque muestra a personas a las que les tocó la china. Cualquiera podría haber estado en ese vuelo, incluso ciudadanos europeos que hubieran estado de vacaciones o por motivos laborales en el sitio equivocado. Y muestra reacciones totalmente plausibles, desde el pánico generalizado, hasta la predisposición a negociar para salvar la vida, y finalmente el motín de los pasajeros cuando se dan cuenta de que es muy difícil que salgan del avión para contarlo.

Los personajes son bastante creíbles y las situaciones rodadas también. Aunque nunca sabremos todo lo que pasó (y lo que pasaron) en el United 93, vi la película y pensé que todo podría haber sido como se ve en ella. Es muy entretenida, aunque también muy dramática, y el hecho de que la cosa acabara como acabó hace que al final se te quede un regusto bastante amargo en la boca.

Y para terminar, una curiosidad: varios de los controladores de vuelo que aparecen en el filme han sido interpretados por las personas reales que vivieron aquellos momentos.

Exámenes en México

30 de August de 2006

Últimamente estamos superando las 700 visitas diarias, que se dice pronto. Mirando las estadísticas compruebo que casi todas las visitas vienen de México, buscando información sobre las funciones del lenguaje, por lo que deduzco que un montón de nuestros hermanos del otro lado del charco se enfrentarán en los próximos días a los temidos exámenes de septiembre.

Pues mucha suerte para todos.

Rebelión en la granja

Rebelión en la granja

George Orwell (autor de la archiconocida 1984) tenía esta novela lista para su publicación en 1944, pero no encontró editor para ella hasta el año siguiente. La razón que esgrimían para rechazar el manuscrito era que no veían recomendable una crítica a la URSS en un momento tan delicado como la Segunda Guerra Mundial, en que Gran Bretaña, y otras potencias, estaban aliadas con el gigante comunista en su lucha contra el monstruo del fascismo.

Pero Orwell, izquierdista convencido (luchó en la guerra civil española al lado de la República), creyó siempre que lo que está bien está bien y lo que está mal está mal, y que un campo de concentración socialista era algo tan inhumano como un campo de concentración nazi. Vio, tal vez antes que nadie, que la Unión Soviética no era el paraíso proletario que habían vendido tan bien los revolucionarios, sino lo mismo de siempre: un sistema de opresores y oprimidos, sólo que cambiando unos opresores por otros. Me resulta imposible no sentir un entrañable afecto por este escritor y periodista, en este momento y en este lugar, en un país tan embrutecido como el nuestro, donde uno sólo puede estar en dos lados: en el de los progres colaboradores de los terroristas, destructores de España y de la familia, o en el de los fachas peperos que mintieron después del 11 de marzo. Cualquier intento de crítica hacia uno u otro de los partidos mayoritarios resultará en una clasificación automática por parte de la mayoría en alguno de los dos grupos, según corresponda. ¿No me creéis? Pasaos por cualquier blog político y leed los comentarios (en algunos basta con leer las entradas). Pululan a sus anchas los seres unineuronales con su respuesta aprendida como los perros de Pavlov. En un estado así, con una población tan pobre intelectual y culturalmente, es perfectamente comprensible nuestra situación política actual: estamos gobernados (y también opositados) por un hatajo de inútiles con sueldos hiperdesarrollados. ¿Tenemos lo que nos merecemos? No pienso responder, paso a comentar el libro.

En una pequeña granja inglesa, el anciano cerdo Mayor, antes de morir, insta a los animales a que se rebelen contra el granjero y establezcan un sistema justo en el que todos los animales sean iguales y sean tratados de forma digna. Los cerdos Napoleón y Snowball se ponen al frente de la revolución, logran expulsar al granjero Jones y escriben en un muro los mandamientos de la nueva Granja Animal (anteriormente Granja Manor). Estos mandamientos garantizan la igualdad de todos los animales y el trabajo solidario que compartirán entre todos.

A partir de ahí la historia del libro se puede cotejar con la de las primeras fases de la historia de la Unión Soviética, y comprobar que coinciden casi milimétricamente. De hecho, hay quien incluso se ha aventurado, creo que con bastante acierto, a poner nombre histórico a los animales protagonistas (leer la entrada en Wikipedia).

Pero lo mejor de este libro, como dice Bernard Crick en la nota “Cómo fue escrito el prólogo”, es que Rebelión en la granja puede leerse en varios niveles: como un cuento infantil, como una fábula sobre las condiciones humanas, como una novela histórica alegórica. Y de cualquier forma se puede disfrutar, aunque uno no sepa que ha existido una URSS. Creo que tiene un estilo más ágil que 1984, y además el hecho de que los protagonistas sean animales le resta algo de crudeza al relato, a pesar de que a veces se describen actos atroces de animales contra animales.

Por otra parte, se retrata de forma excelente la manipulación de la historia que practicaron movimientos políticos nuevos durante los primeros años del siglo XX, entre ellos, comunistas y nazis. La transformación es tal, que de los siete mandamientos que se escribieron al principio sobre el muro, uno de los cuales rezaba “Todos los animales son iguales”, al final sólo queda uno, que dice “Todos los animales son iguales; pero unos son más iguales que otros”. El libro termina con una fiesta en que cerdos y granjeros hacen las paces y presumiblemente convienen en seguir explotando al resto de los animales.

Un par de citas del prólogo del mismo Orwell, descubierto muchos años más tarde, y que no aparecía en las primeras ediciones del libro:

Cambiar una ortodoxia por otra no supone necesariamente un progreso, porque el verdadero enemigo está en la creación de una mentalidad “gramofónica” repetitiva, tanto si se está como si no de acuerdo con el disco que suena en aquel momento.

[…]

En la actualidad, en nuestro país [Gran Bretaña] -y no ha sido así en otros, como en la republicana Francia o en los Estados Unidos de hoy- los liberales le tienen miedo a la libertad y los intelectuales no vacilan en mancillar la inteligencia: es para llamar la atención sobre estos hechos por lo que he escrito este prólogo.

Si el 10% de los periodistas fuesen la mitad de íntegros de lo que fue George Orwell, otro gallo nos cantaría. Supongo que simplemente no nos lo merecemos.

Las mejores comedias del cine

28 de August de 2006

Uno de mis géneros preferidos en el cine, junto con el histórico y el de ciencia-ficción, es el de la comedia. Pocos placeres pueden superar el de sentarse durante una hora y media y dos horas y desternillarse de risa con una buena película.

Aunque hay cientos que podrían estar presentes en este artículo, me arriesgo a elaborar un ránking totalmente irresponsable e indocumentado sobre algunas de las comedias que mejores ratos me han hecho pasar en la sala de cine o delante del televisor. Vamos allá.

5. El sentido de la vida (Terry Jones y Terry Gilliam, 1983)

El sentido de la vida

Los Monty Python en una de sus más inspiradas creaciones. Todos los procesos de la vida del ser humano, desde antes de la concepción hasta la muerte, vistos desde el sutil e irreverente humor intelectual británico del famoso grupo cómico. Y además, aderezado con unas cuantas bonitas y desternillantes canciones (mi preferida es The Milky Way, aunque no estoy seguro de que el nombre sea correcto) y de las digresiones acostumbradas en sus películas. La escena que todo el mundo recuerda es la del restaurante, en la imagen, aunque a mí el número cómico protestante con la canción Every sperm is sacred me parece simplemente magistral.

4. Top Secret (Jim Abrahams, David Zucker y Jerry Zucker, 1984)

Top Secret

Las desventuras de un cantante de rock que en plena guerra fría va a dar un concierto a la Alemania del este. Como casi todas las películas de la época buena del trío de directores, esta película es descojonante, con perdón, desde el principio hasta el final, aparecen estrellas como Peter Cushing y un todavía desconocido Val Kilmer y además hay buenas canciones paródicas de rock. La escena cumbre, para mí, es cuando en la cárcel llega un sacerdote a dar la extrema unción a Nick Rivers y entonces… mejor lo veis vosotros mismos. También son buenísimas las apariciones de “La Antorcha”, con todo su rollo al estilo de El lago azul, del grupo de resistencia antigubernamental que se aloja en la plantación de Patatas y del tenor soviético Plácido Domingovich.

3. El gran Lebowski (Joel Coen, 1998)

El gran Lebowski

Es en mi opinión la mejor película de los hermanos Coen. El Nota es el tipo más vago del mundo, y alguien lo confunde con otra persona que se llama igual y le hacen una visita amenazadora, tras la cual se mean en su alfombra. Esto desencadena una serie de situaciones a cuál más absurda, en un no poder parar de reír continuo mientras dura la película. Probablemente la escena más hilarante sea la última de la película, que no voy a desvelar por si alguien no la ha visto, pero a mí me gustan especialmente todas las apariciones de John Goodman, que hizo un papel digno de un Oscar. Tranquiliza saber que el Nota anda por ahí tomándoselo con calma por todos nosotros…

2. La vida de Brian (Terry Jones, 1979)

La vida de Brian

La obra maestra de los Monty Python no podía faltar en este modesto ránking. Es tan absurda que a veces tienes que rebobinar para asegurarte de que los personajes han dicho lo que has creído oír. Es una interesante crítica a los dogmas de todo tipo, desde los religiosos hasta los políticos e incluso los sentimentales. Y además es imposible dejar de reírse durante todo el metraje (aunque en mi opinión la escena de los marcianos es algo flojita). El personaje de Poncio Pilatos es uno de los clásicos de la comedia, con su problema de dicción, y al pusilánime de Brian se le acaba tomando cariño con todo lo que se le viene encima. Uno no puede incluso evitar preguntarse… ¿es posible que lo de Jesús haya sido algo como esto? Mi escena preferida es la del asceta que ha hecho voto de silencio y está recluido en su zulo hasta que aparece Brian. Vedla vosotros mismos. Si es que hay alguien que no lo haya hecho ya.

1. Uno, dos, tres (Billy Wilder, 1961)

Uno, dos, tres

La ajetreada vida de un empleado de la Coca-Cola destinado para su desgracia en la Alemania oriental. Es una comedia hilarante, llena de golpes y de críticas tanto al comunismo como al capitalismo, hecha con el mejor humor y con unos personajes impagables (especialmente el de Otto). Poco se puede decir de esta película, aparte de que el que no la haya visto se está perdiendo una de las joyas no sólo de la comedia, sino de todo el séptimo arte. Aparte de la escena final, que no podía ser otra, es sublime el proceso de transformación del pobre Otto en un conde europeo. En una palabra: genial.

Menciones honoríficas

Bananas (Woody Allen, 1971)

Bananas

Aunque a Woody Allen se le suele apreciar más como director de dramas, o de comedias más sutiles al estilo de Annie Hall, yo creo que su mayor genio se encuentra en la comedia irresponsable. Esta cinta es una parodia de las repúblicas bananeras latinoamericanas (especialmente Cuba) llena de humor y mala leche. Allen interpreta al personaje de siempre, un judío acomplejado que siempre está pensando en el sexo, y sin saber cómo se convierte en un líder revolucionario y más tarde en el nuevo presidente de un país dictatorial. Escenas buenas las hay por docenas, pero yo me quedo con aquella en que le anuncian que va a cenar con el presidente, y entonces oye una música celestial…

¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (Stanley Kubrick, 1964)

¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú

Stanley Kubrick ideó esta película basándose en un libro que presagiaba un desastre nuclear entre las dos superpotencias de la Guerra Fría, pero al avanzar en la trama se dio cuenta de que el puro concepto era tan absurdo que cambió el thriller por la comedia desternillante. Peter Sellers está genial en sus tres papeles, como George C. Scott en el suyo, y se suceden las situaciones locas durante todo el filme. Mi escena preferida, como la de casi todo el mundo, es la del cowboy riding the bomb, que se ha convertido en un icono visual y ha sido parodiado en innumerables ocasiones (varias de ellas, por ejemplo, el la serie Los Simpsons).

¿Cuáles son vuestras comedias favoritas? ¿Compartís alguno de mis gustos? Vuestras opiniones, como siempre, en los comentarios.

Primeras impresiones del MacBook

Una de las cosas que impresionan del sistema operativo de Apple, el Mac OS X Tiger, es la facilidad con que se instalan y desinstalan programas. Especialmente esto último.

Para eliminar un programa, nada de irse a ningún menú Inicio y pasar por un montón de opciones que muchas veces te dejan archivos en el disco duro y el registro del sistema tocado: simplemente te vas a la carpeta Aplicaciones y arrastras el icono del programa a la papelera. En un segundo el programa está desinstalado.

Y por cierto, en este par de semanas que llevo con él, he instalado unos 20 programas, de los que he desinstalado por lo menos la mitad después de probarlos, y el sistema operativo sigue cargando con la misma rapidez. Una gozada.

Back in town

26 de August de 2006

Pues ya se acabaron las vacaciones y estoy de regreso en Melilla. Tengo muchas cosas sobre las que escribir, así que hay un buen puñado de artículos germinando en mi cabeza para los próximos días. A pesar de lo que yo pensaba, hace más calor en aquí que en Málaga.

Me acabo de enterar, tarde por supuesto (no disponer de conexión permanente a internet es una maldición) de que durante mi estancia se ha celebrado un encuentro de bloggers en Málaga promovido por Sonia Blanco, que he lamentado mucho perderme. Además, para colmo de ruinas, se ha celebrado en una cafetería que está muy cerca de donde he estado parando, y donde he estado varias veces estos días. Es la segunda que me pierdo en Málaga, a ver si a la tercera va la vencida.

He sacado un montón de fotos, he leído un par de libros y comprado otros cuantos, así como películas, y todos los iré comentando en sucesivos días. Entre los libros leídos están Rebelión en la granja, de George Orwell (el de 1984) y Si esto es un hombre, de Primo Levi. El argumento del primero es bastante conocido: en una granja inglesa, los animales, liderados por el cerdo Napoleón, deciden dejar de servir al hombre, al que expulsan de la granja, y emprenden una revolución a la soviética. La historia es buenísima, pero lo que más me ha gustado ha sido el prólogo. El segundo libro es una narración autobiográfica de los días pasados por el autor en uno de los campos de concentración del complejo de Auswitch hasta que los alemanes abandonan el lager acosados por el ejército soviético. El estilo se me ha hecho un poco pesado, pero el libro en general es muy interesante.

En el cine, he visto Silent Hill, y aunque la película no está mal del todo, mi amigo y yo tuvimos que admitir a la salida del cine que no nos habíamos enterado de la misa la mitad. También vi Aullidos, que es bastante decentita y tiene unos cuantos sustos tramposos, pero es agradable ver una película que para meter miedo no necesita recurrir a megamonstruos creados por ordenador. También vimos Piratas del Caribe: el cofre del hombre muerto (valiente traducción), que no se me hizo tan pesada como la primera parte, aunque da rabia que te vendan media película sin avisar de que es solo media (al menos Tarantino avisó con sus Kill Bill).

He visto otras en DVD que he comprado, de las cuales la que más me ha gustado ha sido La terminal, de Spielberg. Es raro que este hombre me decepcione.

En todos los DVD que he comprado aparece un anuncio de una entidad privada (la SGAE), que no puedes saltarte, donde se avisa con tono amenazante de que descargar películas usando internet es delito, lo cual, dicho sea de paso, es mentira, pero en fin. Dado que las películas que uno se descarga con eMule no incluyen tales amenazas pseudo mafiosas, estoy considerando seriamente dejar de comprar cine original y adquirirlo todo en las redes p2p. Me gusta tener películas originales, con su cajita y toda la parafernalia, pero uno se va haciendo viejo para que unos cuantos caraduras le llamen ladrón continuamente.

He visitado monumentos y playas, y he comprado un MacBook. De momento estoy enamoradito de él, porque es un cacharro muy bonito y potente, y además era una de las posibilidades que me planteaba para aumentar mi productividad. Ya escribiré un anállisis en detalle.

Nada más por hoy. Os dejo con una foto de la catedral de Málaga. A partir de mañana iré escribiendo los artículos prometidos. Espero que vuestras vacaciones, si las habéis tenido, hayan sido tan productivas como las mías.

Catedral de Málaga

Feria de Málaga

15 de August de 2006

Feria de Málaga
Al fin tengo un paréntesis para escribir un poco. Aquí nos tenéis a mi chica y a mí trabajando como dos esclavos para la protección del mundo libre, con alguna que otra cerveza en todo lo alto… Un saludo a todos y mis condolencias a los que estén leyendo esto en su trabajo.

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