Uno de mis géneros preferidos en el cine, junto con el histórico y el de ciencia-ficción, es el de la comedia. Pocos placeres pueden superar el de sentarse durante una hora y media y dos horas y desternillarse de risa con una buena película.
Aunque hay cientos que podrían estar presentes en este artículo, me arriesgo a elaborar un ránking totalmente irresponsable e indocumentado sobre algunas de las comedias que mejores ratos me han hecho pasar en la sala de cine o delante del televisor. Vamos allá.
5. El sentido de la vida (Terry Jones y Terry Gilliam, 1983)

Los Monty Python en una de sus más inspiradas creaciones. Todos los procesos de la vida del ser humano, desde antes de la concepción hasta la muerte, vistos desde el sutil e irreverente humor intelectual británico del famoso grupo cómico. Y además, aderezado con unas cuantas bonitas y desternillantes canciones (mi preferida es The Milky Way, aunque no estoy seguro de que el nombre sea correcto) y de las digresiones acostumbradas en sus películas. La escena que todo el mundo recuerda es la del restaurante, en la imagen, aunque a mí el número cómico protestante con la canción Every sperm is sacred me parece simplemente magistral.
4. Top Secret (Jim Abrahams, David Zucker y Jerry Zucker, 1984)

Las desventuras de un cantante de rock que en plena guerra fría va a dar un concierto a la Alemania del este. Como casi todas las películas de la época buena del trío de directores, esta película es descojonante, con perdón, desde el principio hasta el final, aparecen estrellas como Peter Cushing y un todavía desconocido Val Kilmer y además hay buenas canciones paródicas de rock. La escena cumbre, para mí, es cuando en la cárcel llega un sacerdote a dar la extrema unción a Nick Rivers y entonces… mejor lo veis vosotros mismos. También son buenísimas las apariciones de “La Antorcha”, con todo su rollo al estilo de El lago azul, del grupo de resistencia antigubernamental que se aloja en la plantación de Patatas y del tenor soviético Plácido Domingovich.
3. El gran Lebowski (Joel Coen, 1998)

Es en mi opinión la mejor película de los hermanos Coen. El Nota es el tipo más vago del mundo, y alguien lo confunde con otra persona que se llama igual y le hacen una visita amenazadora, tras la cual se mean en su alfombra. Esto desencadena una serie de situaciones a cuál más absurda, en un no poder parar de reír continuo mientras dura la película. Probablemente la escena más hilarante sea la última de la película, que no voy a desvelar por si alguien no la ha visto, pero a mí me gustan especialmente todas las apariciones de John Goodman, que hizo un papel digno de un Oscar. Tranquiliza saber que el Nota anda por ahí tomándoselo con calma por todos nosotros…
2. La vida de Brian (Terry Jones, 1979)

La obra maestra de los Monty Python no podía faltar en este modesto ránking. Es tan absurda que a veces tienes que rebobinar para asegurarte de que los personajes han dicho lo que has creído oír. Es una interesante crítica a los dogmas de todo tipo, desde los religiosos hasta los políticos e incluso los sentimentales. Y además es imposible dejar de reírse durante todo el metraje (aunque en mi opinión la escena de los marcianos es algo flojita). El personaje de Poncio Pilatos es uno de los clásicos de la comedia, con su problema de dicción, y al pusilánime de Brian se le acaba tomando cariño con todo lo que se le viene encima. Uno no puede incluso evitar preguntarse… ¿es posible que lo de Jesús haya sido algo como esto? Mi escena preferida es la del asceta que ha hecho voto de silencio y está recluido en su zulo hasta que aparece Brian. Vedla vosotros mismos. Si es que hay alguien que no lo haya hecho ya.
1. Uno, dos, tres (Billy Wilder, 1961)

La ajetreada vida de un empleado de la Coca-Cola destinado para su desgracia en la Alemania oriental. Es una comedia hilarante, llena de golpes y de críticas tanto al comunismo como al capitalismo, hecha con el mejor humor y con unos personajes impagables (especialmente el de Otto). Poco se puede decir de esta película, aparte de que el que no la haya visto se está perdiendo una de las joyas no sólo de la comedia, sino de todo el séptimo arte. Aparte de la escena final, que no podía ser otra, es sublime el proceso de transformación del pobre Otto en un conde europeo. En una palabra: genial.
Menciones honoríficas
Bananas (Woody Allen, 1971)

Aunque a Woody Allen se le suele apreciar más como director de dramas, o de comedias más sutiles al estilo de Annie Hall, yo creo que su mayor genio se encuentra en la comedia irresponsable. Esta cinta es una parodia de las repúblicas bananeras latinoamericanas (especialmente Cuba) llena de humor y mala leche. Allen interpreta al personaje de siempre, un judío acomplejado que siempre está pensando en el sexo, y sin saber cómo se convierte en un líder revolucionario y más tarde en el nuevo presidente de un país dictatorial. Escenas buenas las hay por docenas, pero yo me quedo con aquella en que le anuncian que va a cenar con el presidente, y entonces oye una música celestial…
¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (Stanley Kubrick, 1964)

Stanley Kubrick ideó esta película basándose en un libro que presagiaba un desastre nuclear entre las dos superpotencias de la Guerra Fría, pero al avanzar en la trama se dio cuenta de que el puro concepto era tan absurdo que cambió el thriller por la comedia desternillante. Peter Sellers está genial en sus tres papeles, como George C. Scott en el suyo, y se suceden las situaciones locas durante todo el filme. Mi escena preferida, como la de casi todo el mundo, es la del cowboy riding the bomb, que se ha convertido en un icono visual y ha sido parodiado en innumerables ocasiones (varias de ellas, por ejemplo, el la serie Los Simpsons).
¿Cuáles son vuestras comedias favoritas? ¿Compartís alguno de mis gustos? Vuestras opiniones, como siempre, en los comentarios.