Yerma
Antes de nada, una confesión: no me gusta el teatro. Ya, ya sé que soy profe de Lengua y Literatura, y de hecho comprendo el teatro y lo aprecio, pero no me gusta: nadie es perfecto. Para mí la literatura siempre ha sido más una cosa de estar metido en la cama con el libro en el regazo, ya sabéis. Pero vamos, es una manía personal.
Sin embargo, sí que disfruto leyendo una buena obra dramática. Es un contrasentido, porque las obras de teatro se escriben para ser representadas, y de hecho no están completas hasta que lo son. Pero estoy lleno de contrasentidos, como buen ser humano que soy1.
Acabo de terminar una relectura de Yerma, de Federico García Lorca, ya que estoy revisando unas cuantas obras de literatura española para llevarlas fresquitas a las oposiciones. Siempre se dice que La casa de Bernarda Alba es la mejor obra dramática del escritor granadino, y es cierto. Pero no es menos cierto que esta que nos ocupa hoy es muy representativa del autor, de sus obsesiones; de su solidaridad con los que, como él, son marginados y no encuentran comprensión en la sociedad tradicional; de su lenguaje a medio camino entre la tradición más pétrea y el surrealismo más vanguardista, etc., etc., etc.
Yerma es una mujer que, a pesar de llevar casada varios años, no puede concebir un hijo. Esta situación la está volviendo loca, y no sabe lo que hacer. Su propio nombre y la tradición la obligan a echarse las culpas, aunque vamos descubriendo poco a poco que quien no puede -y lo peor, no quiere- es su marido, Juan. Al final, por supuesto, nos espera un trágico desenlace.
En fin, quienes hayáis cursado COU, o el moderno Bachillerato, seguro que habéis oído a vuestro profesor hablar interminablemente del teatro lorquiano y de esta obra en concreto, así que yo no os aburro. Simplemente os aconsejo que la leáis. O, mejor aún: si os gusta el teatro, buscad alguna compañía que la represente, y disfrutad. Que para eso se escribe.
YERMA
Lo tendré porque lo tengo que tener. O no entiendo el mundo. A veces, cuando ya estoy segura de que jamás, jamás…, me sube como una oleada de fuego por los pies y se me quedan vacías todas las cosas, y los hombres que andan por la calle y los toros y las piedras me parecen como cosas de algodón. Y me pregunto: ¿para qué estarán ahí puestos?VIEJA 1
Está bien que una casada quiera hijos, pero si no los tiene, ¿por qué ese ansia de ellos? Lo importante de este mundo es dejarse llevar por los años. No te critico. Ya has visto cómo he ayudado a los rezos. Pero, ¿qué vega esperas dar a tu hijo, ni qué felicidad, ni qué silla de plata?YERMA
Yo no pienso en el mañana; pienso en el hoy. Tú estás vieja y lo ves ya todo como un libro leído. Yo pienso que tengo sed y no tengo libertad. Yo quiero tener a mi hijo en los brazos para dormir tranquila y, óyelo bien y no te espantes de lo que te digo, aunque yo supiera que mi hijo me iba a martirizar después y me iba a odiar y me iba a llevar de los cabellos por las calles, recibiría con gozo su nacimiento, porque es mucho mejor llorar por un hombre vivo que nos apuñala, que llorar por este fantasma sentado año tras año encima de mi corazón.
(1) Nótese la diferencia entre un buen ser humano y un ser humano bueno. Mi caso es el primero.
1 comentario en “Yerma”
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# Pris dice:
Hola, fíjate que a mí me ocurre al contrario: prefiero el teatro como espectáculo y no tanto como literatura. Recuerdo que tuve en la carrera una asignatura llamada “Teoría e historia del teatro” y había que leerse un capacho de libros para un examen oral y se me hizo tan pesado que no me leí la mitad. Me preguntaron en la entrevista sobre “Madre Coraje”, una de las descartadas, y le solté un rollo que había leído en Internet sobre la simbología de un carro que aparece en la obra o no sé qué. Saqué sobresaliente.
Sobre Lorca, lo prefiero poeta. Te lo regalo:
“Llena, pues, de palabras mi locura
o dejame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura”.Ahora buscas en Internet el soneto entero y se cierra el círculo.
Un saludo.


