El futuro
Lo más triste del futuro es que ya no es futuro, sino pasado. Pero vamos con la cita:
Hacía siglos que los individuos no podían subvencionarse sus investigaciones. Hacia 1940, sólo el Gobierno, las grandes industrias y las grandes universidades o instituciones de investigación podían subvencionar adecuadamente la investigación básica.
Hacia 1960, incluso las mayores universidades dependían totalmente de subvenciones gubernamentales, y las instituciones de investigación no podían existir sin concesiones impositivas y suscripciones públicas. Hacia el 2000, los complejos industriales se convirtieron en una rama del gobierno mundial y, desde entonces, la financiación de las investigaciones, y por ende su dirección, se había centralizado en un departamento del gobierno.
Isaac Asimov, El pasado ha muerto, en Cuentos Completos, tomo I. El subrayado es mío.
Es el primer cuento de la colección, así que supongo que fue escrito en la década de 1940 ó en la de 1950 como muy tarde (el autor nació en 1920). Visto desde tan lejos el año 2000, era lógico pensar que ya habría un único gobierno mundial, y que toda la humanidad caminaría en una sola dirección.
Qué cándidos eran los padres de la ciencia ficción. Tengo el género un poco abandonado, creo que lo último que leí fue El juego de Ender, de Orson Scott Card. Así que no sé lo que se cuece actualmente en los hornos de los nuevos escritores del género. Pero dudo que ninguno de ellos imagine que, dentro de cincuenta años, habrá una hermandad humana única, un solo gobierno que vele por los intereses de todos los seres humanos sin atender a razas, idiomas, bander(it)as y otras memeces. Aunque puede que me equivoque. No, no creo.
12 de Marzo de 2006 a las 13:38
“cándidos” que vocablo tan hermoso, tanto como “inocencia”. Tarde o temprano, todos lo sabemos, ésta se pierde. Bien mirado es como la vida del hermano mayor que anda con pies de plomo porque el mundo, en un momento, se le descubre ante sus ojos. El segundo hermano, pisa muchas veces por terreno conquistado y cree que el mundo siempre ha sido así. Esto mismo es lo que le ocurre al hombre, a aquel que ha perdido la inocencia, la cándida inocencia y cree que es adulto cuando apenas (la historia lo ha demostrado) acaba de nacer.
un abrazo
12 de Marzo de 2006 a las 19:06
Hombre, llamar padre de la ciencia ficción a Asimov … no sé, me parece un padre bastante tardío, más bien hijo destacado. Por otro lado, no creo que, es decir, me consta que Asimov no era en absoluto cándido para con apenas nada, pero ésta es es una de las mejores licencias del género, sólo se necesita ser consecuente con las premisas (por eso es *ciencia*-ficción).
El caso de las fechas se explica muy sencillamente: Si pones el horizonte -entonces- en el año 2520, desinteresas parcialmente al lector porque le quitas de la posibilidad -remota- de vivirlo, y si lo pones el 2000 cabe alguna esperanza, además de aprovechar el efecto pre-milenarista que siempre ha acarreado pegada la idea de grandes cambios, pero lo importante aquí no es el momento en el que ocurre, sino el análisis que hace del futuro de la investigación que se ha cumplido a rajatabla, cambia gobierno mundial por interés comercial [ que es el auténtico gobierno mundial ] y es calcado.
Menos mal que Asimov novelista no está en mi devocionario … de hecho creo que es la primera vez que le “defiendo”. :)
12 de Marzo de 2006 a las 23:10
Creo, Luis, que te has tomado el post como un ataque a Asimov, y nada más lejos de mi intención. El tema para lo que he escrito es más el presente que el relato del bueno de Isaac.
De todas maneras, soy lo suficientemente mayor como para haber vivido, en los años 80, el 2000 como un año lejano y mítico. Casi toda la ciencia ficción nos presentaba extraños mundos llenos de robots, viajes espaciales, etc. Mira Robocop; mira 2001: una odisea espacial, etc. Claro, que para eso son escritores de ciencia ficción, para imaginar lo que puede ser, y no para pensar que todo va a seguir igual eternamente.
Por otra parte, cuando hablo de “los padres de la ciencia ficción” no lo digo en el sentido literario-genético, ya que me estaría saltando al menos a Verne, a Wells, y a otros anteriores incluso. Me refiero a los grandes, como el mismo Asimov narra en su autobiografía (que son él, Heinlein, y Clarke). Los que, en resumidas cuentas, resultan actuales aunque dos de ellos hayan muerto ya, los que siguen influyendo a los escritores actuales (vuelvo a reconocer que no soy un entendido en el género).
Me parece encantador, no obstante, que muchos escritores de cifi sigan queriendo ver un futuro halagüeño, y no una apocalipsis social del tipo de 1984, por ejemplo.
Un saludo.
13 de Marzo de 2006 a las 9:28
desgraciadamente el futuro no parece tan halagüeño, y por suerte tampoco tan oscuro. Lem parece el más acertado en sus ficciones futuristas.