Violencia en las aulas

Yo toco madera, pero en mis escasos dos cursos como docente a sueldo del Ministerio de Educación y Ciencia aún no he presenciado ningún caso grave de violencia escolar, ni ninguna falta de respeto considerable hacia el que os escribe esto. Sé que haberlos, haylos, pero yo he tenido suerte.

Aquí tenéis una noticia que han emitido esta sobremesa en Antena 3. En el enlace podéis ver el vídeo de la misma, del que transcribo literalmente las palabras de un alumno:

Se hacen también mucho las víctimas porque como les dan la baja y siguen cobrando, pues se hacen las víctimas…

Lo que me asombra de este fragmento es el conocimiento que tiene el mocoso ese del sistema laboral español, digno de un enlace sindical con años de experiencia (yo aún no estoy seguro de lo que es una baja y de lo que no lo es; de hecho, el médico me corrigió el curso pasado, cuando falté durante tres días por enfermedad leve: le pregunté por “la baja” y me dijo que no era necesaria). No me voy a indignar porque el alumno piense que un trabajador tiene la obligación de aguantar lo que él quiera sin rechistar. Eso no es culpa suya, es culpa del sistema. Lo que me tiene intrigado, como ya he dicho, es que el chaval ¡encima proteste! Es decir, que le parece mal que un profesor se dé de baja con la excusa de que se deprime al ser continuamente vejado, insultado, amenazado y a veces golpeado por sus pupilos.

Yo siempre he sido un firme opositor a la tontería esa del “cachete a tiempo” (como bien sabe una persona que ahora mismo está leyendo esto). Pero este niño no necesita un cachete, necesita una galleta con toda la mano abierta cuando llegue a su casa. En lugar de eso, su padre probablemente le dirá: “¿Otra vez de baja el profesor? ¿Y tú expulsado? Joder, qué cara tienen, claro, como les dan la baja y siguen cobrando…”

Mi conclusión, si es que alguna puedo sacar de esta situación tan triste, es que no me preocupa demasiado que los alumnos no aprendan nada de los profesores. Lo que más me preocupa es que aprenden de sus padres.

Y así nos va.

3 comentarios en “Violencia en las aulas”

  1. antonio molina dice:

    joder, yo he visto la noticia en las noticias de esta mañana y me han entrado escalofríos. Al igual q tú, Elías, en el poco tiempo que llevo de profe no me han sucedido cosas dignas de salir en un informativo, pero ¿seguirá la cosa a peor?

    personalmente, creo que sí.

    la frase que me dejó alucinado fue una que decía algo así: “le echan mucho cuento, les pegas una patada en la espinilla y dicen que les has partido la pierna”. Pero gilipollas, ¿qué coño haces tú pegándole una patada al profesor?

    siento simplificarlo tanto, pero la culpa: de los padres

  2. Priscila dice:

    En los informativos intentan hacer general una realidad particular: la violencia continua en zonas marginales hacia cualquier sector laboral.

    He visto alguna vez campañas en contra de la violencia hacia el personal sanitario con anécdotas bastante desagradables que dejan las agresiones a profesores en bromas aceptables.

    Así es: violencia al médico, al gasolinero, al jubilado, al taxista y al profesor por parte de gente hijoputesca; pero de ahí ha pensar que eso es lo normal en cualquier instituto en cualquier día, NO.

    La culpa es de los padres. Y de los padres de los padres. Y de los conservantes del Tomate Fruco.

    Un beso.

  3. Truman dice:

    Me acuerdo de cuando yo le decía a mi padre que algún profesor me tenía manía, y el me respondía sin inmutarse: - algo habrás hecho. Yo en aquellos momentos pensaba que mi padre no me prestaba atención, pero con los años supe que conocía personalmente a todos los profesores y que sabía perfectamente de mis andanzas (pocas y sin mucha importancia, para ser sinceros).
    Yo tengo dos hijos pequeños, en guardería aun, y estoy realmente preocupado porque no sé en que colegio los voy a meter. Al final, me tendré que dejar los cuartos en algún colegio privado, y aun así no se si estaré haciendo lo correcto.

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