¿Malos humos?

No quiero renunciar a mi tabaquista vida, y menos cuando pretenden imponérmelo desde arriba, con el protagonismo de los asquerosos conversos y de los puritanos de siempre.

Carlos Boyero en El Mundo (edición impresa), 28 de diciembre de 2005.

La negrita la he añadido yo. Supongo que los asquerosos conversos somos los ex fumadores, que nos hemos ganado ese calificativo a pulso, tratando no solo de llevar una vida más sana, sino además (y ahí está el asco, supongo) de que nuestros seres queridos también la lleven. Hay que joderse, amigos. Y encima los intolerantes somos nosotros.

Desde luego, yo no quiero que Carlos Boyero renuncie a su tabaquista vida. Cada cual que tenga las aficiones, vicios, enfermedades y adicciones que quiera, mientras no me joroben a mí. Por ejemplo: si te gusta practicar el tiro al blanco, estoy dispuesto -fíjate- incluso a subvencionarte. Siempre, por supuesto, que mi cabeza no esté entre la diana y el cañón de tu escopeta. ¿Empezamos a entendernos? Fuma todo lo que quieras, pero no me obligues a tragarme el humo de tus negros pulmones. Tú tienes derecho a drogarte, por supuesto (en el mundo de hoy en día hay derecho a todo, aunque al final, de hecho, no se tenga nada), pero yo tengo derecho a mi aire y mi salud. Y si el mono te obliga a seguir pagando para alimentar tu cáncer, te jodes, amigo, pero no insultes a los demás.

Comprendo y compadezco a estas criaturas porque yo mismo he sido fumador. Uno se intenta engañar repitiéndose a sí mismo que fuma porque le gusta. ¡Y una mierda! También nos gusta conducir a 200 por hora, pero no lo hacemos, porque sabemos que mata. Como el tabaco, sólo que la velocidad normalmente no causa adicción.

Ves que los demás no necesitan subvencionar su propio enfisema y te fastidia, porque tú eres esclavo de la nicotina, y eso te obliga a odiarlos. Pero conservemos las formas, hombre. Si hay algo asqueroso es un tío que me eche a la cara su humo húmedo y apestoso, y que encima pretenda que es más “libre”, o más políticamente incorrecto. Más guay, en una palabra.

Hay otras personas que proclaman alegremente: “Yo, cuanto más lo prohíben, más fumo”. Eso sí que es actuar con dos dedos de frente. Me recuerda al batallón de suicidas de La vida de Brian. Es un grupo de resistencia antirromano que se presenta delante del lugar de las crucifixiones y se suicida. Con su último aliento, el jefe del escuadrón grita “Así, así aprenderán estos romanos”. Pues eso, tú fuma, fuma, hombre, así aprenderemos. Si crees que fumando escarmientas a unas personas que ni siquiera saben que existes (o les importa poco, es decir, los diputados que han votado la ley), adelante.

Lo que te llega a subyugar esa droga es algo que nunca dejará de sorprenderme. Y lo digo, repito, porque lo he vivido en mis propias carnes.

Feliz año sin tabaco.

3 comentarios en “¿Malos humos?”

  1. borre dice:

    OLE AHI TUS HUEVOS, no puedo estar mas de acuerdo contigo =)

  2. Kaguya dice:

    Como dicen que dijo un señor famoso: “perdonales, porque no saben lo que hacen”.

    Si él es feliz sintiéndose como un heroe de pelicula de Hollywood perseguido por todo el mundo, yo no voy a discutir. Aunque esa actitud de “yo voy contra la autoridad” parece más adecuada para un adolescente acneico que para un señor columnista del Mundo.

    Ya se sabe: “La madurez es hacer lo que es necesario, aunque te lo digan tus padres”.

  3. Clara dice:

    Gracias, gracias, gracias….me estas ayudando muchísimo con esto que has escrito.Despues de 25 años de fumadora, hace 6 días que lo he dejado de golpe y porrazo.Haciendo feliz a todos los que me rodean,ya que nadie de mi entorno fuma. Me encuentro “jodidamente bien”. Espero no volver a fumar mañana…así día a día, metas cortas y sin agobiarse.
    Un abrazo.

Escribe un comentario