Te recomiendo comenzar leyendo, si no lo has hecho ya, los capítulos primero y segundo de este Análisis nada sentimental de un iPodtm.La principal virtud que uno, en teoría, debería buscar en un reproductor de música digital es la calidad de sonido. En esto, el iPod tiene parece tener pocos rivales. No es que haya probado todos los reproductores del mercado, pero sí unos cuantos de gama baja y media y la diferencia se nota, y mucho.
Por otra parte, aunque todo el mundo se mete con los auriculares que vienen de serie con el aparato, yo creo que su calidad es más que aceptable. Aunque parece haber mucho experto por ahí, que se compra auriculares de 200 euros para escuchar sonido comprimido: esto es un gasto un poco irreflexivo, en mi opinión.
A pesar de que el iPod es capaz de reproducir ese engendro llamado
mp3, cuando
iTunes importa un
CD a la biblioteca (es decir, al disco duro y al iPod) usa el formato
AAC, de mucha mayor calidad en prácticamente el mismo espacio.
Puedes ir importando CD's y comprando música de la tienda iTunes Store, e incluso importar tus propios archivos de audio del ordenador. Cuando conectas el cacharro al PC, se sincroniza automáticamente con él (aunque esto se puede configurar). Quiero decir que el programa compara los archivos que hay en el iPod con los que hay en el ordenador, y copia los archivos nuevos. Un posible fallo que he encontrado (si no es así, os ruego que me lo digáis) es que debes tener todos los archivos en el ordenador al mismo tiempo que en el iPod. Yo creo que esto es un poco absurdo: estás utilizando el mismo espacio dos veces. Mi iPod tiene 20
GB de capacidad, lo cual quiere decir que cuando lo tenga lleno voy a estar usando la cuarta parte del disco duro de mi ordenador personal. Repito: si alguien sabe si esto se puede cambiar, que por favor me deje un comentario.
He comprado un disco y una canción suelta en iTunes. El disco,
Two way monologue, del noruego
Sondre Lerche., uno de los artistas que más me han impresionado en los últimos cinco años. Hace un
pop totalmente original. La canción es
Sway, de la neozelandesa
Bic Runga, una canción preciosa. Las canciones cuestan 0,99 euros, y los discos de duración media, 9,99. El precio no está mal del todo, aunque sólo recibes los archivos de audio y el derecho a grabarlos en CD unas cuantas veces, nada de carátulas ni cosas por el estilo. Llama también la atención que te cueste lo mismo una canción de
The Beatles que otra de
Andy & Lucas, pero en fin, así está el tema.
Cuando reproducimos un archivo de audio, vemos el nombre de la canción, el artista y el álbum en la estupenda pantalla del iPod:
Haz clic en las imágenes para verlas a mayor tamaño.Si hemos comprado la canción en iTunes, o bien si hemos añadido nosotros mismos la imagen, podemos ver la carátula del álbum mientras escuchamos la música:

Mención aparte merece el tema de los
podcasts, que con la última versión del programa iTunes se ha implementado perfectamente en el mundo iPod. Un
podcast es
de facto un programa de radio que uno graba en su ordenador y cuelga en la red. Te puedes suscribir a él con variado
software, como el citado iTunes. En lugar de tener que escuchar el programa a una hora determinada, como en la radio tradicional, iTunes u otros programas te lo descargan al iPod (u otro reproductor de audio) y lo escuchas cuando quieras. Es una forma bastante agradable y moderna de escuchar programas interesantes. Pero ya hablaré de los
podcasts en otro artículo.
Artículos relacionados:
- Análisis nada sentimental de un iPod (1)
- Análisis nada sentimental de un iPod (2)