La Lengua

Dura lex, sed lex

8/31/2005

Acuario

Te enfrentarás a una serie de retos esta semana, que pasamos a concretar. Las respuestas a las preguntas 1 a 5 de tu examen tipo test serán A, A, C, A, B. No compres lotería, porque esta semana tampoco te va a tocar. Tampoco pierdas tiempo yendo a esa entrevista de trabajo, porque la plaza está adjudicada a un enchufado. El sábado por la noche ve a la discoteca Delirio entre la una y las dos de la madrugada, porque vas a ligar con una pelirroja. Por cierto, que de un catarro que vas a pillar el martes no te libra ni Dios, así que si pasas por delante de una farmacia acuérdate de comprar antigripales y te ahorras un viaje.


Si los horóscopos de los periódicos fuesen así, los leería.

Los negros "saquean", los blancos "encuentran"

Yo creía que esto ya no pasaba.

Gaia 1.0

Este chaval ha creado un cargador de móvil cuya energía es la que produce su hámster cuando juega en su ruedecita. Yo quiero uno. Pero que saque la energía de los ronquidos de mi perro, claro.

Bosco durmiendo

Vía No puedo creer que lo hayan inventado.

8/30/2005

Ludopatía

Pese a su pasión por el juego, Chico era un buen muchacho y prometió a su madre que, como ahora estaba bien empleado, nunca más se apartaría del recto camino. Agregó que las repetidas palizas administradas por mi padre habían ayudado a enfriar su ardor por las apuestas y el juego. Prometió solemnemente que cada sábado por la noche depositaría fielmente su salario en el regazo de mi madre, como contribución al presupuesto familiar.

Durante las dos primeras semanas, cumplió con su promesa. Mi padre se sentía tan feliz ante la aparente reforma de Chico que dijo:

-Chico, sigue así unas pocas semanas más y te haré un traje nuevo.

Chico quedó tan afectado por esta amenaza que casi sintió deseos de volver a ser un sinvergüenza.

-Por favor, papi -contestó-, no te preocupes en hacerme un traje. Dame diez dólares y ya compraré yo uno en los almacenes de Bloomigdale.

[...] Chico empezó a buscar aventuras. Las encontró durante la tercera semana, en los sótanos del almacén de secantes. Allí tenía lugar una animada partida de dados entre tres, que, en el tiempo que un muchacho necesita para pasar de una posición erguida a otra arrodillada, pasaron a ser cuatro.

[...]Llegó a nuestro apartamento, cargado con una enorme caja de cartón. Cuando abrió la puerta, mi padre se adelantó para saludarle con una sonrisa.

-Hola, Chico, ¿qué tal has trabajado hoy? Dale a mami tu salario.

-Papi, no lo traigo.

La sonrisa de mi padre desapareció.
-¿Que no tienes tu salario? ¿Dónde está?

Chico señaló la caja que tenía a sus pies.

-Bueno, voy a explicártelo, papi. El almacén celebraba hoy una venta de secantes, pero sólo para sus empleados. Yo tengo la fortuna de ser uno de ellos, de modo que he cogido mis cuatro dólares y os he comprado a ti y a mamá cuatro mil secantes.

Mientras decía esto, empezó a retroceder.

No había nada que Chico hubiese podido traer a casa que fuera de menos utilidad que los secantes. Si hubiese traído estiércol puro, hubiésemos podido venderlo a un granjero, como fertilizante. Si hubiese traído ratones, hubiésemos podido venderlos a algún gato transeúnte. ¡Pero secantes! ¡Nada menos que cuatro mil! Lo suficiente para tener bien provisto el edificio de Correos de Nueva York durante un año. Nosotros no éramos una familia literaria, y lo poco que se escribía en nuestro hogar se hacía utilizando un lápiz. Un secante hubiese durado toda la vida en nuestra casa.

Mi madre consiguió apartar a mi padre de Chico justo cuando estaba a punto de estrangularlo. Luego mami se echó a llorar. Chico, tan despierto, le entregó un secante y dijo:

-¿Ves lo útiles que son estas cosas, mami? Siempre que sientas ganas de llorar, coge uno de estos secantes. Son mejores que los pañuelos y reducirán a la mitad la cuenta del lavadero.

Groucho Marx, Groucho y yo, Ed. Tusquets. Próximamente en La Lengua.
All the flowers that you plainted
in the back yard,
all died when you went away.
I know that living with you baby
was sometimes hard,
but I'm willing to give it another try.


Hoy, en Canciones bonitas, Nothing compares to you, de Sinead O'Connor y Prince.

¿La mejor música pop?

La revista Rolling Stone y la cadena musical MTV han publicado una lista con las que (a su juicio) son las 100 mejores canciones pop de la historia desde 1963 hasta hoy.

Por supuesto, la lista es una caca: los Beatles tienen unas diez canciones mejores que Yesterday, y así sin pensar se me ocurren más o menos ciento cincuenta mil canciones mejores que cualquiera de los Back Street Boys.

Pero qué queréis que os diga, se pueden descargar gratis, y legalmente (o eso creo). Una buena oportunidad para poner a prueba ese megabit / segundo que ya tienen las ADSL estándar españolas, ¿verdad?

Vía Microsiervos.

Actualización: Parece ser que ya no se pueden descargar las canciones. ¿O alguien todavía puede?

8/27/2005

Ubik

Ubik

Si lleváis más de seis meses en esto de la red, y habéis visitado foros donde escriba gente de más de doce años, habréis notado que siempre hay alguien que firma con el siguiente fragmento:
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas en el cielo de Orión. Brillar Rayos C en la oscuridad, cerca de la Puerta de Van Hauser. Todos esos instantes se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.

Es hora de morir.

Es lo que dice el replicante interpretado por Rutger Hauer justo antes de fenecer en la película Blade Runner, del director Ridley Scott. Es una buena cita, pero a fuerza de que una de cada tres personas que habitan el ciberespacio la considere su cita preferida, ha dejado de tener algo de fuerza. Pero sigue siendo una buena cita, qué duda cabe. Incluso inspiró una bonita canción del guitarrista Joe Satriani, la melancólica Tears in the rain.

Pues bien, esa película se basa en un relato de Philip K. Dick, en concreto ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Dick es también el autor de Ubik, la novela que nos ocupa hoy.

¿Qué es Ubik? Esta pregunta se la hace uno durante todo el libro, desde que ve el frasco en la portada hasta que llega al último capítulo, en que parece desentrañarse el misterio. Puede ser un aerosol contra el mal aliento, un aderezo para ensalada, o una crema rejuvenecedora... o todo a la vez. O simplemente una megamarca que engloba varios productos... ¿o nada de eso? El argumento de la novela es ciertamente delirante.

Estamos en el futuro, en 1992 (la novela fue publicada en 1969). Ciertas empresas contratan a una especie de telépatas para que se inmiscuyan en las vidas de la gente, y les lean sus pensamientos. Para garantizar la privacidad del propio cerebro, surgen otras empresas que se dedican a contrarrestar estas intromisiones, contratando a otro tipo de telépatas. También hay empresas que se dedican a congelar los cadáveres de la gente recién muerta, para mantenerlas en un estado llamado semivida, una especie de coma durante el cual se pueden comunicar telepáticamente con sus familiares hasta que mueren del todo.

Glen Runciter, dueño de una de las empresas que tratan de anular los poderes de los telépatas, viaja con una delegación de sus mejores clarividentes a la luna para cerrar un acuerdo comercial. Pero se trata de una trampa: un atentado acaba con la vida de Runciter. Sus empleados tratan desesperadamente de llegar a la tierra para que congelen su cadáver, y así poder mantenerlo en estado de semivida.

Cuando llegan a Nueva York, se dan cuenta de que todo a su alrededor parece estar sufriendo una regresión temporal: desaparecen los adelantos técnicos, las naves espaciales, los coches ultrasónicos y otra serie de cachivaches del futuro. Al mismo tiempo, en el dinero comienza a aparecer la efigie de Runciter. Todo esto lleva a Joe Chip a plantearse una amarga pregunta: ¿Y si en realidad Runciter vive y los que hemos muerto somos todos los demás? Esta pregunta y otras más extrañas aún no tendrán respuesta hasta el final de la novela.

En Ubik casi nada es lo que parece, pero todo guarda una coherencia interna que hace de la ficción un delirio bien estructurado. Y, teniendo en cuenta que fue escrita hace casi cuarenta años, no está de más llamar la atención sobre cuánto han influido en el cine moderno las ideas y obsesiones de Dick: ¿Es la realidad lo que aparenta ser? ¿Vivimos en un permanente estado de coma, conectados a una gran máquina, como en Matrix? ¿Cuál es la forma, la esencia y la longevidad de Dios?

Todas las respuestas en un frasco de aerosol.

Son varios los relatos y novelas de Dick que han sido llevados al cine. Aquí podéis verlos todos. Entre las adaptaciones más famosas se encuentran, aparte de la ya citada Blade Runner, Desafío total, de Paul Verhoeven y con Arnold Schwarzenegger, y Minority report, dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Tom Cruise.

¡Racismo! (4) Gulliver y los houyhnhnms.


¿Gen racista? ¡Qué tontería!

Antes de comenzar esta cuarta incursión en un tema tan apasionante y controvertido como es el racismo, quiero dejar claras unas cuantas cosas:
  1. Las opiniones que estoy vertiendo aquí no pretenden ser un estudio científico sobre el asunto, ya que no soy experto en racismo, ni he leído tanto como para poder dar opiniones suficientemente documentadas (ni tampoco tengo la intención de hacerlo).
  2. Mis opiniones son, valga la redundancia, mías, no estoy respaldando la postura de ningún grupo político, informativo o de presión.
  3. Más que llegar a conclusiones, en esta serie de artículos me interesa abrir el camino para que mis lectores se planteen las cosas desde distintos puntos de vista de los acostumbrados. Pensar casi nunca es cómodo: es posible que avive la polémica a cosa hecha para que se planteen ciertas posturas anquilosadas.

Bien, ya podemos seguir.

Philip Banks: ¿Qué quieres ser cuando seas mayor, hijo mío?
Carlton Banks: ¡Presidente de los Estados Unidos!
Philip Banks (con emoción contenida): ¡Qué orgulloso estoy! Mi hijo será el primer presidente negro de los Estados Unidos.
Carlton Banks: ¿¿¿Soy negro???


(Diálogo extraido de la teleserie El príncipe de Bel Air)



Ayer apuntábamos la posible existencia de un gen racista que nos hiciera desconfiar automáticamente del diferente, gen que se habría desarrollado como medio de defensa en épocas antediluvianas. Pato nos decía cosas interesantes en los comentarios:
Sí creo -y en eso supongo coincido contigo- que los seres humanos tendemos a emparejarnos con otros que comparten similitudes con nosotros, pero no creo que la etnia o raza sea el factor principal. En mi opinión, el nivel de inteligencia, la clase socioeconómica, la educación son factores que pesan más.


En la novela Los viajes de Gulliver -una de las que más veces he releído y releeré en mi vida, está entre mis tres favoritas de todos los tiempos; podéis leerla entera aquí- Jonathan Swift, el autor, suelta al infeliz protagonista en la isla donde habitan los houyhnhnms, que son una especie de caballos ultrarrefinados, bellos e inteligentes, que poseen una cultura superior incluso a la humana. Son tan buena gente que ni siquiera tienen palabras para definir la mentira o el engaño. No les entra en la cabeza que alguien pueda querer dañar a alguien de la propia especie (en esto, después de todo, no son humanos). Vamos, que son como los unicornios, pero sin cuerno.

Los houynhnms usan a una especie de hombres de Neanderthal como bestias de carga, y los llaman yahoos (ya sabéis de dónde viene el nombre del buscador). Los yahoos son pendencieros, asesinos, perezosos y poco inteligentes. Aunque en un principio los houynhnms ven a Gulliver como un simple yahoo, al ver que su inteligencia es superior y sus modales son bastante cívicos, lo aceptan casi como uno de ellos. Gulliver vive con los houynhnms y llega a odiar a los yahoos, con los que en realidad suponemos que comparte la mayor parte del código genético. Está encantado con el nivel de civilización alcanzado por los houynhnms y se considera uno de ellos, hasta que un día, cuando ya casi ha olvidado su condición, ve su propio reflejo en una charca, y se da cuenta de que no es más que un yahoo con ropa. Su propia visión le causa una repugnancia y un desprecio difícilmente soportables.

Al final el presunto gen racista impera, y los houynhnms, tras celebrar una asamblea, deciden expulsar de la isla a Gulliver, temerosos de que lidere una revuelta de los yahoos que liquide a los caballos. Piensan -o eso parece- que el factor genético prevalece sobre el cultural (y eso que faltaba aún un siglo para la publicación de El origen de las especies de Darwin y nada sabíamos de la existencia de los genes; probablemente la ciencia de los houynhnms estaba más adelantada que la de los humanos de aquella época).

Incluso en la despedida, uno de los pasajes más emotivos y lacrimosos de la novela, el equino amo de Gulliver no puede dejar de lado su condición:
Mi amo y sus amigos siguieron en la playa casi hasta perderme de vista, y yo oía con frecuencia al potro alazán, quien siempre sintió gran cariño por mí, que gritaba «Xnuy illa nyha majah yahoo» (¡Cuídate mucho, noble yahoo!)

Ni siquiera el potro alazán pudo olvidar que Gulliver era un un yahoo, después de todo. Esto nos lleva a dos reflexiones: 1) Los caballos fueron racistas, ya que pesó más sobre ellos la semejanza de Gulliver con los yahoos que su comportamiento: pensaban que al final no podría evitar actuar de forma vil y asesina, como era costumbre en ellos, y 2) Gulliver, sin embargo, pudo olvidar por un momento que era diferente, hasta el punto de pensar en sí mismo como en un caballo, y no salir de su engaño hasta ver su propio reflejo. A tanto llega el racismo de los houynhnms que hacen que Gulliver odie su propio linaje y considere superior al de los equinos. Como Carlton Banks, cuando pregunta con incredulidad si es negro, ya que su esnobismo le impide aceptar tal punto. ¿Somos racistas? ¿Y lo somos genéticamente, o a causa del ambiente? Creo que el debate sigue abierto. Y eso es bueno.

Artículos anteriores sobre el racismo:
  1. ¡Racismo! (1)
  2. ¡Racismo! (2) El caso de Melilla.
  3. ¡Racismo! (3) La realidad tiene una mala costumbre.

8/26/2005

Solidaridad

"¡Qué raro que Óscar ya no haga caso a los dibujos animados!", pensaba su abuelo Rodolfo durante las navidades pasadas. Entonces, él no lo sabía, pero la tragedia no había hecho más que comenzar.

Cada día que pasaba el comportamiento de Óscar era más incomprensible: "una vez se le cayó un tenedor al suelo y no lo encontraba. Otra, se tropezó con un banco enorme y en una ocasión se hizo una brecha con una verja que era imposible no ver", recuerda Rodolfo.

"La alarma se disparó un día que el niño estaba en la puerta de su colegio y se fue en sentido contrario, totalmente desorientado y con una cara de pavor increible", cuenta el abuelo.



Es parte de la historia de Óscar Lázaro, un niño afectado de una extraña enfermedad llamada leucodistrofia. Su caso es intratable: morirá por no haberse detectado su caso a tiempo.

Sí se ha detectado a tiempo que su hermano, Andy, padece la misma enfermedad. Podrá salvarse si su familia reúne unos 480.000 euros que necesitan para llevárselo a los Estados Unidos a que lo operen (todas las personas que han sido operadas por la misma causa en España han fallecido). La enfermedad que parecen ambos niños era el tema central de la película Lorenzo's oil (el aceite de la vida) , protagonizada por Nick Nolte y Susan Sarandon, y que tal vez hayáis visto.

No soy muy amigo de sentimentalismos (salvo en el cine o tal vez en la literatura), y por eso no voy a publicar fotos de los chicos ni cosas aquí. Todo eso lo tenéis aquí (ElMundo.es). Pero creo que esta historia puede mover los sentimientos de la gente. Este niño se puede salvar si sus padres reúnen el dinero.

El número de cuenta donde se pueden hacer las donaciones es:

2038-2843-23-6000112650



Es una cuenta de Caja Madrid.

Sé que todos los días mueren miles de niños de hambre, pero ante eso hay dos posturas: no hacer nada (porque no se puede ayudar a todos) o hacer algo de vez en cuando. Y qué demonios, hoy es un día tan bueno como otro cualquiera para comenzar a hacer el bien, ¿no?

Tampoco sería una mala idea que los bloggers que quieran difundan este mensaje de ayuda.

Las peores portadas




El Sun Online publica una lista de sus 17 peores portadas de discos de la historia. A mí me han llamado la atención dos, sobre todas: la que veis en este mismo post, donde cuatro jóvenes WASP de alguna granja de Wisconsin parecen a punto de celebrar un aquelarre descuartizando a una jovencita -nótese el hacha que empuña uno de ellos - y la de Cody Matherson, cuyo disco se titula Can I borrow a feelin' (¿Me prestas un sentimiento?). En un capítulo de los Simpsons el padre de Milhouse van Houten canta precisamente esa canción, intentando recuperar a su mujer (que lo ha dejado y se ha liado con una estrella de lucha libre). Homer Simpson no puede reprimir las risas cuando lee el título en la cinta del señor van Houten.

No puedo olvidar mencionar la inclusión de un disco español en la lista: Por primera vez, de Tino, el moreno guaperas del grupo Parchís.

Vía Alt1040.

Mona Lisa

¿Es la sonrisa de la Gioconda de Leonardo una ilusión óptica? Hay quien piensa que sí. Y aporta argumentos de peso.

8/25/2005

Racismo (3) La realidad tiene una mala costumbre.

El gen racista.


Imagen tomada de la Wikipedia.

¿Queréis que os diga una cosa? Los españoles somos racistas, en general1. Como el resto de los europeos. Como los polacos, los finlandeses y los bielorrusos. Y los mongoles, los iraquíes, los chilenos, los etíopes y los koreanos. El ser humano lo es. Ignoro si lo llevamos codificado en los genes o en una especie de pancultura global, pero todo el mundo se siente más a gusto con gente de su etnia. Los demás son pintorescos, bonitos, qué sé yo; son una curiosidad, pero no son como yo.

Imagino que esto nos viene de los tiempos en que la lucha por la supervivencia era más encarnizada, y el individualismo no salía a la luz debido a la importancia de proteger al clan. Probablemente uno se sentía parte del clan, y al decir parte, quiero decir parte indivisible. Es decir, que uno no tenía existencia fuera de él. Por eso, tal vez, una de las penas más duras aplicadas en la antigüedad era el destierro. En el Génesis, Dios destierra a Adán y a Eva por desobedientes. Más tarde, elige la misma condena al descubrir que Caín ha cometido el primer homicidio:

Vagabundo y errante serás en la tierra.

(Gén., 4, 12)

También es posible que llevemos impreso en el código genético una rutina que nos haga alegrarnos cuando reconocemos una cara familiar y rechazar lo desconocido. Esto seguramente también tiene su importancia en la supervivencia, como pasa en la sabana: los cachorritos de león que no reconocen el olor de su madre, mueren de hambre. Peor lo pasan las gacelitas que no desconfían del olor a guepardo. Nos sentimos bien cuando vamos a una ciudad por primera vez y reconocemos un monumento que hemos visto por televisión: casi todo el mundo, la primera vez que va a Londres y ve el Big Ben (o la Torre Eiffel en París) no podrá evitar esbozar una sonrisa casi refleja. Sin embargo, si aprovechando que estamos de viaje nuestra pareja pinta la casa, al principio nos causará cierta incomodidad ver el flamante color en las paredes. Estábamos acostumbrados al otro, al viejo, con sus manchas y desconchones. Para quien esté interesado en averiguar qué conductas llevamos en el código genético como instintos y cuáles son aprendidas, recomiendo vivamente el estupendo libro El mono desnudo, de Desmond Morris.

Un alto porcentaje de la población mundial (¿El 90%? ¿El 98%?) ha elegido para su matrimonio a gente de su raza y etnia. Y no hablo sólo de la gente de una isla perdida donde sólo habiten maoríes, sino de ciudades eternamente pluriétnicas como Londres, Nueva York o Melilla. Tampoco hablo solamente de la gente normal y corriente, sino también de la que integra los grupos activistas anti racismo. Piensan que todos nos merecemos los mismos derechos -yo también- , pero se casan con una persona lo más parecida posible a ellos. Independientemente de lo que hayan leído, lo que hayan hecho y de donde hayan militado, algún instinto o algún tabú muy arraigado les orienta el gusto. ¿Tenemos algo que se podría llamar un gen racista? Yo creo que es posible.

¡Qué le vamos a hacer! Y es que la realidad tiene una mala costumbre: suele ser como es, y no como nos gustaría que fuese. Que se lo digan a Freud y a Darwin, que por un siglo de nada se libraron de morir en la hoguera.

(1) Recordemos que al decir racismo, me vengo refiriendo a cualquier tipo de discriminación por razones étnicas y no solo raciales.

Artículos anteriores sobre el racismo:

Sudoku

Llevo dos o tres días tonto perdido jugando al Sudoku (otra página, en inglés). Es un modo de entretenimiento muy efectivo para cuando uno tiene por delante media, dos, tres horas de ocio... Me estoy acostando últimamente a las tantas por su culpa.

En Microsiervos han publicado una serie de consejos para completar los puzles. Y aquí tenéis unos cuantos sudokus para jugar en línea o bien imprimirlos y completarlos con bolígrafo o rotulador. No vale con lápiz.

Serpientes

Interesante y entretenido artículo en Magonia: Serpientes de verano.

8/24/2005

Google habla

Si has navegado por la red en las últimas doce horas seguramente te habrás enterado, pero si no, te lo digo yo: Google ha lanzado su propio programa de mensajería, con funciones como conversación de voz y vídeo llamada (Google talk). Está basado en Jabber y de momento funciona sólo con las cuentas de GMail (que por cierto sigo regalando).

Yo suelo estar online (conectado) con la dirección elias.gomezARROBAgmail.com.

¡Racismo! (2) El caso de Melilla.

Yo vivo en una ciudad española muy peculiar: Melilla, en la costa norteafricana. Muchas ciudades españolas están descubriendo lo que significa la coexistencia -que no convivencia- de varias etnias y razas en un mismo sitio. Otras ciudades europeas de Francia, Alemania, Bélgica, etc. lo descubrieron hace unas pocas décadas. En mi ciudad se sabe desde hace cientos de años.

Habréis visto que he distinguido entre "convivencia" y "coexistencia" por un lado, y entre "raza" y "etnia" por otro.

La distinción no es banal: raza define a un grupo que tiene ciertas afinidades biológicas, mientras que un grupo étnico puede estar definido, además, por otros aspectos, sobre todo culturales1. Por ejemplo, un chino de Pekín es de raza asiática, y pertenece a la etnia china. Si yo adopto a un bebé chino y me lo traigo a España, cuando crezca seguirá siendo de raza asiática, pero su etnia será la misma que la mía (aunque compartirá un rasgo étnico con los chinos de China: la raza). Es un ejemplo bastante simplista e impreciso, pero creo que para que se entienda la diferencia sirve.

Por otro lado tenemos la diferencia entre coexistencia y convivencia. Se suele aceptar que la convivencia implica más de unos y de otros, un esfuerzo suplementario al de la propia existencia para ceder un poco, que el otro ceda también y así hacer la vida más llevadera. Por el contrario, para coexistir sólo hace falta existir al mismo tiempo que otra persona y en el mismo lugar. Si mañana me voy a vivir a un poblado africano de masáis, desde el primer momento estaré coexistiendo. Convivir me llevará algún tiempo.

Bien: en Melilla, desde hace cientos de años, han vivido tres o cuatro grupos étnicos pertenecientes a la misma raza: caucásicos semitas, europeos, bereberes e indios. Varios son los rasgos étnicos que los diferencian: el color de la piel, la religión, las fiestas, el modo de celebrar las bodas, etc. Aunque determinados grupos de opinión han intentado que todo se viera desde el prisma de las diferencias religiosas, esta visión es simplista e inexacta. Por ejemplo: yo soy un caucásico europeo occidental, de familia católica, agnóstico, mi nombre es hebreo y mi plato preferido -los pinchitos morunos- es bereber. Pero lo peor de todo no es que sea una visión inexacta, sino que es una visión peligrosa: nadie se da ni una bofetada por ver qué se come hoy, pero en nombre de la religión sí que se asesina, se amputa, se tortura y se secuestra.

Para no andarnos con mucho lío, me referiré a las discriminaciones étnicas como racismo, aunque en algunos sitios -como Melilla- , el racismo es prácticamente imposible, dado que las etnias que forman la práctica totalidad de la población pertenecen a la misma raza.

A los melillenses siempre se nos ha acusado de racistas. En la ciudad se recuerda cuando hace años, en el programa de Pepe Navarro, un breve reportaje mostraba cómo los europeos disfrutábamos bebiendo gin tonic en nuestras mansiones, servidos por nuestros esclavos bereberes después de su agotadora jornada de trabajo en las plantaciones de algodón de los europeos. No se hablaba de los judíos, probablemente el grupo con mayor poder adquisitivo de la ciudad, porque ya se sabe que meterse con los hebreos no es políticamente correcto en televisión (al menos no lo era por aquellos tiempos). También se hablaba de coches de lujo. Sin mencionar el detalle, claro, de que la mayoría de estos eran conducidos por ciudadanos bereberes. Qué más da: lo que importa no es la verdad, sino la noticia morbosa. El guión del reportaje estaba escrito de antemano: lo único que faltaba era filmar el storyboard, y eso hicieron.

Al hacer eso se convirtieron en lo que pretendían denunciar: en unos racistas. Me explico. Ayer decíamos que
el racismo consiste en suponer a ciertas personas por el color de su piel unas características que sólo tienen que ver con elementos externos, es decir, [...] el "ambiente"

O sea: que los periodistas asumieron que los bereberes melillenses vivían como perros. Y lo suponían con sólo mirar el color de su piel. Veían un BMW, pero no a quien conducía: no hacía falta, un bereber no puede conducir un coche caro. Eso es racismo. Yo -europeo de familia católica- tenía según ellos una mansión en la que explotaba a los pobres bereberes. No hace falta investigar mi cuenta corriente, mi nómina o mi lugar de trabajo: como el color de mi piel es claro, soy un terrateniente. Eso es racismo.

(1) Una tontería de moda en los últimos tiempos: hablar de música, de ropa, de comida, de cine "étnicos". Quien habla de ese modo olvida que lo que come, lo que lleva puesto, la música que escucha todos los días es étnica. Sólo que de su propia etnia. Un ejemplo más de que intentar huir del etnocentrismo a toda costa le convierte a uno en el más etnocentrista del mundo: lo mío es lo normal, lo demás es "étnico".

8/23/2005

Basta de carreras, se acabó la timba,
un final reñido yo no vuelvo a ver,
pero si algún pingo llega a ser fija el domingo,
yo me juego entero, qué le voy a hacer.


Hoy, en Canciones bonitas, Por una cabeza, de Carlos Gardel.

¡Racismo! (1)

Creo que el racismo consiste en suponer a ciertas personas por el color de su piel unas características que sólo tienen que ver con elementos externos, es decir, lo que siempre se ha llamado el "ambiente".

Estas suposiciones pueden ser negativas o positivas para el sujeto estereotipado. Ejemplos de suposiciones negativas son pensar que los andaluces son vagos por naturaleza, o que los judíos son tacaños. Y de suposiciones positivas, pensar que un negro juega bien al baloncesto porque sí o que yo, por ser latino, tengo que ser por narices un amante espléndido y apasionado, es decir, un latin lover. Lo soy, por supuesto, pero no por ser latino, sino porque yo lo valgo.

Bo)

La letra O es el ejemplo más claro de que los extremos se tocan. Durante milenios se ha considerado a las mujeres no aptas para el trabajo intelectual, sino solamente para trabajos de mula: la casa, los niños, barrer, ir a la compra, como mucho el trabajo en el campo. Con el tiempo se demostró que las mujeres son tan aptas -ni más, ni menos- para el trabajo intelectual como los hombres. Y entonces rizamos el rizo: la tontería de lo políticamente correcto nos obliga a decir que las mujeres son mejores en la universidad que los hombres. Como mínimo hay que decir esta frase:
Las mujeres son tan válidas, si no más, que los hombres en la universidad.

¿Cómo se hace este tipo de estudios? Se coge un sector de la población, y se les discrimina por un factor no intelectual: el sexo. Entonces se hace una media de las notas (siempre se nos ha dicho que las notas no son un reflejo de la inteligencia, excepto cuando conviene, claro) y se ve que las mujeres tienen dos décimas más que la media de los hombres. Conclusión: las mujeres son más inteligentes. Hemos pasado de un extremo a otro.

Lo malo es que si tomamos otro factor de discriminación no intelectual, como por ejemplo, el color de la piel (separamos a los negros de los blancos) obtendremos otros resultados, igualmente insignificantes pero bastante curiosos: casi siempre los blancos aparecen con mejores notas que los negros. Si este estudio lo hace el mismo idiota que ha hecho el anterior, llegará a conclusiones totalmente distintas: como hemos esclavizado a los negros durante centurias (¿hemos?) el factor ambiental les pesa para esto, para lo otro, etc.

Como conclusión del estudio sobre mujeres y hombres, le bastará dar los datos obtenidos. Para las diferencias académicas entre negros y blancos, intentará encontrar mil teorías que le hagan perdonar los resultados. Si no las encuentra, no los publicará, para que no lo denuncien en el periódico y para no perder su trabajo (y tal vez ir a la cárcel).

Yo no pienso que los blancos sean más inteligentes que los negros, aunque hay estadísticas que así hablan de los resultados universitarios de uno y otro grupo racial. Pero es que yo no pienso que haya una inteligencia negra, ni una inteligencia blanca. Tampoco creo en la inteligencia masculina ni en la inteligencia femenina. Hay personas inteligentes, por un lado, y personas que se esfuerzan en que todo lo que dicen sea políticamente correcto, por otro.

A la vista de los resultados, me temo que no puedo ser políticamente correcto. Quien tome unas estadísticas universitarias y se apoye en ellas para decir que las mujeres son más inteligentes que los hombres, debe decir igual de alto que los blancos son más inteligentes que los negros.

O bien callarse y ser políticamente correcto, claro.

Retro

Si tienes más de veinte o veinticinco años y recuerdas los tiempos del Spectrum, del Amiga, etc. disfrutarás muchísimo con este artículo. Y si no, también.

8/21/2005

Puta

Puta tu abuela, puta tu madre, puta tu tía, cómo no vas a estar en la putería.


Más refranes sobre mujeres de la vida.

8/19/2005

Hoy han llegado a La Lengua buscando Carme Chaparro sin bragas en Google. No sé cómo debo sentirme.

Desfase generacional

Todos hemos vivido esta situación en nuestra infancia: estamos hablando con nuestro padre, o nuestra madre, y comienzan a contarnos todo lo que nosotros tenemos y ellos no tuvieron cuando eran niños.

A veces se trata de algo que nuestros abuelos no les pudieron proporcionar por falta de recursos económicos. ¿A quién no le han dicho que los niños, antes, tenían dos pantalones? Uno era para los días de diario y el otro para la misa del domingo. ¿Y qué es eso de comer postre todos los días? Y el ocio juvenil consistía en ir al cine una vez al mes, nada de salir viernes y sábado con 30 euros en el bolsillo. Hay que entenderlo: era la posguerra, se llegó a pasar hambre, y no había dinero ni humor para andarse con tonterías. En casa de una de mis abuelas vivieron trece (13) personas, una casa exactamente igual que esta en la que vivimos solamente mi novia y yo. Por cierto, lo que mis padres no tuvieron pero sí me compraron a mí fue una guitarra acústica.

Otras veces, lo que no tuvieron nuestros padres era algo que simplemente no existía. ¿Televisor? Aún no. Ni hablar del vídeo, claro, y menos de los vídeo-juegos, ordenadores, aire acondicionado, etc. Todos esos avances eran de ciencia-ficción. En cuanto al entretenimiento, también se puede hablar mucho: siempre he compadecido a mis padres porque no pudieron disfrutar, siendo niños, de La guerra de las galaxias, como sí hice yo; seguro que algunos de mis alumnos no saben la suerte que tienen de haber visto las películas de El señor de los anillos siendo unos adolescentes freakies, y no unos tristes adultos a los que estas películas les parecen más dibujos animados que fantasía de verdad... Yo tuve en mi cuarto un Amiga 500. Vete a saber lo que tendrán mis hijos, si tengo la inmensa suerte de ganar el suficiente dinero como para malcriarlos.

Así es la vida: si no media una catástrofe, lo normal es que el progreso técnico invente cachivaches nuevos que nos hagan la vida más agradable; si no media una catástrofe, como digo, también es normal que una generación viva mejor que la anterior, al menos en términos económicos y geeks. Pensad en la Edad Media, cuando para sacarte una muela que te dolía te agarraban entre tres o cuatro mientras otro peleaba dentro de tu boca con unos alicates oxidados. Y la única anestesia era tu propio dolor, o como mucho algo de vino rancio. Sí, es verdad que en 1450 seguramente disfrutaban más de las puestas de sol... cada época tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero si me preguntan a mí, elijo el futuro en vez del pasado, aunque es cierto que en el pasado ha habido momentos en que he sido muy feliz.

Bien, vamos a lo que vamos: cuando tenga hijos, y esos hijos míos tengan la edad suficiente para soportar mis batallitas, ya sé lo que les reprocharé. No les echaré en cara su moderno aparato de realidad virtual mediante el cual se puedan descargar en su cuarto a Miss Playboy Enero 2021, no; tampoco el cine-en-habitación con proyector de imagen y sonido 25.1; ni el gimnasio plegable ni su colección de holo-DVD's.

Les echaré en cara que ellos tienen cerveza para niños y yo tuve que beber Fanta. Ah, quién pudiera volver a ser niño.

Y es que los tiempos adelantan que es una barbaridad.



Actualización: ¿A alguien se le ocurre un eslogan publicitario? A mí me ha venido a la cabeza este:

"Nunca más tendrá que oir excusas para faltar al cumpleaños de su hijo"

8/17/2005

2.500 megabytes

Gmail ya ofrece 2.500 megabytes de capacidad (2,5 gigabytes).



Aprovecho para recordar que sigo regalando cuentas de Gmail. Quien quiera una ya sabe: que deje un comentario o me escriba un mensaje a elias.gomezARROBAgmail.com.

¡Date prisa! Sólo me quedan dos millones de cuentas.

8/16/2005

Próximamente

Como siempre que se le presentaba la ocasión, Joe dirigió una larga y penetrante mirada a la mujer que, de haber sido capaz, habría hecho su amante o, mejor aún, su esposa. Le parecía imposible que Wendy Wright hubiera nacido de un útero, como todo el mundo. En su proximidad, se sentía como un crío sucio, maleducado y grasiento al que le hacía ruido el estómago y le silbaba la nariz. Cerca de ella cobraba una clara conciencia de los mecanismos físicos que le mantenían vivo: sentía en su interior todo un complejo de tubos, válvulas, compresores y correas de ventilador, obligado a traquetear en pos de una meta que de antemano estaba condenado a no alcanzar, enfrascado en una tarea destinada al fracaso. Viendo el rostro de ella, descubría el suyo como una máscara pintarrajeada; contemplar su cuerpo le hacía sentirse un juguete de cuerda barato. Todo en Wendy tenía una coloración sutil, una luminosidad atenuada. Sus ojos, dos gemas verdes, lo miraban todo con impasibilidad: nunca había visto miedo en ellos, ni desprecio ni aversión. Aceptaba lo que veía. Solía aparentar calma, pero, más que eso, a Joe le admiraba su estabilidad, su frialdad, su ausencia de conflictos interiores. Parecía no conocer la tensión, la fatiga, la enfermedad o el desgaste físico. Tendría veinticinco o veintiséis años, pero no lograba imaginarla más joven y por supuesto nunca llegaría a parecer mayor: tenía demasiado dominio de sí misma y de la realidad externa.


Philip K. Dick, Ubik, Ed. La factoría de ideas. Traducción de Manuel Espín. Próximamente en La Lengua.

Agua

Siempre me llaman la atención los anuncios sobre el ahorro de agua. Pretenden que uno no gaste, argumentando que hay pueblos en España, y no ya pueblos en España, ¡países en el mundo! que mueren de sed.

Me pregunto... si yo no me duchase todos los días; si solamente tirase de la cisterna en caso de emergencia (ya me entendéis); si reutilizase el agua de lavarme los dientes (qué asco por Dios); si, en fin, hiciese todas esas cosas incómodas que nos recomiendan en la propaganda pro-tacañería-H2O, ¿enviarían el agua que me ahorrase a esos pueblos y países sedientos?

Pues perdonadme el modismo, pero estoy seguro de que va a ser que no.

He dicho.

8/14/2005

España sale del tercer mundo

Del tercer mundo de las telecomunicaciones.



Poco a poco, eso sí. Hay que seguir dando la tabarra.
La canción es la ola
que me eleva y me hunde,
que me fragua lo mismo que me funde.
La canción, compañera,
virginal y ramera, la canción.


Hoy, en Canciones bonitas, Compañera, de Silvio Rodríguez.

8/13/2005

Hechos reales

Esta conversación se ha producido hoy a la hora de comer en casa de la abuela de mi novia:

Mi novia: No sé cómo Mengana se ha podido enamorar de Fulano, con lo bajito y lo feo que es.
Yo: Nena, es que los feos bajitos también tenemos derecho.
Abuela de mi novia: Tú no eres bajito.

El último día de Adolf Hitler

El último día de Adolf Hitler

El juez norteamericano sentaba el principio de que los estadistas deberían ser juzgados por las guerras que provocasen. No dijo, sin embargo, que las responsabilidades alcanzarían solo a los que las perdieran, pero lo cierto es que jamás ha sido juzgado el vencedor. Núremberg, partiendo, por supuesto, de las terribles responsabilidades nazis, fue un proceso de vencedores contra vencidos. Por ejemplo, la defensa no pudo hacer valer el acuerdo germano-soviético de 19391 a la hora de juzgar las responsabilidades por la invasión de Polonia. Más ejemplos: se acusó a muchos marinos alemanes de que sus submarinos no habían recogido a los supervivientes de sus hundimientos y a muchos pilotos de disparar sobre los tripulantes de los aviones derribados que se lanzaban en paracaídas... justo lo mismo que habían hecho numerosos submarinos y pilotos aliados.


Los dirigentes nazis fueron acusados de cometer estragos contra la población civil, pero a nadie se juzgó por la destrucción sistemática de las ciudades alemanas ni por los bombardeos casi exclusivamente dirigidos contra los civiles, como en el caso de Dresde; ni los soviéticos se sentaron en el banquillo por la matanza de Katin, en Polonia, o por su bárbara ocupación del este de Alemania; ni los checos comparecieron por el genocidio cometido contra los sudetes o contra los soldados y civiles alemanes capturados tras la retirada de la Wehrmacht; ni Tito por las ­represalias contra los civiles de Croacia y Eslovenia...


David Solar, El último día de Adolf Hitler. Ed. La esfera de los libros. 389 páginas.

Esta cita está casi al final del libro. ¿Y por qué inicio este artículo con ella? Porque tengo la convicción de que siempre se aborda la historia del nazismo con una óptica equivocada.

La óptica equivocada consiste en que queremos considerar a Hitler como un loco endemoniado, una especie de singularidad del universo que es irrepetible, un terrible hito histórico que no puede duplicarse en el futuro. Y eso no es así. Hitler fue un político astuto y un militar genial en algunos momentos. A muchos militares como él, en el bando aliado les pusieron medallas. Los genocidas de los indios nativos norteamericanos son alabados en los westerns de Hollywood, y seguimos pensando que Adolf Hitler fue una especie de extraterrestre. Bueno, pues no: fue un ser humano.

Tendemos, también, a equivocarnos cuando usamos el adjetivo "humano". Siempre lo asociamos a conductas elevadas, nobles, altruistas; solemos olvidar que la tortura, por poner un ejemplo, es una conducta que sólo se da en nuestra especie: no hay otro ser vivo que provoque más sufrimiento del necesario para la propia supervivencia. El ser humano lo causa para obtener información, para provocar o evitar conductas, como simple diversión o para celebrar fiestas populares. Hay pocas conductas más humanas que la tortura o el lanzamiento de bombas atómicas.

No quiero ponerme tremendista ahora, así que también he de admitir que no hay otra especie que haya compuesto la Novena sinfonía, escrito El proceso o dirigido Qué bello es vivir. El ser humano es así: compone obras inmortales y viola niños. Vale, me he ido a los dos extremos. Seguramente ni vosotros ni yo violaríamos niños, pero seguramente tampoco compondríamos una obra inmortal.

Una de las cosas que me ha gustado del libro de David Solar, director de La aventura de la Historia y colaborador de la Cadena SER, es la originalidad de contar la II Guerra Mundial desde la óptica nazi. Para ver que Hitler fue otro de tantos políticos que saben ganarse a la opinión pública con posturas demagógicas, ofrecer castillos en el aire, como los que hoy se sientan en muchas de las poltronas que pagamos con nuestros impuestos. Desde luego, no pretendo ofrecer una visión apocalíptica, y todavía estamos lejos de Hitler. Pero, en algunos sitios, nos acercamos poco a poco. Si llega a pasar algo, por desgracia nos quedaremos como en 1945, con la boca abierta como bobos y preguntándonos cómo ha podido pasar otra vez (de hecho, ya nos ha pasado en la antigua Yugoslavia, y también en Burundi).

El libro cuenta las últimas 48 horas del führer en el famoso búnker de Berlín, donde tuvo sus últimas esperanzas de ganar la guerra -o al menos salvar la cara con algún pacto germano-británico-estadounidense contra los comunistas soviéticos-, donde se desesperó, donde se casó con su amante Eva Braun y donde finalmente se quitó la vida tras redactar testamento, nombrar sucesor y dar las últimas órdenes militares para la defensa del III Reich. Con ese pretexto, y a modo de flashbacks, se nos presenta toda la biografía del pintor frustrado austríaco de provincias que llegó a aterrorizar al mundo entero y lo llevó a su mayor desastre hasta la fecha. El estilo es muy ameno, y aunque abunda en datos, nombres y fechas, éstos no nos llegan a abrumar. Muy recomendable. Le doy tres lenguas y media.



1. Pacto Germano-soviético, pacto de no agresión acordado entre Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que contenía además un protocolo secreto adicional, firmado en Moscú por el ministro de Asuntos Exteriores del III Reich, Joachim von Ribbentrop, y el comisario soviético de Asuntos Exteriores, Viacheslav Molótov, en la madrugada del 23 de agosto de 1939. Además de establecer una mutua garantía de no agresión, las dos naciones se comprometían a consultarse sobre asuntos de interés común y a abstenerse de unirse a cualquier alianza entre potencias que fuera hostil a alguna de ellas. El protocolo secreto dividía la Europa del este y central en esferas de influencia alemana y rusa, establecía una cuarta partición de Polonia y permitía al dirigente soviético Iósiv Stalin mantener una política de ?manos libres? en Finlandia, los Países Bálticos y Besarabia (fuente).

8/11/2005

Agosto. ¿Vacaciones?

Nos encontramos casi en medio del mes más caluroso en el hemisferio norte1, y yo diría que un 99% de mis conocidos está de vacaciones. ¿Y yo? Sí, de vacaciones, es decir, me puedo levantar y acostar a la hora que quiera, pero algo me dice que no voy a viajar este agosto. Me quedo en África. Me consolaré pensando que mucha gente pagará cientos o miles de euros para viajar al continente en el que yo estoy gratis. En fin.

Quien sí parece estar de vacaciones es mi inspiración. Mis lectores asiduos -y quienes se hayan pasado más de dos o tres veces en estos días- lo habrán notado, sin duda. Pero yo quiero escribir. Así que para darle un poco de vida a La Lengua os voy a presentar algunas de mis fotos.

(Haz clic en las fotos para verlas a mayor tamaño)

Parque Vigeland, Oslo (2)

Esto es una escultura del parque Vigeland, en Oslo, Noruega, un enorme y hermoso parque que hará las delicias de cuantos nazis se paseen por él. Es muy vistoso, y todo él una gran apología del superhombre nórdico. Podéis ver un montón de fotos del parque aplicando el tag 'vigeland' en flickr.

IMG_0033

Esta es mi gata Nicole, que actualmente se recupera de una operación de extracción de ovarios -es decir, esterilización- que ha sido todo un éxito. La encontramos en la calle hace aproximadamente un año y, simpática granujilla, ahora es la dueña de la casa de mis padres. Hay más fotos de Nicole aquí.

En mi cuenta de flickr hay muchas fotos de la naturaleza:

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Cardo de nieve

Alcornoque

Fotos de paisajes:

Más nieve

Cima 2

Faro

Y por supuesto, también fotos pornográficas:

IMG_0114

IMG_0105

E incluso alguna que otra apología del terrorismo internacional:

osama

Bueno. ¿Qué le puedo hacer? No hay duda de que soy un freak.

freakie 008

Tags recomendados: geek, nieve, marruecos, keyhole, libros.

A disfrutar, que cuando nos demos cuenta... ¡zas! Septiembre.

(1) A menudo se nos olvida que existe otro hemisferio, pobre él, más abajo.