La ley antitabaco
A partir del 1 de enero estará terminantemente prohibido fumar en los espacios de trabajo, los locales públicos de más de 100 m2 deberán habilitar una zona exclusiva de fumadores y los de menor superficie podrán decidir si dejan fumar en ellos o no.
Además, la ley, como todo lo políticamente correcto (y odiar el tabaco lo es), desliza entre sus artículos unas cuantas majaderías dignas de mención, como la prohibición de regalar cigarrillos de chocolate (de cacao, se entiende) a menores de edad, o que me puedan denunciar y multar por fumar en mi despacho, si lo tuviere, por considerarlo lugar de trabajo. Si queréis saber más sobre lo que va a cambiar la ley os recomiendo este especial del diario 20 minutos.
Quienes siguen La Lengua desde hace mucho tiempo saben que yo lo dejé en abril de 2004 (por favor, lee la nota al pie de esta misma entrada), y desde entonces estoy más contento que unas pascuas, aunque he engordado un poquito, que tampoco me venía mal. Al contrario de lo que se pudiera pensar, no me he convertido en un talibán antihumos. Y es porque creo que el talibanismo nace de la imposibilidad de gozar lo que uno quiere y la posterior tendencia a prohibirlo: o mía o de nadie. Es decir: creo que quienes más se quejan del humo del tabaco son normalmente ex fumadores que no han logrado librarse del síndrome de abstinencia, ese malvado homínido que nos hace odiar lo que queremos y desear lo que no nos conviene. Un ex fumador medio ve a otras personas fumando y se pone de los nervios porque piensa que están gozando un placer que es doblemente placer porque lo tienen prohibido.
Yo, sin embargo, no envidio a los fumadores, sino que los compadezco, y creo que por eso no me he convertido en talibán. A veces me quejo cuando me llenan una habitación de humo, y los chimeneas me lanzan ráfagas acusadoras: “A ti lo que te pasa es que estás loco por fumar”. No parecen entender que si quisiera fumarme un cigarrillo, lo haría. ¿Qué me lo impide? No fumo porque no quiero.
Si estoy en una reunión entre amigos y alguien quiere fumarse un pitillo, no tengo inconveniente, aunque prefiero que se pida permiso. No es, por supuesto, una cuestión de jerarquía ni de legalidad, es una simple cuestión de educación. El estar ocasionalmente en una habitación con gente que fuma no creo que aumente mi riesgo de padecer cáncer de pulmón más que salir a la calle en una hora de mucho tráfico. Otra cosa es el trabajo, claro, donde entiendo que se prohíba, aunque pienso que deberían prepararse zonas para fumadores. Después de todo, un restaurante es un sitio al que voy porque quiero, y si no me dejan ejercer mi derecho de adicto me puedo ir a otro sitio, pero en el trabajo no tengo más remedio que quedarme.
Y no debemos olvidar que un fumador es un enfermo que padece una adicción a la nicotina. Es decir, su organismo ha creado la necesidad de una cantidad mínima de nicotina diaria para evitar el malestar del mono. El fumador necesita un número de cigarrillos diarios, porque su cuerpo lo requiere. Puede que un fumador compulsivo se fume veinte o treinta cigarrillos diarios por costumbre, por tedio o por otras razones, pero otros diez se los fuma a causa de su enfermedad.
Se puede desacostumbrar a un heroinómano a base de quitarle la heroína y la metadona, pero no creo que sea el medio más humano. Yo no quiero que la gente fume: el tabaco empeora la salud, el olor y el aspecto de mis seres queridos, apesta los sitios que frecuento y, por si todo esto fuera poco, el humo me causa molestias y riesgos como fumador pasivo. Pero no soy partidario de una ley seca contra el tabaco.
En televisión y otros medios estoy viendo estos días una serie de anuncios que intentan hacer comprender a los fumadores que la ley también es mejor para ellos. E incluso que la ley es sobre todo mejor para ellos. Pues sólo estoy de acuerdo en cierto modo.
El que un fumador fume menos por tener que salir a la calle cada vez que quiere echar un pitillo (y ya veremos las consecuencias económicas de esto) puede hacer que fume menos, e incluso que los fumadores no muy adictos decidan de una vez dejar el tabaco. Pero no entiendo por qué tienen que obligarles a ello.
Prohíbe fumar en el trabajo si quieres. Pero hazlo por mí, que no soy fumador. No lo hagas por los fumadores. ¿O también vas a prohibir que me coma dos huevos fritos al día y un filete con su grasita? Que cada cual haga con su salud lo que quiera, y que luego, claro está, se atenga a las consecuencias. Ya está bien de tutelas estatales.
Si te quieres suicidar, no conduzcas en dirección contraria por la carretera, porque pones en peligro mi seguridad. Pero si te quieres ahorcar en tu casa, no tengo inconveniente. Aunque si lo que necesitas es ayuda para no autodestruirte, por supuesto te daremos toda la que necesites. Coged este párrafo y cambiad los términos, y tendréis mi opinión sobre el tabaco.
(Un debate mucho más intenso y agrio vendría al hablar de quién tiene que sufragar los gastos médicos de los fumadores. ¿Yo, que no soy fumador, con mis impuestos? Si queréis opinar, vuestros son los comentarios.)
Nota: No he logrado hacer la mudanza desde Blogger a Wordpress tan bien como habría querido, pero no encuentro a nadie que me ayude. ¿Conocéis a alguien, o alguna empresa, que se dedique al mantenimiento de webs? Estoy dispuesto a pagar un precio razonable por la depuración del diseño y la importación de los antiguos archivos de La Lengua. Si conocéis a alguien que pueda echarme una mano, dejad por favor un comentario, o mejor escribidme a elias(arroba)lalengua.info. Os lo agradeceré muchísimo.
19 de Diciembre de 2005 a las 12:33
Y quien tendría que sufragar los gastos de cambio de sexo, yo que no soy gay?
Es lo mismo, no te parece?
Si la sanidad publica se hace cargo de los gastos de los que están enfermos, y de los gastos de aquellos que quieren dejar la droga, por que hacer una excepción con los fumadores?
Bueno, yo soy fumadora, y todavía no me he planteado dejarlo, respeto a los que no son fumadores, y siempre procuro preguntar antes de encender un cigarrillo.
Lo que me parece una locura es la persecución que se ha desatado contra los fumadores, al final seremos proscritos, tanto o mas que los pequeños camellos, o los consumidores de maria, ya que a los consumidores solo se les castiga con una sanción administrativa, tengo entendido.
El tabaco pone en peligro la salud de los ciudadanos y prohíben fumar en todos los lugares públicos (llegaran a prohibir fumar en nuestra propia casa, aunque creo, que en algún estado USA si estas fumando en tu casa, y por estas casualidades el humo llega a tu vecino, este te puede denunciar)por que no prohíben el consumo de alcohol en lugares públicos? ya que pone en peligro, no solo la salud, sino también la vida de muchísimos ciudadanos y porque no prohíben el juego, o las maquinitas? a los adictos al juego también se les considera enfermos, y ponen en peligro algo tan arraigado en nuestra sociedad como es la continuidad de la familia, y así podríamos ir enumerando tantas y tantas cosas que ponen en peligro a toda o parte de la sociedad, incluido la política, y el ejercito, así que prohibamos el ejercito y la política, faltaría mas, que por prohibir no quede (esto que es, una democracia o un estado policial?)
En fin, seguir hablando de este tema seria algo muy extenso.
Supongo que con esta ley en marcha volverán a aparecer los club para fumadores que tan en boga estuvieron en el siglo XIX, nacerá un nuevo negocio, así que no hay mal que por bien no venga.
19 de Diciembre de 2005 a las 16:11
No estoy de acuerdo, Salpy. El que nace hombre sintiéndose mujer no es responsable en absoluto, es una desgracia que le cae encima, y sin embargo el fumador sí que tiene algo de responsabilidad, y además se puede dejar de fumar a fuerza de voluntad, lo que no es posible en el caso de un cambio de sexo.
Dicho lo cual, estoy de acuerdo en que la caza de brujas no es justa. Sobre todo siendo un país tan permisivo en casi todo.
Lo ideal sería que muchos fumadores tuvieran algo más de sentido común. Yo tolero perfectamente que alguien se fume un cigarrillo a mi lado, pero también es verdad que muchos fumadores son desconsiderados, y fuman sin parar y sin tener en cuenta que no solo molestas a quienes tienes alrededor, sino que perjudicas su salud.
Si fuésemos todos un poquito más conscientes, casi no harían falta leyes. Pues sí, es una utopía.
19 de Diciembre de 2005 a las 17:35
Bueno, en primer lugar me gustaría compartir una anécdota que le sirviera de lección a aquellos amantes del humo (el tabaco) y el problema es que ésta me pilla muy cerca, muy familiar. Hablemos de mi Padre, hombre de 45 años,que fumaba un cigarrillo o quizás dos al día y siempre andaba muy nervioso en el trabajo. Un día empezó a notar dolores en la espalda y era debido a un tumor cerebral, más tarde le detectaron un pequeño tumor en el Pulmón.
Después de un año de baja laboral, mi padre sigue yendo a Málaga para recuperarse de sus efectos secundarios de la quimioterapia del hospital con una mujer,un hijo de 17 y otro de 21 años. ¿Es saludable el tabaco?
19 de Diciembre de 2005 a las 18:52
Llevas razón Elías, quizás el ejemplo de los gays no es excesivamente bueno, pero el de los adictos a las drogas si, y la sanidad publica corre con los gastos de metadona.
Y es verdad que a veces los fumadores somos desconsiderados, no lo niego, sobre todo en esas ocasiones en que el tabaco es refugio, entonces malamente pensamos en los demás.
Pero no por eso se nos tiene mirar mal, considerarnos depravados o casi, ya que lo primero que nos dicen es que ponemos en peligro la vida de los demas, cosa que ni siquiera hacemos con los que se fuman un peta a nuestro lado, de ellos pensamos “pobrecillos que mala es la droga, habría que ayudarle a dejarla” o cosas por el estilo.
Javier te diré esa clase de ejemplo también lo tengo yo muy cercano, no un cáncer, pero si un corazón hecho migas.
Lo principal….el respeto, pero que sea mutuo, creo que es lo único que pedimos los fumadores.
En fin, que esto se está convirtiendo en una guerra entre dos bandos, y lo mas seguro es que ganen “los buenos”
20 de Diciembre de 2005 a las 10:10
Supongo que me andas buscando por el tema del wordpress. Dame si quieres un toque al tlf, o bien buscame por la mañana temprano.
Saludos
Satch
20 de Diciembre de 2005 a las 21:15
lo primero que nos dicen es que ponemos en peligro la vida de los demas, cosa que ni siquiera hacemos con los que se fuman un peta a nuestro lado, de ellos pensamos “pobrecillos que mala es la droga, habría que ayudarle a dejarla” o cosas por el estilo.
Si yo veo a alguien fumandose un porro conscientemente al lado de mis hijos, lo más seguro es que se lo trague. Si veo a alguien fumarse un cigarro al lado de mis hijos, le diré de forma contundente pero educada que deje de hacerlo en el acto.
Que conste que soy fumador ocasional tanto de porros como de tabaco, pero no creo que eso tenga algo que ver con la educación.
20 de Diciembre de 2005 a las 21:18
El primer párrafo debió de ir en cursiva, pues es referencia al post de saply. Requetesorrys.
21 de Diciembre de 2005 a las 2:14
Estoy de acuerdo cuando dices que cada cual haga con su salud lo que quiera, y que luego, se atenga a las consecuencias, pero lamentablemente cuando estas en una oficina con un fumador, te conviertes en un fumador pasivo o un consumidor de humo de segunda mano, el cual es mas perjudicial. El humo de segunda mano es el que inhala una persona que no fuma cada vez que se encuentra alrededor de alguien que lo hace, este humo tiene concentraciones más altas de algunos compuestos dañinos que el humo inhalado por el fumador. Espero que los empleadores se den cuenta y puedan crear a sus trabajadores salas para los fumadores sin perjudicar al resto del personal.
31 de Diciembre de 2005 a las 17:54
Deberias ser mas consecunte con lo que piensas….
Si crees que el gobierno deberia ahorrarse el gasto de la compra de tanquecitos y del estatut y demas tonterias politicas…
¿como puedes estar en desacuerdo que intente ahorrar unos miles de millones que se gasta en sanidad debido a las enfermedades producidas por el tabaco?
Estoy de acuerdo que a partir de ahora han de hacer lo mismo con el alcohol y si estaoy de acuerdo tambien que la medida ha sido un poco drastica (durante un año o dos deberian dejar fumar en las empresas en lugares habilitados o señalados)
¿porque la gente se queja que el gobierno no hace nada y despues se queja porque hace algo?