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La Lengua » 2005 » November

Ars longa, vita brevis

La auténtica tercera guerra mundial

25 de November de 2005

Creo que la gran batalla que se está librando en la actualidad se puede describir como un choque entre religión y razón, o entre el radicalismo islámico y Occidente. Pero una definición más exacta sería la siguiente: por una parte hay una visión del mundo materialista, de personas que creen que el mundo está aquí y es sólido; que está hecho de cosas, de objetos que se pueden tocar, sentir, comprar, vender…

Salman Rushdie (autor de Versos Satánicos y condenado a muerte por el islamismo). También se despacha a gusto con el nuevo radicalismo cristiano:

En EE UU ahora, por ejemplo, la mayoría de la población cree en las verdades apocalípticas de la cristiandad.

Así se habla. Lee el resto del artículo en Magonia.

El Caballero de la Armadura Oxidada

24 de November de 2005

El Caballero de la Armadura Oxidada

En el Departamento de Lengua Castellana y Literatura del instituto donde trabajo hemos decidido que los alumnos de 1º de la ESO, de unos doce años, deben (sí, ¡deben!) leer para este trimestre El Caballero de la Armadura Oxidada, de Robert Fisher. Lo de la portada no es una errata, el libro lleva 83 ediciones vendidas, que se dice pronto. La primera edición es de 1994.

Fisher comenzó escribiendo para el programa de radio de Groucho Marx cuando sólo tenía 19 añitos. En la solapa del libro dan unos cuantos datos más sobre este escritor, pero buscando por la red yo no he encontrado nada.

Creo que muchos libros para niños pecan de un defecto que es el siguiente: sus autores piensan “los tontos no saben mucho” y luego piensan “los niños no saben mucho”. De donde coligen: “ergo los niños son tontos”. Lo que por supuesto es un error. Recuerdo mi infancia relativamente desordenada por una razón: los libros para niños eran una mierda de portada rojiza (no quiero señalar a ninguna editorial, pero los que vivan en España sabrán a cuál me refiero). Cuando nuestros maestros nos pedían que leyésemos libros e hiciésemos un trabajo, yo quería leer a Jules Verne o a Poe, pero mi maestro quería que leyese la mierda rojiza, como mis compañeros. Tampoco quiero dármelas de superdotado, que es algo que nunca fui (al menos en el plano intelectual), puesto que a Poe, por ejemplo, no lo llegué a comprender del todo siendo niño, y además me daba miedo, claro. Pero una cosa tenía clara: Poe era mucho más divertido que los libros rojos.

Este libro trata a los niños como niños, sin un atisbo de condescendencia. Varios de mis alumnos, que van por la mitad, me han dicho “profesor, el libro está macizo“, y noto al instante que no mienten, lo están gozando. Y es que a ciertas edades -a casi todas- es fácil engancharse con una historia de marco medieval, con un caballero quijotesco que vive sus desventuras acompañado del mago Merlín y una ardilla y una paloma parlanchinas. Sí, dicho así no llama mucho la atención, pero pensad por un momento que tenéis diez o doce años. Incluso el número de páginas es el preciso para no asustar a un lector que se estrena: no llega a las cien.

El argumento del libro es la aventura que debe emprender un caballero que un día se percata de que la armadura se le ha oxidado y no se la puede quitar. Partiendo de esta premisa, acompañamos al protagonista al consabido viaje de conocimiento interior que le llevará por una serie de castillos. El mensaje del libro es bastante positivo para las almas aún no atrapadas en el laberinto cuyas paredes son el consumismo, el sexo, la violencia y los reality shows. Siempre, claro está, que uno no sea alérgico al budismo:

Repentinamente, dejó de caer y se encontró de pie en la cima de la montaña y comprendió el significado de la inscripción de la roca. Había soltado todo aquello que había temido y todo aquello que había sabido y poseído. Su voluntad de abarcar lo desconocido le había liberado. Ahora el universo era suyo, para ser experimentado y disfrutado.

No os voy a recomendar a vosotros, hombres y mujeres hechos y derechos que están de vuelta de todo, que pongáis este libro sobre vuestra mesita de noche. Pero creo que hay pocos libros más recomendables para iniciar en este mundo alternativo de la literatura a vuestro hermano o primo menor, o a vuestros hijos, si los tenéis.

Latinajos

Noli me vocare, ego te vocabo.
(No me llames, ya te llamo yo)

Recopilación de frases útiles en latín.

La Palma (la Palm)

Siempre está bien que la novia se vaya de viaje unos días. No, malpensados, no es por eso, es porque de vez en cuando le cae a uno un regalo bonito:

Palm Z22 (1)

Pulsa sobre las imágenes para verlas más grandes.

Es una Palm Z22 (aquí las características). El nuevo modelo económico, con pantalla a color. Me servirá para tener organizadas mis citas, programar alarmas, llevar imágenes necesarias para mi trabajo, almacenar números de teléfono… Bueno, vale, y trae el Sudoku. En concreto, este.

Palm Z22 (3)

El taxista y don Quijote

23 de November de 2005

Un taxista madrileño ha aparcado unos días su taxi para leer vía webcam el Quijote. A cambio recibe 642 euros.

Y yo lo estoy releyendo gratis…

Qué bonito

22 de November de 2005

Otra estilizada campaña de diseño que no va a salvar a una sola mujer de ser maltratada.

La mujer y el pañuelo

Escribí hace unas semanas un artículo donde hablaba sobre Salima Abdeslam, la primera mujer que jura un cargo político en la España constitucional ataviada con su pañuelo islámico (o, como le llamamos aquí, el mini burka).

El otro día la vi en una entrevista de un programa de Canal Sur Televisión (no recuerdo cuál, era un programa de entrevistas y no era el de Jesús Quintero). En dicha entrevista Salima intentaba explicar al periodista su postura, es decir, por qué lleva la cabeza cubierta, ella que ha nacido en un país democrático y aconfesional, ella que no debe pleitesía ni a su marido, ni a su padre, ni a Alá.

La argumentación era muy fácil de entender: decía Salima que quería que la viesen como a una persona inteligente, comprometida y profesional, no como un cuerpo ni una cara bonita; decía que tal vez así se hiciese respetar lo mismo que si fuera un hombre. En definitiva, quería que la mirasen como a un político y no como a una mujer (a pesar de serlo, porque una mujer con un burka sigue siendo una mujer; una mujer humillada, eso sí).

Aquí podéis leer estas y otras delirantes afirmaciones del mismo estilo, como “somos feministas las que llevamos velo” y cosas así.

Es curioso, porque Salima es una mujer joven y bastante agraciada (en el enlace tenéis una foto). El mini burka no es capaz de cubrir sus facciones, que quedan a la vista; sólo oculta su cabello. Cualquiera que la mire se dará cuenta de que es guapa, lo quiera o no, y si quiere evitar eso, deberá comprar un burka completo (otoño-invierno).

Así que el mini burka no sirve ni para que no me dé cuenta de que es una mujer, ni para ocultar su rostro. Si miro a una mujer con mini burka no veo a una mujer, ni a una socialista, ni a una feminista, ni a una joven comprometida: veo a una musulmana. Veo a una mujer que es capaz de pensar, sabiendo siempre que tiene un límite: su fe. ¿Libertad? Sí. ¿Feminismo? También. Siempre que no lleven la contraria al Libro. Eso es lo que veo.

Si veo a una mujer agraciada sin ningún distintivo especial, pienso “mira, una mujer agraciada, ¿qué pensará sobre las cosas?”. Si veo a una mujer poco agraciada sin ningún distintivo especial, pienso “mira, una mujer poco agraciada, ¿qué pensará sobre las cosas?”. Si veo a una mujer ataviada con un mini burka, pienso automáticamente: “esta mujer no piensa, acata el Libro”.

Aunque yo creo que no lo es, podéis pensar que esto es un prejuicio. Lo acepto. Pero de todas maneras, ¿no se ponía un mini burka para evitar los prejuicios? Pues por lo que respecta a mí, le ha salido el tiro por la culata.

Ninguna de estas feministas musulmanas pide que los hombres cubran sus músculos o su pelo, ya que parece que no hay peligro; en determinadas culturas la mujer está tan anulada que ni se nos puede pasar por la cabeza que pueda desear a un hombre que no sea su marido. Pues si a eso lo llaman feminismo, yo lo llamo machismo.

Esas razones de Salima y otras las escuchaba el entrevistador con evidente simpatía y comprensión. Su cara reflejaba eso, o tal vez simplemente se encontraba a gusto al entrevistar a una mujer bonita con un pañuelo en la cabeza. Lo que nos ha costado librarnos de tantas y tantas supersticiones en este país, y abrimos la sonrisa de par en par cuando las supersticiones son exóticas. La corrección política, lo llaman. Yo lo llamo simplemente gilipollez.

Elegía (fragmento)

20 de November de 2005

Como la luz, aquí también morimos,
en el hermoso otoño del ocaso.
Un ascua fugitiva hacia la sombra.
el amor anochece en nuestros labios.

Ha fallecido el poeta Leopoldo de Luis a los 87 años.

Si quieres leer algo de su obra poética, puedes visitar esta página.

Monstruosas artes

Veo tus quince

Aquí tenéis una divertida galería de cuadros clásicos retocados para que aparezcan los monstruos del cine. A disfrutar.

Mis dos muertes (relato)

18 de November de 2005

El médico me diagnosticó una dolencia incurable en fase terminal. El avance de la enfermedad era tan preciso, que supo decirme incluso la hora en que iba a llegar la mía. Sería el jueves siguiente entre las nueve y las nueve y cuarto de la noche.

Este conocimiento previo (casi precognición), aunque suene muy extraño, tuvo sobre todo ventajas. Saber con exactitud el número de horas que me esperaban antes de morir me permitió organizar mi tiempo restante de forma eficiente. Pude descartar aquellas actividades para las que no tendría tiempo, y aprovecharlo en las que sabía de forma realista que podría emprender sin miedo a quedarme a medias.

(Lee el resto del relato)

Hay que comer

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