Ars longa, vita brevis

Esa niña repelente

13 de November de 2005

El empollón siempre ha sido denostado en nuestra sociedad. Es hora de admitirlo. La masa siempre intenta castigar a quien destaca, y cuando la masa es una materia borreguil fruto de años y años de (des) educación, siempre destaca el individuo inteligente.

No es la primera vez que hablo de esto aquí (no enlazo a un artículo antiguo porque estoy en proceso de recuperación del antiguo archivo de La Lengua). En las películas el malo suele ser un gran científico, un psiquiatra que pierde los estribos, un escritor sádico; casi nunca una estrella del deporte, porque las estrellas del deporte -es sabido- son arcángeles terrenales, gente desprendida y simpática, ejemplos máximos de a cuanto una sociedad puede aspirar.

Los hijos que desde pequeños ven el fútbol con sus padres y luego emulan a sus estrellas en el patio del colegio siempre serán populares, tanto más populares cuanto mejor jueguen. Aquellos a quienes sus padres enseñan a leer con tres años, ven el documental sobre el Staphylinus olens y leen en clase mejor que sus compañeros, serán odiados por todos (más odiados cuanto mejor lean). Incluso muchos profesores, cuando los niños aplicados no están delante, se refieren a ellos con fastidio: “Hay que ver lo repelente que es Fulanito, renacuajo sabelotodo”. Esto último es algo que he sabido, con bastante perplejidad y tristeza, al convertirme yo mismo en profesor.

Da igual el hecho de que sin empollones no tendríamos ordenadores, microondas, ropa impermeable, viajes en avión, latas de conserva, guitarras eléctricas, el Quijote, la Divina Comedia, Madame Bovary, etc. La gente siempre llevará camisetas de Ronaldinho y nunca de Milan Kundera, y los pósters de Albert Einstein siempre serán muchísimos menos que los de Michael Jordan. Como se suele decir, eso es lo que hay, y al que no le guste, que se vaya a vivir a otro planeta.

Hoy en el suplemento de El Mundo nos hablan de un bicho raro. Es una chica española de 20 años que acaba de publicar un libro, nada menos que una novela sobre un hijo ilegítimo de Cristóbal Colón. Copio y pego del artículo enlazado:

A los 5 años iba sola a la biblioteca a sacar libros. En el colegio era la típica niña lista y cargante. Sufrió su primera crisis literaria a los 10. Le agobian las discotecas.

La típica niña lista y cargante. Muy bien. Si en este país hubiese más niñas listas y cargantes y menos aspirantes a zorrones televisivos o prefabricadas estrellas de la canción, otro gallo nos cantaría. Ah, pero es que son tan simpáticos, no como esos empollones…

14 comentarios en “Esa niña repelente”

  • # La Lengua » Blog Archive » Ese piquito de oro dice:
    14 de November de 2005 a las 0:03

    […] La Lengua Ars longa, vita brevis « Esa niña repelente […]

  • # Absolutamente Disparatado dice:
    14 de November de 2005 a las 1:10

    Ya basta con Kundera.

    Gente peligrosa son, decían, los que solo han leído un libro. Se me ocurren tres ejemplos claros de gente > que probablemente solo ha leído un libro en toda su vida, a saber, el que no se sacan de la boca: el libro de Kundera. Exacto, el libro. La Biblia, pero del intelectual. Claro, por supuesto.

    No más Kundera. Ni más Einstein. Un poco de clemencia, por favor. Pero ésto es otra discusión, lo que quería plantear era lo siguiente.

    El concepto de > al que aludes, yo creo que cabría hacer dos distinciones: uno es el sentido univoco del concepto (porque estudia y en consecuencia sabe. Ser.) y otro es el sentido análogo (hace manifestaciones de esa sabiduría. Parecer.)

    La que resulta cargante, parece ser (y no solo para niños) la segunda distincion. Y a mi juicio, y esto creo que se puede demostrar claramente señalando la contradicción, no es el hecho que el sujeto sepa sino mas bien en el hecho que pretenda demostrar lo que sabe ante un publico poco menos que cerrado. Si restringimos o acotamos la situación o circunstancia en la que se encuentra el empollón a la que tu aludes (una niña entre monos de las cavernas) entonces la demostración de su sabiduría resulta >, puesto que esa sabiduría no puede ser recibida, cocida y redistribuida entre los receptores simplemente porque no la entienden o porque ni siquiera están interesados en escucharla. Si la situación fuera mas adecuada (un ambiente intelectual adecuado) nadie de entre los presentes la consideraría empollo-ñoña sencillamente porque todos lo son, no hay conflicto. Esto demuestra en parte la contradicción propia del sujeto al que vulgarmente se reconoce como “pedante” (que se tira pedos, es decir, que hace alarde de sus conocimientos de forma innecesaria)

    Un conflicto propio entre clases. Pero no clases económicas (dinero) ni sociales (castas), no, de clases intelectuales (conocimiento).

    ¡¡Las clases del nuevo milenio!! ¡Alabado sea Dios y los monos de los árboles, que toman el suelo con intención de no abandonarlo!

    Los niños son salvajes por naturaleza. A ti como profesor te pido que seas modesto contigo y con ellos mismos y no aceleres su proceso de amaestramiento. (Instruir mejor que disciplinar, aunque de instruir->instrumento. Hm,… complejo el asunto, lo dejaremos para otra ocasión)

  • # Elías Gómez dice:
    14 de November de 2005 a las 10:02

    Joder tío, si tienes algún problema con Kundera y Einstein, cámbialos por Cortázar y Bertrand Russell, o por quien te dé la gana. Son solo ejemplos.

    Permíteme decir además que la escuela es el sitio donde hay que ser en cierto modo ‘pedante’, ¿no crees? Es el sitio para el conocimiento y la inteligencia. Todas las demás horas del día pueden ser para los alardes físicos, que siempre serán admirados por nuestros semejantes, porque no hay nada que agrade más a las personas que una demostración de fuerza bruta (una pelea de gladiadores, un todoterreno, el Quake o los juegos olímpicos). Curiosamente, no se considera pedante al gorila que demuestra que es el más fuerte sin venir a cuento. Al contrario, será siempre, como decían Les Luthiers, “admirado por las mujeres y envidiado por los hombres”.

    Y sigo en mis trece: mi ilusión es que la gente sea cada vez más lista. Y aquí entra en juego lo que decía en el post: ¿a que nadie discute la bondad de que cada vez estemos más sanos, más altos y más fuertes? Nunca dirías -creo- que “el hombre vive 35 años de media por naturaleza, es una pedantería alargar sus años artificialmente”. Pero mucha gente, como tú, está dispuesta a decirlo de nuestra inteligencia. “Los niños son salvajes por naturaleza”. Claro, no te jode. Entonces, ¿qué? ¿Los dejamos así?

  • # luis dice:
    14 de November de 2005 a las 11:38

    Ir sola a la biblioteca a los 5 y tener una crisis literaria a los 10 años, pero sobre todo lo de la crisis literaria, me parece la típica novelación de un periodista con fantasías de onanismo literario; a menos que pedir ir a la biblioteca y cambiar de lecturas – o tener una pataleta – se le pueda llamar “crisis literaria” y “dedicarse a la pintura”.

    ¡Coj***s!, si yo leía antes de hacerlo en el colegio, si cambié a las novelas de aventuras de Ridder Haggard, Stevenson y Salgari a los seis o siete, si nunca me gustaron las discotecas, y conseguí publicar alguna cosilla (no un libro, cierto) entre los 1x y 25 ¿merezco un artículo en el mundo?… pues no. En este país se publica todo, independientemente de los méritos del escritor (aunque luego no se lea nada); y como para vender algo se necesita promoción, y de ésta, de la de la promoción revestida de periodismo, estoy harto hasta decir basta.

    Mi opinión, una vez leído el artículo, es que esta chica vive en un mundo hecho de ella misma, y ¡pobre de ella!, le hacemos pasar por un insufrible calvario de incomprensiones y absurdas cortapisas a su increíble talento negándole cosas que le pertenecen por derecho propio, aunque eso sí, ella lo lleva con gracia. Como todos los adolescentes.

    Es cierto éste me parece un momento especialmente mediocre, pero no hace falta llegar al esperpento quedándose tan lejos de D. Ramón. Flaco favor a la joven escritora, o pobre chica, no lo sé.

  • # Absolutamente Disparatado dice:
    14 de November de 2005 a las 20:56

    No, no, no, no. Así no se puede hablar. ¡Qué manera de tergiversarlo todo.

    1-La escuela para ser pedante.
    No. De ninguna manera. La pedancia es un exceso y como tal debe abolirse complemente de organismos que pretendan educar tan marcadamente como lo es la escuela (relacionada con el desarrollo infantil y base fundamental que decidirá en gran medida que caminos acabaran tomando esos niños) Si un niño en la escuela aprende y demuestra lo que sabe no es de ningún modo pedante, su comportamiento es

    2-El gorila pedante.
    Tampoco. Un gorila no puede ser pedante (entendemos por gorila, una metáfora del comportamiento de un individuo temporalmente enajenado o colérico) porque la pedancia es una categoría intelectual. Un jugador de fútbol que empezara a citar a Kundera o a Bertrand Russell cada vez que marcara un gol (se acercase a la grada para subrayarlo) y lo hiciera de forma engreída, demostrando lo mucho que sabe es y lo poco que saben los demás (en este caso puede que muy poco) si seria considerado pedante, en cambio, un profesor que mientras explicase empezara a pegar patadas a las sillas y a los niños no seria considerado pedante sino profundamente salvaje e irracional.

    3-La gente cada vez mas lista.
    ¿Listo como astuto?, o ¿listo como inteligente?. La astucia no puede ser enseñada, al ser algo que parte del propio sujeto, solo se puede enseñar un camino para llegar a esa astucia (ciencias sobre todo) pero no la astucia en si. Si por listo te refieres a inteligente, entonces si. La inteligencia se puede adquirir de muchas mas formas.

    4- de vida.
    No se como lo puedes relacionar la esperanza de vida con la pedancia. De verdad que lo no se. Y lo que ya me parece indignante es que me asignes que yo he dicho que el conocimiento (científico, más concretamente médico) es pedancia. Esto es una perversión total y absoluta de lo que he dicho.

    5-Los niños salvajes.
    Dejarlos nunca. La pedancia es un trastorno, una conducta disfuncional. ¿Deben los niños ser engreídos, fanfarrones y arrogantes? Ese comportamiento puede poner en conflicto la propia posición del profesor, que puede verse hostigado hasta el punto que los alumnos le pierdan el respeto. De igual modo que se les enseñan materias como matemáticas, lengua española o historia, la educación propiamente dicha, en el sentido ético de la palabra, no deberia faltar.

    Cultura y conocimiento es evidente que si, pero la pedancia no es eso. Invocando al refranero popular: “Lo cortes no quita lo valiente” El conocimiento no esta reñido con la modestia.

    Por otra parte el comentario de Luis me aparece una aproximación al asunto con muchas probabilidades de ser la acertada. Además, la en cuestión ya tiene 20 tacos. Menos lobos.

    “¡Pobre de mis compañeras de colegio! Reconozco que pude ser un poco cargante y difícil de soportar.” – Paula, la niña mas vieja del mundo.

  • # Elías Gómez dice:
    14 de November de 2005 a las 21:04

    Había intentado exagerar mi postura viendo que tú exagerabas la tuya. De todas maneras, no te acabo de entender. Lo que intentaba decir con este artículo es que me parece injusto que los más inteligentes y estudiosos sean por lo general despreciados por la mayoría (el efecto Steve Urkel), mientras que los que destacan físicamente (actores, modelos, deportistas) suelen ser vistos como semidioses cuando muchos de ellos han hecho poco más que nacer, y cuando la humanidad les debe muchísimo más a los repelentes empollones que a los majísimos gorilones.

  • # Absolutamente Disparatado dice:
    14 de November de 2005 a las 21:04

    [Se come palabras ¿? Lo reescribo. En el anterior tambien faltan ahora que veo. En fin.]

    No, no, no, no. Así no se puede hablar. ¡Qué manera de tergiversarlo todo.

    1-La escuela para ser pedante.
    No. De ninguna manera. La pedancia es un exceso y como tal debe abolirse complemente de organismos que pretendan educar tan marcadamente como lo es la escuela (relacionada con el desarrollo infantil y base fundamental que decidirá en gran medida que caminos acabaran tomando esos niños) Si un niño en la escuela aprende y demuestra lo que sabe no es de ningún modo pedante, su comportamiento es absolutamente necesario.

    2-El gorila pedante.
    Tampoco. Un gorila no puede ser pedante (entendemos por gorila, una metáfora del comportamiento de un individuo temporalmente enajenado o colérico) porque la pedancia es una categoría intelectual. Un jugador de fútbol que empezara a citar a Kundera o a Bertrand Russell cada vez que marcara un gol (se acercase a la grada para subrayarlo) y lo hiciera de forma engreída, demostrando lo mucho que sabe es y lo poco que saben los demás (en este caso puede que muy poco) si seria considerado pedante, en cambio, un profesor que mientras explicase empezara a pegar patadas a las sillas y a los niños no seria considerado pedante sino profundamente salvaje e irracional.

    3-La gente cada vez mas lista.
    ¿Listo como astuto?, o ¿listo como inteligente?. La astucia no puede ser enseñada, al ser algo que parte del propio sujeto, solo se puede enseñar un camino para llegar a esa astucia (ciencias sobre todo) pero no la astucia en si. Si por listo te refieres a inteligente, entonces si. La inteligencia se puede adquirir de muchas mas formas.

    4-Espedancia de vida.
    No se como lo puedes relacionar la esperanza de vida con la pedancia. De verdad que lo no se. Y lo que ya me parece indignante es que me asignes que yo he dicho que el conocimiento (científico, más concretamente médico) es pedancia. Esto es una perversión total y absoluta de lo que he dicho.

    5-Los niños salvajes.
    Dejarlos nunca. La pedancia es un trastorno, una conducta disfuncional. ¿Deben los niños ser engreídos, fanfarrones y arrogantes? Ese comportamiento puede poner en conflicto la propia posición del profesor, que puede verse hostigado hasta el punto que los alumnos le pierdan el respeto. De igual modo que se les enseñan materias como matemáticas, lengua española o historia, la educación propiamente dicha, en el sentido ético de la palabra, no deberia faltar.

    Cultura y conocimiento es evidente que si, pero la pedancia no es eso. Invocando al refranero popular: “Lo cortes no quita lo valiente” El conocimiento no esta reñido con la modestia.

    Por otra parte el comentario de Luis me aparece una aproximación al asunto con muchas probabilidades de ser la acertada. Además, la en cuestión ya tiene 20 tacos. Menos lobos.

    “¡Pobre de mis compañeras de colegio! Reconozco que pude ser un poco cargante y difícil de soportar.” – Paula, la niña mas vieja del mundo.

  • # Elías Gómez dice:
    14 de November de 2005 a las 21:11

    Sí que creo que se han perdido palabras en todos tus comentarios. ¿Los escribes primero en Word, usas un navegador raro, o algo? No sé a qué puede deberse.

  • # Absolutamente Disparatado dice:
    14 de November de 2005 a las 21:17

    Las escribo aqui. Lo que ocurre es que se come las palabras que encierro entre estos simbolos: >

    Claro que, es absurdo poner los simbolos porque se los va a comer igual.

    Dejare de hacerlo. (¡pero que conste que es porque quiero, eh!)

  • # Vailima dice:
    15 de November de 2005 a las 8:36

    Yo he sido una chica empollona. Siempre, toda mi vida, en el colegio, en el instituto, en la facultad … Mi elección, en definitiva mi dirección, la tomé porque ví que mis padres me ofrecían con esfuerzo algo que no tuvieron jamás. Jamás me pidieron nada a cambio salvo que hiciera lo mejor posible mi trabajo que era estudiar. Cuando una es la número uno se siente bien, al menos yo me sentía bien y ese pago hacia la generosidad de mis padres se fue convirtiendo en una infinita satisfacción para mí. Jamás he tenido la necesidad de fardar, porque ser empollón no significa necesariamente ser imbécil. Siempre he tenido amigos, muchos de ellos muy buenos y siempre también he sentido respeto por el resto de la gente. No hacerlo significaría que olvido mis orígenes y mi familia, unos padres que no tuvieron la oportunidad de estudiar porque les tocó vivir una guerra y unos hermanos mayores (me llevan bastantes años) que tuvieron que ponerse a trabajar con catorce años.
    Hoy tengo hijos, y lo único que quiero es que sean felices y me siento feliz cuando puedo ayudarles y solucionar cualquier cuestión (del colegio) que me plantean. Toda el esfuerzo que he ido sembrando y siembro es estrictamente personal.
    Un saludo

  • # Vailima dice:
    15 de November de 2005 a las 8:43

    Se me olvidaba:
    yo empecé a leer los libros que mi hermano tenía. A Poe le debo horas de felicidad, me entusiasmaba la épica medieval y Blas de Otero, y Juan Ramón Jiménez y mortadelo y Filemón y las aventuras de los Cinco.
    ¿Quién es más afortunado: esa niña que le cogía los libros a su hermano o aquellas amigas que tenía que lo único que leían eran los libros de Sissi Emperatriz?
    Os confieso, en un ramalazo de pedantería, que indudablemente YO era más feliz. Con total seguridad.

  • # O Guerreiro Memetico dice:
    15 de November de 2005 a las 13:11

    Que si Elias, estoy de acuerdo contigo al 100%

  • # La Lengua » Blog Archive » Comentarios de los lectores dice:
    15 de November de 2005 a las 17:25

    […] Si quieres recibir únicamente los comentarios de una entrada en concreto (o varias entradas, pero no todas), sólo tienes que añadir a la dirección de la entrada esto: /feed/. Por ejemplo, la dirección RSS para seguir los comentarios del artículo Esa niña repelente (http://lalengua.info/2005/11/esa-nina-repelente/) es la siguiente: http://lalengua.info/2005/11/esa-nina-repelente/feed/ […]

  • # com o es llama dice:
    27 de November de 2006 a las 2:15

    como es conjen los nono

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