Cataluña y (el resto de) España
Pongo parte del tÃtulo entre paréntesis para que cada uno lo lea como le dé la gana; para mÃ, el tema este de las banderitas y los himnos tribales es tan de hace mil años que no entiendo que haya aún quien se pelee por ello.
Se nos presenta de nuevo un boicot1 contra los alimentos producidos o envasados en Cataluña, o con cualquier tipo de filiación con ella; al mismo tiempo, desde Cataluña se promueve un boicot a la inversa. Especifico: no desde Cataluña, sino desde algunos descerebrados de Cataluña que sólo saben combatir el fuego con fuego. Y algunos siguen con las anteojeras puestas: aunque vean a Rajoy subido en lo alto de un castellet seguirán acusándolo del boicot. No saben que no es lo mismo el Partido Popular que la cadena COPE. ¿O es que piensan que en España hay diez millones de Jiménez Losantos? Pues no, no los hay. Y es una suerte, como lo es que tampoco haya diez millones de Haro Tecglen; los radicales, en pequeñas dosis son divertidos, pero en masa son muy peligrosos.
Como pasa con casi todos los problemas artificiales que tiene una sociedad, la culpa es en gran parte de los polÃticos. No se dan cuenta de que la ambición personal debe tener un lÃmite, y que por su obcecación pueden crear a la gente una serie de problemas que ni tiene ni necesita. Un señor de Zamora, por ejemplo, puede vivir tranquilamente sin odiar a otro de Figueras, pero ahà están nuestros polÃticos para que esto no pase. Una sociedad sin odio, ¡qué horror! La gente podrÃa darse cuenta de que no valen ni de lejos lo que cobran. Hay que mantener la crÃtica en otros puntos de mira: el fútbol, los catalanes, los espanyoles. Y si podemos convertir el pique entre los ciudadanos de Cataluña y los de (el resto de) España, tenemos la langosta y el caviar asegurados durante otros cuatro años. Tened en cuenta que los polÃticos de este paÃs (y no solo los de derechas) tienen afición por Armani, y eso cuesta lo suyo.
Y en este caso debo decir que tienen mayor responsabilidad algunos polÃticos catalanes que los de (el resto de) España. Porque no he oÃdo a ningún polÃtico nacional hablar mal de Cataluña, ni de su gente, ni de su idioma, ni de su cultura. Sin embargo, de boca de algún que otro polÃtico catalán sà que he oÃdo consignas de odio contra el resto del Estado. He oÃdo hablar de la bandera del enemigo. Eso ofende. Porque yo puedo considerar que Cataluña es parte de España y puedo pensar lo contrario, pero eso no me convierte en enemigo de nadie, ni me siento amenazado por ninguna bandera. Y como yo, millones de ciudadanos de Cataluña y (el resto de) España. Y la COPE no representa a nadie, ni siquiera a sus oyentes, como el diario Avui no representa a sus lectores (y doy gracias al dios de los ateos por ambas cosas). Sin embargo, RodrÃguez Zapatero sà representa a un conjunto de ciudadanos, al igual que Rajoy, Maragall y Carod Rovira. Pero Rajoy nunca ha insultado a los catalanes, ni Zapatero tampoco. Sà lo hace Carod Rovira con (el resto de) los españoles. Y Maragall, por darle gusto, no pierde oportunidad para hacer alguna de sus payasadas. Frente a ellos, un polÃtico que habla desde la cordura más serena (Durán y Lleida en elmundo.es) pierde las elecciones. ¿Será que se lleva el enfrentamiento y la ruptura? Eso parece, y no es nada tranquilizador.
(1) La palabra boicot viene de Boycott, nombre de la primera vÃctima de tal medida (fuente: RAE).
4 comentarios en “Cataluña y (el resto de) España”
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Dani dice:
Muy buen análisis de la situación.
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erre dice:
Me ha gustado mucho el post, muy acertado.
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Truman dice:
Una vez más, muy de acuerdo con tu visión.
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La Lengua » Blog Archive » Más boicot dice:
[...] 5. Ya argumenté hace unos dÃas que en mi opinión la culpa de todo este lÃo la tienen fundamentalmente algunos polÃticos catalanes. No puedes estar todo el dÃa insultando a millones de personas y esperar que no haya consecuencias. Y gentecilla (no quiero decir “gentuza”) del Gobierno catalán se pasa el dÃa insultando, ridiculizando y vilipendiando al resto de los españoles. Que no me hablen de Federico Jiménez Losantos, porque Losantos no representa a nadie más que a su conciencia y a los intereses de su empresa. Ningún polÃtico nacional (o estatal, o como queráis decirlo) ha insultado a Cataluña, y muchos polÃticos catalanes se pasan el dÃa insultando al resto, y encima yendo de vÃctimas, que tiene la cosa muchos bemoles. [...]


