¿Muertes necesarias?

Ya he comentado alguna vez que yo soy de lo más simplista: la mayor parte de las cosas son blancas o negras. Las matizaciones son muy escasas.
Por ejemplo, creo que matar a un montón de gente indefensa está mal, y no me importan los motivos. Creo que el general Francisco Franco es un personaje infame, porque bajo su mando se cometieron depuraciones en diversos pueblos españoles que habÃan elegido alcaldes republicanos. En el canal Historia (web) echan de vez en cuando un documental donde varios testigos cuentan cómo llegaban al pueblo los soldados del ejército sublevado, leÃan una lista de personas, se las llevaban al cementerio y las fusilaban. El delito por el que pagaban por su vida era aparecer en una lista cabrona, y perdón por el adjetivo, pero estaréis de acuerdo conmigo en que está justificado.
En Paracuellos del Jarama, Madrid, se produjo una situación similar durante el triste invierno de 1936, pero esta vez los asesinos fueron los del otro bando. La autoridad legal republicana fusiló a un número por determinar de personas, probablemente entre 2.000 y 5.000, en unos pocos dÃas. Su delito era el mismo de los fusilados por los nacionales: alguien habÃa dictado sus nombres.
Siempre ha habido personas que justifican una u otra ignominia, las llaman muertes necesarias, y argumentan -es un decir- sus opiniones. Yo sigo viendo la realidad en blanco y negro; nadie ha sido tan listo como para convencerme de la necesidad de acabar con miles de vidas humanas por las buenas, como si estuviéramos hablando de ratas, de cucarachas o de pollos griposos.
El Gobierno y otras instituciones homenajean a Santiago Carrillo (Wikipedia); asà logran cabrear al Partido Popular, que es de lo que se trata. El otro dÃa, sin ir más lejos, le concedieron un doctorado Honoris Causa en una universidad; un grupo de personas fue a gritarle y meterse con él. Para mà tan insensatos son los que le jalean como los que le silban. Al mismo tiempo, se escriben libros y libros hablando de fosas comunes de unos y de otros, y de repente toda la Historia está confundida: los de un bando dicen que la guerra empezó en 1934; los del otro parecen creer que aún no ha acabado y quieren derrotar al fantasma del Caudillo tirando estatuas de noche, casi clandestinamente.
No le deseo la muerte a nadie: es posible que me queden muchos años de vida, y es casi seguro que me acabarÃa arrepintiendo. Pero no puedo evitar pensar que hace falta que mueran las personas que vivieron la guerra civil para que los demás podamos vivir en paz de una puñetera vez.
Es preciso hacer una matización (gracias, Juan Carlos): no deseo la muerte fÃsica de las personas que estaban vivas entonces. Mi abuela va a cumplir 95 años y me gustarÃa, si sigue igual de bien, que cumpliera 105. Hablo de la muerte metonÃmicamente, es decir, es necesario que nadie nos hable ya de lo que pasó, que lo sepamos sólo por los libros, que no busquemos más muertos, que los perdonemos o condenemos a todos y que nos olvidemos de ellos. No hace falta dar un premio a Carrillo por el asesinato de los inocentes de Paracuellos, ni tampoco hace falta meterlo en la cárcel. No lo hemos hecho con Fraga, del que se pueden decir tantas lindezas, al menos, como de Carrillo. ¿No consistÃa en eso la transición?
Hace años hablaba con un alumno mÃo sobre si no hubiese sido mejor, en el siglo XIX, padecer la dictadura de Napoleón antes que la de Fernando VII el Abominable. Yo, que nunca he sido nacionalista, no pensaba que hubiese sido mucho peor tener al dictador francés que al español. Mi alumno me miraba como se mira a un traidor y me llevaba la contraria. No nos peleamos por nuestras opiniones, ni hemos dejado de hablarnos. No merece la pena hacerlo por una guerra que pasó hace tanto…
Pues eso es lo que nos hace falta ahora.
5 comentarios en “¿Muertes necesarias?”
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anónimo dice:
No es una cuestión de que se mueran, ni de que se les olvide, desde mi situación personal, nacido en el exilio, con muertos en la familia por ambos bandos, y familiares condenados a muerte en los dos frentes, es una simple cuestión de justicia.
Hay una diferencia fundamental en este asunto, y es que mientras que los fusilamientos en guerra ya son reprobables, continuar con el sistema de limpieza “una vez alcanzados los objetivos militares” es aún más monstruoso porque ya ni siquiera media la debil excusa de la contienda, se sabe, en general, muy poco de la guerra civil española y de las barbaridades cometidas, y que ellos mueran, o muera su recuerdo, no servirá para que vivas más tranquilo, Olvidar nunca sirvió.
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ElÃas Gómez dice:
Tanto cuando hablo de la muerte como cuando hablo del olvido lo hago de forma metafórica y, si quieres, atenuada.
¿Pueden hablar hoy un francés y un español tranquilamente y olvidarse de 1808? ¿Y un inglés y un español hablar de Trafalgar?
A eso me refiero. Y desde muchos sectores se está avivando el fuego sólo por revanchismo, y no me gusta nada lo que están consiguiendo.
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Antonio M dice:
No se trata de que se muera nadie, ni metafórica ni fÃsicamente. Se trata de que en la Transición para bien (yo creo que si) o para mal se hizo borrón y cuenta nueva. El resto debÃa quedar para los historiadores. Si se hacen ahora ahora homenajes y apologÃas, abrimos la caja de pandora, una irresponsabilidad, ¿para que?
Las comparaciones son odiosas, pero que yo sepa, Fraga no tiene fusilamientos masivos sobre su espalda, aunque al participar en esos gobiernos fuese responsable en parte.
Otra cosa, abomino también del Deseado (Fernando VII) pero con Napoleón no hubiésemos tenido las Cortes de Cádiz con su Constitución de 1812. Una joya liberal. La primera Constitución española.
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ElÃas Gómez dice:
SÃ, pero recuerda por dónde se pasó Fernando la Pepa en cuanto recuperó el poder…
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juan carlos dice:
El problema, ElÃas, es que ha pasado muy poco tiempo. Tragedias colectivas como la española no se curan en sesenta años, sobre todo cuando a la guerra ha seguido una dictadura de cuarenta años directamente emanada de ella. Además, en el caso español, creo, la transición no ha llegado a cerrar todas las heridas. Ninguno de los dos bandos ha asumido sus responsabilidades, no se han investigado todos los casos que se podrÃan investigar, aludiendo precisamente al hecho de que hemos optado por “olvidar”. Olvidar, creo yo, no se olvida, al menos no tan facilmente, no mientras haya habiendo personas que sientan que no se ha hecho justicia en los casos que les atañen. Creo sinceramente que los españoles no hemos hecho un esfuerzo serio de reconciliación, que nos hemos limitado a decir “borrón y cuenta nueva” y ese no es el sistema adecuado. Porque los odios continúan ahÃ.


