La Lengua

Dura lex, sed lex

9/13/2005

¿Y el alma del hijo? ¿No era ése su reino? ¡Claro que sí! Cuando Jaromil pronunció su primera palabra y esa palabra fue mamá, la madre se puso loca de contenta; pensó que había logrado llenar ella sola toda la mente del hijo, que hasta ese momento se componía de un único concepto, de modo que cuando en el futuro la mente creciera y brotaran ramas y hojas, la raíz seguiría siendo ella. Animada con estos pensamientos, seguía con atención los balbuceos del hijo que intentaba pronunciar otras palabras y como que sabía de la debilidad de la memoria y la longitud de la vida se había comprado un diario encuadernado en color rojo oscuro donde anotaba todo lo que salía de la boca del hijo.


Milan Kundera, La vida está en otra parte. Próximamente en La Lengua.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Vínculos a esta entrada:

Crear un vínculo

<< Página principal