La Lengua

Dura lex, sed lex

9/22/2005

A vueltas con la guerra civil

No sé si será culpa de Pío Moa, César Vidal y otros encrespados revisionistas, o de algunos impresentables políticos catalanes, o de nuestro Gobierno que celebra cumpleaños con tarta y globitos a personajes de dudoso pasado; pero el caso es que la desgraciada guerra que enfrentó a españoles contra españoles hace ya casi un siglo sigue encendiendo pasiones nada placenteras.

Tenéis un buen ejemplo en Escolar.net (de donde saco la inspiración para este artículo): sus posts suelen provocar una media de veinte a cincuenta comentarios cada uno. Pues bien, entre ayer y hoy ha publicado dos artículos sobre la guerra civil. A esta hora (15.50 del viernes 22 de septiembre) uno de ellos tiene 131 comentarios y el otro 122.

Ignacio Escolar enlaza a una entrevista en EL PAIS con Ian Gibson, un historiador de incuestionable prestigio, especializado en España, y que ha escrito biografías de numerosos personajes del siglo pasado, como Federico García Lorca y Salvador Dalí. Se acaba de reeditar su libro Paracuellos, donde cuenta el dramático suceso que tuvo lugar en Madrid a comienzos de la contienda, cuando entre mil y cinco mil presos (según sea la fuente) nacionales fueron sacados de la cárcel de noche, atados de dos en dos y fusilados a sangre fría, sin juicio previo ni nada que se le pareciera.

Para los historiadores de un bando, los asesinados eran inocentes criaturas cuya única culpa fue ser católicos; para los del otro, eran perversos demonios ávidos de sangre que ni con la muerte pagaron su culpa, y que deberían arder por siempre en el infierno.

A mí me importa poco lo que fueran. Lo que se sabe es que durante una serie de noches se les sacó sin previo aviso y se les asesinó de la forma más despiadada posible, por las buenas, así: tú, sal de la prisión, que te vas de paseo. Pum. Eso es una salvajada, y no veo forma de defenderlo, aunque hubiesen sido asesinos convictos; menos aún cuando al parecer no se les conocían delitos, más que el ser sospechosos de simpatizar con el enemigo, o bien haberlo declarado abiertamente.

Veamos qué dice Gibson sobre el particular.
La cárcel Modelo estaba llena de prisioneros afines al otro bando, entre los que destacaban muchos oficiales, que inmediatamente podían ser liberados para incorporarse a las filas de los atacantes... [...] Paracuellos fue terrible, pero lo entiendo.


Es decir, aunque admite que fue una salvajada inhumana, entiende que en una situación de guerra y de posible amenaza es comprensible -si "comprender" es sinónimo de "entender", que yo creo que mayormente sí- que se asesine indiscriminadamente a miles de personas, si es que yo le he entendido a él. ¿Quién sabe qué peligro representarían de no haberlos eliminado?

El argumento de Gibson no tiene nada de original. Ya en el Antiguo Testamento, concretamente en el Éxodo, los egipcios temen que los esclavos hebreos se multipliquen y constituyan una amenaza para ellos, así que el faraón decide curarse en salud:
Además, el rey de Egipto dijo a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifrá, y la otra Puá: "Cuando asistáis a las hebreas, fijaos bien: si es niño, matadlo; si es niña, que viva." (Éxodo, 1, 15-16)

Al final les salió el tiro por la culata y se salvó nada menos que Moisés, que traería la desgracia a los egipcios y la libertad al pueblo de Israel, siempre según la Biblia, claro.

La solución se repite en el Nuevo Testamento: ante la amenaza del nacimiento del Mesías, Herodes el Grande decide que hay que degollar a todos los niños menores de dos años, por si acaso uno de ellos es el famoso Mesías. Los chivatos fueron sus majestades los Magos. Este suceso origina mi pasaje preferido de todo el libro:
Un clamor se ha oído en Ramá,
mucho llanto y lamento:
es Raquel que llora a sus hijos,
y no quiere consolarse,
porque ya no existen. (Mateo, 2, 18)

La lógica de Herodes es exactamente la misma que la de Gibson: ¿Y si uno de los niños es el Mesías? ¿Y si crece y se convierte en el rey de los judíos y me destrona? Más me vale curarme en salud, y cargármelos a todos.

Tampoco a Herodes le salió bien la jugada, pues los padres de Jesús se lo llevaron a Egipto en una burra y allí creció. Es posible que más tarde se arrepintiera, pero el caso es que se salvó.

¿Cómo no entender a Herodes? ¿Cómo no entender al faraón?

¿Cómo no entender a los nazis que planearon la solución final, sabiendo, como así sucedió, que si se salvaban los perseguirían y juzgarían? Ya, ya, es terrible, pero... ¿es entendible?

Me gustaría saber qué pensaría Gibson. Y ya puestos, qué pensáis vosotros.

4 comentarios:

  • A las 9/23/2005 12:53:00 AM , Anonymous Anónimo ha dicho...

    Joder, casi un siglo... has exagerado un poco ¿no? En cuanto a Escolar, a temas más controvertidos más comentarios y visitas. Nunca ha escondido que aspira a vivir únicamente del blog en cuestión de un año o dos.

     
  • A las 9/23/2005 07:27:00 AM , Blogger Luis ha dicho...

    Gibson ya tiene bastante con 'sus aficiones', así que yo me preocuparía poco de lo que piense. Por otro lado las guerras son guerras y la gloria de unos es siempre la desgracia de otros.

     
  • A las 9/23/2005 09:25:00 AM , Blogger Elías ha dicho...

    Anónimo: como tú dices, he exagerado un poco, pero no mucho. La GC transcurrió hace entre 66 y 69 años. Está más cerca del siglo que de otra cosa.

    De todas maneras, usé el recurso hiperbólico para dar a entender que -en contra del interés de muchos políticos de medio pelo- es un hecho ya pasado que no debe enfrentarnos hoy. Lo cual nunca querrá decir, por supuesto, que haya que olvidarlo.

    Saludos.

     
  • A las 9/26/2005 09:26:00 AM , Anonymous Rodolfo ha dicho...

    Y Zapatero homenajeando a Carrillo...

     

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