Groucho y yo
Groucho Marx (1890-1977) es una de esas personas que con la llegada de Internet han visto -y conservan- un nuevo repunte en su popularidad. Curiosamente, la anécdota que probablemente es más conocida resulta ser falsa: aquella que dice que en su testamento dejó ordenado que escribieran en su lápida:
Perdonen que no me levante
Tampoco he leÃdo en el libro otra famosa -y afortunada- frase que creo que siempre ha sido atribuida a él: “no hay nada en el mundo que merezca la pena hacer y que no pueda hacerse tumbado”.
Sin embargo, nos cuenta el bueno de Julius Marx (ése era su verdadero nombre) la vez en que la Warner Bros. quiso demandar a él y sus hermanos por usar el nombre de la ciudad marroquà de Casablanca para una pelÃcula. Groucho respondió a la Warner amenazándola con una demanda si no dejaba de usar el “Bros.” en su nombre, ya que los Marx eran hermanos (Marx Brothers) antes que la Warner.
También leemos la divertida anécdota que ocurrió cuando una revista publicó un par de artÃculos claramente ofensivos para él. ¿Qué hizo Groucho? Les escribió una carta que decÃa más o menos esto: “Si no dejan de publicar infamias sobre mÃ, cancelaré mi suscripción a su revista”. Y la vez en que se despidió de un club de teatro argumentando lo siguiente: “No quiero pertenecer a un club que acepte como socio a alguien como yo”.
Más que una autobiografÃa este libro es una sucesión de anécdotas, si bien se detiene bastante en contar las aventuras de su niñez, como hijo de una familia numerosa humilde en el East Side de Nueva York. Su padre, según cuenta, era el peor sastre del mundo, y su madre decidió que sus hijos deberÃan ser actores, dado que si un actor ganaba seis dólares, ¡cuatro actores ganarÃan veinticuatro!
En Groucho y yo podemos, además, leer las anécdotas que le ocurrieron a este personaje con actores de la talla de Greta Garbo y Charles Chaplin, entre otros.
Si bien hay demasiadas referencias a la cultura estadounidense y a personajes de la farándula y el espectáculo norteamericano de la primera mitad del siglo XX (lo que puede hacer difÃcil la comprensión de algunos chistes), me he reÃdo bastantes veces leyendo este libro. No es un libro memorable; es una lectura para la playa, para un viaje o para ratos muertos. Pero no creo que os arrepintáis si le echáis un ojo.
3 comentarios en “Groucho y yo”
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La Lengua » Blog Archive » El Caballero de la Armadura Oxidada dice:
[...] Fisher comenzó escribiendo para el programa de radio de Groucho Marx cuando sólo tenÃa 19 añitos. En la solapa del libro dan unos cuantos datos más sobre este escritor, pero buscando por la red yo no he encontrado nada. [...]
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La Lengua » Blog Archive » Inteligencia militar dice:
[...] Por lo visto, dicen que lo dijo el genial Groucho Marx: “La inteligencia militar es a la inteligencia lo que la música militar es a la música”. [...]
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La Lengua » Blog Archive » A beber dice:
[...] DecÃa Groucho Marx: “Bebo para hacer más interesantes a las demás personas”. Y mi amigo A. M., a su vez, asegura: “No hay tÃa fea, sino cubata de menos”. [...]



