La Lengua

Dura lex, sed lex

9/18/2005

Garzas, garcetas y garcillas

(Dedico este artículo a mi amigo P., que a menudo me lleva a la Bocana a regañadientes. A regañadientes yo, no él, que va encantado)

Una de mis mayores aficiones (que además creo que nunca he confesado online) es la ornitología. Sí, los pájaros, o como nosotros los llamamos, las aves. No es que el vocablo "aves" sea más cursi ni nada de eso, tiene su porqué: "aves" designa a todos los plumíferos, mientras que "pájaros" solamente a una familia dentro de las aves, llamada "paseriformes" (esto es, "con forma de pájaro") y que abarca desde aves tan diminutas como el chochín (9,5 cm.) hasta el enorme e injustamente odiado cuervo común (63,5 cm.). Lo que distingue a los pájaros del resto de las aves, así, grosso modo, es que los pájaros se desplazan normalmente con unos pequeños saltitos, mientras que el resto de las aves suele ir dando pasos.

Hoy nos vamos a ocupar de un tipo de aves que se ha ganado el calificativo de elegantes: los ardeidos (las garzas y todos sus familiares). Creo que la garza más común en España es la garza real, un enorme ave de color gris y porte estilizado, que suele ser visto prácticamente en cualquier sitio lo suficientemente húmedo.



Dibujo original de Juan Varela.

La garza real tiene un primo cercano llamado garza imperial, que sería difícil de distinguir de la real, si no fuera ligeramente menor y de tonos marrones. Y después tiene otros primos más lejanos, uno de secano y otro de regadío.

El primo de regadío, que suele compartir hábitat con ella, se llama garceta común. "Garceta" parece un diminutivo italiano de "garza", e ignoro si el nombre le viene del italiano o del latín (egretta garzetta). Su plumaje es de un blanco inmaculado, y tiene tanto el pico como las patas de un color verde oscuro o negro, a excepción de los dedos, que son amarillos.



Foto realizada por Rashuli bajo licencia Creative Commons.

La garceta común no suele ser encontrada lejos del agua, tanto dulce como salada, ya que al igual que la garza real se alimenta de pequeños animales que encuentra en estos ambientes húmedos, como pececitos y ranitas. Qué cruel, ¿no?

El otro primo de la garza real es la garcilla bueyera (también conocida como garcilla boyera). A diferencia de las estiradas de sus primas, la garcilla, cuyo nombre también significa "pequeña garza", no necesita vivir en un ambiente húmedo: de hecho, su nombre viene de su afición por los bueyes, sobre los que suele posarse para cazar los enormes parásitos que pululan sobre el lomo de los grandes mamíferos herbívoros. No es infrecuente verlas en los consabidos documentales de la 2, sobre los enormes bueyes, rinocerontes e incluso elefantes de la sabana africana. A primera vista no son demasiado diferentes de las garcetas:



Foto realizada por Rodrigo Bari.

Sin embargo, a un observador medianamente despierto no se le pasará por alto el pico anaranjado de la garcilla, así como las patas del mismo color. Aparte de que si no hay una gran cantidad de agua cerca, con seguridad no se trata de una garceta. No obstante, es posible ver a las garcillas cerca de ríos y playas. También es muy frecuente verlas merodeando por la basura, ya que -como he dicho antes- son menos estiradas que sus primas. Aunque tienen estilo: cuando llega la época de celo, para ellas es como un viernes por la noche. Se olvidan de las preocupaciones, se ponen sus mejores galas, y si nos encontramos con ellas, casi no las reconocemos. Igual que esa compañera de trabajo tan modosita, que luego vemos bailando en la discoteca en plan devorahombres. Si es que quién te ha visto y quién te ve, garcilla, con tu pelo cardado y teñido de naranja:



Foto realizada por Jose Viana.

A partir de ahora, si confundís a una garcilla con una garceta... es que no tenéis corazón.

1 comentarios:

  • A las 9/20/2005 08:07:00 PM , Anonymous V. ha dicho...

    A las 7 en la desembocadura,detrás del balneario abandonado,llevate los prismáticos Eli.

     

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