La Lengua

Dura lex, sed lex

8/13/2005

El último día de Adolf Hitler

El último día de Adolf Hitler

El juez norteamericano sentaba el principio de que los estadistas deberían ser juzgados por las guerras que provocasen. No dijo, sin embargo, que las responsabilidades alcanzarían solo a los que las perdieran, pero lo cierto es que jamás ha sido juzgado el vencedor. Núremberg, partiendo, por supuesto, de las terribles responsabilidades nazis, fue un proceso de vencedores contra vencidos. Por ejemplo, la defensa no pudo hacer valer el acuerdo germano-soviético de 19391 a la hora de juzgar las responsabilidades por la invasión de Polonia. Más ejemplos: se acusó a muchos marinos alemanes de que sus submarinos no habían recogido a los supervivientes de sus hundimientos y a muchos pilotos de disparar sobre los tripulantes de los aviones derribados que se lanzaban en paracaídas... justo lo mismo que habían hecho numerosos submarinos y pilotos aliados.


Los dirigentes nazis fueron acusados de cometer estragos contra la población civil, pero a nadie se juzgó por la destrucción sistemática de las ciudades alemanas ni por los bombardeos casi exclusivamente dirigidos contra los civiles, como en el caso de Dresde; ni los soviéticos se sentaron en el banquillo por la matanza de Katin, en Polonia, o por su bárbara ocupación del este de Alemania; ni los checos comparecieron por el genocidio cometido contra los sudetes o contra los soldados y civiles alemanes capturados tras la retirada de la Wehrmacht; ni Tito por las ­represalias contra los civiles de Croacia y Eslovenia...


David Solar, El último día de Adolf Hitler. Ed. La esfera de los libros. 389 páginas.

Esta cita está casi al final del libro. ¿Y por qué inicio este artículo con ella? Porque tengo la convicción de que siempre se aborda la historia del nazismo con una óptica equivocada.

La óptica equivocada consiste en que queremos considerar a Hitler como un loco endemoniado, una especie de singularidad del universo que es irrepetible, un terrible hito histórico que no puede duplicarse en el futuro. Y eso no es así. Hitler fue un político astuto y un militar genial en algunos momentos. A muchos militares como él, en el bando aliado les pusieron medallas. Los genocidas de los indios nativos norteamericanos son alabados en los westerns de Hollywood, y seguimos pensando que Adolf Hitler fue una especie de extraterrestre. Bueno, pues no: fue un ser humano.

Tendemos, también, a equivocarnos cuando usamos el adjetivo "humano". Siempre lo asociamos a conductas elevadas, nobles, altruistas; solemos olvidar que la tortura, por poner un ejemplo, es una conducta que sólo se da en nuestra especie: no hay otro ser vivo que provoque más sufrimiento del necesario para la propia supervivencia. El ser humano lo causa para obtener información, para provocar o evitar conductas, como simple diversión o para celebrar fiestas populares. Hay pocas conductas más humanas que la tortura o el lanzamiento de bombas atómicas.

No quiero ponerme tremendista ahora, así que también he de admitir que no hay otra especie que haya compuesto la Novena sinfonía, escrito El proceso o dirigido Qué bello es vivir. El ser humano es así: compone obras inmortales y viola niños. Vale, me he ido a los dos extremos. Seguramente ni vosotros ni yo violaríamos niños, pero seguramente tampoco compondríamos una obra inmortal.

Una de las cosas que me ha gustado del libro de David Solar, director de La aventura de la Historia y colaborador de la Cadena SER, es la originalidad de contar la II Guerra Mundial desde la óptica nazi. Para ver que Hitler fue otro de tantos políticos que saben ganarse a la opinión pública con posturas demagógicas, ofrecer castillos en el aire, como los que hoy se sientan en muchas de las poltronas que pagamos con nuestros impuestos. Desde luego, no pretendo ofrecer una visión apocalíptica, y todavía estamos lejos de Hitler. Pero, en algunos sitios, nos acercamos poco a poco. Si llega a pasar algo, por desgracia nos quedaremos como en 1945, con la boca abierta como bobos y preguntándonos cómo ha podido pasar otra vez (de hecho, ya nos ha pasado en la antigua Yugoslavia, y también en Burundi).

El libro cuenta las últimas 48 horas del führer en el famoso búnker de Berlín, donde tuvo sus últimas esperanzas de ganar la guerra -o al menos salvar la cara con algún pacto germano-británico-estadounidense contra los comunistas soviéticos-, donde se desesperó, donde se casó con su amante Eva Braun y donde finalmente se quitó la vida tras redactar testamento, nombrar sucesor y dar las últimas órdenes militares para la defensa del III Reich. Con ese pretexto, y a modo de flashbacks, se nos presenta toda la biografía del pintor frustrado austríaco de provincias que llegó a aterrorizar al mundo entero y lo llevó a su mayor desastre hasta la fecha. El estilo es muy ameno, y aunque abunda en datos, nombres y fechas, éstos no nos llegan a abrumar. Muy recomendable. Le doy tres lenguas y media.



1. Pacto Germano-soviético, pacto de no agresión acordado entre Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que contenía además un protocolo secreto adicional, firmado en Moscú por el ministro de Asuntos Exteriores del III Reich, Joachim von Ribbentrop, y el comisario soviético de Asuntos Exteriores, Viacheslav Molótov, en la madrugada del 23 de agosto de 1939. Además de establecer una mutua garantía de no agresión, las dos naciones se comprometían a consultarse sobre asuntos de interés común y a abstenerse de unirse a cualquier alianza entre potencias que fuera hostil a alguna de ellas. El protocolo secreto dividía la Europa del este y central en esferas de influencia alemana y rusa, establecía una cuarta partición de Polonia y permitía al dirigente soviético Iósiv Stalin mantener una política de ?manos libres? en Finlandia, los Países Bálticos y Besarabia (fuente).

3 comentarios:

  • A las 8/17/2005 02:22:00 PM , Anonymous Anónimo ha dicho...

    La Primera Fotografía de Hitler (Wislawa Szymborska)

    ¿Y quién es este niñito con su ropita diminuta?
    ¡Es Adolfito, el niñito de los Hitler!
    ¿Cuándo crezca llegará a ser un médico?
    ¿O un tenor en la Casa de Opera de Viena?
    ¿De quién es esta pequeñísima manita, de quién la orejita y ojos
    y nariz?
    ¿De quién la barriguita rebosante de leche, no lo sabemos,
    la de un impresor, doctor, comerciante, sacerdote?
    ¿Hacia dónde llegarán finalmente esos deditos del pie?
    ¿Al jardín, a la escuela, a una oficina, a una novia,
    quizá a la hija del alcalde del pueblo?

    Precioso angelito, resplandor de mamita, bomboncito,
    mientras nacía hará cosa de un año,
    no había signos de muerte en la tierra y en el cielo:
    sol primaveral, geranios en las ventanas,
    la música del organillero en el patio,
    una afortunada fortuna envuelta en papel rosa,
    y justo antes del parto el siempre fiel sueño de su madre:
    una paloma vista en sueños significa noticias gozosas,
    si se aprehende, arribará un ansiado visitante.
    Toc, toc? quién hay, es la dulce llamada de Adolfo.

    Un chupete, pañal, sonajero, babero,
    nuestro niño saltarín, gracias a Dios y toco madera, está bien,
    se parece a sus padres, como un gatito en una canasta,
    como los nenes de cualquier álbum de familia.
    Shhh..., no empecemos a llorar, amorcito,
    la cámara disparará desde abajo de la capucha negra.

    El Klinger Atelier, Grabenstrasse, Braunau,
    y Braunau es un pequeño pero digno pueblo,
    honestos negocios, vecinos amables,
    olor a masa de levadura, a jabón gris.
    Nadie escucha perros aullantes o las pisadas del destino.
    Un maestro de historia afloja el cuello de su camisa
    y bosteza sobre las tareas.

     
  • A las 8/17/2005 10:08:00 PM , Blogger Elías ha dicho...

    ¡Genial! ¿Es tuyo?

     
  • A las 8/18/2005 12:08:00 PM , Anonymous ariadna ha dicho...

    Ojalá fuera mío...
    Aunque la poesía también es un poco de quien la lee no?
    Es de Wislawa Szymborska, poeta polaca ganadora del nobel de literatura en 1996.
    Te recomiendo su antología poética "Paisaje con grano de arena". También hay algunos poemas suyos en este link:
    http://amediavoz.com/szymborska.htm

     

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