La Lengua

Dura lex, sed lex

8/19/2005

Desfase generacional

Todos hemos vivido esta situación en nuestra infancia: estamos hablando con nuestro padre, o nuestra madre, y comienzan a contarnos todo lo que nosotros tenemos y ellos no tuvieron cuando eran niños.

A veces se trata de algo que nuestros abuelos no les pudieron proporcionar por falta de recursos económicos. ¿A quién no le han dicho que los niños, antes, tenían dos pantalones? Uno era para los días de diario y el otro para la misa del domingo. ¿Y qué es eso de comer postre todos los días? Y el ocio juvenil consistía en ir al cine una vez al mes, nada de salir viernes y sábado con 30 euros en el bolsillo. Hay que entenderlo: era la posguerra, se llegó a pasar hambre, y no había dinero ni humor para andarse con tonterías. En casa de una de mis abuelas vivieron trece (13) personas, una casa exactamente igual que esta en la que vivimos solamente mi novia y yo. Por cierto, lo que mis padres no tuvieron pero sí me compraron a mí fue una guitarra acústica.

Otras veces, lo que no tuvieron nuestros padres era algo que simplemente no existía. ¿Televisor? Aún no. Ni hablar del vídeo, claro, y menos de los vídeo-juegos, ordenadores, aire acondicionado, etc. Todos esos avances eran de ciencia-ficción. En cuanto al entretenimiento, también se puede hablar mucho: siempre he compadecido a mis padres porque no pudieron disfrutar, siendo niños, de La guerra de las galaxias, como sí hice yo; seguro que algunos de mis alumnos no saben la suerte que tienen de haber visto las películas de El señor de los anillos siendo unos adolescentes freakies, y no unos tristes adultos a los que estas películas les parecen más dibujos animados que fantasía de verdad... Yo tuve en mi cuarto un Amiga 500. Vete a saber lo que tendrán mis hijos, si tengo la inmensa suerte de ganar el suficiente dinero como para malcriarlos.

Así es la vida: si no media una catástrofe, lo normal es que el progreso técnico invente cachivaches nuevos que nos hagan la vida más agradable; si no media una catástrofe, como digo, también es normal que una generación viva mejor que la anterior, al menos en términos económicos y geeks. Pensad en la Edad Media, cuando para sacarte una muela que te dolía te agarraban entre tres o cuatro mientras otro peleaba dentro de tu boca con unos alicates oxidados. Y la única anestesia era tu propio dolor, o como mucho algo de vino rancio. Sí, es verdad que en 1450 seguramente disfrutaban más de las puestas de sol... cada época tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero si me preguntan a mí, elijo el futuro en vez del pasado, aunque es cierto que en el pasado ha habido momentos en que he sido muy feliz.

Bien, vamos a lo que vamos: cuando tenga hijos, y esos hijos míos tengan la edad suficiente para soportar mis batallitas, ya sé lo que les reprocharé. No les echaré en cara su moderno aparato de realidad virtual mediante el cual se puedan descargar en su cuarto a Miss Playboy Enero 2021, no; tampoco el cine-en-habitación con proyector de imagen y sonido 25.1; ni el gimnasio plegable ni su colección de holo-DVD's.

Les echaré en cara que ellos tienen cerveza para niños y yo tuve que beber Fanta. Ah, quién pudiera volver a ser niño.

Y es que los tiempos adelantan que es una barbaridad.



Actualización: ¿A alguien se le ocurre un eslogan publicitario? A mí me ha venido a la cabeza este:

"Nunca más tendrá que oir excusas para faltar al cumpleaños de su hijo"

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