La Lengua

Dura lex, sed lex

7/11/2005

Dando ejemplo

He aquí la madre de una víctima de los atentados del siete de julio. Una señora cristiana, casada con un señor musulmán. Han perdido a su hijo de 26 años. Vienen, por cierto, de Lagos, Nigeria, que no es precisamente el lugar más rico del mundo. Y ha culpado del atentado a los culpables: los que ponen bombas en nombre de un dios que no existe. No ha culpado a nadie más que a quien decidió que su hijo y otras cincuenta o cien personas debían morir ese día. Ni a los políticos ni a la pobreza. A los asesinos.

Y habla de resistencia, pero no de la resistencia infame de los imbéciles desalmados, sino la de los resistentes de verdad, que han tomado el camino más valiente, por ser el más costoso: el de la palabra. La madre de Anthony Fatayi-William cita a Mandela, a Luther King y a Gandhi, no al mulá Omar.

Matar a cien personas puede no llevar más de unas horas; convencer a una sola puede llevar años. Pero el resultado que se obtiene con el segundo método es mucho más provechoso. Mejor ganar a una persona que perder a cien. Digo yo.

1 Comments:

  • At 7/12/2005 09:58:00 AM , Blogger irina said...

    Así es Elías, convencer es un trabajo muy difícil. Desde siempre fue mucho más fácil hacer daño que hacer bien. Es muy triste lo que pasa en este mundo, y lo peor es que no sé qué podríamos hacer para parar todo esto. La guerra como respuesta a la guerra... nunca fue provechoso...

     

Post a Comment

Links to this post:

Create a Link

<< Home