La Lengua

Dura lex, sed lex

5/21/2005

Suerte

-Escucha, doctor -se extasió, tendiendo el oído-. Es el chiqui-chiqui. Te saluda.
Max levantó sus ojos hacia el techo y vio un lagarto verde que le miraba con sus ojos saltones.
-Es el mejor augurio -anunció la joven-. ¡Vas a vivir mil años!


Dominique Lapierre, La Ciudad de la Alegría.

Estoy leyendo poquísimo. Y lo peor es que la razón es el tiempo: cada vez tengo menos. Espero que la cosa cambie pronto.

Mientras tanto, a ratos sigo leyendo la novela de Lapierre. Y me encanta. Tendré listo el artículo dentro de poco. Si Dios quiere, claro.

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