Prevaricando
Casi dos años atrás estuvimos hablando de la prevaricación. La más frecuente, la menos dolosa, la que incluso se realiza con santos fines. Es decir, la mentira. Surgía la cuestión siguiente: ¿prevarican los animales? Es decir, es cierto que muchos animales se sirven del camuflaje y el disimulo para comer, o para evitar ser comidos, pero ¿hay algo de consciencia en ello? La pregunta sigue en el aire.
Esta semana -como casi todas- encuentro un interesante artículo en El Paleofreak. Nos habla de una especie de cuco que, por hacer honor a su nombre, prevarica como él sólo sabe hacerlo: imita con el plumaje de sus alas la boca de sus hambrientos compañeros de nido. Ni que decir tiene que el nido ha sido ocupado vilmente por el cuclillo, y que ni sus compañeros de piso ni quien lo alimenta es de su misma especie.
Eso sucede con los cucos, por si alguien no lo sabe. La cuco madre pone los huevos en nido ajeno. El cuclillo nace antes que sus legítimos ocupantes, y los despeña, o bien acapara toda la atención de los padres hasta que estos dejan de alimentar a los otros polluelos y mueren de hambre.
El mundo es muy interesante.
La comunicación por medio de símbolos (v. gr., la comunicación por medio de una lengua) consiste en dar una cosa a cambio de otra. Ejemplo: te doy un sonido (la palabra casa) y tú imaginas el objeto: "una casa". El cuclillo ofrece algo -la continuación de la especie- y da en realidad lo contrario -su destrucción-. Está hecho todo un político, como dirían mis paisanos.
(En el momento de abandonar el nido, el joven cuclillo puede tener un tamaño que doble o triplique el de sus padres adoptivos. Y luego dicen que el tamaño importa.)
Esta semana -como casi todas- encuentro un interesante artículo en El Paleofreak. Nos habla de una especie de cuco que, por hacer honor a su nombre, prevarica como él sólo sabe hacerlo: imita con el plumaje de sus alas la boca de sus hambrientos compañeros de nido. Ni que decir tiene que el nido ha sido ocupado vilmente por el cuclillo, y que ni sus compañeros de piso ni quien lo alimenta es de su misma especie.
Eso sucede con los cucos, por si alguien no lo sabe. La cuco madre pone los huevos en nido ajeno. El cuclillo nace antes que sus legítimos ocupantes, y los despeña, o bien acapara toda la atención de los padres hasta que estos dejan de alimentar a los otros polluelos y mueren de hambre.
El mundo es muy interesante.
La comunicación por medio de símbolos (v. gr., la comunicación por medio de una lengua) consiste en dar una cosa a cambio de otra. Ejemplo: te doy un sonido (la palabra casa) y tú imaginas el objeto: "una casa". El cuclillo ofrece algo -la continuación de la especie- y da en realidad lo contrario -su destrucción-. Está hecho todo un político, como dirían mis paisanos.
(En el momento de abandonar el nido, el joven cuclillo puede tener un tamaño que doble o triplique el de sus padres adoptivos. Y luego dicen que el tamaño importa.)

1 comentarios:
A las 5/07/2005 08:14:00 PM ,
Luis ha dicho...
hombre, el cuco ese no prevarica, al menos en sentido estricto. Si lo tomamos así nos llevamos la palma, porque nuestra especie arrasa absolutamente todo para conseguir un poquito más ;)
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