La Lengua

Dura lex, sed lex

5/27/2005

¿Cómo va eso?

Pues así:

Hace un par de días recibí mi último pedido de la Fnac. Contenía lo siguiente:

  • El Aleph, de Jorge Luis Borges. Historia de este libro: me lo he leído varias veces, como cualquier hijo de vecino. Y eso que relatos como El Aleph, El inmortal o El muerto se leen una vez y no se olvidan. Espero releérmelo enterito y comentarlo dentro de poco aquí. ¡El caso es que mi amigo A. M. no había leído nada de Borges! Es increíble, y al mismo tiempo es una oportunidad única de descubrir a alguien el inmortal genio argentino. A. M., he aquí a Borges. Qué gustazo. Se lo compré para su cumpleaños, y me gustó mucho la edición por el enorme tamaño de su letra, y pedí uno para mí.
  • The incredible jazz guitar, de Wes Montgomery. Montgomery es uno de esos guitarristas que esconden una técnica realmente monstruosa bajo la máscara de una técnica aparentemente simple. Tocaba con el pulgar de la mano derecha. Y se convirtió, sobre todo con este disco de 1960, en el tercer vértice del triángulo de la guitarra jazz (los otros dos son, por supuesto, Charlie Christian y Django Reinhardt).
  • Elis & Tom, de Tom Jobim y Elis Regina. Uno de los discos más preciosos que han pasado por mis orejas (ya hablé de Jobim, si os acordáis). En él se puede oír la inmortal Águas de março, la inolvidable O que tinha de ser, la dramática Retrato em branco e preto y la conocida Corcovado (popularizada en inglés con el título Quiet nights of quiet stars). Un disco imprescindible, y una posible futura incorporación a nuestro baúl de canciones bonitas.
Los dos discos los había descargado ya en formato mp3 usando un programa que se vale de las redes p2p. Si no hubiese tenido ese programa, nunca habría escuchado estos dos discos, nunca me habrían gustado y nunca me habría gastado dinero en comprarlos. Lo digo por si alguien (como la SGAE) quiere tomar nota. Claro que si los principales beneficiarios de la SGAE son gente como Sanz, Bisbal y Carlos Jean, dudo mucho que mis compras de discos les vayan a reportar un solo céntimo. Bien.

Espero comentar en Breve La ciudad de la alegría, que llevaba días sin leer y he retomado hace un par de ellos. Me sigue encantando. Tanto, que casi ni había subrayado párrafos para citar aquí. Nada que no tenga arreglo...

- * - * -

Si te apetece seguir leyendo:

3 comentarios:

  • A las 5/27/2005 12:41:00 PM , Anonymous erre ha dicho...

    El de Wes Montgomery es un lujazo de disco. ¡Y qué forma de tocar con octavas!

    Tengo entendido que desarrolló su peculiar técnica en su casa. A su madre le molestaba el "ruido" y el hombre tocaba así, flojito, con el pulgar.

     
  • A las 5/30/2005 12:32:00 PM , Blogger Cristina ha dicho...

    Je... ya nos contarás qué te parece el de Elis y Tom!

     
  • A las 5/30/2005 03:41:00 PM , Blogger Elías ha dicho...

    Cristina: conozco el disco desde hace años, sólo que esta es la primera vez que me lo compro.

    Te lo cuento ahora mismo: uno de mis discos favoritos de todos los tiempos.

    Saludazos.

     

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