Ana Karenina (1)
-Déjame presentarte -dijo Oblonsky- a mis colegas Felipe Ivanich Nikitin y Miguel Stanislavovich Grinevich -luego, dirigiéndose a éstos, continuó-: Mi amigo Constantino Dimitrievich Levin, propietario rural, ganadero, gran cazador y magnífico atleta, capaz de levantar cien kilos con una mano. Es miembro influyente del Stemstvo1.
-Encantado -dijo Nikitin.
[...]
-Hay algo inexacto en lo que acabas de decir. No me ocupo de los asuntos del Stemstvo ni asisto a sus reuniones. Reñí con todos ellos.
-¡Hombre, qué novedad! -dijo Oblonsky, sonriéndose-. ¿Desde cuándo y cómo ha sido esto?
-Hay mucho que contar; ya hablaremos de esto otro día -dijo Levin. Pero en seguida añadió-: En pocas palabras: me convencí de que no hay ni puede haber nada que hacer en serio dentro de nuestra actual organización provincial. Para unos es una imitación divertida del sistema parlamentario, y yo no soy lo bastante joven ni lo bastante viejo para divertirme con esa farsa; y para otros... -vaciló un instante- es un medio para facilitar a un grupo de amigos embolsar algún dinero sin trabajar.
Da gusto comprobar que en la España de 2005 la política funciona como en la Rusia de hace ciento cincuenta años.
(1)Stemstvo, especie de corporación rural municipal instituida en los últimos tiempos del régimen zarista. (N. del T.)

1 comentarios:
A las 4/17/2005 01:15:00 PM ,
Javier ha dicho...
Buenas Elías, principalmente decir que tus relatos son "formidables" y fascinan leerlos como los relatas. Solo he de decir que quería enseñarte mi pequeño rincón para que al menos tenga a algún crítico con mis relatos, con un buen nivel de literatura.
http://spaces.msn.com/members/g4ii3g0
Publicar un comentario en la entrada
Vínculos a esta entrada:
Crear un vínculo
<< Página principal