Días internacionales
No es mi intención aguarle la fiesta a nadie: trabajo con mujeres y con hombres, y en mi entorno no laboral la mayoría de las mujeres son trabajadoras, lo cual no me parece bien ni mal. Incluso las he felicitado a todas hoy.
Pero es que me da en la nariz que todos estos días de la mujer trabajadora, de la no discriminación racial y del orgullo gay son lo más machista, racista y homófobo que se le ha ocurrido a la humanidad. Sí, sí, lo que leéis: en primer lugar lo veo algo ilógico. El hombre lleva trabajando miles de años fuera de casa, la mujer cincuenta y ¿se le da un día? Ya digo que no estoy en contra, pero me parece ilógico.
Por otro lado se nos cuenta en la tele que la mayor parte de las mujeres no pueden acceder al mercado laboral. Entonces, ¿no habría que hacer el día internacional de la mujer no trabajadora? Lo veo más útil. Hay que ayudar precisamente a las que quieren trabajar pero no pueden, ¿no?
Por otro lado está la peligrosa manipulación estadística que nos ofrecen todos los medios de comunicación en su proceso de creación de un pensamiento único (o dicho de otro modo, uno, grande y... punto). Dice La SER:
Y más adelante:
Que nadie piense que me lo tomo a broma, porque no es así, pero... ¿Solamente una de cada tres? ¿A lo largo de toda su vida? En mi colegio cada alumno se llevaba tres collejas al día, como mínimo, todos. Eso es una agresión, ¿no? Quiero decir, si un hombre le da una torta a una mujer eso es maltrato, como es lógico, pero es que yo creo que todo el mundo ha sufrido alguna agresión a lo largo de su vida, incluso Michael Jackson, seguramente, metido en su burbuja. ¿A quién no le han dado nunca una hostia?
A mi humilde entender, lo que hay es una costumbre humana de agredir al prójimo, y como ese instinto de agresión va casi siempre unido al sentimiento también tan humano de la cobardía, pues se suelen elegir las víctimas entre los más débiles. Léase mujeres, léase niños, ancianos y cualquiera que no tenga fuerza suficiente para defenderse de su agresor.
En mi colegio -perdonadme que cuente tantas batallitas hoy- había, como en todos los colegios, un grupillo de matones que siempre zurraba a los más débiles valiéndose de cualquier excusa. La víctima solía ser un pobre chico que era más enclenque que la mayoría de los chicos, e incluso que las chicas. Lo que pasa es que casi nadie veía mal que le pegaran, porque era un chico, y como tal se podía defender, aunque su agresor pesase el triple que él. En un caso como este, el machismo era beneficioso para las féminas.
Otra estadística-trampa dice que las mujeres cobran de media un 25% menos que los hombres. Yo he tenido cuatro trabajos distintos, y en todos las mujeres, a igual trabajo, cobraban lo mismo que yo. Para que la estadística se cumpla, tiene que haber otros cuatro trabajos donde las mujeres cobren un 50% menos por el mismo trabajo, ¿no? Pues no me lo creo. Es mentira. No digo que no pueda producirse esa situación, es más, seguro que se produce, pero ¡oye! ¡Denuncia a ese /a cerdo /a explotador /a! ¡No le dejes! Si tu jefe /a te paga menos por ser mujer, y no lo /a denuncias, no me eches la culpa a mí.
Se dice también que las mujeres han estado durante miles de años apartadas a la fuerza del mercado laboral. Me parece una idiotez. Durante miles de años, eso sí, el reparto de roles ha estado anquilosado: la mujer en casa y el hombre fuera. Creo que cada rol tenía sus ventajas e inconvenientes. Y creo que este reparto de roles era aceptado, en general, por la mayoría de los hombres y de las mujeres. Si aceptamos lo contrario estamos afirmando que las mujeres han estado miles de años aguantando una situación que consideraban injusta, pero no han querido o podido hacer nada por remediarla. Esto las convertiría en seres inferiores a merced de los machos, que somos superiores por naturaleza. Y siento si fastidio algún día internacional, pero es una tesis que no comparto. Una idiotez, ya lo he dicho más arriba.
Dentro de las posibilidades de mejora que ofrecía, digamos, la Edad Media para cualquiera, supongo que cada uno más o menos aceptaba su papel, ya que no había otra. La que nacía mujer, en casa. El que nacía plebeyo, a pasar hambre. El que nacía negro, esclavo o algo peor. Todo esto se puede matizar de un millón de maneras, pero creo que a grandes rasgos es así.
En los dos últimos siglos, con la revolución de las sociedades y de la clase obrera, se ha creado un sentimiento que me parece tonto, pero ahí está: el orgullo por el trabajo. La gente no es que tenga que trabajar, sino que quiere trabajar. No sólo eso, sino que incluso muchas personas quieren sentirse realizadas en su trabajo.
(Nunca lo entenderé. Me deslomo ocho o diez horas en un trabajo para hacer rico a mi jefe a cambio de un sueldo ridículo, me tomo las vacaciones cuando a él le parece, salgo a la hora que él quiera, y encima he de sentirme bien... qué estupidez)
En este nuevo mundo modernísimo, las mujeres se han propuesto trabajar fuera de casa, y lo están consiguiendo. E históricamente está llevando poco tiempo -aunque no poco esfuerzo-, y lo lograrán plenamente, de eso no me cabe duda, ¿y sabéis por qué no me cabe duda? Porque creo que las mujeres pueden hacerlo, con o sin nuestra ayuda. No creo que necesiten un día internacional. No creo que necesiten una cuota en el gobierno de la nación ni en el Parlamento. No creo que necesiten correr menos en la clase de gimnasia. No creo que necesiten estadísticas que mientan diciendo que son más desgraciadas o que cobran menos o que conducen mejor o que son más listas en la universidad o que expresan mejor los sentimientos que los que nacimos con el otro sexo. No lo creo.
Puede que esté equivocado, pero en fin, me queda el ínfimo y morboso placer de nadar a contracorriente y no compartir el sentimiento ni el pensamiento oficiales del día. Del día internacional.
Sirva este breve artículo de homenaje -aunque sea precisamente hoy- a todas las mujeres, a las que se les dice día a día, subrepticiamente: menos mal que os hemos puesto un día internacional, una ley integral, unas estadísticas en la tele, una cuota en las carteras ministeriales y unos seguros más baratos, porque si no.... ¡Qué iba a ser de vosotras! No llegaríais a ningún lado.
No os lo creáis nunca. Nunca. Es mentira.
Pero es que me da en la nariz que todos estos días de la mujer trabajadora, de la no discriminación racial y del orgullo gay son lo más machista, racista y homófobo que se le ha ocurrido a la humanidad. Sí, sí, lo que leéis: en primer lugar lo veo algo ilógico. El hombre lleva trabajando miles de años fuera de casa, la mujer cincuenta y ¿se le da un día? Ya digo que no estoy en contra, pero me parece ilógico.
Por otro lado se nos cuenta en la tele que la mayor parte de las mujeres no pueden acceder al mercado laboral. Entonces, ¿no habría que hacer el día internacional de la mujer no trabajadora? Lo veo más útil. Hay que ayudar precisamente a las que quieren trabajar pero no pueden, ¿no?
Por otro lado está la peligrosa manipulación estadística que nos ofrecen todos los medios de comunicación en su proceso de creación de un pensamiento único (o dicho de otro modo, uno, grande y... punto). Dice La SER:
Una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido agresiones sexuales o ha sido maltratada
Y más adelante:
[...]una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido agresiones sexuales o ha sido golpeada a lo largo de su vida[...]
Que nadie piense que me lo tomo a broma, porque no es así, pero... ¿Solamente una de cada tres? ¿A lo largo de toda su vida? En mi colegio cada alumno se llevaba tres collejas al día, como mínimo, todos. Eso es una agresión, ¿no? Quiero decir, si un hombre le da una torta a una mujer eso es maltrato, como es lógico, pero es que yo creo que todo el mundo ha sufrido alguna agresión a lo largo de su vida, incluso Michael Jackson, seguramente, metido en su burbuja. ¿A quién no le han dado nunca una hostia?
A mi humilde entender, lo que hay es una costumbre humana de agredir al prójimo, y como ese instinto de agresión va casi siempre unido al sentimiento también tan humano de la cobardía, pues se suelen elegir las víctimas entre los más débiles. Léase mujeres, léase niños, ancianos y cualquiera que no tenga fuerza suficiente para defenderse de su agresor.
En mi colegio -perdonadme que cuente tantas batallitas hoy- había, como en todos los colegios, un grupillo de matones que siempre zurraba a los más débiles valiéndose de cualquier excusa. La víctima solía ser un pobre chico que era más enclenque que la mayoría de los chicos, e incluso que las chicas. Lo que pasa es que casi nadie veía mal que le pegaran, porque era un chico, y como tal se podía defender, aunque su agresor pesase el triple que él. En un caso como este, el machismo era beneficioso para las féminas.
Otra estadística-trampa dice que las mujeres cobran de media un 25% menos que los hombres. Yo he tenido cuatro trabajos distintos, y en todos las mujeres, a igual trabajo, cobraban lo mismo que yo. Para que la estadística se cumpla, tiene que haber otros cuatro trabajos donde las mujeres cobren un 50% menos por el mismo trabajo, ¿no? Pues no me lo creo. Es mentira. No digo que no pueda producirse esa situación, es más, seguro que se produce, pero ¡oye! ¡Denuncia a ese /a cerdo /a explotador /a! ¡No le dejes! Si tu jefe /a te paga menos por ser mujer, y no lo /a denuncias, no me eches la culpa a mí.
Se dice también que las mujeres han estado durante miles de años apartadas a la fuerza del mercado laboral. Me parece una idiotez. Durante miles de años, eso sí, el reparto de roles ha estado anquilosado: la mujer en casa y el hombre fuera. Creo que cada rol tenía sus ventajas e inconvenientes. Y creo que este reparto de roles era aceptado, en general, por la mayoría de los hombres y de las mujeres. Si aceptamos lo contrario estamos afirmando que las mujeres han estado miles de años aguantando una situación que consideraban injusta, pero no han querido o podido hacer nada por remediarla. Esto las convertiría en seres inferiores a merced de los machos, que somos superiores por naturaleza. Y siento si fastidio algún día internacional, pero es una tesis que no comparto. Una idiotez, ya lo he dicho más arriba.
Dentro de las posibilidades de mejora que ofrecía, digamos, la Edad Media para cualquiera, supongo que cada uno más o menos aceptaba su papel, ya que no había otra. La que nacía mujer, en casa. El que nacía plebeyo, a pasar hambre. El que nacía negro, esclavo o algo peor. Todo esto se puede matizar de un millón de maneras, pero creo que a grandes rasgos es así.
En los dos últimos siglos, con la revolución de las sociedades y de la clase obrera, se ha creado un sentimiento que me parece tonto, pero ahí está: el orgullo por el trabajo. La gente no es que tenga que trabajar, sino que quiere trabajar. No sólo eso, sino que incluso muchas personas quieren sentirse realizadas en su trabajo.
(Nunca lo entenderé. Me deslomo ocho o diez horas en un trabajo para hacer rico a mi jefe a cambio de un sueldo ridículo, me tomo las vacaciones cuando a él le parece, salgo a la hora que él quiera, y encima he de sentirme bien... qué estupidez)
En este nuevo mundo modernísimo, las mujeres se han propuesto trabajar fuera de casa, y lo están consiguiendo. E históricamente está llevando poco tiempo -aunque no poco esfuerzo-, y lo lograrán plenamente, de eso no me cabe duda, ¿y sabéis por qué no me cabe duda? Porque creo que las mujeres pueden hacerlo, con o sin nuestra ayuda. No creo que necesiten un día internacional. No creo que necesiten una cuota en el gobierno de la nación ni en el Parlamento. No creo que necesiten correr menos en la clase de gimnasia. No creo que necesiten estadísticas que mientan diciendo que son más desgraciadas o que cobran menos o que conducen mejor o que son más listas en la universidad o que expresan mejor los sentimientos que los que nacimos con el otro sexo. No lo creo.
Puede que esté equivocado, pero en fin, me queda el ínfimo y morboso placer de nadar a contracorriente y no compartir el sentimiento ni el pensamiento oficiales del día. Del día internacional.
Sirva este breve artículo de homenaje -aunque sea precisamente hoy- a todas las mujeres, a las que se les dice día a día, subrepticiamente: menos mal que os hemos puesto un día internacional, una ley integral, unas estadísticas en la tele, una cuota en las carteras ministeriales y unos seguros más baratos, porque si no.... ¡Qué iba a ser de vosotras! No llegaríais a ningún lado.
No os lo creáis nunca. Nunca. Es mentira.

2 comentarios:
A las 3/10/2005 12:29:00 PM ,
Reset Reboot ha dicho...
Bueno, eso de los días internacionales es simplemente una manera de que la gente se de golpes en el pecho y diga mea culpa para luego seguir haciendo lo mismo pero con la conciencia tranquila...
Y si, si las mujeres se proponen de verdad algo, lo conseguirán seguro. El macho muchas veces resulta más una carga que una ayuda para ellas ;-D
Un saludo!
A las 4/27/2007 07:40:00 PM ,
Anónimo ha dicho...
bueno en principio el dia que conmemoran es para un grupo de mujeres que murieron quemadas en una fabrica, no se celebra nada por ende lo que se hace es un recordatorio por la muerte de todas ellas, Particularmente detesto que me regalen cosa o me digan feliz dia!!feliz?? no creo, en fin creo que eso aclara muchas cosas, el dia se conmemora o se recuerda como recordamos otras fechas del dia de la muerte de . . o el dia que. . etc nada mas, y con respecto al machismo y al feminismo y todas sus ramas lo que cabe comentar es que la realidad es simple vivimos en un mundo machista echo para mujeres. dejo libre interpretacion.
Eva, Bs. As. Argentina 20 años
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