2/23/2005 08:44:00 PM|||Elías|||
Era de esperar.

Decía el escritor Isaac Asimov que cuanto más estúpida sea una idea, más adeptos encontrará que estén dispuestos a luchar, a dar su vida incluso, por ella.

Los ciudadanos del siglo XX (y ahora del XXI) no se apuntan en masa a clubs de ciencias; ingresan por millares en sectas destructivas. No compran la revista Science o National Geographic, no; ven partidos de fútbol y llaman a líneas de videntes. En fin, es lo que hay.

El también escritor y profesor de filosofía Fernando Savater piensa que cuando se habla de la "Europa de los pueblos" se habla de la Europa de Adolf Hitler: Hitler hablaba del pueblo alemán, de su necesidad de respirar y de su espacio vital (Lebensraum) para oponerse a las potencias europeas; los pueblos contra los estados; Polonia, Francia, la URSS, no significaban nada al lado de los derechos del pueblo ario.

Cada vez que oigo a algún político hablar del pueblo vasco, del pueblo catalán (o del pueblo español, que tanto da) no puedo evitar acordarme de Hitler. No estoy comparando a nadie con nadie, sólo estoy contando algo que me pasa. Cuando los políticos hablan de los derechos de los pueblos mi cabeza canta:

Deutschland, Deutschland über alles


Tal vez sea un reflejo condicionado, pero el caso es que no puedo evitarlo.

Pero bueno, a lo que vamos, que me desvío y me voy por peteneras: el Valle de Arán pide la independencia. Sí, sí, no es broma: el valle de Arán pide su independencia.
|||110918935658565145|||El efecto dominó