El efecto dominó
Era de esperar.
Decía el escritor Isaac Asimov que cuanto más estúpida sea una idea, más adeptos encontrará que estén dispuestos a luchar, a dar su vida incluso, por ella.
Los ciudadanos del siglo XX (y ahora del XXI) no se apuntan en masa a clubs de ciencias; ingresan por millares en sectas destructivas. No compran la revista Science o National Geographic, no; ven partidos de fútbol y llaman a líneas de videntes. En fin, es lo que hay.
El también escritor y profesor de filosofía Fernando Savater piensa que cuando se habla de la "Europa de los pueblos" se habla de la Europa de Adolf Hitler: Hitler hablaba del pueblo alemán, de su necesidad de respirar y de su espacio vital (Lebensraum) para oponerse a las potencias europeas; los pueblos contra los estados; Polonia, Francia, la URSS, no significaban nada al lado de los derechos del pueblo ario.
Cada vez que oigo a algún político hablar del pueblo vasco, del pueblo catalán (o del pueblo español, que tanto da) no puedo evitar acordarme de Hitler. No estoy comparando a nadie con nadie, sólo estoy contando algo que me pasa. Cuando los políticos hablan de los derechos de los pueblos mi cabeza canta:
Tal vez sea un reflejo condicionado, pero el caso es que no puedo evitarlo.
Pero bueno, a lo que vamos, que me desvío y me voy por peteneras: el Valle de Arán pide la independencia. Sí, sí, no es broma: el valle de Arán pide su independencia.
Decía el escritor Isaac Asimov que cuanto más estúpida sea una idea, más adeptos encontrará que estén dispuestos a luchar, a dar su vida incluso, por ella.
Los ciudadanos del siglo XX (y ahora del XXI) no se apuntan en masa a clubs de ciencias; ingresan por millares en sectas destructivas. No compran la revista Science o National Geographic, no; ven partidos de fútbol y llaman a líneas de videntes. En fin, es lo que hay.
El también escritor y profesor de filosofía Fernando Savater piensa que cuando se habla de la "Europa de los pueblos" se habla de la Europa de Adolf Hitler: Hitler hablaba del pueblo alemán, de su necesidad de respirar y de su espacio vital (Lebensraum) para oponerse a las potencias europeas; los pueblos contra los estados; Polonia, Francia, la URSS, no significaban nada al lado de los derechos del pueblo ario.
Cada vez que oigo a algún político hablar del pueblo vasco, del pueblo catalán (o del pueblo español, que tanto da) no puedo evitar acordarme de Hitler. No estoy comparando a nadie con nadie, sólo estoy contando algo que me pasa. Cuando los políticos hablan de los derechos de los pueblos mi cabeza canta:
Deutschland, Deutschland über alles
Tal vez sea un reflejo condicionado, pero el caso es que no puedo evitarlo.
Pero bueno, a lo que vamos, que me desvío y me voy por peteneras: el Valle de Arán pide la independencia. Sí, sí, no es broma: el valle de Arán pide su independencia.

1 comentarios:
A las 2/23/2005 10:28:00 PM ,
Luis ha dicho...
Probablemente no sea nada más que una forma de llamar la atención sobre "su" problema: Este valle se lo han atribuído los catalanes en más de una ocasión, pese a ser territorio aragonés, y éstos, los aragoneses, que últimamente tienen una gestion "agresiva" de sus montañas (vease asunto Aramón). En Arán no tienen otra cosa más que montaña, y el orgullo de haber sido el unico territorio que volvio a ser republicano un par de veces durante la dictadura.
Desconozco el motivo por el que piden la independencia, pero si yo viviera en Arán también la pediría.
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